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Crónicas de San Antonio

Las siguientes crónicas fueron realizadas por estudiantes de la clase de escritura creativa SPN 4003. Los textos son una invitación a conocer sus rincones favoritos de la ciudad de San Antonio ¡Gracias por tu lectura!

En el mapa interactivo encontrarás la ubicación exacta de los lugares reseñados en esta página.

Esperanza Paz and Justice Center

El corazón de la cultura tiene Esperanza

Por Érica Alcocer

En la esquina de las calles San Pedro y Evergreen hay un edificio cruzando la estación del VIA. Se llama Esperanza Peace and Justice Center o Esperanza Centro de Paz y Justicia, atrás del edificio están las oficinas médicas de Planned Parenthood, lo que parece el espacio y lugar perfecto, considerando que las dos organizaciones luchan por los derechos reproductivos. Esperanza Peace and Justice Center es un hogar de organización política y comunitaria para las lesbianas, feministas, trabajadores, los queers, las personas trans y la buena gente en la lucha contra la opresión. El origen de la organización del centro Esperanza, comenzó en 1987 por la fuerza de activistas chicanas, lesbianas, trabajadoras, madres y mujeres que no aceptaron la discriminación sexista o racista que envenenó a sus comunidades y familias, también ellas han querido preservar la cultura y espíritu de San Antonio.

La vista desde afuera del edificio es típica, hecha de piedra, dos pisos y de color arena, pero cuando entré por la calle Evergreen y empujé el botón para abrir las puertas de hierro, tuve una sensación abrumadora. Los techos son altos y pintados con los colores de un frutero. La entrada, está pintada del mismo color del interior de un aguacate listo para el guacamole, decorada con tejidos y arte político en marcos. A la izquierda está una oficina con puertas de madera, las paredes son rojas y llenas de arte con una pintura de César E. Chávez –lo mas grande– en el medio. Cada escritorio en la oficina está ocupada con carpetas, papeles, pilas de papeles encima de otras pilas de papeles, cajas y computadoras prendidas, generalmente hay une trabajadore o voluntarie que saluda la gente. A la derecha, el otro cuarto sirve como galería para todos los tejidos de varios lugares de Abya Yala o Latino América. Los tejidos cuelgan del punto más alto del techo e iluminan el espacio con sus colores. Los animales del tejidos otomí, hecho por las manos indígenas de México parece que están bailando con los tapetes zapoteca cruzándose en un patrón zigzag encima de la cabeza.

El segundo piso es más abierto y las paredes son del color de una sandía jugosa. Cuando no hay eventos o mercados, como ahora, el espacio está vacío, esperando la artesanía de los artesanos de cada región de Latino América y artistas residentes. Durante treinta años –antes de la pandemia– el centro tenían un evento llamado Mercado de Paz. Usualmente es el fin de semana después del día de acción de gracias, el año pasado hubo bastante gente que asistió con su familia. Cada año el Centro Esperanza invita a artesanos indígenas y cada tiendita tiene un espacio para vender sus obras. En el segundo piso, hay una cocina donde el centro vende tacos, sopas, bebidas. Habitualmente, me detengo entre mi aventura de compras para comer un taco vegetariano de chorizo vegano –o chorizo falso como dice mi papá– y huevos. Saludo a mi tía Angelita que es una voluntaria de la cocina durante el Mercado de Paz. Los tres días que dura, con puestos con mas de cincuenta artistas, transforman el centro en un mercado internacional, la calle Evergreen es un escenario para los músicos, cantantes y poetas después de una bendición de humo en forma de ofrenda por los grupos de danza Azteca.

