Lustradores de calzado Un recorrido por la plazoleta del rosario

Manuel Zambrano, lustrador de calzado, trabaja en la Plazoleta de la Universidad del Rosario desde los 20 años de edad. Es un trabajador que vive de la economía informal y de las ganancias que reporta a diario. Pertenece a la tercera generación de limpiadores de botas. Su abuelo, su padre, sus cuñados y sus primos ejercen la misma ocupación en la actualidad, pero en otros lados de la ciudad.

Manuel Zambrano

La problemática de no tener protección social, un salario mensual fijo y no poder gozar de cesantías en el trabajo que desempeña, no es impedimento para que pueda satisfacer los gastos y las necesidades que tiene en el hogar. Así mismo, Manuel enfatizó que: “el dinero que se gana día a día hay que saberlo manejar y distribuir”. Este trabajador, emblema y símbolo de los utensilios del betún, del cepillo, del trapo y los zapatos cuenta su testimonio de vida en el oficio de lustrar calzado.

¿Cómo fue su experiencia y madurez en el oficio?

Con mi trabajo he tenido una buena experiencia. Gracias a Dios, por mi trabajo he sacado la familia adelante, y me siento satisfecho con mi trabajo, porque me gusta.

¿Siempre ha trabajado en la Plazoleta del Rosario?

Siempre. He trabajado 33 años de mi vida en la Plazoleta.

¿Con quién vive usted?

El núcleo familiar es mi esposa, mi hijo menor y mis nietos. Tengo otros dos hijos mayores, pero ya se fueron de la casa para formar y hacer su propia vida.

¿Qué lo diferencia de los demás lustrabotas?

Considero que no es diferenciarse de los demás compañeros, más bien es el modo de atender a la clientela y el modo de trabajar. El cliente satisfecho vuelve, por eso es importante realizar un trabajo a conciencia.

¿Está trabajando para alguna empresa?

No, soy independiente.

Y, ¿El uniforme de la Alcaldía de Bogotá que lleva puesto?, ¿Trabaja para ellos?

No. El uniforme que llevó puesto hace parte de unos overoles entregados por la anterior administración de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Nosotros, los lustradores de calzados, estamos carnetizados, pero no trabajamos para el Distrito.

¿Qué es vivir o trabajar de manera informal sin un salario fijo, sin protección social y sin generar cesantías?

Esa es la problemática central, la desigualdad social. Por ejemplo, nosotros, los lustradores de calzados somos empleados para el DANE, pero no somos empleados de ninguna empresa pública o privada. El dinero que nos ganamos al trabajar en la calle, es producto del rebusque.

Si le proponen trabajar de forma asalariada, ¿Lo haría?

No. Lo que pasa es que estar 33 años trabajando en la calle y cambiar para llegar a un sitio donde se tenga que cumplir con un horario y recibir órdenes, es difícil, porque ya estoy acostumbrado al entorno de la Plazoleta. Además, en un empleo formal no me pagarán el dinero que yo me gano aquí.

¿Usted tiene otras fuentes de ingreso económico?

Sí, claro. Todos los sábados y los domingos vendo tomate, cebolla y limón. Es necesario hacerle la trampa al peso.

¿Cómo llegó a ocupar este espacio público?

La mayoría de lustradores de calzados que trabajan en la Plazoleta del Rosario tienen su espacio por herencia familiar. Acá empezaron a trabajar mis abuelos y mis padres, entre otros familiares como cuñados o primos. Este espacio es una herencia.

¿A qué generación de lustradores de calzados pertenece?

Soy de tercera generación.

https://www.youtube.com/watch?v=hdinpIaNs14

¿Se ha visto afectado o ha tenido problemas por la ocupación del espacio público?

No. Por fortuna, la Policía que ronda la Plazoleta y la vigilancia privada del Rosario no se mete con nosotros, para nada.

¿Qué tarifas económicas maneja por el servicio que presta?

El precio y las tarifas varían. El calzado se cobra a 2500, las botas a 3000 o 3500, ya que depende del material o del cliente.

Con el dinero que gana: ¿Le alcanza para satisfacer todos los gastos que tiene?

Gracias a Dios con el trabajo que poseo y la clientela que tengo no hace falta nada en la casa. No hace falta la comida. Lo que pasa es que el dinero que se gana día a día hay que saberlo manejar y distribuir. Por ejemplo, si hoy fue un excelente día de trabajo, lo primero que hago es separar la plata de la comida y los gastos del hogar. Si sobra algo, lo guardo. Porque tampoco se sabe que tan bueno sea el trabajo al día siguiente.

¿Cómo se imagina el oficio de lustrabotas a futuro?

Este es un oficio que no pasa de moda, porque es un trabajo que va de generación en generación. Este trabajo es un servicio indispensable para los usuarios, ya que la gente necesita mantener su calzado impecable.

La población de lustradores de calzado está inmersa en la tradición de la cultura capitalina. Esta profesión es un símbolo del centro de la ciudad, según lo expresan varios clientes que frecuentan a Manuel. Sin embargo, la problemática central por la que atraviesa Manuel Zambrano, no es si trabaja o no trabaja, si tiene un espacio o no lo tiene, ya que él concluye diciendo que:

“La verdadera problemática de la desigualdad social y la falta de ayuda del Estado es la no recuperación del tiempo en que presto el servicio de lustrar zapatos, porque lo que se vende es el tiempo de mi vida que no regresará”.

Elaborado por:

Juan Sebastián Restrepo

Iván David Umaña Gómez

Natalia Díaz Nívia

Valentina Combariza Sáenz

Fotografia por : Juan Sebastian Restrepo Plata

Made with Adobe Slate

Make your words and images move.

Get Slate

Report Abuse

If you feel that this video content violates the Adobe Terms of Use, you may report this content by filling out this quick form.

To report a Copyright Violation, please follow Section 17 in the Terms of Use.