Los actos de misericordia Marcos 3:1-6

Introducción:

A) Luego de ver la semana pasa la controversia que Jesús sostuvo con los fariseos sobre el Día de reposo y los actos de necesidad que son permitidos hacer en el Día de reposo, hoy nuevamente Marcos nos presenta otra controversia solo que ahora en relación con los actos de misericordia.

B) En este pasaje vemos lo siguiente:

  • Jesús enseñaba como de costumbre.
  • Los Fariseos acechaban para acusar a Jesús también como de costumbre.
  • Jesús conocía sus pensamientos e intenciones por consiguiente Jesús los exponía públicamente.
  • Esto causaban furor en los Fariseos y ellos buscaban deshacerse de Jesús.
  • Y ante la dureza de sus corazones Jesús nuevamente les muestra lo irracional que es el pecado.
“Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban. ” (Marcos 3:4).

Los actos de misericordia

Los tres puntos a considerar el día de hoy bajo este tema son los siguientes; 1) La naturaleza, 2) la fuente, 3) y el fin de los actos de misericordia.

I. La naturaleza de los actos de misericordia

A) Primeramente veamos lo que no consistente los actos de misericordia. Un mero acto físico, no consiste en sí mismo un acto de misericordia, pues el adjetivo misericordia está relacionado con la motivación de dicho acto y no con el acto en sí mismo.

  • Juan Calvino dijo: “Para Dios, que es Espíritu, nuestros pensamientos son actos.”
  • Por su parte Gordon H. Clark diría: “La moralidad de un acto depende no tanto, quizá no del todo, en los movimientos físicos descriptibles de un individuo, sino más bien en las circunstancias y las intenciones de éste. [...] Es la motivación lo que cuenta. Y ya que las motivaciones de los incrédulos son siempre equívocas, sus acciones son siempre pecaminosas.”
  • De ahí que leemos en la Escritura: “Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.” (Mateo 9:13).

B) Entonces, ¿En qué consisten los actos de misericordia? Consiste en una inclinación o disposición de la nueva mente y voluntad del hombre en Cristo Jesús, para asistir las necesidades y miserias ajenas, es decir, afectos internos que el nuevo hombre tiene por Palabra de Dios de compasión hacia el prójimo:

  • Esto lo vemos en la vida de nuestro Señor Jesucristo: “Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio.” (Marcos 1:40-41).
  • Y esto es lo que se espera de quienes han recibido la gracia divina: “Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.” (Mateo 10:7-8:).
  • Pues “... nosotros [los creyentes] tenemos la mente de Cristo.” (1 Corintios 2:16).
¿Cuándo es lícito hacer buenas obras de misericordia?

II. La fuente de los actos de misericordia

A) ¿Cuál es la fuente de los actos de misericordia? Dios, quien nos regenera y nos concede la vida espiritual necesaria para que como hijos de Dios podamos obrar verdaderamente para Su gloria.

  • Tito 3:3-6: “Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador.”
  • Efesios 2:10: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”
  • 1 Pedro 1:23: “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”
  • Filipenses 2:13: “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”
  • Por lo tanto, ¿Cuándo es lícito hacer buenas obras de misericordia? La respuesta es obvia, todo el tiempo posible. De ahí que somos llamados por la Palabra de Dios a dar frutos constantemente:
  • Colosenses 3:12: “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.”

B) Esta virtud de ser misericordiosos es exclusivamente desarrollada verdaderamente por los creyentes, pues aunque los hombres impíos pueden manifestar externamente dichos actos, la motivación y el fin de estos actos son meramente egocéntricos y no centrados en Dios.

  • Romanos 14:23: “porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado.”
  • Agustín de Hipona diría: “Sin esa fe, las obras aparentemente ‘buenas’ se transforman en pecados de orgullo.”
  • Habacuc 2:4: “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.”
“Sin esa fe, las obras aparentemente ‘buenas’ se transforman en pecados de orgullo.” Agustín de Hipona.

III. El fin de los actos de misericordia

A) La gloria de Dios en la salvación de los perdidos.

  • 1 Corintios 10:31-33: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios; como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.”

B) Considerando con ello nuestra propia miseria juntamente con ellos.

  • Salmo 72:13-14: “Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará la vida de los pobres. De engaño y de violencia redimirá sus almas, y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.”
  • Santiago 2:5: “Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?”
  • Herman Hanko, en su comentario sobre el libro de Santiago dice lo siguiente: “Los herederos del reino aman a Dios. Su amor por Dios no es la base o fundamento de la elección de Dios de ellos, sino que se manifiestan en el mundo como los elegidos de Dios amándolo a Él. Ellos pueden ser pobres y poseer casi nada de los bienes de este mundo sin embargo ellos (son ricos porque) aman a Dios.”

Conclusión: Nuestro Catecismo de Heidelberg Día del Señor 33, P/R 91:

P. ¿Qué son las buenas obras?

R. Únicamente aquellas que se realizan con fe verdadera conforme a la Ley de Dios, y se aplican solamente a su gloria; y no aquellas que están fundadas en nuestras buenas intenciones o sobre instituciones humanas.

Created By
Iglesia Reformada Cristo Redentor
Appreciate

Made with Adobe Slate

Make your words and images move.

Get Slate

Report Abuse

If you feel that this video content violates the Adobe Terms of Use, you may report this content by filling out this quick form.

To report a Copyright Violation, please follow Section 17 in the Terms of Use.