No puedo imaginar el Mercado de Paz, este año, ya que por las medidas tomadas no podrían invitar a tantos artistas, ni asistentes por las reglas generales del CDC. Aunque, los efectos de la pandemia han reducido la capacidad de los eventos públicos del Esperanza y sus dirigentes, ellas todavía siguen su lucha por un mundo con más justicia, preservando la cultura mediante eventos web, pláticas y talleres que pertenecen a la comunidad. Sus motivos para activar la comunidad, al arte, las ideas y la política y apoyar a San Antonio no va a parar; como no se detuvo en 1997 cuando el gobierno de San Antonio quiso acortar los fondos porque hubo un evento que se llama “Out in the Movies”. Fue un festival de cine de obras LGBT, pero el alcalde y el concejo municipal votaron para sacar los fondos municipales en favor de programas y organizaciones que estimulan la industria turística. En todos los años que ha existido Esperanza Peace and Justice Center y sus proyectos, las mujeres y la buena gente han persistido con su trabajo en los barrios de San Antonio y más allá. A pesar de esta pandemia, este lugar es un lujo que abraza fuerte con un beso en la mejilla.

The riverwalk

“The Riverwalk” y sus atracciones

Por Victoria Andi

“The Riverwalk” se caracteriza por su único y original diseño gracias al río, ubicado en los subsuelos de San Antonio. La ciudad es acogedora y es una de las ciudades más grandes de Texas. El turismo cada día está creciendo pues hay mucho qué hacer en esos lugares esplendorosos y atractivos. La zona del Riverwalk, es un lugar donde se puede sentir en casa y es un destino perfecto para las vacaciones en familia. La cultura y la comida se encuentra en el parque urbano "The Riverwalk ".

Ver el día y la noche, bajo las hojas que caen de los árboles nos recuerda que el ambiente está lleno de paz entre la gente que va y viene. “The Riverwalk” es un parque en la ciudad, abierto los 365 días del año. Donde se observan las cuatro estaciones. Cada estación en el río es sorprendente, cuando es verano los rayos solares calientan el río y la gente usa ropa ligera, sombreros, lentes de sol para proteger su piel. En el invierno, se observa a las personas abrigadas porque en el Riverwalk hace mucho el frío, ya que está en un lugar debajo de la calle y es cerrado. Dicho río, llama la atención de sus visitantes, porque tiene grandes arcos y escalones desde donde se escucha el ritmo de la gente y la velocidad de los carros. El parque está rodeado de bares, restaurantes, naturaleza y hoteles de lujos. Alrededor del río observamos casonas antiguas, una de ellas es “ The Emily Morgan”, esta casona se construyó en el tiempo histórico del Álamo en el año 1924.

Con zapatos bajos y con ropa ligera se recorren las orillas del río. A muchas personas de Latinomérica el “ Riverwalk “ les trae recuerdos de su ciudad ya que las personas caminan, conversan y ríen. Los eventos más emblemáticos en el parque son: el día de los muertos, el día de la hispanidad, el día de las flores y otros más.

En el día de las flores se observan las calles del "Riverwalk" adornadas con flores. Las pistas se usan para el desfile y se muestran diferentes pasarelas de caballos, orquestas, juegos alegóricos. Las personas visten de colores con accesorios de flores, caras pintadas o simplemente disfrazados. Los espectáculos que se dan en el "Riverwalk" llenan de emoción por su tradición hispánica, música latina, ventas de artesanías de diferentes países y comidas. Se explica que “El Riverwalk” es la segunda atracción más visitada de San Antonio por su peculiar río y su eventos, otra de las tantas atracciones que tiene el Riverwalk son los botes que están ubicados allí. Muchas personas compran boletos con anticipación para poder apreciar y conocer más la cultura. Niños y ancianos se aprecian en los pasillos del río y a cualquier hora del día. Mientras las personas esperan su turno para subir al bote, en la mano tienen diferentes bebidas, cocteles, cervezas, refrescos, raspadillos. El raspadillo es hielo granizado al que se añaden diferentes sabores al gusto del cliente.

Al estar en el parque, se goza la vida de una manera espontánea, se olvidan los problemas y todo se convierte en alegría. Cuando el bote inicia la marcha, se apreciarán enormes edificios y ahí el guía explica con detalles la historia de cada lugar. Por otro lado, durante el recorrido del río se puede apreciar patos de diferentes tamaños y colores. Una de las costumbres que se observa cuando se está en el río, es que las personas hacen intercambios de saludos, especialmente cuando se mantienen en el bote. Los aplausos son parte de la alegría del alma. Realmente es impresionante porque una vez más se observa que en la ciudad de San Antonio la gente es muy amable. En este parque se puede diferenciar a los turistas del mundo que se adaptan a este ritmo con respeto.

