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En Defensa de la Vida: Cajamarca, Colombia Un municipio que le dijo no a la gran minería

Mariana Gómez Soto, Coordinadora Regional para América Latina de Sí a La Vida, No a La Minería (YLNM, por sus siglas en inglés), y Benjamin Hitchcock Auciello relatan cómo una red de campesinos, jóvenes y otros defensores del municipio de Cajamarca, Colombia, han logrado detener lo que iba a ser una de las minas de oro más grandes del mundo, hacer valer los "verdaderos tesoros" de su territorio y comenzar a poner en práctica alternativas al 'desarrollo' minero.

Antecedentes: La Historia del Extractivismo en Colombia

Mapa de Colombia. Vardion CC 3.0

No se puede hablar de la historia de la mega-minería en Colombia sin hablar de la violencia causada por la invasión Europea al continente Americano. Antes de la invasión española, hace casi cinco siglos, el oro se extraía a una escala relativamente pequeña y se apreciaba principalmente como un metal sagrado u ornamental.

El valor comercial del oro se impuso en Colombia con la violencia de la colonia. Es esta noción del oro como moneda, medio de inversión y producto básico especulativo, lo que ha impulsado la codicia insaciable que continúa motivando la violencia y la destrucción de las comunidades y territorios del continente entero.

Los primeros "descubrimientos" coloniales de riqueza mineral en Colombia se hicieron con el conocimiento de los pueblos indígenas que fueron despojados de sus tierras y recursos en un genocidio que nunca acabó. El trabajo forzado de estos pueblos, junto con africanos esclavizados, fue la mano de obra para la extracción masiva de riqueza mineral que a su vez se exportaba y acumulaba en Europa.

“Cuanto más codiciado por el mercado mundial, mayor es la desgracia que un producto trae consigo al pueblo latinoamericano que, con su sacrificio, lo crea”. Eduardo Galeano

Hoy en día, Colombia sigue atrayendo a empresas en busqueda de metales y minerales. En los últimos 30 años, la corrupción y la colaboración entre funcionarios estatales, agentes empresariales e incluso grupos armados, ha ayudado a crear políticas que facilitan la captura de minerales, metales y combustibles fósiles en Colombia por parte de empresas extranjeras.

La administración estatal colombiana ha argumentado sucesivamente que la minería es, y puede ser, un "motor para el desarrollo" y el crecimiento económico de Colombia. Lo han representado como un sector de interés nacional y, según lo establecido en el Plan Nacional de Desarrollo Minero en Colombia hace una década (UPME 2009), se han tomado medidas para maximizar la producción minera.

Mina Cerrejón. Foto: Tananhaus CC 2.0

Sin embargo, como se puede observar en otras naciones ricas en recursos en el hemisferio sur, los beneficios de la minería en Colombia son sobreestimados, incluso en los propios términos del Gobierno, mientras que los impactos sociales y ambientales se ignoran.

  • El sector minero de Colombia aporta una porción muy pequeña al PIB del país (un 2.1% en 2016);
  • Los ingresos tributarios del sector minero representaron solo el 0,4% del total de ingresos estatales en 2015;
  • El aumento en el número de exportaciones de minerales y metales ha afectado negativamente a otros sectores importantes y regenerativos, como el de la agricultura, lo que vuelve a la economía colombiana vulnerable a la volatilidad de los precios internacionales de los productos básicos y a un fenómeno económico conocido como "enfermedad holandesa" - un obstáculo importante para el desarrollo socioeconómico.
  • (Fuente: "Los quince mitos de la gran minería en Colombia")

El actual régimen minero de Colombia no:

  • Respeta los compromisos internacionales a favor de la protección ambiental, minorías étnicas o cambio climático.
  • Prohíbe la minería en áreas protegidas, que representan el 13% del territorio nacional.
  • Toma en cuenta el hecho de que el 25% del territorio nacional está bajo títulos de propiedad colectiva perteneciente a comunidades indígenas y afrocolombianas.

Como resultado, el sector minero en Colombia se ha convertido en sinónimo de corrupción, violencia contra los defensores de derechos humanos y destrucción de ecosistemas y tierras agrícolas.

En respuesta, Colombia ha experimentado un inspirador resurgimiento de activismo social para defender los territorios de la minería. Esto representa la continuación de una historia de resistencia y resiliencia de siglos de antigüedad por parte de las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas que lo han y continúan arriesgándolo todo para defender el agua, la vida y el territorio.

Uno de los ejemplos más emblemáticos de esta resistencia popular emergente en los últimos tiempos comenzó en la región del Tolima de los Andes centrales de Colombia, en el corazón de los municipios de Piedras y Cajamarca, y ha dado a luz a lo que se conoce en Colombia como el ‘boom’ de las consultas populares.

Cajamarca: Montañas, Volcanes y Arracacheros

El pueblo de Cajamarca está ubicado en la cordillera central de los Andes colombianos, enmarcado por los picos nevados del Nevado del Tolima y el volcán Cerro Machín.

