La Postración de la Agricultura en la Venezuela de 1829 José Rafael Revenga: Ministro de Hacienda de la República de Colombia y Comisionado para la Renta del Tabaco en Venezuela (1828-1830)

“Es imposible que empeorando cada vez más los medios de comunicación, prospere la agricultura. Algo ha influido en la diminución de los fletes la prohibición de exportar mulas que se ha mantenido en fuerza por más de dos años, y la consiguiente baja de su precio que especialmente en la cordillera se ha acercado mucho a lo que fue en otro tiempo. Pero a ninguno habrían podido comprarlas muchos agricultores por carecer de fondos; y así es que por años enteros ha estado venal e inmediaciones de esta ciudad (Caracas) un número considerable de mulas, y al fin ha sido forzoso a su dueño ir a buscar mercado a lugares distantes. A los inconvenientes con que lucha la conducción, han acrecido en estos últimos años otras varias causas. Es sabido el menosprecio de los frutos coloniales en los mercados de Europa; y nuestra inadvertencia lo está fomentando progresivamente. La sustitución del prusiato de hierro al añil en la tinta de la lana amenaza con que se disminuirá su consumo de un 70%; y nuestros cosecheros una y otra vez han desacreditado el nuestro mezclándolo con almidón. Nadie nos rivaliza en la producción del cacao; y un cálculo errado no sólo está sustituyendo a nuestra semilla la de Antillas que es de muy inferior calidad, sino que está ensacando con nuestro grano alguno del de Trinidad. Ejemplos de esta especie han debido aumentar la extracción de capitales que ha sido casi continua en los últimos tres años, a consecuencia de sucesos que han debilitado la confianza que se tenía en la seguridad de que se gozase. Y la extracción de capitales no sólo ha puesto cese a los avances con que antes gozaba el agricultor, y disminuido de este modo las empresas agrícolas, sino que ha elevado al 5 y al 10% mensual el agio a que pueda conseguirse el dinero. El agricultor pues carece de fondos con que multiplicar y hacer prosperar sus establecimientos agrícolas, y carece hasta de los medios de conservarlos. No hay género de industria que a aquella costa no prepare la ruina, y a todo ello hay que agregar la falta de competición en la compra de frutos, por la disminución del número de armadores, y el consecuente peligro de perder comprándolos para revenderlos; y la falta de dirección y de consejo. ¿Puede atribuirse a otra cosa el ahínco con que se desea introducir la cultura del tabaco en tierras tan criadoras como las del Bajo Apure, o el apego que como al resto de la antigua cultura hay a ella en Guayana donde a veces vale catorce reales un almud de maíz? En las misiones de Guayana adonde recientemente ha sido forzoso llevar de Angostura el café que había de consumirse; y aun el algodón con que habían de tejer una u otra hamaca? (97-98).”

Texto: José Rafael Revenga: La Hacienda Pública de Venezuela en 1828 – 1830. Misión de José Rafael Revenga como Ministro de Hacienda. B. C. V. Caracas. 1953.

Gráficos: Rafael Monasterios. El Avila desde El Paraíso (Detalle). 1944. Col. Consejo Municipal DF.

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Ernesto Roa
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