Sobre los Caminos y Canales de Navegación en el Departamento de Venezuela en 1829 José Rafael Revenga: Ministro de Hacienda de la República de Colombia y Comisionado para la Renta del Tabaco en Venezuela (1828-1830)

“Si se exceptúa el camino carretero que conduzca a la Victoria, en que recientemente se ha vuelto a pensar, en ninguna parte se procura acortar las distancias, ni facilitar y abaratar la conducción por medio de caminos de aquella especie. Casi a ninguna costa podría haberlo de Trujillo a Carora, y a la laguna; pero se prefiere la vereda por donde el transporte en recuas consume ahora la mitad o más del precio de los frutos. Podría serlo el que hay desde el Tocuyo a la Victoria y desde allí hasta Coro, sin más costo que el trabajo de pocos hombre en muy pocas semanas; as no se piensa en ello. Aun en los valles de Aragua, donde por la naturaleza del terreno es de aquella especie el que existe, ni hay carros que lo frecuenten, ni a pesar de que se cobran peajes, se han impedido los lodazales que se forman en tiempos de lluvias. Cuesta más trabajo componer los callejones por donde se va a Mérida a Barinas que lo que costaría hacerlos desaparecer; más se prefiere llenar de arena el hoyo que se hace, y ha faltado estímulo aún para restablecer el puente de Barinitas, cuyos estribos, que por fortuna existen todavía, convidan a que se deje caer sobre ellos algunos de los mismos troncos que lo rodean. La naturaleza había puesto un canal de comunicación entre los valles de Cúcuta y el Departamento de Orinoco; pero habiéndose extraviado hacia el Caparo algunas aguas del Uribante, parece que se aguarda a que nuevas avenidas les hagan recobrar su antiguo curso. Con sólo una pequeña parte de los fletes que anualmente se causan por el Santo Domingo, se removerían los palos que durante el verano hacen peligrosa su navegación, y se desmontarían sus riberas; estaba al efectuarlo el coronel Blanco; mas removido de la Intendencia han seguido perdiéndose los buques y cargamentos, sin que ningún otro trate el remedio (96).”

“Conservaba Araure cómoda y fácil navegación con el bajo Apure por medio del Acarigua; obstruyó un banco la navegación, y se ha dejado perder antes de remover el obstáculo. Era navegable el Boconó desde el pueblo de aquel nombre: se extravió el río en estos años pasados; y ya hoy no lo es sino desde el Mujagual. Por el río Motatán pueden también llevarse a muy poca costa a Maracaibo los fletes de Trujillo; pero no habiéndose pensado en construir carros para aprovechar las ventajas con que brinda el terreno, meno se ha cuidado de la navegación interior. V. S., que conoce la importancia de mantener a todos ocupados, la de espiar las oportunidades que haya para facilitar el trabajo y aumentar los productos, y el celo y perseverancia con que ha de llevarse a efecto cuanto directamente tienda a mejorar la condición de la sociedad, apreciará como es debido esta falta de vigilancia y acción. El mal es muy general; puede decirse que quien participe menos de él sea el pueblo caraqueño, y ya ni aún se recuerda el proyecto de abrir el camino carretero de esta ciudad a La Guaira, con que tanto ruido se hizo en 1825. Ha más de 20 años se propuso dar dirección hacia los Valles de Aragua al río Maya que desemboca en el mar; empresa que apenas costaría de diez a doce mil pesos, e inapreciable por sus resultados. Ella elevaría por lo menos al décuplo de valor de aquellos feraces valles: impediría la epidemia que en ciertos períodos los desolan, manteniendo siempre al mismo nivel el lago de Valencia: facilitaría la comunicación de dicho lago con el río Pao, que pasa a un cuarto de legua de distancia, y es navegable: aproximaría el período en que se una este río al de la Portuguesa que es mucho mayor, y solo dista de él cerca de doce leguas: conduciría así a que dichos valles se comunicasen por agua con las provincias de Barinas, Apure, Barcelona, Cumaná y Guayana: enriquecería considerablemente los bordes de tan largo e importante canal: se haría todo esto con la millonésima parte del producto que habría en sólo un año, y el proyecto está casi olvidado. Empieza ahora a recomendarse otro de nuevo y mucho más corto camino de esta ciudad a la Guiara: proyecto atrevido; pero no menos útil y que engrandecería a esta ciudad, si bien examinado, y contra lo que parece probable, resultase practicable, y se llevase a efecto (97).”

Texto: José Rafael Revenga: La Hacienda Pública de Venezuela en 1828 – 1830. Misión de José Rafael Revenga como Ministro de Hacienda. B. C. V. Caracas. 1953.

Gráficos: Carmelo Fernández, Los Andes. S. F. Col de la Gobernación del Zulia; Camino del Dagua, s Riou, en E. André, L´Amérique équinoxiale, París, 1875-76.

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Ernesto Roa
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