Más de la mitad de los 20,000 habitantes de Cajamarca viven de la tierra y son campesinos. Su identidad como arrieros y el amor que sienten por la tierra, el trabajo de los campesinos y la geografía diversa y diferentes alturas del municipio lo hace un lugar ideal para una rica producción agrícola.

Foto: Federico Pardo

El territorio municipal de Cajamarca se extiende, en parte, a lo largo de los páramos de Chilí-Barragán (un ecosistema de humedales de alta montaña exclusivo de los Andes del Norte). Estos páramos, que dan origen a varios ríos, son fuente de agua dulce para más de tres millones de personas. Cajamarca alberga varias especies en peligro de extinción, como el tapir, el puma y el oso de anteojos. Las palmas de cera, planta emblemática del país, crecen en los bosques nublados y esta tierra es el hogar de cientos de especies de aves y mariposas.

Foto: Mariana Gómez

El suelo fértil de Cajamarca es el resultado de siglos de acumulación de cenizas volcánicas. Sus valles (1.200 - 1.800 metros sobre el nivel del mar) albergan un clima más cálido apto para los cultivos de café, yuca, banano y colicero (plátano macho pequeño).

Las zonas más montañosas (2,700 - 3,100 metros sobre el nivel del mar) alberga un clima más frío apto para el cultivo de papa pastusa y criolla (una variedad de papa pequeña y amarilla), curuba (baya alargada de la familia de las passifloras) y mora. Mientras que el clima templado de las zonas entre las montañas y los valles produce maíz, fríjol guarzo y arracacha, todos nativos de Colombia.

Foto: Federico Pardo

Cajamarca es el principal productor de arracacha, una raíz andina que es de particular importancia para los Cajamarcunos. Corabastos (el principal mercado de alimentos al por mayor en Bogotá) recibe insumos diarios de casi 50 toneladas de arracacha provenientes de Cajamarca, ingrediente clave en la elaboración del tradicional Ajiaco Santafereño (sopa de crema de papa colombiana).

La arracacha “paliverde” común, una variedad de esta región, se planta normalmente por su robustez, sabor intenso, color amarillo violeta y la textura suave de su raíz bulbosa. Los agricultores dicen que un olor dulce a arracacha impregna estos cultivos. Esto, por lo que dicen, es el "verdadero oro" de Cajamarca.

Foto: Federico Pardo

La Colosa: La llegada de una corporación minera

En 2003, la multinacional AngloGold Ashanti Colombia SA (AGA), con sede en Sudáfrica, comenzó una exploración minera en Cajamarca a través de su sucursal Kehdadha S.A.

Cuatro años más tarde, a principios de 2007, AGA anunció el descubrimiento de un depósito de oro masivo que llamaron "La Colosa". AGA estima que La Colosa tiene alrededor de 30 millones de onzas de oro, lo que lo convierte en el mayor descubrimiento de oro en Colombia y entre los más grandes del mundo.

Mapa de Tolima. Foto: Tlaxcala.Int

En los años siguientes, fue evidente que los planes de AGA iban más allá de Cajamarca y que la compañía concebía un distrito minero con un total de más de 200,000 hectáreas, de donde el oro se extraería de las minas a tajo abierto y donde se depositarían los desechos para ser almacenados en grandes presas.

A medida que la gente local, las organizaciones, las instituciones académicas y sus aliados fueron aprendieron más sobre este proyecto, con ello creció su preocupación por el futuro de Cajamarca. En particular, estas preocupaciones giraron en torno a los impactos potenciales del proyecto sobre el agua, las montañas, los paisajes, la cultura, la vocación productiva agroalimentaria, el cultivo de alimentos, el bienestar de las presentes y futuras generaciones, y el tejido social.

Bajo Amenaza

Paramós: estos ecosistemas vitales de humedales altoandinos tienen una capacidad increíble para absorber y retener el agua en capas profundas de musgo y tierra, y luego liberarla lentamente, garantizando un flujo regular de agua dulce a lo largo de las estaciones, especialmente en tiempos de sequía.

La concesión de La Colosa se superpuso con estas regiones propias del páramo, amenazando los sistemas hidráulicos naturales y la función ecológica de la región y algunos de los ríos más grandes de Colombia.

Foto: Destupinans 22 CC 4.0

Residuos y contaminación: la extracción de oro en La Colosa implicaría la desaparición de montañas por la voladura de más de mil millones de toneladas de roca, que requeriría más de 500 millones de toneladas de explosivos y cientos de miles de toneladas de cianuro para separar el oro de otros minerales como la pirita, también conocido como "el oro de los tontos”.

Estos procesos dan como resultado dos tipos de residuos: roca estéril y relaves. Ambos tienen el potencial de contaminar severamente los cuerpos de agua. La Colosa produciría más de 100 millones de toneladas de roca residual con contenidos de pirita”, arsenopirita y otros minerales que al hacer contacto con el O2 se oxidan volviéndose ácido sulfúrico en un fenómeno conocido como el drenaje ácido de minas, así como "lodo de residuos" (agua, productos químicos y mineral triturado) que se transportarían a una presa de residuos mineros con una capacidad de 1.420 millones de toneladas. Estas presas se colapsan con una frecuencia cada vez mayor en todo el mundo, con consecuencias devastadoras, como en los casos de los desastres ambientales en Mariana y Brumandinho en Brasil.