“The Riverwalk” se conecta con La Villita, Hemisfair Park, la Torre de América, el Museo de Arte de San Antonio y la Perla, y también con las cinco famosas misiones coloniales españolas de la ciudad, que han sido nombradas Patrimonio de la Humanidad. Conocer el Riverwalk tomará todo un día.

“The Riverwalk” de San Antonio es un lugar donde se experimentan los poderes mágicos de este sitio mientras se relaja, se juega y se vuelve a conectar con la naturaleza. Pasear por los exuberantes senderos ribereños rodeados de imponentes cipreses, bares, hoteles, tiendas, museos y lugares de recreación es impresionante. Sumérjase en la historia y el ambiente de este auténtico destino de San Antonio.

Methodist Stone Oak Hospital

Un lugar con historias infinitas

Por Mario Arias

Los seres humanos somos criaturas de la emoción. Las decisiones que tomamos pueden estar basadas en un pensamiento, un razonamiento, o un conocimiento, pero en la raíz de toda acción está una emoción. Las emociones son la esencia del ser humano y no hay mejor momento para observarlas en su forma más pura que durante un evento que, para un individuo, pone el mundo de cabeza. ¿Qué clase de evento puede causar ese nivel de incertidumbre? Hay muchas situaciones, por ejemplo: el obtener una fortuna, el perder un ser querido, un accidente automovilístico, o un simple descuido en un momento inoportuno. Estos sucesos pueden ocurrir en un sinnúmero de ubicaciones y debido a esto es casi imposible observarlos todos en un mismo lugar. Casi. Hay pocos espacios donde se pueden apreciar ocurriendo simultáneamente. He tenido la suerte de hallarme en uno de estos raros sitios y mejor aún, he podido observar la naturaleza humana a través de las historias que se hallan allí.

El hospital es un sitio dedicado a proporcionar ayuda a las personas, pero el proveer cuidado médico es solo el comienzo de lo que alberga este espacio. Allí se encuentran una plétora de historias. El hospital del que hablaré es el Methodist Stone Oak Hospital. Este hospital es pequeño en comparación con otros, pero a pesar de su tamaño, atiende a diferentes tipos de pacientes. A un primer vistazo es un hospital muy atractivo. El diseño es moderno y elegante, compuesto de materiales de alta calidad. El estacionamiento está hecho para un gran número de automóviles. Al entrar hay varias salas de espera y a primera vista es un espacio cómodo, pero al sentarse se descubre que no es nada más que una apariencia. La estación de seguridad se halla en el centro de la plaza central lo cual despierta la duda sobre el verdadero nivel de seguridad. A la izquierda se encuentra la cafetería y el área de comedores. Los empleados saludan con una hospitalidad ficticia que es extremadamente palpable. Al subir al segundo piso se percibe un alto nivel de seguridad. Al salir del elevador, se tienen dos opciones. La primera es registrarse para entrar o volver al elevador. No hay mucho qué hacer aquí debido a la protección que se le da a los recién nacidos. En el tercer piso se hallan los pacientes que han sido operados. Hay una sección de cuidados intensivos para las personas que han tenido una operación en la cabeza. De allí sigue el cuarto piso. La mitad está dedicada a cuidados intensivos y la otra mitad se encarga de la rehabilitación de los pacientes y del cuidado de aquellos pacientes con cáncer. La persona que diseñó esa parte tenía un torcido sentido del humor, pues aquellos con una enfermedad grave observan a los pacientes rehabilitándose mientras su propia salud se deteriora. El quinto y último piso es simplemente para observar a los pacientes antes de permitirles volver a casa. Volviendo al primer piso, la sala de emergencia se encuentra en la parte trasera del hospital. Allí se encuentra un estacionamiento dedicado a las ambulancias y una pista de aterrizaje de helicóptero. Al observar el edificio se puede apreciar el tiempo y esfuerzo que tomó diseñar y construir el edificio. Sin embargo, el edificio no es nada sin sus ocupantes y es allí donde está la parte más interesante de este sitio.

