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PAUL PATTY Soñador, visionario y apasionado

El sueño de ser arquitecto y diseñador gráfico fue el impulso de Paul Patty para ser una “cebra” más de las que, entre actitudes divertidas y serias llamadas de atención, brindan educación vial en las caóticas calles de la ciudad de La Paz.

En menos de diez minutos tuvo que llamar la atención a siete conductores que se detuvieron encima del paso peatonal. “Señor muy buenas tardes, para la próxima le pido por favor que se detenga detrás de las líneas, muchas gracias, tenga una linda tarde, maneje con cuidado y ya no reniegue”, le dijo con tono amable a un chofer del transporte público.

Sus ganas de salir adelante y ser un profesional lo llevaron a tomar la decisión de ser “cebra” vial. Él cuenta que tuvo la opción de trabajar tiempo completo en varios lugares; sin embargo, asegura que estudiar siempre fue una de sus prioridades.

Para Paul las oportunidades solo se presentan una vez en la vida y ser una “cebra” para él es una parte “importantísima” en su formación como un ciudadano que aporta a la sociedad.

El objetivo de ser profesional lo llevo a formar parte de las “cebras”.

Bajo los intensos rayos del sol paceño y cubierto del divertido pero sofocante traje de “cebra” Paul hace que se respeten las reglas para la circulación de peatones y vehículos.

El joven de 20 años cumple esta labor desde junio de este año, todos los días durante cuatro horas. “Un trabajo normal te quita al menos ocho horas, pero como cebrita tengo la opción de ganar algo de plata para poder estudiar”, contó durante los 35 segundos de un semáforo en luz roja.

Las “cebras” viales es un proyecto que nace en la ciudad de La Paz en 2001 y que se replica en otras ciudades de Bolivia. Son jóvenes que guían a los peatones en las calles y obligan los conductores a cumplir las leyes.

“Yo amo esta ciudad, la quiero tanto y más cada día. Me causa molestia ver tanto desorden, tanta falta de respeto a algo que debería ser normal y eso es simplemente educación vial, respeto a tu hermano que vive contigo en la misma ciudad. Me gusta ver que los jóvenes son los que respetan o por lo menos hacen el esfuerzo”, manifestó con cierto enfado.

Gracias a su carácter alegre pero también estricto consiguió el trabajo.

Paul califica esta labor como una acción “voluntaria” más allá del dinero que recibe. Asegura que además de las ganas de trabajar, para ser “cebra” se necesita carisma, solidaridad y un carácter duro con aquellos que no respetan las reglas en las calles.

“La ciudad paceña ha mejorado harto, ahora respetan más en las calles y eso es un logro, pero falta mucho. Los choferes no respetan muchas veces las líneas de cebra (pasos peatonales) y la gente no usa las aceras. Muchas personas ahora nos agradecen por el trabajo”, manifestó el joven “cebra” que vive con sus padres, una hermana y su sobrina recién nacida en la zona de Vino Tinto de la sede de Gobierno.

El joven destaca la cultura vial que la ciudad de La Paz adquirió, pero asegura que falta educación.

Ciudadanos destacan la labor de las “cebras”

Decenas de ciudadanos paceños destacaron la labor que cumplen las cebras en La Paz y en otras ciudades de Bolivia. Muchos coinciden en que es un trabajo sacrificado que conlleva responsabilidad y mucho carisma.

“Ellos son divertidos, son amables, son juguetones con los niños y enseñan muchas cosas sobre señalización y las reglas que deben cumplir los peatones. Yo quisiera que hayan más cebritas en lugares donde hay mucho caos de autos, sobre todo a medio día”, dijo Marlene Apaza.

Carlos Ortuño, un chofer que lleva 12 años brindando servicio de transporte público desde el centro paceño hasta El Alto, dijo que la presencia de las “cebras” en las calles se ha vuelto indispensable para el ordenamiento vehicular.

“Me alegran el día siempre, a veces nosotros nos equivocamos o nos pasamos las líneas y ahí están ellos para recordarnos que estamos mal y que debemos respetar siempre al ciudadano que camina en la calle”, indicó el conductor.

Al igual que muchos ciudadanos, efectivos policiales también realzan la importancia de estos personajes en las calles y avenidas más caóticas de la sede de Gobierno. “Nos apoyan mucho con los controles”, aseguró el sargento de la Policía, Huáscar Mamani.

La "cebra" saluda amigablemente a una niña.

Actualmente casi 250 jóvenes forman parte de “Cebras educadoras urbanas de La Paz”, un proyecto que pertenece al programa de descongestionamiento vehicular que dirige la Alcaldía de La Paz.

De esta manera Paul vive un sueño que pronto lo llevará a ser el profesional que tanto ha querido mientras es un educador vial que instruye a la gente en las calles más conflictivas de La Paz.

Redacción y fotos: Christian Burgos Gallardo

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Los Tiempos Digital
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