Foto: Brumadinho, Brasil. Wikipedia.

Acaparamiento de agua: Reportes de la empresa calculan tenores de oro de menos de un gramo por tonelada de roca. Para la extracción de solo un gramo de oro requiere entre 500 y 1.000 litros de agua. Esto significa que la producción de un kilogramo de oro procesado utiliza el suministro de agua equivalente al que consumen a diario 5,700 personas.

El informe de la Campaña de Solidaridad por Colombia, La Colosa: Una Muerte Anunciada, pone estas cifras en perspectiva en relación con el Proyecto La Colosa: “Los cálculos ... indican que es muy probable que en las operaciones de La Colosa se utilice más agua que el consumo doméstico total de agua de todo el conjunto del Departamento del Tolima".

Las comunidades y la agricultura: Por debajo de los páramos se encuentran los bosques, las laderas y los valles fértiles de los que viven decenas de miles de pequeños agricultores, lo que le da a Cajamarca su apodo como la "despensa agrícola de Colombia".

Los efectos acumulativos de la tierra agrícola perdida por la actividad minera, combinada con el acceso reducido a las fuentes de agua dulce, la fragmentación de ecosistemas clave como son los páramos y bosques alto andinos de niebla, y la amenaza de contaminación y acidificación de las aguas y los suelos por los desechos mineros, pondrían en peligro el sustento de miles y la identidad campesina de Cajamarca en su conjunto.

Foto: Cajamarca. Bram Bus, Mongabay.

Una Década de Resistencia

Casi tan pronto como se anunció el proyecto, la gente de Cajamarca y la vereda de Anaime, comenzó a organizar una oposición a La Colosa.

Las asociaciones de campesinos, jóvenes y ecologistas comenzaron a proliferar en las veredas (aldeas) de Cajamarca y Anaime, así como en la cabecera departamental, Ibagué, para idear la resistencia al proyecto minero.

Alrededor del planeta, los activistas y los líderes comunitarios que defienden la vida y el territorio a menudo son atacados, amenazados, estigmatizados o incluso asesinados por intervenir en los intereses corporativos y estatales que sustentan los proyectos extractivos. Esto es justamente a lo que se han enfrentado la gente de Cajamarca y las áreas circundantes en el transcurso de su resistencia frente a La Colosa.

En Cajamarca, dos jóvenes, Juan Camilo Pinto y Daniel Humberto Sánchez, miembros del Colectivo Socio-Ambiental Juvenil de Cajamarca COSAJUCA, perdieron la vida en actos violentos que el colectivo vincula con las amenazas a las que se enfrentaron a raíz de su activismo contra la minería.

Otro líder social, César García, campesino y miembro clave del grupo anti-minero Conciencia Campesina, fue asesinado cerca de su casa en 2013.

Otros activistas, jóvenes, campesinos e incluso funcionarios del gobierno local han enfrentado serias amenazas. En 2017, otros dos miembros de COSAJUCA recibieron disparos y, afortunadamente, resultaron ilesos.

A pesar de las amenazas y la violencia que han sufrido, la gente de Cajamarca y el Tolima, más ampliamente, han sostenido su resistencia durante más de una década.

Un punto de inflexión en esta resistencia se produjo en 2013, cuando el pequeño municipio de Piedras, Tolima, organizó una "consulta popular", un referendo local sobre el futuro de la minería en sus tierras, para que la población local pudiera decidir si AGA podría construir la represa para los residuos mineros del proyecto La Colosa en su territorio.

La gente de Piedras votó en contra de la instalación del dique de colas y la planta de metalurgia y AGA abandonó el área. Cuatro años después, en marzo de 2017, los habitantes de Cajamarca siguieron su ejemplo y realizaron su propia consulta popular sobre el futuro del proyecto La Colosa en su conjunto, la primera de origen ciudadano en el país. El 98% de los votantes en Cajamarca votaron NO al proyecto minero, y su posición democrática detuvo a La Colosa.

Las estrategias de los movimientos sociales en la región empleadas para lograr esta victoria histórica fueron muchas y variadas, y la diversidad fue una de las principales fortalezas de la movilización. Algunas de las principales estrategias empleadas fueron:

Piedras. Foto: Mariana Gómez
Cajamarca. Foto: Viviana Sánchez/Conciencia Campesina

Plataformas Comunitarias

En respuesta a la amenaza emergente de la minería, los ciudadanos de diferentes áreas amenazadas comenzaron a organizarse de manera autónoma en plataformas y grupos de interés comunitario para informarse sobre la minería y articular sus preocupaciones.

