Vectores El Dengue en ecuador y américa latina

El Dengue es causado por la picadura del mosquito Aedes Aegypty infectado con la enfermedad. Existen dos tipos de reacciones al Dengue con síntomas similares: el Dengue y el Dengue Grave. Aún no se sabe porque en algunas personas se agrava la enfermedad hasta causar hemorragias y potencialmente muertes.

CIFRAS IMPORTANTES

En 2015, se presentaron alrededor de 2 millones de casos de Dengue en América. De los cuales:

Los países en América Latina con mayor incidencia del Dengue son:

En las palabras de una víctima

Marieta Benalcázar es fisioterapeuta en Sociedad Deportiva Aucas. Como colaboradora de tan popular equipo de fútbol, ha sido entrevistada por periódicos locales y se ha ganado el cariño y respeto de sus compañeros. Sin embargo, ahora es una nueva mamá por lo que se encuentra tomando vacaciones por maternidad y disfrutando de la compañía de su hijo, Arón.

La reciente madre vive ahora en Quito, pero pasó gran parte de su infancia y juventud en la Amazonía ecuatoriana, específicamente en el cantón Santiago de Méndez de la provincia de Morona Santiago. Curiosamente y a diferencia de la región Costa, la Amazonía no es muy conocida por ser abundante en casos de Dengue, Chikungunya u otras enfermedades infecciosas (lo que no significa que no exista un buen número de casos). De hecho, cuando Marieta contrajo la enfermedad, solo existían quince casos en todo el cantón. Sin embargo, como ella dice “es una lotería” y ella se ganó el “premio”. “Estuve en Manabí cuando declararon emergencia sanitaria por la infección y nunca me dio Dengue. Es una lotería”.

Marieta pensó, en un inicio, que no se trataba de Dengue, así que decidió esperar a que su fiebre subiera mucho. “Al principio creía que era otra cosa, pero la gente me decía: eso es dengue anda al hospital” dijo. Así que decidió ir al doctor solo para confirmar el diagnóstico que ya le habían dado sus allegados. “El problema con esta enfermedad, es que te hacen un examen, pero los resultados te los entregan en siete días, en ese tiempo ya se te cura el Dengue. No tiene mucho sentido” cuenta con ironía. Así que los médicos usan únicamente los síntomas típicos de la enfermedad, como evidencia para determinar un caso de la mentada afección. Algo que Marco Neira, entomólogo médico, afirma que es un problema porque muchos de los casos se han detectado como dengue cuando en realidad pueden ser alguna otra enfermedad.

Para Marieta, el Dengue se reduce a “es horrible, no se lo deseo ni a mi peor enemigo”. Ella vivió siete días de calvario en los que tuvo una temperatura de más de 39° “imagínate que estaba en el calor del Oriente (como se le llama a la Amazonía en el Ecuador) y aun así me arropaba porque me moría con fiebre. Incluso me dieron convulsiones porque luego subió a más de 40°”. En esa semana, ella no pudo hacer nada. Además de las convulsiones y los escalofríos, Marieta tuvo que lidiar con fuertes dolores articulares y falta de ánimo. “Tenía la esperanza de que me dieran algo para el malestar. No te dan nada. Solo te dicen: hidrátese, tome paracetamol para que le baje solo un poco la fiebre, porque a pesar de la medicina, igual sigues con fiebre. Y eso es todo, te mandan a tu casa siete días y te dicen que duermas con toldo para que no contagies a nadie más” cuenta moviendo la cabeza como desaprobando. Es más, posteriormente se agravaría su situación con una reacción alérgica al dengue que le provocaría la necesidad de tomar antihistamínicos por una semana más. Sin embargo, dice que su doctor le explicó que ese era un caso raro, puesto que la enfermedad suele terminar con una leve erupción en la piel.

El médico le diría, eventualmente, que es recomendado el consumo de complejo B, puesto que el hígado de los pacientes se vuelve delicado. “Ya no toleras las grasas, quedas afectado el resto de tu vida” dice. A pesar de lo que le dijeron, Marieta se queja de la falta de información, puesto que su doctor solo le envió paliativos para reducir un poco sus síntomas y no le habló más sobre su condición. Incluso, afirma que hay ciertas creencias falsas, como que el mosquito del dengue solo pica en la noche. “El (mosquito) dengue te pica en cualquier lugar y en cualquier rato y no es que te enfermas ese ratito, sino que tiene cuatro o cinco días de incubación para tener la sintomatología”. Ella piensa que también debería comunicársele a la gente que la medicina que se les da, no termina con la enfermedad; que van a sentirse mal por siete días. Afirma que el problema es que los enfermos creen que los medicamentos no les hacen efecto, así que adquieren medicinas por su cuenta y complican mucho más su caso. Cree también, que es más importante que se prevenga la enfermedad con fumigaciones y la eliminación de aguas estancadas.

Como la enfermedad le llegó hace ya algunos años, Marieta atribuye el crecimiento en número de casos de la enfermedad en Méndez, a que las vías en mejor estado han hecho que muchas personas de la Costa, precisamente de Machala, lleguen a esa localidad y propaguen la infección. “La gente se mueve desde la Costa y propaga la infección” afirma como renegando un poco que su cantón se esté poblando más. No obstante, Marieta cree que es fortuito recibir la picadura del mosquito portador del Dengue, ya que en su comunidad se realizaban fumigaciones y limpiezas rutinarias cuando ella se contagió. Piensa que los organismos de control han hecho lo suficiente y que cuando ella se enfermó hubo una respuesta rápida de parte de las autoridades de salud.