La vida está llena de acontecimientos y en esos sucesos se pueden apreciar las emociones del ser humano. En el tiempo que observé el hospital, sobresalieron tres historias que juntas capturan la mayoría de las emociones que los seres humanos pueden experimentar. Estas historias tocan el comienzo y el fin de la vida. Además, trata sobre las injusticias, la imparcialidad, y la inutilidad del ser humano en poder controlar su vida.

Primero conocí a un doctor que siempre recibía muchos elogios de sus pacientes al igual que las enfermeras y otros empleados. Por varios años el doctor trabajó en la sala de emergencia. Al paso del tiempo siguió avanzando en su carrera y pudo obtener una posición de liderazgo en el hospital. Él seguía atento a su deber y se aseguraba de siempre hacer todo lo que estaba a su alcance para ayudar a los demás. Después de años de servicio, el hospital lo consideró para una posición en la que supervisaría las prácticas en el hospital entero. La paga le iba a aumentar y las horas serían mucho más cómodas. Después de su sacrificio y arduo trabajo, todo había valido la pena. El doctor aceptó sin pensarlo dos veces y recibió la posición poco después. En ese momento él estaba en el mejor momento de su carrera y de su vida. Pude observar a una persona viviendo en el máximo apogeo de su carrera. Las emociones observables eran la felicidad, la euforia, el orgullo, y la satisfacción. Sin decir una palabra el doctor salió de una reunión con una sonrisa de oreja a oreja. No sabía qué hacer y parecía tener una oleada de energía. De hecho, estoy seguro de que, si no hubiesen estado sus colegas a su alrededor, se hubiera puesto a bailar. La euforia terminó casi de inmediato, ya que el doctor debía continuar cumpliendo sus responsabilidades por el resto de su turno. Su cuerpo estaba presente y haciendo su trabajo, pero su mente definitivamente no estaba allí. Al interactuar con cualquier empleado no se podía contener sobre las noticias. El doctor estaba tan orgulloso de sí mismo que quería compartirlo con el mundo entero. Al acabar su turno recuerdo que se fue con la cabeza en alto y con el sentimiento de satisfacción al saber que había cumplido con su trabajo y que alguien había notado su esfuerzo. El ver a ese doctor en su mejor momento fue contagioso, pues hasta hoy es imposible querer algún día experimentar esa emoción.

En segundo lugar, pude observar una situación opuesta a la del doctor. Los paramédicos entraron a la sala de emergencia con un hombre en estado crítico y con lesiones graves. Tuve que observar de lejos debido a que el personal médico estaba administrando cuidados para intentar salvarle la vida. El paciente había atentado contra su propia vida tomando un arma y disparando dentro de su boca. Su intento fracasó, pero el daño era innegable. De la herida salía un torrente de sangre, aún con las medidas que estaba tomando el personal médico para detenerlo. El paciente seguía consciente, aunque debido a la adrenalina y el miedo que estaba viviendo dudo que recuerde esos momentos. El pánico que había en su rostro era inquietante, aun puedo recordarlo con extremo detalle. Los doctores pudieron salvarle la vida, pero el daño que se provocó lo dejó paralizado del cuello hacia abajo. Ese paciente tuvo suerte, puesto que muchos en su situación viven como vegetales por el resto de su vida. Se podía observar la pena, el arrepentimiento, el disgusto, y la decepción. El paciente se arrepentía de la decisión que tomó ese día, pero ya era muy tarde para volver atrás. Se sentía como una carga para todas las personas que lo salvaron y que lo estaban cuidando. Estaba disgustado con su nueva situación ya que parecía peor a la que trató de escapar originalmente. Irónicamente deseaba volver a la vida de la cual trató de deshacerse. Se sentía decepcionado de finalmente entender que había habido cosas que aun podía apreciar en su vida. Cuando estaba internado en el hospital gritaba que no lo dejaran vivir así. En ese momento pude observar a alguien en su punto más bajo. Esa experiencia fue un recordatorio de que todas las acciones tienen consecuencias.

