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Reporte Escucha Creativa Los Ángeles, noviembre de 2018

Escuchas Creativas Cecrea

El corazón de Cecrea está en su sistema de participación permanente, pues buscamos que el programa se desarrolle a partir de las visiones, inquietudes e intereses de sus protagonistas. Su metodología principal es la Escucha Creativa, metodología participativa, lúdica y creativa que busca promover una participación activa de los niños, niñas y jóvenes (NNJ), a través de estrategias de consulta que posibilitan una constante retroalimentación de información para la toma de decisiones en cada Cecrea.

Se realiza al finalizar o durante cada ciclo programático. Para ello se invita a los/as NNJ que han participado de los laboratorios en Cecrea para conocer su experiencia, además de proyectar la programación y la vida del Centro. La Escucha Creativa pone de manifiesto el derecho de NNJ a participar y ser escuchados.

En la Tercera Escucha Creativa realizada en Los Ángeles, se levantaron las inquietudes e intereses de los niños, niñas y jóvenes asistentes a Cecrea. Ellos manifestaron sus opiniones y planteamientos por medio de un juego imaginario “La Isla Alegre”, donde debían conformar una comunidad y establecer acuerdos de convivencia de manera participativa y lúdica.

Siguiendo la metodología antes mencionada, se les propuso imaginar la vida en una isla, caracterizar a los niños y adultos que vivirían allí e identificar eventuales conflictos que pudieran surgir y cómo podrían resolverlos.

Objetivo de la Escucha

El objetivo de las Escuchas Creativas 2018 es posibilitar la construcción de relatos territoriales a partir de los intereses que movilizan a los niños, niñas y jóvenes; las problemáticas o necesidades que identifican de su territorio; las ideas creativas y proyectos que imaginan para contribuir a la solución de esos problemas; y/o las fortalezas y recursos que identifican, tanto en ellos/as mismos/as como en su territorio.

La Escucha Creativa fue realizada el día sábado 17 de noviembre de 2018 a partir de las 10:00 hrs., en la Escuela Básica F-883 “21 de Mayo” de Los Ángeles. La actividad contó con la asistencia de 21 participantes, de los cuales 6 fueron hombres y 15 mujeres. En cuanto al rango de edad, 8 participantes tenían entre 7 y 10 años, y 13 entre 11 y 15 años.

Esta jornada en particular fue una Escucha de convivencia y los niños, niñas y jóvenes que asistieron no habían participado anteriormente de Cecrea.

¿Qué hicimos?

Para conocer en detalle la metodología utilizada en esta Escucha, puedes descargar la planificación aquí.

Llegada

Los participantes comenzaron a llegar un poco antes de las 10:00 hrs., ubicándose en hall de entrada del establecimiento. En el transcurso de la llegada de los/as asistentes, se proyectaban videos de opiniones de NNJ de las distintas experiencias vividas en las anteriores Escuchas a nivel nacional.

Minutos antes de iniciar la actividad, los niños, niñas y jóvenes fueron recibidos por el psicólogo de la escuela en conjunto a la asistente social, apropiándose del espacio rápidamente. La mayoría encontró a algún compañero que conocía previamente, lo cual se evidenciaba a través de muestras de afecto como abrazos, juegos, y animadas conversaciones.

Se les invitó a anotar en pizarra sus expectativas sobre la jornada, pero pocos NNJ realizaron dicha acción.

El equipo de Cecrea fue haciendo el registro en lista de asistencia, para luego convocar a todo el grupo a una de las tres salas habilitadas.

Bienvenida

A medida que fueron ingresando a la sala, se ubicaron en las sillas dispuestas en forma circular, hablando en voz muy baja de vez en cuando, con cierto respeto.

Pasados algunos minutos, Daniella, coordinadora de Cecrea, dio la bienvenida y explicó de qué se trataría la jornada y cuál era el objetivo de ésta. Los NNJ escuchaban silenciosamente, sin hacer ninguna intervención, para posteriormente observar un video que mostraba jornadas anteriores de otras Escuchas a modo de ejemplo. También se explicó que durante la jornada se tomarían fotografías y se filmaría un video.

