Distancias Historias de reencuentros

A diario circulan a nuestro alrededor miles de individuos que cargan seguramente con un sentimiento por el cual todo ser humano se ha visto afectado: el extrañar a otra persona. Relaciones que no funcionaron, mudanzas, situaciones de peligro, entre otros motivos llevan a las personas a alejarse y nuestros días se llenan de cuentas regresivas repletas del anhelo de volverse a topar a esa persona tan querida.

Y llega el momento, a veces sin esperarlo, en el que nos volvemos a encontrar a esa persona que tanto nos hizo falta y sentimos que volvemos a estar completos, por un momento nuestro mundo se cierra a nosotros dos y es entonces que valoramos cada segundo con esa persona, porque no sabemos cuando nuestros caminos se volverán a cruzar.

Primos lejanos de dos clases sociales muy distintas pero con un gran cariño entre ellos, Manuel y Gloria se vuelven a topar después de un largo viaje que emprendió ella a España para estudiar. Él en cambio dejó la escuela para ayudar a su papá a tocar sus canciones en los camiones, que no les deja mucho pero les ayuda a sobrevivir. Ahora que ya tiene el capital para apoyarlo, Gloria lo anima a que siga estudiando y le insiste en perseguir sus sueños y logre ser el doctor que desde muy pequeño anhela ser.

"A 200 la foto, o mínimo échame 3 pesitos para ayudar a los niños" me decía Fernando mientras hacía nacer con sus manos a un perro usando un globo azul. Su mejor amigo Adrian lo ayuda a vender los globos en la Liber para poder ayudar a niños desamparados del Refugio de Santa Isabel. Ambos pasaron hambre, frío y soledad cuando tenían apenas 3 años. Sus caminos se cruzaron en aquel refugio en el que convivieron la gran parte de sus infancias, entre camas viejas y personas desconocidas. Cuando cumplió 10 años, una familia adoptó a Adrian y desde entonces no supo nada de él hasta 7 años después que se dedicó a buscar a su amigo por mar y tierra. Ahora que vuelven a compartir sus días, ambos buscan ayudar al refugio que les dio un hogar durante su infancia a través de diferentes actividades, teniendo siempre en meta el sacarle una sonrisa a la gente.

"Te lo dije, ¿Te lo dije o no?" le susurra Luis a su amada Cristina, mientras bailan felices rodeados de extraños al son del Grupo Libertad. 12 años esperaron el volver a verse frente a frente después de que Luis cruzara de mojado al "Chuco" a buscar mejores oportunidades. Ahora que fue deportado, sonríe frente a Cris, porque sabe que ni todo el dinero se compara con poder ver y abrazar a esa persona tan amada. Hoy solo quieren bailar sin preocuparse que mañana tendrá que probar suerte de nuevo en tierras mexicanas.

5 años pasaron para que Lucero y Carla volvieran a encontrarse, luego de que la familia de la última solicitará asilo a Canadá después de ser amenazados por un grupo delictivo que operaba en Cd Juárez y Chihuahua. Hoy después de la incertidumbre y el miedo, disfrutan juntas de algo que desde pequeñas las mantiene unidas: el amor por la nieve.

Desde muy pequeños Daniel y Fernando solían juntarse en las calles de su barrio para hablar de música, jugar futbol y buscar pleito con otros niños. Tenían una pasión en común: la guitarra. A los 14 años, Fernando fue víctima del abuso de las drogas y su familia decidió que lo mejor era alejarlo de casa, a un centro de rehabilitación en Monterrey. Desde entonces no volvió a saber nada de Daniel. 2 años después, recuperado y con una nueva forma de ver la vida, Fer volvió a Chihuahua en busca de su mejor amigo para continuar su gran sueño de formar una banda de rock con la cual a través de sus letras buscan ayudar a su público a alejarse del mundo de las drogas.

© Andrés Arce

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Andrés Arce
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