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El príncipe brasileño que llevó a la Verde a la gloria En la previa al encuentro inaugural de la copa américa 2019 entre Brasil y bolivia, recordamos a una de las leyendas olvidadas del balompié nacional, aquel que dirigió la selección del 63, la única que consiguió un trofeo continental.

Un apasionado del fútbol y de la vida. El técnico que llevó a Bolivia a conseguir la única copa en su vitrina, fue una leyenda del fútbol en su país. Sin embargo, pese a sus incontables lauros, su vida estuvo marcada por tragedias y renacimientos, prácticamente desde las cenizas. Esta es la historia de "El Príncipe" brasileño de los 50.

Todo comenzó con un sueño: el de vestir los colores del equipo que reinaba en su corazón, el América de Río de Janeiro.

Nació el 3 de diciembre de 1920, en la zona norte de Río. Desde su más temprana infancia, Danilo Alvim recorrió todas las canchas que pudo. Sus gambetas sorprendían en cualquier potrero que pisaba y su porte, su trote de gacela, su precisión en los pases, hacían pensar en que ese cuerpo espigado escondía un talento descomunal.

"Danilo Alvim era dueño de una técnica refinada. Dribles cortos, pases precisos y lanzamientos majestuosos ". Revista Score, 'Las escuadras de los sueños' noviembre de 1994.

En 1993 un ojeador del club de sus amores, el América, finalmente lo descubrió y para Alvim ese parecía el principio de un sueño hecho realidad. Sin embargo, al poco tiempo, todo se transformó en una pesadilla.

Una osadía de juventud, acaso una muestra de su determinación y valentía, le cortaron las piernas. En enero de 1941 al realizar un arriesgado trasbordo, casi de un salto, entre un autobús y un tranvía hizo que otro automóvil lo golpeará a gran velocidad.

Producto del accidente, según el reporte de enfermería del Hospital de Pronto Socorro, las lesiones eran aterradoras: 39 fracturas y microfracturas, incluso una con la tibia expuesta.

18 meses después...

En el segundo semestre de 1942, luego de más de un año de yesos y tratamientos, Danilo volvió a los entrenamientos con una determinación impresionante, digna de una leyenda. Justamente, luego de este oscuro capítulo comenzó a escribirse la historia de "El príncipe".

La revista brasileña Placar lo describió como un jugador con gambetas cortas pases precisos y lanzamientos majestuosos; un estilo tan refinado de jugar al fútbol que recibió el apodo de ‘El príncipe’, ese sobrenombre lo acompañaría durante toda su carrera deportiva.

El "expreso da vitoria"

Ya con su nombre inscrito entre los más grandes de su país, Alvim fue por más y militó en uno de los equipos más emblemáticos de su país, el Vasco da Gama.

El mediocampista vivió en ese club los mejores años de su carrera deportiva.

En 1947 salió campeón de Río de Janeiro, certamen que volvería a conquistar en 1949, 1950 y 1952. Además de ganar el campeonato de clubes campeones de Su- damérica en Chile el año 1948. Alvim formó parte del equipo más importante de la historia del club y que fue denominado ‘Expreso da vitoria’.

Aún hoy es incluido en una selección de los mejores jugadores de la historia del club.

Siendo una destacada estrella en cuanto equipo militaba, el Príncipe también llegó a vestir a verdeamarelha, donde vivió otro de los momentos más tristes e imborrables de su carrera.

La imborrable huella del Maracanazo

El mundial de fútbol de 1959 tenía como anfitrión a Brasil. Los fanáticos de la canarinha estaban confiados de que su selección, plagada de estrellas y talentos descomunales como el del Príncipe, lograría el campeonato regodeándose en fintas de lujo y amplias goledas.

Sin embargo, el partido inaugural rompió con todas las expectativas y anotó en la memoria de los brasileños una de las derrotas que aún hoy es considerada una huella imborrable. Hablamos, claro, del Maracanazo.

Precisamente, el Príncipe es también uno de los inolvidables protagonistas de aquel 16 de julio de 1950, gracias a una fotografía en la que se lo ve llorando desconsoladamente mientras recibe el abrazo casi paternal del locutor radial Jaime Moreira.

Esa derrota marcaría a fuego la vida del mediocampista. “Fue algo que no pudo superar jamás y siempre recordaba”, cuenta el periodista boliviano Cucho Vargas, que entabló amistad con él durante su estadía en el país.

Entonces comenzó el declive de su carrera...

En 1954 fue transferido al Botafogo, donde jugó por dos años más y luego fue contratado por el Uberaba de Minas Gerais en las funciones de jugador y técnico al mismo tiempo. Esa fue la última etapa de su participación en las canchas. Una vez retirado, confesó que desde su accidente en los años 40 su pierna derecha no se podía doblar por completo.

Pese a ello, el Príncipe había desarrollado una carrera loable que lo colocó entre los mejores jugadores de la historia del fútbol de su país.

¿Cómo llegó a Bolivia?

Según cuentan, fue casi un accidente. Jorge Rojas Terán y Roberto Prada, ambos dirigentes de Wilstermann, el último también presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, acompañaron un viaje de preparación de la Verde, donde los resultados fueron calamitosos. Era urgente un golpe de timón, entonces fue que pensaron en convencer a Alvim de dirigir la selección nacional.

Así comenzó a escribirse la página más gloriosa en la historia del fútbol boliviano

CAMPEONES INVICTOS

Equipo boliviano campeón de la Copa América 1963. Arriba de izquierda a derecha: Max Ramírez, Eduardo Espinoza, Wilfredo Camacho, Roberto Caínzo, Eulogio Vargas y Arturo López. Abajo en el mismo orden: Ramiro Blacutt, Máximo Alcócer, Víctor Agustín Ugarte, Ausberto García y Fortunato Castillo.

Al mando de la verde, Alvim, según cuenta Cucho Vargas, fue un estratega creativo y paciente. Pese a haber recibido un equipo hecho pedazos, poco a poco fue construyendo una unidad que consiguió una meta impensada en cualquier aficionado boliviano: el campeonato sudamericano.

El primer partido fue un empate con Ecuador, pero fue considerado como un fracasó por la afición. Bolivia perdía 4 a 2 y terminó 4 a 4. Danilo recibió ese revés con tranquilidad y optó por reunirse con los jugadores, conversar uno por uno con ellos y tratar de devolverles la confianza.

El desempeño cambió en los siguientes partidos. Con el paso de los días la selección boliviana se convertía en una máquina de buenos resultados que le ganaba a quien se le ponía enfrente.

Bolivia 2 - 1 Colombia

Bolivia 3 - 2 Perú

Bolivia 2 - 0 Paraguay

Bolivia 3 - 2 Argentina

Bolivia 5 - 4 Brasil

Pese al éxito alcanzado y a la oferta de continuar dirigiendo la selección nacional, Danilo Alvim decidió volver a su país.

Como suele suceder con las fulgurantes estrellas del deporte sudamericano, luego de haber paseado su fútbol en los clubes más importantes de su país y tener en su palmarés decenas de copas y medallas, Danilo Alvim pasó al olvido.

El 16 de mayo de 1996, el Príncipe falleció en una residencia de ancianos de su ciudad natal, pobre e injustamente olvidado.

Created By
Mijail Miranda Zapata
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