Para iniciar se les invitó a participar de un juego para despertar y energizarse, el cual es planteado por uno de los facilitadores: El juego consistía en la repetición de movimientos y frases a velocidades que aumentaban gradualmente. Los participantes tuvieron una excelente recepción a éste, se mostraron energéticos y muy contentos, reían y seguían las dinámicas sin problemas.

Luego, se distribuyó a los NNJ en 3 grupos, de acuerdo a rangos etarios: de 9 a 10 años (7 participantes), 11 años (8 participantes) y 12 a 13 años (6 participantes), y se les invitó a ubicarse en distintas salas, para comenzar con las actividades.

Inicio del Juego

Para iniciar el juego, el facilitador comentó el contexto de la actividad, en la cual tendrían que imaginar que eran habitantes de una isla, y deberían pensar en qué elementos podrían ayudarlos a llevar una buena vida dentro de la isla.

Lo primero que realizaron los NNJ, fue bautizar la isla imaginaria con el nombre de “Isla Paraíso”. Con el fin de generar cierta identidad grupal, el facilitador motivó a los NNJ a caracterizarse como habitantes de la isla. Para ello les hizo entrega de distintos materiales de trabajo, como: lápices, pinta-caritas, brillos, cartulinas, etc.

Si bien en un inicio los participantes se mostraban esquivos en la participación, pasados algunos minutos y en vista del ejemplo que realizó uno de los observadores de pintarse el rostro, tomaron mayor confianza y comenzaron a pintarse los rostros, utilizando como colores insignes, el rojo y negro. Entre los elementos que debía crear el grupo, estaba un nombre que los identificara como tribu, entre los nombres propuestos, el que tuvo más consenso dentro del grupo fue “Los Salvajes”.

Otro de los grupos de trabajo decidió, luego del análisis de muchas opciones, nombrar a su isla como “La Isla de los Juegos” y describieron una serie de actividades que les identificaban: “los amantes del fútbol, el baile, los animales, de comer y del free fire”.

En cuanto a la caracterización, este grupo trabajó en forma muy individual, decidiendo finalmente, pintarse en pares de acuerdo a sus intereses más personales, por lo cual se realizaron caracterizaciones con referencias al fútbol, corazones e iconografía de Minnie Mouse, entre otros.

El tercer grupo, trabajó en distintas propuestas para bautizar su isla, tomando la decisión final mediante una votación. El nombre elegido fue “Isla de la Creatividad”.

Para la caracterización de los habitantes de la isla, utilizaron principalmente los pintacaritas y lanas. Dos NNJ se automaquillaron de manera espontánea, utilizando un espejo personal, y revisando ideas de imágenes en su celular. Otras niñas solicitaron a la facilitadora que les realizara un maquillaje de animales. Dos participantes no se maquillaron y optaron por un trenzado de lanas a modo de pulseras, eligiéndose éste último sello como insigne de la tribu, por lo que una NNJ elabora pulseras para los demás.

Tótem del Grupo

En esta parte de la actividad el facilitador incentivó a los/as NNJ a trabajar en la creación de un Tótem, que representara al grupo en cuestión. Para esto se les entregaron distintos materiales, explicando además el sentido y razón de este elemento tribal. En su gran mayoría los participantes sabían qué era un tótem, principalmente como cultura televisiva.

El primer grupo tuvo algunas dificultades para desarrollar esta tarea, principalmente por falta de concentración en la actividad, y a que varios salían permanentemente de la sala. Finalmente se logró la confección de un tótem, hecho de cartulinas e imágenes de diferentes animales salvajes que venían a representar las cualidades del grupo. Los animales elegidos fueron el León, el Chita, y el Águila calva.

El segundo grupo, realizó el trabajo en forma individual o de a pares, algunos copiando imágenes que se mostraron como ejemplo y otros fabricando más un elemento decorativo. De esto cabe destacar la presencia de ojos en todos ellos de colores vibrantes y diseños llamativos. Les costó utilizar la totalidad de los materiales dispuestos, constantemente pedían permiso para ello y desenvolver su libertad creativa tuvo varias dificultades, lo cual se reflejó en la necesidad de copiar de los ejemplos.

La facilitadora intentó orientar esta actividad para que el diseño del tótem tuviese este significado de representatividad, quizás incorporando imágenes o dibujos de los intereses propios, pero los jóvenes orientaron la actividad como un momento de relajo, mostrando mucha dedicación, entusiasmo y perfeccionismo.