Robinson Mejía, comparte un ejemplo de estas movilizaciones, describiendo cómo y por qué él y un grupo de amigos comenzaron el Colectivo Socio-ambiental Juvenil de Cajamarca (COSAJUCA):

"COSAJUCA nació en 2007, durante unas reuniones en los bancos del parque en la plaza principal de Cajamarca, con el objetivo de ser por y para los jóvenes. Fue una respuesta a otras organizaciones que no eran tan inclusivas o que no empoderaban lo suficiente a los jóvenes. En realidad, se formó unos meses antes de que se anunciara La Colosa. Cuando el ex presidente Álvaro Uribe Vélez anunció el descubrimiento del depósito, supimos que no podríamos cambiar el mundo para mejor, empezando por Cajamarca, si la mina seguía adelante".

COSAJUCA es solo uno de varios grupos organizados localmente. Otros incluyen el Comité Ambiental y Campesino de Cajamarca y Anaime y las asociaciones de agricultores.

Foto: Viviana Sánchez/Conciencia Campesina

Redes Regionales

Con el tiempo, los activistas comenzaron a tejer conexiones entre sus grupos. A nivel regional, el Comité Ambiental en Defensa de la Vida del Tolima nació en un intento por reunir esfuerzos aislados a nivel departamental.

Una de las primeras estrategias del Comité Ambiental fue fortalecer conscientemente esta red creando comités ambientales en cada una de las municipalidades del departamento, promoviendo la conciencia ambiental a nivel local. Así se formó la Red de Comités Ambientales del Tolima, que hoy coordina los numerosos Comités Ambientales que han surgido en toda la región.

Educación Popular

"No se puede defender lo que no se conoce" Camila Méndez, miembro de COSAJUCA y el Comité Ambiental y Campesino de Cajamarca y Anaime.

En 2013, el Comité Ambiental en Defensa de la Vida comenzó a ofrecer un diplomado o curso de profundización universitaria ambiental gratuito en la Universidad de Tolima. Hasta la fecha, más de 5,000 graduados de diversos orígenes, edades y medios de vida de toda la región han completado el curso, lo que permite a sus participantes comprender los procesos mineros y los impactos ambientales que causan, además de otros temas relacionados con el territorio, dándole un enfoque holístico a la comprensión de las interacciones ecológicas.

Según la activista del Comité, Valentina Camacho: "Nos dijeron que no estábamos calificados para hablar sobre los impactos ambientales de la minería porque no éramos geólogos. Así que comenzamos una colaboración con la Universidad de Tolima y el diplomado ambiental se desarrolló para capacitar a la población local en temas de minería, porque pocas personas saben, por ejemplo, lo que implica una lixiviación con cianuro".

La educación popular de acceso gratuito fue una de las estrategias fundamentales para el proceso de defensa del agua, la vida y el territorio. Con esto lograron ampliar la conciencia ambiental de las comunidades en relación a los impactos negativos del extractivismo.

Acción Directa y Pacífica

Foto: CATAPA

Al igual que con otros procesos de resistencia a la extracción en todo el mundo, las comunidades afectadas en Tolima han tomado medidas directas no violentas para detener el desarrollo del proyecto minero mediante el bloqueo físico de las operaciones de la compañía.

Mariana Gómez Soto, Coordinadora Regional de YLNM para América Latina, comparte cómo las comunidades de Piedras en Tolima tomaron medidas para detener los trabajos exploratorios de AGA para la propuesta presa de residuos de minas:

“En enero, nos enteramos de que la compañía estaba perforando el acuífero de un arroyo, que se encuentra al pasar el pueblo, sin preguntar. Los líderes locales crearon un bloqueo en el único puente que da acceso al pueblo y a la zona que estaban perforando. Al final había unas 500 personas en este pequeño puente. Montaron un puesto con todos sus mensajes, trajeron carpas y sillas, una olla para cocinar, ¡incluso una televisión para que pudieran ver las telenovelas! Prácticamente se fueron a vivir al puente durante dos semanas y la gente de la compañía no pudo ni entrar ni salir. Finalmente, tuvieron que moverse ... pero la gente siguió resistiéndose y adaptó su estrategia de bloqueo instalando una alarma en el primer poste de luz de la ciudad para avisar cuándo se aproximaban los camiones y la maquinaria".

Solidaridad Internacional

Los activistas en Tolima han trabajado activamente con aliados internacionales para hacer visible su lucha global en los medios y presionar a AGA y al estado colombiano para que cumplan con las demandas de la gente.

Un ejemplo concreto, fruto de este esfuerzo, es la investigación y publicación de un informe definitivo que critica el proyecto de AGA, La Colosa: Una Muerte Anunciada, en la que han colaborado tanto grupos locales, como ONG internacionales como London Mining Network y grupos de solidaridad como la Campaña de Solidaridad por Colombia, así como científicos expertos.

“Las comunidades deben estar conectadas a nivel nacional e internacional para compartir sus estrategias y planes de acción frente la minería. Para nosotros fue muy importante llegar a un nivel internacional para aprender de otros que habían detenido minas o que habían sido afectados por ellas", explica Mariana Gómez.