Finalmente, pude observar el comienzo de la vida. Una pareja joven entró y pidió ir al segundo piso. La muchacha no aparentaba estar embarazada, pero subió de cualquier forma. Al hacerle unos exámenes le informaron que su duda estaba basada en la realidad, pues estaba embarazada. A la pareja se les alumbró el semblante y no podían contener la risa y la felicidad. Hicieron una cita con un doctor que les recomendó el hospital y se quedaron para aprender más sobre el lugar que recibiría a su infante. En ese momento se podía observar el ansia, la alegría, el afán, y los nervios. Se les notaba que era su primer bebe y estaban emocionados al oír las noticias. Los padres ansiosos del futuro que les esperaba. Se preguntaban que facciones tomaría y a quien se parecería más. Estaban felices por saber que serían padres y que pronto podrían abrazar un producto de su amor. Se afanaban por saber el género del bebe y por compartir las noticias con su familia. Pero, como todos los padres nuevos, sentían la presión y responsabilidad que habían obtenido. Sin embargo, estaban listos para enfrentar cualquier reto que traería el ser padres. Después de hacer mil preguntas, se retiraron sonrientes y encantados.

Fue raro el volverlos a observar tres meses después. Entraron con una mirada de pánico y un sentido de urgencia que solo se tiene cuando hay algo de alto valor en riesgo. Volvieron a subir al segundo piso. Después de un tiempo bajaron con una lentitud anormal y en ese momento se pudo observar una tristeza profunda, un dolor sofocante, y una impotencia desesperante. En un corto tiempo la promesa de vida se había perdido, y la realidad de la muerte los consumió. La tristeza que pude ver fue por las noticias de que su bebe había dejado de crecer y de moverse. El dolor se observaba en el mar de lágrimas que trataban de esconder sin mucho éxito. La impotencia era contagiosa, pues los doctores también la sentían debido a que no podían hacer nada más que darle la opción de cómo seguir de ese punto en adelante.

Los hospitales tienen un sinnúmero de historias. Algunas buenas, otras malas, justas, injustas, grandes, y pequeñas. Los hospitales son un testimonio de la realidad humana, del hecho de que no hay nada que se puede hacer más que vivir en el momento, puesto que en un instante todo puede cambiar. Las emociones nos permiten palpar la realidad, son la mejor prueba de que podemos tratar de dirigir nuestra vida de una manera u otra, pero al fin todos estamos a la merced del destino.

Denman State Park

Denman State Park: un atajo a Corea del Sur

Por Lizeth Cabuto

Quién diría que en plena área urbana de San Antonio, Texas, habitada por hospitales y tráfico pesado reside uno de los lugares más pacíficos y encantadores. Fue apenas unos meses atrás que me percaté de la existencia del parque Denman y vaya ¡Qué enorme belleza de lugar del que me estaba perdiendo!

Este parque no me defraudó al causarme una enorme conmoción desde el minuto que entré con sus trece hectáreas de naturaleza y cultura coreana. En mi primera visita, noté que en el centro del parque se encuentra un lago estanque en el que habitan pequeñas tortugas, gansos y patos que están acostumbrados a ser alimentados por personas (aunque no es lo indicado).

Mi parte favorita del parque, es que cuenta con una “isla” de pasto (básicamente es un puente) que conecta al parque y el centro del estanque. En esta “isla”, tuve la suerte de poder gozar de una deliciosa merienda con mi novio y en mi siguiente visita llevé a mi mejor amigo canino que no pudo aguantar las ganas de nadar en el estanque al haber perdido su pelota de tenis.