El tercer grupo trabajó utilizando materiales como conos de confort y papel absorbente, los que rápidamente fueron recibidos por algunos NNJ, considerándolos por la posibilidad de dar volumen al diseño. Si bien se les indicó que la tarea era grupal y que debía representar características e intereses comunes y personales, espontáneamente grupo se subdividió en pequeños subgrupos y algunos participantes que trabajaron en forma individual.

La actividad se desarrolló en el suelo, lo cual resultaba funcional para despliegue de los materiales. La tarea se desarrolló en forma bastante lenta, pero finalmente se logró un tótem que consolidaba los aportes realizados por cada uno de los subgrupos.

Adultos de la Isla

Esta tarea consistió en asignar características ideales de un adulto que habitara la isla, a través de una silueta humana. Esta actividad fue una liberación de muchos aspectos sensibles dentro de la comunidad educativa, y se centró enteramente en el bullying: cómo debería actuar este adulto para frenar esta situación, qué debería hacer con las víctimas y quien ejerce el bullying y ciertas mejoras en la convivencia.

Aunque esta actividad se planteó como un eje separado enmarcado en el juego de imaginería, los participantes sintieron necesidad de explayar estas ideas, por lo cual se llevó de forma simultánea todo el resto de la actividad, y también se escribió en el pergamino cómo debería ser la convivencia.

En el caso de los otros dos grupos, no fue posible desarrollar esta actividad, ya que por extensión de la actividad anterior y la siguiente, se priorizó que los NNJ concretaran fases que requerían de mayor tiempo de ejecución, postergando la tarea relacionada al mundo adulto para el final, sin que finalmente tuvieran espacio para trabajar en ella.

Al finalizar esta etapa se les entregó una colación a todos los participantes y se les dieron unos minutos de descanso.

El Conflicto

Esta tarea consistió en mencionar conflictos de convivencia que los NNJ percibieran o conocieran en su entorno, ya sea educativo o familiar. Se realizó una lluvia de ideas, surgiendo temas como el maltrato, el bullying, el uso de sobrenombres, la poca atención por parte de adultos, la violencia intrafamiliar, y la discriminación por ascendencia indígena.

Luego, se les solicitó realizar una representación teatral de alguno de los conflictos mencionados, escogidos por cada grupo. Las presentaciones de los sketchs se alternaba, entre exponentes y público, debiendo en el caso de éste último rol, identificar el conflicto expuesto y determinar acciones y actitudes de los involucrados. El foco de atención de los NNJ se mantuvo en la tarea, lográndose el objetivo de la misma. Los conflictos expuestos guardaban relación con el ámbito escolar, simulándose el salón de clases, siendo útil pizarra y otros elementos presentes en la sala.

Última actividad consistió en realizar un trabajo grupal para analizar y proponer posibles soluciones a los conflictos. Para esto se trabajó con cartulina, post it y plumones. Se discutieron y profundizaron actitudes y acciones idóneas para evitar o resolver los conflictos anteriormente planteados. Los NNJ anotaron sus ideas, proponiendo principalmente una actitud de respeto, no molestar, tener más atención de los adultos, etc. Finalmente, se utilizó un pergamino en que se invitó a quienes lo desearan a anotar acuerdos de convivencia que permitieran un mejor clima social y escolar.

En el segundo grupo, el análisis de los conflictos estuvo centrado principalmente en el tema del bullying escolar, procediendo a señalar a algunos de sus propios compañeros que allí se encontraban como “molestosos”, “peleadores”, “buenos para los sobrenombres”.

Unos de los elementos que más llamó la atención en este grupo respecto a los temas de convivencia, fue que a la hora de proponer soluciones, hubo muchas opiniones e ideas para un mismo problema, convergiendo varias opiniones similares. Por ejemplo:

Los problemas se solucionan conversando (James, 9 años).
Las cosas se hablan y se arreglan (Monserrat, 10 años).

Como se puede apreciar, el valor que los/as NNJ dan al diálogo resolutivo es principal, si bien su práctica no está muy internalizada en su conducta, se puede ver que aun así ellos/as consideran el acto de comunicarse como una herramienta resolutiva para los problemas de convivencia.