Otro de los logros del Movimiento fue lograr que en el sexto informe periódico de Colombia que realiza el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (sesiones 52ª y 53ª, septiembre de 2017 y la sesión 78ª octubre de 2017), se recomendará al estado colombiano:

  • "15. El Comité aprecia que el Estado parte haya establecido y lleve a cabo consultas populares en aquellas comunidades que pueden verse afectadas por proyectos de explotación de recursos naturales, incluyendo proyectos agroindustriales. Sin embargo, le preocupa que los resultados de estas consultas no sean debidamente tomados en cuenta por las autoridades competentes y que a pesar de su oposición, tales proyectos se lleven a cabo. Le preocupa, además, los daños que tienen estas actividades en el medio ambiente, incluyendo la deforestación, generando un impacto negativo en goce efectivo de los derechos económicos, sociales y culturales, particularmente en los derechos a un nivel de vida adecuado y a la salud."
  • "16. El Comité recomienda al Estado parte que tome las medidas necesarias para asegurar que los resultados de las consultas populares sean debidamente valorados y tomados en cuenta por las autoridades competentes y que su implementación se lleve a cabo de manera concertada con las comunidades afectadas. Asimismo, le recomienda llevar a cabo de manera minuciosa estudios de impacto social y ambiental, de las actividades de explotación de recursos naturales y vele por que los acuerdos de concesión de licencias suscritos con entidades privadas prevean medidas de mitigación de su impacto en los derechos económicos, sociales y culturales, indemnizaciones adecuadas para las comunidades afectadas y medidas adecuadas para la preservación de los bosques."

De igual manera es importante resaltar que los informes que presentó el Comité Ambiental en Defensa de la Vida, en conjunto con la Red Internacional de Derechos Humanos (RIDH) y otras organizaciones, llevaron a que en el Examen Periódico Universal (EPU) se hicieran algunas orientaciones al Estado colombiano sobre el tema de las consultas populares. Entre las recomiendaciones se encuentran el “velar por que la elaboración y ejecución de los planes de desarrollo tengan en cuenta el resultado de las consultas populares y previas y estén en consonancia con las normas internacionales” (...) “Seguir reforzando los mecanismos de consulta previa con los pueblos indígenas y afrodescendientes, así como las consultas populares, a la luz del acuerdo de paz” (...) y “garantizar la participación de las comunidades y las minorías étnicas en las decisiones relacionadas con el desarrollo del país, y en particular el respeto a las consultas populares y al derecho a la consulta previa”.

Consulta Popular Ya!

Finalmente, el factor decisivo en Cajamarca y la resistencia de la región del Tolima a La Colosa fue el uso de un mecanismo legal poco conocido llamado "consulta popular".

Consagrado en la Constitución de Colombia de 1991, la legislación había definido el alcance de las consultas populares de la siguiente manera (Ley 136 de 1994, artículo 33):

"Cuando un municipio tiene la intención de llevar a cabo actividades y/o proyectos que generan un cambio significativo en el uso del suelo, se debe realizar una Consulta Popular. [...] Cuando el desarrollo de proyectos turísticos, mineros o de otra naturaleza amenace con crear un "cambio significativo en el uso de la tierra, que se traduce en una transformación en las actividades tradicionales de un municipio, una consulta popular se llevará a cabo de conformidad con lo que establece la Ley. La responsabilidad de estas consultas será responsabilidad del municipio en cuestión".

Es importante destacar que, a diferencia de la mayoría de los otros mecanismos de participación democrática o consulta en otras partes del mundo, la consulta popular de Colombia es vinculante, más que de carácter consultivo, lo que significa que el Gobierno está obligado a respetar la decisión tomada por el pueblo.

En marzo de 2017, después de años de organización incansable por parte de bases en Cajamarca y sus aliados cercanos en Ibagué, la primera consulta popular convocada por los propios ciudadanos se realizó en Cajamarca (la consulta anterior en Piedras fue convocada por el gobierno municipal y fue la primera relacionada a un proyecto minero).

Movilizados y motivados por los movimientos sociales en la región, 6,241 votantes acudieron a las urnas el día de la votación. De esas personas, solo 76 votaron a favor de la minería, mientras que 6,165 votaron en contra, una goleada del 98%. Esta victoria rotunda entorpeció los planes de La Colosa y AGA en la región. Desde entonces, la compañía ha suspendido sus operaciones en Cajamarca, por "fuerza de la comunidad".

Fotos: COSAJUCA

Desde la emblemática victoria de Cajamarca, las consultas populares han experimentado un "boom" en Colombia. Al momento de escribir este documento, diez municipios más han rechazado proyectos extractivos a través de consultas populares y alrededor de otros 70 municipios han expresado su interés en realizar consultas populares con respecto a proyectos extractivos.

En un intento por detener este creciente movimiento, el gobierno nacional ha puesto obstáculos administrativos en el camino y ha tratado de desafiar las consultas populares con motivos legales, empezando una lucha, aún en curso, por preservar los derechos fundamentales de los ciudadanos colombianos a la participación política en forma de consultas populares en la Corte Constitucional de Colombia.

