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UN ENFOQUE GLOBAL FRENTE A UNA ALARMA GLOBAL MUCHAS SUPERBACTERIAS, UNA SALUD

Una alarma global

En 2017, un informe del Banco Mundial calculaba que los microorganismos resistentes a fármacos causarán 10 millones de muertes al año en 2050 si no se tomaban medidas más estrictas. Es decir, en 2050 podría haber más muertes por infecciones resistentes a fármacos que por cáncer.

Dos años después, en 2019, la OMS declaraba la resistencia a los antimicrobianos como una de las 10 principales amenazas de salud pública a las que se enfrenta la humanidad. Alarma especialmente la rápida propagación mundial de «superbacterias», unas bacterias multirresistentes y panresistentes (es decir, no son sensibles a varios o a todos los tratamientos conocidos). Estas bacterias provocan infecciones que no pueden tratarse con los medicamentos antimicrobianos habituales, como los antibióticos.

Lo llevan en los genes...

El mecanismo por el que los microorganismos generan resistencias es un proceso natural. Es parte de su evolución genética para adaptarse a las presiones de su entorno... ¡adaptarse o morir!

De hecho, hay pruebas de que los genes implicados en la resistencia antimicrobiana ya existían en poblaciones bacterianas antes del uso de tratamientos con antibióticos. Y las bacterias que producen antibióticos durante su ciclo de crecimiento tienen mecanismos de resistencia para sus propios antibióticos.

Sin embargo, el uso excesivo e indebido de antibióticos en medicina veterinaria y humana ejerce una presión selectiva sobre las poblaciones de bacterias, porque solo aquellas que sean resistentes podrán sobrevivir y reproducirse.

La esencia de la evolución de las bacterias - y por tanto, también del desarrollo de resistencias - es su amplia variabilidad genética. Hay tres mecanismos principales para desarrollar esta variabilidad, y que pueden afectar al comportamiento de las bacterias frente a los antibióticos:

Cambio microevolutivo:

Mutaciones puntuales en un par de bases de nucleótidos (unidad básica que forma el material genético).

Cambio macroevolutivo:

Reorganizaciones de varias secuencias de nucleótidos. Estas reorganizaciones pueden hacer que se duplique, desaparezca o se invierta el orden de un fragmento del material genético, por ejemplo.

Transferencia lateral u horizontal:

Traspaso de fragmentos largos de ADN entre bacterias de una misma generación. Este traspaso implica que una bacteria acaba adquiriendo un fragmentos de genes externos.

De los genes, a la acción

Gracias a las mutaciones genéticas, las bacterias acaban desarrollando diferentes estrategias de resistencia frente a los antibióticos. A grandes rasgos:

Impedir la entrada del antibiótico en la célula:

Modificando los poros o los receptores de su membrana celular.

Expulsar el antibiótico de la célula:

Mediante bombas "aspiran" el fármaco y lo dirigen de nuevo fuera de la célula.

Modificar el antibiótico:

La bacteria dispone de unas proteínas llamadas enzimas que son capaces de alterar y/o destruir el antibiótico, inactivándolo.

Frente la acción, reacción

Como decíamos, la resistencia a antibióticos es una alarma sanitaria global, ya que implica a la salud animal, humana y del entorno.

El siguiente vídeo muestra cómo la resistencia a antimicrobianos puede transmitirse entre los animales, las plantas, el medio ambiente y los humanos.

No es, por tanto, un problema único de la medicina humana y requiere un enfoque colaborativo. Uno de los conceptos que aúna esta visión colaborativa y global de la salud es el concepto de "One Health" ("Una Salud").

"One Health" reconoce que la salud de las personas está conectada con la salud de los animales y del medio ambiente. Se trata de un enfoque colaborativo, multisectorial y multidisciplinario que se aplica en los ámbitos local, regional y global, con el objetivo de conseguir soluciones óptimas para la salud teniendo en cuenta la interacción entre personas, animales, plantas y el medio en el que vivimos todos juntos.