En el caso del tercer grupo, se les pidió representar de forma gráfica un conflicto típico, y enmarcado en ello se expuso una situación de bullying y acoso en la cual se agredió de forma física a una compañera lanzándole bolas de papel e insultándola. Uno de los participantes debió actuar como un adulto en la situación real. Ante esta situación, los comentarios más típicos fueron que los adultos no hacían nada efectivo por frenar la situación, y en muchas ocasiones retaban a la víctima.

Por otra parte, cuando se les pidió representar qué debería hacer un adulto en una situación como esa, los jóvenes no tenían muchas ideas y plantearon que no sabrían qué decir en una escena así.

Consejo Final

La actividad de despedida consistió en una breve charla sobre la importancia del respeto entre las personas y principalmente de conocer los derechos de los/as niños/as.

Debido a cercanía a hora de término de la jornada, no se alcanzó a realizar un cierre integral de la jornada, ya que los apoderados habían llegado a buscar a los participantes. Finalmente se les solicitó plantear en post-it opiniones sobre lo que más les había gustado de la jornada, tarea que fue realizada sólo por algunos, ya que el resto se fue retirando del recinto.

Lo que escuchamos y observamos

Al inicio de la actividad, se les solicitó mencionar cuáles eran sus pasatiempos favoritos, ante lo cual se plantearon diversos intereses:

“A mí me gustan los Simpson” (Carlos, 11 años). “Me gusta el león porque representa la fuerza y la valentía” (Martín, 11 años). “(A mí me gusta) la música” (Krishna, 11 años). “A mí me gusta cantar” (Carlos, 11 años). “Tía yo voy a un taller de zumba en la noche… con la Mía (hermana menor) y también a un taller de cueca” (Martín, 11 años). “(Me gusta) Jugar… juegos de mesa, como el monópolis” (Pía, 11 años). “A mí me gusta jugar a las damas” (Dayana, 10 años). “Me gusta jugar a la pelota” (Mía, 11 años). “A mí me gusta jugar a la pelota porque soy el mejor arquero” (Martín, 11 años). “Que todos (los niños) somos felices (Mía, 11 años), “… y alegres” (Krishna, 11 años); “… y tenemos un lado enojón” (Mía, 11 años).

Dentro de los intereses y elementos de identificación individual y por condición de niños/as, expresados por los NNJ durante la caracterización y maquillaje, así como durante la elaboración del tótem, se observan elementos que guardan relación con juegos y series animadas (Jeff the Killer) como también de animales. Asimismo aparecen alternativas ligadas a lo artístico, como la música y el baile, y otros pasatiempos asociados a la recreación a través de juegos y deportes. Otro elemento que destacan en común por su condición de niños/as, se relaciona con su estado de ánimo o espíritu más jovial.

“Que molestan… es cuando ponen sobrenombres” (Carlos, 11 años). “Una compañera se puso a pelear con una niñita de otro colegio” (Krishna, 11 años).

Que los hombres a veces cuando uno quiere jugar con ellos a la pelota, ellos dicen: no, no, porque ustedes son mujeres (Paulina, 11 años).
Que molestan por ejemplo por ser mapuche o por el nombre (Catalina, 11 años).

“Tú te portas mal y te sacan para afuera de la sala” (Mía, 11 años). “Las profesoras son muy pesadas, porque dicen: el Martín hizo esto, el Oscar hizo esto” (Martín, 11 años).

Los niños no pueden decirle las cosas (llamar la atención) a los adultos, pero sí los adultos a los niños... (los adultos) se creen superiores a los niños... nos tratan como cabros chicos (Martín, 11 años).
Somos como un estorbo (para los adultos) (Carlos, 11 años).
Los niños a veces también tienen razón y los adultos no lo quieren admitir… ellos piensan que porque son más grandes, saben más que los niños (Carlos, 11 años).
Un día me puse a pelear en el patio y las tías como que no hacen nada, como que dejan de lado. Se preocupan del teléfono, de otras cosas, al final nunca hacen nada (Martín, 11 años).
Las mamás (provocan conflicto) cuando alegan (Krishna, 11 años).
Otro conflicto es la violencia familiar (Dayana, 10 años).

En relación a los conflictos que identifican en la interacción con otros, reconocen situaciones tanto dentro del espacio escolar como familiar, siendo en el primer caso, detectado en interacción con pares y también en la interacción con adultos, refiriendo que estos últimos no los validan ni despliegan conductas de atención o protección para con ellos.