Mientras tanto, después de la emblemática victoria de Cajamarca, los municipios colombianos como los de Fusagasugá y San Bernardo continúan reivindicando su derecho a expresarse en contra de la minería y a favor de la vida, mediante la celebración de consultas populares, independientemente del reconocimiento estatal.

Renacimiento: fuentes de sustento existentes y nuevas alternativas

"Queremos construir múltiples escenarios de vida que respeten los derechos de las personas y los derechos de la naturaleza" Renzo García, Comité Ambiental en Defensa de la Vida del Tolima

Desde el éxito de la consulta popular de Cajamarca, y de hecho mucho antes, las organizaciones que se unieron para resistir a La Colosa comenzaron a promover fuentes de sustento no extractivas tomando en cuenta la identidad agraria de Cajamarca, dando forma a una nueva vía de desarrollo.

"Tenemos una visión crítica del término "alternativa", ya que Cajamarca no necesita encontrar una alternativa, sino seguir sus raíces. Ya tenemos un medio de vida no extractivo y todo lo que necesitamos, lo que queremos es un sistema agroecológico más justo de producción de alimentos, una economía circular que no dañe el territorio", explica Robinson Mejía.

Cajamarca ha contrarrestado el argumento típico del gobierno y las corporaciones que tilda a las comunidades que se resisten a la minería como personas que defienden el anti-desarrollo.

Se están llevando a cabo varias iniciativas que buscan fortalecer las fuentes de sustento tradicionales y promover nuevas actividades económicas respetando los derechos de la población local y los ecosistemas de los que dependen.

“Las personas en Cajamarca y Colombia están pidiendo un nuevo paradigma y un nuevo modelo de desarrollo que incluya alternativas que estén enraizadas y sirvan al bienestar del planeta y de la gente. No podemos y no debemos basar nuestras vías de desarrollo en la expansión de las industrias extractivas ", cuenta Mariana Gómez.

Agroecología

Dadas las profundas raíces agrícolas de Cajamarca, los alimentos y la agricultura han ocupado un papel central a medida que se van promoviendo y mejorando las fuentes de sustento no extractivas con el impulso de la victoria tras la consulta popular.

Fotos: Federico Pardo

La viabilidad económica de la fuentes de sustento agroecológicas y no extractivas se ha visto reforzada por una articulación entre la cadena de restaurantes colombianos de conciencia social y ecológica Crepes & Waffles y una asociación de productores de arracacha de Cajamarca (Asociación de Productores de Semillas Andinas / ASPROSAN).

En los últimos años, ASPROSAN ha logrado promover poner en práctica métodos de producción más biodiversos, menos intensivos en químicos y más regenerativos. Crepes and Waffles ha apoyado este proceso al ofrecer un mercado estable y justo con precios más elevados que el promedio de explotación del mercado para la arracacha agroecológica, de alta calidad y cuidadosamente cultivada de ASPROSAN.

"Desde octubre de 2017, compramos dos toneladas de arracacha al mes directamente de ASPROSAN al doble del precio de mercado", dice Felipé Macía, de Crepes & Waffles. "Hemos vendido más de diez mil platos de arracacha y estamos lanzando algunos otros productos nuevos; una limonada hecha de un limón mandarino cultivado en Cajamarca y panela. También hemos estado trabajando para alentar a otras empresas a seguir nuestro ejemplo. Nos consideramos una empresa pionera y esperamos acabar el año con cuatro empresas de alimentos colombianos que compren productos directamente a Cajamarca". Felipe Macia de Crepes & Waffles
Exposición de la arracacha Cajamarcuna como parte del proyecto "Oro Vital" del artista Pedro Ruíz en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. El protagonista del cuadro es Harrison, el hijo de Bernaín Vargas, campesino quién impulsó la formación de ASPROSAN. Fotos: Mariana Gómez

COSAJUCA también ha apoyado el desarrollo de 18 proyectos productivos para sostener y fortalecer las fuentes de sustento no extractivas en Cajamarca. Estos proyectos son dirigidos por mujeres. Son beneficiosos para el medio ambiente y están diseñados para que sean económicamente viables después de un período inicial de apoyo. Incluyen un centro de reciclaje de vidrio, un proyecto de ecoturismo, invernaderos orgánicos y una serie de otras empresas agroecológicas.

La conmemoración de estos medios de subsistencia agrícolas también ha ayudado a refutar los intentos de algunos medios de comunicación colombianos por presentar a Cajamarca como "hambrienta" y un "pueblo fantasma" debido a el rechazo a la inversión minera.

Acueductos Comunitarios

Formada en 2014 como parte de una estrategia de conservación, la Red de Acueductos Comunitarios de Cajamarca se ha convertido en una alianza de las comunidades que gestionan su acceso al agua dulce y que es, además, una estrategia clave para defender a Cajamarca de futuras amenazas mineras.

