MÁS ALLÁ JORGE GUILLÉN

JORGE GUILLÉN ("Jorge Guillén, poeta"- Youtube)

Su biografía (Valladolid, 1893- Málaga, 1984) guarda paralelismos con la de su amigo Pedro Salinas.

- Ambos pertenecieron a la Generación del 27.

- Fueron profesores universitarios (Guillén fue lector en la Sorbona y profesor en Murcia y Sevilla).

Se tuvieron que marchar al exilio estadounidense (aunque Guillén pudo regresar a España en 1977).

OBRA POÉTICA

Su obra poética la concibe como un todo orgánico. Se recoge en Aire nuestro, en el que se incluyen cinco libros importantes:

En primer lugar, Cántico (1928- 1950), publicada a los treinta y cinco años de edad en la Revista de Occidente. Es su obra principal y recoge toda la obra poética de más de treinta años. El tema principal es la alegría de estar vivo, poniendo la primavera como fondo de esta alegría vital, evitando de forma frontal las penas y la nostalgia. La muerte, sin embargo, se acepta con serenidad, como algo natural.

El poema "Más allá" "constituye de hecho una introducción explicativa; casi una condensación de todo el libro como una llave para introducirnos en el meollo de la posición del poeta frente a la realidad" (Introducción a la edición de 1936 de Cántico)

En segundo lugar, Clamor (1957- 1963) coincide con un cambio en su concepción poética. El tema en esta obra es la situación de España reflejada en sus versos donde se ve la injusticia, la opresión, la guerra, el exilio, así como las miserias y tristezas que rodean al poeta. Sin embargo, Guillén mantiene una poesía llena de protesta y optimismo moderado ante todo lo negativo que le rodea.

En tercer lugar, en Homenaje (1967) se recogen poemas dedicados a importantes personajes históricos y escritores como Homero, Machado, Lorca, Fray Luis de León…

En cuarto lugar, Y otros poemas (1973), se encarga de profundizar en temas como el amor o la vejez.

En quinto y último lugar, Final (1982) trata el tema de la aceptación serena de la vejez.

TEMA DEL POEMA- La exaltación de la belleza del Universo y de todos sus pequeños componentes contemplados en un día cualquiera después de despertarse.

"¿Hubo un caos? Muy lejos/ de su origen, me brinda / por entre hervor de luz / frescura en chispas. ¡Día!" -vv. 17- 20

El poema se centra en el ser y en la contemplación de todo lo creado: el mundo está bien hecho frente al desorden lejano.

El poeta tiene una visión antirromántica del mundo porque no siente dolor ni angustia. No expresa rebeldía ni descontento. Se aleja del caos, la oscuridad y elige momentos luminosos y armónicos (el amanecer, el mediodía, lo primaveral...)

"(El alma vuelve al cuerpo, / se dirige a los ojos / y choca) - vv. 1- 3

El primer verso del poema, describe el momento exacto en el que uno se despierta, deja el estado de sueño (en el que el alma no se encuentra en el cuerpo todavía) y da el primer paso hacia el despertar. Cabe destacar que estos primeros versos están entre paréntesis porque describen una acción, a diferencia de la descripción que sigue, y además una acción que le ocurre al poeta, cuando él todavía está durmiendo.

"Todo está concentrado / por siglos de raíz / dentro de este minuto, / eterno y para mí." vv. 29-32 y "A ciegas acumulo / destino: quiero ser." vv. 39- 40

Entre los versos 29- 40, el tiempo se describe de forma subjetiva. El minuto en que tarda a pasar del sueño a la conciencia parece eterno, puesto que el sujeto no ha adquirido su conciencia, despierta y apenas diferencia el sueño de la vigilia. En este momento de duermevela, cualquier cosa es posible, el presente permanece en espera y, consecuentemente, el futuro también (“voy salvando el presente, / eternidad en vilo”- vv. 35- 36).

ESTRUCTURA DE CONTENIDO

El poema está dividido en seis partes:

La primera parte describe el despertar del poeta, que se desvela con la luz del sol de la mañana, con el entusiasmo de “ser” y de que sus ojos: “volverán a ver / lo extraordinario: todo” - v. 27-28).

En la segunda parte, de tono religioso, el poeta está todavía en cama y describe su estado de duermevela, puesto que “que aún recuerda los astros” (v. 73) del sueño, pero ya está despierto.

En la tercera parte, el poeta va progresivamente percibiendo aquello que hay a su alrededor, su habitación, dando nombre a los “misterios” y “enigmas” de la segunda parte, pues al fin y al cabo “yo los toco, los uso” (v. 88). El ser se manifiesta en el mundo real, habitual.

En la cuarta parte ya se encuentra sumido en su rutina diaria (“de lo tan real, hoy lunes”, v. 116). Describe la escena de forma concreta, ya completamente despierto, pero sigue celebrando lo maravilloso que es lo mundano: “El balcón, los cristales, / unos libros, la mesa. / ¿Nada más estos? Sí, / maravillas concretas.” (v. 101-104).

En la quinta parte, el poeta mira por la ventana y se maravilla a la vez del exterior (del árbol y sus hojas, del sol, del aroma) y de lo desconocido “que me regalará / su calidad: lo ajeno” (v. 135-136).

En la sexta y última parte, la conciencia del poeta pasa a abarcar, en su total lucidez, el mundo en general. Esta idea culmina en la última estrofa, en la que, completamente despierto, el poeta se siente en armonía con el mundo.

La última estrofa remite a la primera, por consiguiente, la estructura del poema es circular.

MÉTRICA- El poema está dividido en seis partes, la primera y última compuestas de 15 estrofas y el resto de 5. Todas las estrofas están compuestas de cuatro versos heptasílabos con rima asonante en los pares y los impares quedan sueltos: -a-a, -b-b. .

FIGURAS RETÓRICAS- El poema en sí puede clasificarse como una gran hipérbole, una exageración del sujeto poético hacia el mundo que le rodea. Además, se pueden encontrar diversas figuras retóricas (algunos ejemplos):

Exclamación afirmativa (apóstrofe): "¡Luz!" (v. 3) y "¡Asombro!" (v. 4) "¡Energía o su gloria!" (v. 113)

Metáfora: “sobre los amarillos todavía…” (v. 8). “Toda la creación, que al despertarse un hombre lanza la soledad a un tumulto de acordes” (vv. 197- 200).

Oxímoron: “Minuto/ eterno” (vv. 31- 32), “fatalmente, / dichosos” (v. 185)

Personificación: “la palabra del mar” (v. 52).

Asíndeton: “soy, más, estoy” (v. 57).

Sinestesia: “enigmas amables” (v. 93- 95)

ESTILO- La influencia de Juan Ramón Jiménez es evidente por su inclinación a la poesía pura. Sus poemas parten de situaciones concretas para extraer de ellas las ideas o sentimientos más depurados.

Usa un lenguaje extraordinariamente elaborado, tras un riguroso proceso de eliminación y selección; su poesía resulte difícil no por la acumulación de figuras retóricas, sino por su condensación y densidad.

Abundan los sustantivos abstractos (material jubiloso, superficie/ manifiesta, átomos/ tristes, siempre invisibles, la energía/ de plenitud) y de frases nominales, sin verbo conjugado, porque los nombres recogen la esencia de las cosas.

Esta economía expresiva afecta a todos los planos lingüísticos

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