Respecto a los conflictos con pares, aparecen el uso de sobrenombres asociados a características físicas, evidenciándose además prácticas de golpes entre alumnos/as, siendo también visibles, conflictos asociados a prácticas discriminatoria por parte de NNJ vinculadas al género o a la etnia indígena.

En la esfera familiar, indican conflictos relacionados con dinámicas inadecuadas igualmente por parte adultos, asociadas a problemáticas como violencia intrafamiliar, visualizándose manejo de dicho concepto dentro de los NNJ.

Luego, al analizar los posibles conflictos y reglas de convivencia en la isla para superar los problemas, surgieron diferentes planteamientos.

Los salvajes (haciendo referencia al grupo)…somos amigables con los amigables…y salvajes con los otros (Branco, 10 años).

Branco menciona que su conducta depende del entorno, si el ambiente es amigable su respuesta es amigable, respuesta en lógica a quien respeta a los/as que respetan.

Si vienen otras tribus tendremos que cazarlos y matarlos (Yashiara, 10 años).

Se conceptualiza la idea de territorio, como un elemento de pugna, y un lugar a defender, incluso mencionando que de ser necesario, cazar y matar es una opción. Si bien estos enunciados son mencionados en situaciones de carácter ficcionales, denotan una cierta realidad denunciante.

Vamos a las otras salas a atacar a las otras tribus… (Haciendo referencia a los otros grupos de trabajo) (Nikky, 10 años).

Se demuestra una falta de respeto a las normas de convivencia, proponiendo ir a abordar a los demás grupos y ver la reacción.

Además se mencionaron ejemplos de situaciones de violencia y vulneración de sus derechos que reflejaban su identificación y preocupación al respecto.

Los niños/as tienen derecho a ser escuchados (Yashiara, 10 años).

Se reconoce el derecho a expresarse, y a ser escuchados por las demás personas. Aunque también esta niña menciona que en bastantes ocasiones durante su proceso escolar se vio en situaciones de carácter injustas en donde no se respetaron sus derechos.

Los adultos no hacen nada. A veces, retan a los niños que les están pegando. (Selena, 13 años)

A lo largo de la Escucha el tema del bullying fue un tópico recurrente, y prácticamente toda la conversación se hizo en torno a ello. Recalcan que existe una situación injusta alrededor de la violencia entre compañeros, mencionan al inspector como una autoridad ya que una de las soluciones que plantean es “llevar al agresor a la inspectoría”. Reconocen a las figuras maternas como un agente de cambio en las incidencias de estos eventos al plantear llamar a la mamá por esta situación. Esto indica, que la mediación debe darse desde el hogar, el niño que agrede, el agredido y las autoridades escolares ejerciendo una correcta vinculación y cursos de acción.

No humillar a los niños cuando no les corresponde (Saray, 13 años).

Existe una cierta noción de que hay comportamientos que son justificados bajo ciertos contextos, que hay niños que merecen que los saquen de clases y que reciban ciertos castigos o agresiones. Esto basado en otras afirmaciones como “hay niños que no hacen nada y no molestan a nadie”, los participantes no tienen la noción del derecho de educación de todos los niños, y que este debe impartirse pese a su comportamiento. En las soluciones que plantean, no se da la reflexión de que la violencia se pueda tratar desde la base para ser erradicada, sino que entienden la justicia como una línea de agresión y castigo, en el fondo, se propone ayudar a la víctima pero no al que comete la agresión.

Intervenir que los niños acosen a las niñas dándoles una simple conversación y que las reglas se respeten (Daniela, 12 años).

Otro tópico recurrente en las temáticas de convivencia es aparentemente la violencia de género. Las participantes en diversas ocasiones nos dicen que está mal el acoso sexual y “tocar las partes íntimas”. Frente a esto si bien no hicieron referencia a un curso de acción claro y a quién podrían recurrir en caso de vivir esta situación, fueron enfáticos en hacer mención de ello.

Finalmente, al cierre de la jornada, se plantearon algunas reflexiones respecto a lo vivido.

Esto (Escucha Cecrea) sirve para aprender más de las otras cosas, de las otras personas, esto es… yo sé la palabra… interactuar con otras personas (Martín, 11 años).
Dejé la embarrada, pero yo soy creativa (Mía, 11 años).
Tía, ¿van a venir a hacer más talleres en el colegio? (Dayana, 10 años).