“Si los agricultores campesinos y las comunidades formalizan sus derechos de acceso al agua y obtienen las concesiones de agua dulce, si AGA intenta solicitar el acceso al agua en el futuro, no la obtendrán. [El derecho al agua] es un derecho que no puede ser violado", comenta Robinson Mejía de COSAJUCA.

La Red de Acueductos Comunitarios de Cajamarca ha estado trabajando con su contraparte nacional, la Red Nacional de Acueductos Comunitarios de Colombia para ayudar a las comunidades a formalizar este acceso y garantizar sus derechos. También están capacitando y equipando a los miembros de la comunidad con las herramientas necesarias para realizar pruebas sobre la calidad del agua local.

Equidad de Género

“Cuando regrese AngloGold Ashanti estaremos preparados, no solo con más herramientas legales y sociales, sino también espiritualmente porque estamos fuertemente arraigados a este territorio". - Camila Méndez

Teniendo en cuenta que la minería a menudo afecta mucho más a las mujeres que a los hombres, durante su resistencia a La Colosa, las mujeres de Cajamarca formaron la Alianza de Mujeres Campesinas de Cajamarca.

Compuesta por mujeres de todas las veredas (aldeas), la Alianza tiene tres áreas de actividad: justicia económica, capacitación y prácticas de autocuidado. Fomenta el intercambio entre mujeres, creando un sitio para que compartan sus conocimientos y habilidades, y se apoyen mutuamente en los procesos colectivos de sanación. Recientemente, han abierto un sitio para exponer sus productos artesanales, medicinales y agroecológicos que producen los mismos miembros de la Alianza.

Foto: COSAJUCA

COSAJUCA y el Comité Ambiental y Campesino de Cajamarca y Anaime también están llevando a cabo proyectos para empoderar y educar a niños y jóvenes, muchos de los cuales son hijos de mujeres involucradas en la Alianza o de familias involucradas en el trabajo de la Red de Acueductos Comunitarios de Cajamarca. Estos proyectos permiten que los padres tengan tiempo libre para participar además de ayudar a garantizar que una nueva generación de jóvenes en Cajamarca reciban apoyo y puedan contribuir al trabajo colectivo de construir un futuro no extractivo en comunidad.

Foto: COSAJUCA

Foto: COSAJUCA

Cambiando la Narrativa

"Para detener esta codicia por los metales, debemos construir nuestras propias narrativas. Por ejemplo, los agricultores de Cajamarca han expresado que el verdadero 'oro' es el agua y la arracacha. [...] Cuando comenzamos este proceso, no solo nos propusimos a repensar nuestra prácticas, sino también a repensar nuestro uso del lenguaje". - Renzo Garcia, CADV

La celebración, el arte y la narración de historias han desempeñado un papel constante en la historia de resistencia y renacimiento de Cajamarca. Además de trabajar con artistas reconocidos como Pedro Ruiz, una vez al año desde 10 años, la gente en Tolima organiza una "Marcha Carnaval en Defensa de la Vida", en la capital regional, Ibagué.

“En 2009 marchamos por primera vez en el carnaval de Ibagué y la gente se interesó y quiso unirse a la lucha; allí nació la idea de Marcha Carnaval. Es positivo y colorido, es una forma no solo de decir no a la mina sino también de decir sí a la vida", contó Valentina Camacho, CADV.

La Marcha Carnaval se ha convertido en un espacio emblemático para organizar el movimiento más amplio de resistencia a La Colosa y, de hecho, a esas amenazas de extracción en todo el Tolima. Es una demostración artística, teatral y cultural en defensa de la vida y una muestra vibrante de la fuerza del movimiento que se centra en venerar la abundancia natural y agrícola del territorio que desempeñan un papel importante en la identidad y los valores de la gente de Tolima. La marcha ha crecido año tras año, y en 2017 reunió a más de 120,000 personas.

Nuevas Estrategias de Conservación

Un tigrillo, uno de los animales siendo protegidos por las practicas agroecologícas. Foto: Pixabay

Los productos agrícolas locales y las cadenas de suministro de alimentos justas son centrales en la estrategia de transición de Cajamarca. Pero cultivar alimentos no significa derribar el bosque como se hace en otros lugares. La estrategia agroecológica de Cajamarca se entrelaza con un plan de conservación complementario. Los agricultores locales reciben capacitación sobre la importancia de mantener corredores forestales en sus fincas, tanto para sus propios sistemas productivos como para la regulación general del ecosistema. En asociación con Muisca, una organización local, se están colocando cámaras trampa para documentar las rutas migratorias de los mamíferos en el bosque.

Crepes & Waffles también está comprando mandarinas y limones a los productores del municipio e invertirá las ganancias de la venta de este producto en un gran proyecto de restauración ecológica que salvaguardará el hábitat de especies clave mediante la creación de una nueva reserva forestal.

Infraestructura Comunitaria

A través de un nuevo mecanismo fiscal implementado en las regiones de Colombia afectadas por las décadas de guerra civil en el país, Crepes & Waffles está ayudando a Cajamarca a realizar proyectos que cuentan con el respaldo de la comunidad, como la construcción de una nueva escuela construida con técnicas sostenibles.

