“¿Quién gana la copa América de la corrupción?” es la pregunta que figura en la tapa del libro “Perdimos” del periodista Diego Fonseca. Este libro que presenta hechos de corrupción en distintos países de Latinoamérica fue presentado en la ciudad de La Paz la noche del viernes 3 de mayo en instalaciones de la Fundación para el Periodismo.
Diego Fonseca y Martín Caparrós fueron los encargados de seleccionar a 19 periodistas de Latinoamérica quienes investigaron y describieron los hechos de corrupción más notorios de su país. En este libro se pueden leer historias como las de un Vicepresidente argentino que adquiere la imprenta que produce los billetes de su país o la historia boliviana “Sean Penn lucha contra la justicia organizada para delinquir” escrita por Pablo Ortiz y que retrata la historia de Jacob Ostreicher.
¿De qué trata este libro?
Tenemos una producción original de historias de América Latina, no son historias que ya existían. Pedimos a 19 autores que eligieran temáticas para representar a su país. Lo elaboramos con la idea de crear una Copa América de la corrupción donde el peor de todos sea el ganador.
Creamos un sitio web junto a Planeta que es la editorial para que la gente pueda votar por el país más corrupto de la región. La idea también fue tratar de pintar en un collage si hay comportamientos que se repiten en toda la región, por ejemplo la corrupción es evidente, o la estructuralidad, los fenómenos, el aparato del estado, la sensación de que no se puede hacer nada para cambiar y otras.
Fue un proyecto que trabajamos con el plan de que iba a durar sólo 6 u 8 meses, y fueron 2 años porque la corrupción es un monstruo, un animal vivo que no termina de mutar todo el tiempo.
En el tiempo que realizaron el libro, ¿Cuántas historias encontraron?
Publicamos 19 historias, pero yo he analizado unas 30 a 40 historias. Quedaron países fuera porque las historias no terminaron de convencernos, algunos autores cambiaron hasta 2 o 3 veces su propia historia porque encontraban fenómenos de corrupción todavía más profundo a manera que pasaba el tiempo, algunas historias que tenían un ángulo determinado fueron re-escritas casi por completo porque cambió la dinámica del fenómeno en el país.
¿Cuál fue la historia que encontraron en Bolivia?
Es la historia de Jacob Ostreicher quien es un inversor que llegó a colocar capital en un informe de inversión agrícola en Santa Cruz y que la empresa es de una red de fiscales y abogados que se involucraban tratando de llevar a juicio a personajes con mucho dinero o bien se metían a juicios en los que el estado no tenía participación, pero sí había mucho dinero. Le fallaron a ese hombre, se llevaron todo el dinero posible. Pablo Ortiz, el autor, devela una estructura profunda de corrupción que estaba enraizada en la misma estructura del estado.
¿Por qué el nombre del libro: Perdimos?
Porque si no hacemos nada contra la corrupción ya perdimos ese partido. Es un serio problema en el momento en que la corrupción comienza a afectar operaciones del estado que tienen que ver con infraestructuras públicas básicas, llamémoslas caminos, puestos, hospitales. No se acaba en el momento que detectas que se han robado dinero, que la empresa pagó una coima o un soborno a un funcionario; si no que es probable que esos hospitales, por ejemplo, hayan sido construidos de mala calidad, es posible que esas estructuras no tengan la materia que deben tener; y, por ende, que la sociedad termine pagando por servicios y productos que no estén a la altura.
Se dice que el periodismo tiene que incomodar develando verdades. ¿Este libro incomoda?
No sé si incomode, supongo que algunos funcionarios se sientan mal. Ojalá que más que incomodar al poder, incomode a la sociedad civil para que los lleve a pensar que no estamos lo suficiente para que estos tipos dejen de robarnos lo que nos pertenece a todos, que no estamos haciendo lo suficiente para evitar que esto se normalice, para apoyar a todos aquellos que están haciendo algo y para combatir la corrupción.