COSAS DE LA GRAVEDAD

Desde que nacemos, estamos sujetos a una fuerza que escapa a nuestro control, que nos atrae y empuja contra el suelo desde el primer momento en que comenzamos a dar nuestros primeros pasos sobre nuestros pies, ajenos e ignorantes de su existencia.

Nos caemos y nos volvemos a levantar a costa de un más que evidente esfuerzo, porque caerse es muy fácil, pero volver a levantarse, con cada caída, cuesta más trabajo y mucho más cuanto más dura es esa caída.

Pero seguimos sin ser plenamente conscientes de la existencia de esa fuerza invisible. Conforme crecemos, aprendemos a conocerla y comprenderla, en parte, a través de nuestro instinto y nuestro aprendizaje empírico.

Cada vez que lanzamos una pelota u otro objeto, vemos cómo cae al suelo. Incluso con que lo soltemos desde un punto más alto, aprendemos que cae igualmente. No sabemos el qué ni el porqué, pero comenzamos a tomar conciencia de ello. Nada escapa a esa fuerza.

Y conforme vamos adquiriendo uso de razón, aprendemos algo fundamental y que es de vital importancia en nuestras vidas. Asumimos como nuestra esa frase que ya pronunciara en su día Sir Isaac Newton: "Todo lo que sube tiene que bajar..."

Desde que el hombre es hombre (homo sapiens o lo que sea), siempre ha anhelado poder volar pero, por desgracia, ahí estaba esa dichosa ley que Newton enunció por aquel entonces (a parte del hecho de que carecemos de alas, claro).

Pero si en algo ha destacado el ser humano, entre sus muchos rasgos positivos (de los negativos mejor no hablar), es por su curiosidad y por su capacidad de aprender, pensar, razonar e inventar. Y entonces, el ser humano realizó un gran e importantísimo logro, tras el descubrimiento y dominio del fuego, la agricultura y la manipulación de los metales: la invención de la rueda.

Con la rueda, el hombre comenzó a, no dominar, pero sí valerse de la fuerza de la gravedad terrestre para poder desplazarse y transportar cosas y personas con mayor facilidad mediante vehículos y otros medios apoyados sobre tan importante descubrimiento. Y de entre todos esos vehículos, apareció otra gran invención del ser humano... ¡La bicicleta! Pero, sobre todo, la mejor versión de ésta: la bici de montaña.

Gracias a ella, disfrutamos más y mejor de la Gravedad que domina nuestro mundo y universo. ¿O es quizás gracias a la Gravedad que disfrutamos más de la bicicleta?

Eso de montar sobre nuestros "caballos de hierro" cuesta abajo a través de estrechos y sinuosos senderos, valiéndonos únicamente de la atracción gravitacional que el planeta Tierra ejerce sobre todos nosotros, controlando las fuerzas de inercia variando la posición de nuestros cuerpos, modulando la potencia de nuestros frenos y confiando en la capacidad de agarre de nuestros neumáticos en cada curva, en cada salto y en cada cortado, hace que la vida (nuestras vidas) en este mundo sea más divertida y emocionante.

Pero, ¡cuidado! La pérdida de control de nuestras bicis en un sendero técnico o en un cortado inesperado te recuerdan que la Gravedad, aparte de estar siempre ahí, nunca pierde. Es una fuerza que siempre gana y que nos pone siempre en nuestro sitio. Como diría Maurice Minnifield, uno de los personajes más carismáticos de aquella legendaria serie de TV de los 90, Doctor en Alaska (Northern Exposure): "La gravedad... Te mantiene firme en el suelo. En el espacio no hay gravedad, simplemente despegas del suelo y flotas por ahí"

"La Gravedad es una costumbre difícil de olvidar" - Terry Pratchett

FIN

Texto y Fotografía de McRaul FiftyFive

Created By
McRaul FiftyFive
Appreciate

Credits:

McRaul FiftyFive

Made with Adobe Slate

Make your words and images move.

Get Slate

Report Abuse

If you feel that this video content violates the Adobe Terms of Use, you may report this content by filling out this quick form.

To report a Copyright Violation, please follow Section 17 in the Terms of Use.