Render de la escuea: Crepes & Waffles
“También hay una serie de empresas que quieren ayudar a financiar caminos, puentes y escuelas para Cajamarca. Estos proyectos, que ya están dentro del plan de desarrollo de Cajamarca, pueden ser financiados a través de una nueva ley que permite a las empresas invertir el cincuenta por ciento de su impuesto sobre la renta directamente en los municipios que más han sufrido el conflicto armado". - Felipe Macía

Conclusión

La victoria popular en Cajamarca es una inspiración para las comunidades afectadas por la minería y sus aliados en todo el mundo. El proceso de organización de casi una década que condujo a la consulta popular es fuente de muchas lecciones, al igual que las iniciativas que han ganado fuerza e impulso en la región durante los dos años posteriores.

El modelo de organización cooperativa de organizaciones juveniles, campesinas y ambientales en Tolima (compartiendo plataformas, tomando decisiones colectivamente y trabajando juntos en proyectos y movilizaciones) ha sido clave en la construcción de un movimiento inclusivo que ha permitido a comunidades enteras participar y beneficiarse de un proceso más amplio de esta resistencia transformadora. También han tenido éxito en evitar la división, y el enfoque de la educación popular ha sido esencial para construir una comprensión colectiva de las amenazas que plantea la minería y las formas de dejarlas atrás.

Los proyectos regenerativos han puesto un fuerte énfasis en el papel de la mujer y la agroecología, en el fortalecimiento de la identidad, la conexión espiritual con la tierra y la autonomía económica de las comunidades; todas estas estrategias se refuerzan mutuamente y ayudan a asegurar la sostenibilidad y la perseverancia de estos movimientos.

Por todos los elementos únicos y específicos del proceso en Cajamarca, también es una experiencia que resuena y que se asemeja a la de innumerables comunidades en línea del frente en todo el mundo, como las reunidas en la red Sí a la Vida, No a la Minería.

Miembros del Comité de Crisis de Amadiba. Foto: Human Rights Watch

En el mundo entero, las comunidades afectadas por la minería están exigiendo el derecho a decidir el futuro de sus tierras y su bienestar. En Sudáfrica, la campaña por el ‘Derecho a Decir No a La Minería’ ha cobrado impulso, reforzado por la fuerza inquebrantable del Comité de Crisis de Amadiba, una organización con base en la aldea de Xolobeni que ha frenado con éxito un proyecto de minería de arenas minerales durante décadas a pesar de las amenazas constantes y la enorme presión estatal.

Antes de las consultas en Piedras y Cajamarca, ya existía una ola creciente de consultas comunitarias contra proyectos mineros emergentes en Perú, Guatemala, Argentina y Ecuador. Sin embargo, estos procesos de consulta no tuvieron el carácter constitucionalmente vinculante que tanto ha prometido la consulta popular en Colombia. De manera similar, el derecho de los pueblos indígenas, y en algunos países de los afrodescendientes y otras comunidades racializadas, a la consulta previa, libre e informada está consagrada en el Convenio 169 de la OIT, del cual casi todas las naciones latinoamericanas son signatarias. Sin embargo, en la práctica, este derecho a menudo se descuida por completo, se elude con vacíos jurídicos o se anula por la afirmación de que la soberanía del estado reemplaza el resultado de los procesos de la consulta previa, libre e informada.

El carácter vinculante de la consulta popular colombiana está consagrado en la constitución, las leyes y los precedentes judiciales del país. Sin embargo, hoy en día, este mecanismo participativo ha sido saboteado por intereses políticos y económicos que se sienten amenazados por el poder de las comunidades que defienden su derecho a la vida, el agua y la tierra.

Protesta afuera de la Corte Constitucional de Colombia. Foto: CADV

Ahora resulta más importante que nunca prestar apoyo a movimientos como el Movimiento Nacional Ambiental en Colombia y a iniciativas similares en todo el mundo. Un mecanismo de consulta vinculante es uno de los más efectivos para respetar los derechos y el bienestar de las comunidades y detener el avance de proyectos mineros destructivos motivados por la misma lógica colonial que ha llevado a siglos de violencia a comunidades y ecosistemas en todo el hemisferio sur. Es indispensable que el Estado Colombiano acoja los llamados internacionales que solicitan respetar las consultas populares, la participación de la ciudadanía y la posibilidad de resolver los conflictos socioambientales de manera democrática y pacífica.

Esta página es uno de cinco casos emlemáticos documentados por la red global Sí a la vida, No a la minería (Yes to Life, No to Mining en inglés). Esta serie resalta las distintas maneras en las comunidades alrededor de nuestro planeta defienden sus territorios, aguas y medios de vida de la minería, mientras construyen y fortalecen alternativas para sostener la vida.

Dedicado a las comunidades de Tolima. Con un agradecimiento especial a Comité Ambiental en Defensa de la Vida, COSAJUCA y Movimiento Nacional Ambiental.

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