Luiz Hernández Bravo

En el mundo del deporte existen diferentes tipos de lesión, estas ocurren durante la práctica de algún deporte o ejercicio físico; otras pueden ser el resultado de malas prácticas o del uso inadecuado del equipo de entrenamiento. Algunas personas se lastiman cuando no están en buena condición física o en ciertos casos, debido a la falta de ejercicios de calentamiento o estiramiento antes de jugar o hacer ejercicio.

Algunas lesiones deportivas más comunes son:

  • Esguinces
  • Desgarres musculares
  • Lesiones en rodilla
  • Inflamación muscular
  • Fracturas
  • Acumulación de contracturas
  • Luxaciones
  • Subluxaciones

Existen dos tipos de lesiones: 1) las agudas, aquellas que se efectúan repentinamente durante el ejercicio, como el esguince de tobillo, un tirón o fractura; 2) las crónicas, que ocurren después de practicar un deporte por un largo tiempo y hay dolor, incluso cuando se está en reposo.

Una de las lesiones más habituales en estos deportes es precisamente el esguince de tobillo, no sólo se produce en actividades deportivas sino también en labores diarias. Puede ser de primer, segundo o tercer grado. Las causas más frecuentes son debido a traumatismos, un incorrecto vendaje o el terreno en mal estado donde se practica el deporte

El tobillo es una articulación de tipo bisagra que permite el movimiento sólo hacia atrás y adelante; este recibe cargas enormes especialmente en la carrera o en deportes como el soccer, baloncesto, futbol americano, tenis, tae kwondo, atletismo, entre otros.

Los esguinces resultan del desplazamiento hacia dentro o hacia fuera del pie, distendiendo o rompiendo los ligamentos de la cara interna o externa del tobillo. El dolor es intenso y con frecuencia impide que el individuo pueda trabajar o practicar su disciplina durante un periodo variable de tiempo, sin embargo con un tratamiento fisioterapéutico en la mayoría de los casos se remedia apresuradamente y no se convierte en un problema crónico.

Los esguinces son responsables del 30% de las lesiones deportivas, este traumatismo se presenta en el 85% de los casos en el ligamento lateral (a un costadodel pie) y 10% implica la sindesmosis, una articulación en la que los dos huesos están unidos a través de ligamentos como la tibia y peroné.

El número de incidencia de esta lesión en las mujeres ocurre entre los diez y catorce años de edad, con 540 casos por 1,000 personas al año; debido a que comienzan a utilizar tacones o tienen mayor actividad física. Entre tanto, el número de incidencia en hombres se calcula que es entre los quince y diecinueve años, con una incidencia estimada de 890 por 1,000 varones; porque es el rango de edad donde se acercan más al deporte.

Los signos y síntomas que se presentan comúnmente son:

  • Dolor, percepción sensorial localizada y desencadenada por el sistema nervioso.
  • Inflamación, reacción defensiva del cuerpo integrada por la alteración, exudación y proliferación, el cual produce una masa en la zona afectada.
  • Hematoma, mancha en la piel de color azul amoratado producida por la acumulación de sangre como consecuencia de un golpe.
  • Rubor, enrojecimiento de la piel.
  • Edema, hinchazón causada por la acumulación de líquido intersticial, fluido que se encuentra entre el musculo y la piel que sirve la protección de los mismos.
  • Limitación de movimiento, imposibilidad de mover normal el miembro afectado.

El esguince se puede diagnosticar o evaluar con una resonancia magnética, tomografía o examen físico; en el cual el terapeuta le solicitará que le explique cómo se produjo la lesión y cuáles son sus síntomas. Posteriormente le examinará el tobillo cuidadosamente, realizando algunas maniobras para evaluar la estabilidad del tobillo, como puede ser:

  1. Prueba del cajón anterior. Esta maniobra explora la inestabilidad anteroposterior de la articulación por el fisioterapeuta.
  2. Prueba de la inversión forzada. Exploración de la inestabilidad del ligamento lateral externo, es decir mover el pie hacia adentro.
  3. Prueba de la rotación externa forzada. Conocer la sindesmosis del paciente.
  4. Prueba de la presión. Se realiza oprimiendo el tercio medio de la tibia y el peroné, lo cual provoca dolor distal a nivel de la sindesmosis.
El mejor plan de tratamiento es aplicar hielo en las primeras 24 o 48 horas, junto con la colocación de un vendaje compresivo.

Si hay dolor al caminar, debe evitarse el apoyo del pie afectado usando unas muletas; una férula puede ser efectiva para prevenir mayores daños y acelerar la cicatrización del ligamento. Aunque lo más recomendable es acudir con especialistas en rehabilitación, como los fisioterapeutas; para tener una correcta y buena recuperación en los próximos días.

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