En relación al espacio de aprendizaje, desarrollo de habilidades y oportunidad de interacción con pares otorgado por Cecrea a través de la Escucha, se visualiza una percepción positiva respecto a la actividad así como respecto a la metodología del programa, viéndose interés por parte de los NNJ para continuar participando en otras instancias de similar naturaleza.

Conclusiones

En relación al desarrollo de la jornada, si bien hubo una adecuada planificación de las actividades para cumplir con el propósito de levantamiento de información de la Escucha, el tiempo de ejecución se tornó un poco extenso. Esta situación limitó la profundización en los diálogos de los NNJ, así como impidió la ejecución de todas las tareas programadas (el perfil del adulto quedó pendiente en dos grupos), siendo necesario utilizar en ocasiones un estilo de trabajo más directivo, moderando tiempos de trabajo.

En relación al espacio de trabajo y materiales dispuestos para las actividades, éstos fueron funcionales y adecuados, siendo un elemento motivador para los NNJ y promotor de su creatividad, destacando como material predilecto el pintacaritas. El uso del suelo permitió el despliegue de los materiales, así como mayor libertad de movimiento de los participantes por el espacio.

Sin embargo, en tareas en que se requería mayor concentración y reflexión en cuanto a ideas y tópicos de discusión, reducción de materiales y de espacio de trabajo a algo más concreto y limitado (solo cartulina y post it, mesa y sillas), fue igualmente oportuno y funcional a la tarea. Permitió que el foco de atención de los NNJ se encontrara más centrado, con menos elementos y estímulos distractores.

Otro elemento a considerar y que favoreció la interacción entre los niños, niñas y jóvenes, fue que muchos se conocían de manera previa por ser alumnos y alumnas del mismo establecimiento educacional, aunque de niveles educativos distintos. Ello implicó que se sintieran en mayor confianza para exponer ideas, pensamientos y opiniones.

Se presume asimismo que la utilización de espacio físico de uso cotidiano (sala de clases del establecimiento al que asisten), puede haber favorecido una sensación de confianza y de apropiación. El clima de trabajo fue propicio, pues los participantes demostraron espíritu colaborativo y respeto entre sí y con los facilitadores a cargo.

Si bien actividad del perfil del adulto de la isla no logró ser realizada en todos los grupos, sí se puede desprender de opiniones y comentarios en torno al rol del adulto dentro de la mediación y resolución de conflictos entre NNJ a nivel escolar, que se percibe a profesores y otros asistentes de la educación, como pasivos e incluso indiferentes frente a sus problemáticas. Además los consideran como invalidantes de sus opiniones y derechos, señalando que los adultos exhiben actitud de superioridad frente a ellos, a quienes representarían como inferiores y mayormente incapaces.

Finalmente, se percibe valoración hacia el espacio de trabajo y de oportunidad de ampliar redes vinculares ofrecidos por Cecrea, en donde se visualiza interés y motivación de parte de los NNJ para continuar participando en dichos espacios.

Desafío Cecrea

Como Cecrea Los Ángeles, ¿qué haremos con esta información?

Cecrea se quiere hacer cargo de aquello que se levantó en la Escucha Creativa. A través de un proceso de validación y proyección de esta información, denominado “devolución” hemos considerado los diferentes temas, opiniones, anhelos y expectativas de niños y niñas y jóvenes para levantar una programación coherente con sus intereses.

El tema de la convivencia está siendo abordado por Cecrea Los Ángeles de manera transversal en todas las experiencias pedagógicas y en muchos casos se realizan actividades específicas de convivencia en establecimientos educacionales. Esta línea de acción seguirá proyectándose en nuestra programación.

Particularmente en la Escuela 21 de Mayo, hemos hecho un compromiso con la comunidad educativa de apoyar las estrategias que surjan a raíz de la devolución de esta Escucha. Primero, con una jornada de análisis y reflexión para el equipo docente, sobre los resultados de la Escucha, y luego con la implementación de actividades que consideren los intereses de los niños y niñas, manifestados en la Escucha, y que aporten a mejorar el clima de convivencia y buen vivir bajo el enfoque de derechos.

Credits:

Cecrea

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