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EN LA PALABRA DE DIOS SE NOS EXHORTA A AMAR LA VENIDA DE CRISTO. SU VENIDA, QUE ES UNA ESPERANZA PARA ISRAEL, LO DEBE SER TAMBIÉN PARA LA IGLESIA, EN ESPECIAL CUANDO ÉSTA ES CONSIDERADA SU NOVIA, QUE ESPERA A AQUEL QUE SALIÓ A PREPARAR MORADA PARA VENIR Y LLEVARLA A SU PRESENCIA.

Nuestra esperanza en esta verdad puede depender de nuestras prioridades. Si el Señor viniera sería un alivio, en especial si estamos agobiados por las deudas, desempleados, viviendo una crisis financiera o viendo al mundo sumido en la injusticia y la guerra. Pero amar la venida de Cristo se relaciona con Mateo 6:33 donde Jesús nos exhorta a “buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas”. Hay en ese pasaje un llamado a cambiar nuestra perspectiva, confiando en el Señor por todas nuestras ansiedades y a no dejar a un lado lo que realmente debe importarnos que es ver el Reino de Dios extenderse en nuestro mundo.

Es aquí donde nuestra esperanza debe estar en relación a las prioridades del Señor. Cuando el Señor Jesús regrese vendrá a llamar a Su iglesia, esa debe ser la esperanza de todo creyente hoy en día. ¿Pero por cuál iglesia vendrá? Apocalipsis 5:9 dice que será “de todo linaje y lengua y pueblo y nación”. El hecho es que, hoy en día, en nuestro mundo, todavía existen al menos 3000 naciones (etnias) o grupos no alcanzados que todavía no tienen el testimonio del evangelio. Y aunque en Mateo 24:36 dice, “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre”, podríamos pensar que el Señor Jesús no vendrá mañana, ni la próxima semana.

Muchacho de una pequeña aldea en la India, preparado para participar en un desfile Hindú. Fotografía por Dale Stroud.

El Señor está cada día más cerca y están sucediendo cosas que lo demuestran, pero Mateo 24:14 dice “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. Todavía existen grupos étnicos alrededor del mundo que no tienen un testimonio viable, es decir que cuenten con al menos una iglesia establecida en su cultura. Por toda la Biblia vemos que es la prioridad de Dios que de todas las naciones, pueblos, tribus y lenguas exista una representación delante del trono del Cordero.

Cambiemos entonces nuestras prioridades, no estemos tan involucrados con este mundo que por sus afanes anhelemos su venida como una válvula de escape, sino involucrados en la obra del Señor a tal punto que pensemos que ya vendrá porque todo lo habremos llenado con el Evangelio, hasta lo último de la tierra.