Un entomólogo médico dice

Marco Neira es un entomólogo médico con mucha experiencia en el virus del dengue. Ha investigado y trabajado en Florida, Liverpool y Oxford. Está dedicando su vida a investigar el virus del dengue, porque es la enfermedad infecciosa de transmisión por vector que más afecta a la humanidad y a su país, Ecuador. Actualmente, se estima que el 70% de este país es propicio para el desarrollo del mosquito transmisor del dengue: Aedes aegypti. Marco dirige la investigación sobre el dengue en el Centro de Investigaciones de Enfermedades Infecciosas y Crónicas (CIEIC) de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador; actualmente, uno de los centros de investigación más importante del país en lo que se refiere a dengue y enfermedades similares.

Después de una amable introducción y una invitación a pasar al laboratorio donde toda la magia ocurre, Marco comentó que el dengue sólo puede ser controlado a través del vector de contagio, ya que actualmente no existe una vacuna para la enfermedad. En el año 2015 se reportaron en el Ecuador cerca de 40 000 casos de dengue y, aunque los casos en los que la enfermedad deriva en secuelas permanentes o mortalidad es mínima, aún es un problema de salud importante para el país. Marco aseguró que la mortalidad depende de varios factores, entre los que se encuentra el acceso a tratamiento apropiado. Es decir, la probabilidad de morir en manos del dengue aumenta en los casos en que el acceso a centros de salud adecuadamente equipados es reducido. Otro problema de salud relacionado con la enfermedad, que no significa necesariamente mortalidad pero influye en el conteo de casos de dengue en el país, es la capacidad de diagnóstico. Muchos casos de los que se reportan pueden no ser de dengue pero por sus síntomas, y por la falta de capacidad técnica para un diagnóstico más exacto, se reportan como casos de la enfermedad. Esto sucede principalmente en áreas como la Amazonía, en la que existe un sinnúmero de enfermedades similares. Adicionalmente, lo opuesto puede también darse: se estima que una buena parte de casos de dengue no son reportados, pues las personas afectadas o no tienen acceso fácil a servicios de salud, o no acuden a estos.

Los síntomas del dengue varían según el nivel de gravedad de la enfermedad. Quienes tiene dengue leve quizá no se enteren de que portan el virus ya que los síntomas son casi imperceptibles en algunos casos, en otros, el paciente sufre de fiebre, dolores y salpullido. En los peores casos, los de dengue grave, el paciente sufre de una severa pérdida de fluidos y empieza a sufrir anomalías en el proceso de coagulación. En reacción al virus, el cuerpo empieza a coagular en zonas innecesarias y agota sus agentes de coagulación; esto causa que no consiga coagular en zonas en las que sí es necesario, como encías, ojos y fosas nasales, por lo tanto el paciente empieza a tener hemorragias en estas zonas.

Aún nadie sabe con exactitud por qué algunas personas reaccionan de esta forma ante el virus y otras no, pero la única acción médica que se puede realizar frente a la enfermedad es el control de sus síntomas y la rápida atención médica. El objetivo es evitar que haya contagio. Esto se puede realizar a través de educación a la población sobre el control de la reproducción del mosquito transmisor. Se puede informar a la población, por ejemplo, que el ciclo vital del mosquito empieza en el agua, por lo tanto si no existen cuerpos de agua en lo que puedan alojarse las larvas, no existirá reproducción. Es así que se busca evitar el agua empozada en espacios aptos para la reproducción del mosquito. Además, se informa acerca del uso de pesticidas para control del insecto. Marco cree que, si bien esta es una estrategia útil, debe manejarse con cuidado y siguiendo criterios técnicos, para evitar problemas, tales como la aparición de resistencias. “Si utilizas un pesticida químico demasiadas veces puedes generar una población de mosquitos resistente y, por lo tanto, más difícil de contener”.

En la actualidad se trabaja en el desarrollo de distintos pesticidas con mejores y más seguros resultados. Sin embargo, socializar el uso de estos pesticidas toma tiempo. Además, el cambio climático afecta a la reproducción del mosquito en formas que aún no podemos determinar con exactitud. Según Marco, es evidente que un cambio de temperatura en diferentes zonas afecta a la reproducción del mosquito. Un enfriamiento en sectores que antes eran propicios para su reproducción representaría una disminución en la población del insecto; sin embargo, un alza de temperatura en zonas en las que previamente no existía población puede causar el establecimiento del mosquito y, por tanto, de la enfermedad. De igual manera, el excesivo calentamiento de ciertas áreas, sobre todo si incluye pérdida de la humedad, podría implicar la desaparición del vector de contagio en la zona.

Finalmente, Marco ingresó al laboratorio en donde diariamente investiga cómo frenar esta enfermedad con mayor eficiencia y seguridad. “Es una enfermedad que, de ser grave, puede producir la muerte; de hecho produce varias muertes al año en nuestro país”. El control del dengue depende tanto de la colaboración de la población como de iniciativas de las autoridades de salud. Mantenerse informado e informar a los demás es importante para controlar la reproducción del mosquito. Como en el caso de Marieta, muchas veces simples mingas no bastan, hay que articular el trabajo y refrescar los conocimientos para usar herramientas funcionales a la hora de evitar la reproducción del insecto y el contagio de la enfermedad.

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