Mientras aprovechaba la comida, un señor empezó a meditar en el centro de la isla frente a la atracción más admirada del parque, el Pabellón Gwangju que fue regalado por la ciudad de Corea del Sur a las personas de San Antonio con el propósito de facilitar la relación de negocios y cultura con las que estas ciudades cuentan. El señor se veía tan pacífico al meditar, me imagino que el canto de las aves y el sonido de las hojas de los árboles eran el ambiente perfecto para centrar sus chakras y hacer movimientos de ninja. Se concentró tanto que logró permanecer boca abajo apoyándose solamente con una mano por varios minutos.

El pabellón Gwangju luce su arquitectura coreana y colores vívidos que llaman la atención apenas y se llega al parque. Esta hermosura de pabellón trata de ser altamente protegida y no se permite la entrada, pero aun así ciertas personas que no saben leer las señales o simplemente no respetan la ciudad llegan a subirse al pabellón y admiran su techo lleno de dibujos y colores.

Ya que la meditación es altamente practicada en la cultura de Corea del Sur, no vacilaron en construir un “Camino de la Meditación.” Este camino de la meditación cuenta con instrucciones de cómo se debe de recorrer. Se indica que es adecuado caminar por el camino con una piedra Lunar mientras se piensa en las angustias que uno tiene en su vida. Cuando la persona llega a la mitad, él o ella debe detenerse y dejar ir sus angustias. Cuando el camino finaliza se dice que el individuo llega a sentir paz interna y gratitud.

No solo es el lugar perfecto para picnics y meditación, también es adecuado para ejercitarse. Este parque se encuentra en medio de un Centro Médico, básicamente es el corazón de hospitales y departamentos donde residen enfermeras, doctores, y estudiantes de universidades. Denman Estate Park se encuentra en 7735 Mockingbird Ln, San Antonio, TX 78229, detrás de una de las calles más transitadas, Fredericksburg Rd. Los senderos de este parque son perfectos para una caminata o recorrido para cualquier persona que busque poder ejercitarse mientras disfrutan de la naturaleza

Iglesia católica del Espíritu Santo

Mateo 7:7

Por Jacqueline Castillo

“Pídanle a Dios lo que necesiten, no se cansen de pedir, y Dios les dará; sigan buscando, y encontrarán; llamen a la puerta una y otra vez, y se les abrirá.” Mateo 7:7 Este versículo de la Biblia proviene de un lugar muy significativo: La Iglesia Católica del Espíritu Santo ubicada en San Antonio. Si a mí alguien me detuviera y me preguntaran en la calle: "¿Por qué es interesante la iglesia?" Realmente diría “yo creo en Dios y no en la iglesia simplemente”. Otros probablemente darían una amplia cantidad de respuestas. Algunos se reirían de la pregunta, porque para ellos la iglesia no es interesante de ninguna manera. Otros podrían ver la iglesia en la misma categoría que los museos: ambos preservan cosas del pasado. Son un lugar agradable para visitar en los días de lluvia, donde se puede observar cómo solía vivir la gente de manera pintoresca, pero están fuera de contacto con nuestro mundo moderno. Otros podrían argumentar su respuesta en términos políticos: ven a la iglesia como un bloque de votantes poderoso para oponerse a la erosión de la moralidad y preservar la familia. O, algunos podrían responder a la pregunta diciendo que ir a la iglesia es algo muy interesante para una institución social. Ayuda a satisfacer las necesidades físicas de los pobres y las necesidades emocionales de los solitarios y angustiados. Ministra a las personas en los momentos cruciales de la vida: nacimiento, matrimonio, muerte y tiempos de crisis.

Asistir a la iglesia ha sido una bendición mixta para mí mientras van pasando los años. Como ex persona dedicada, la iglesia ha sido tanto un santuario de desafío reflexivo, curación y creatividad como un campo de batalla de intimidación, presión y desconfianza. He participado en los servicios de la iglesia durante muchos años y, a lo largo del tiempo, he encontrado que la iglesia es un lugar interesante en diferentes formas. Mi interés en ella ha crecido porque mis puntos de vista religiosos han cambiado drásticamente y no son los mismos en comparación con lo que estaba pensando hace quince años. También tuve la oportunidad de sentir la pasión de ir a misa y tener la capacidad de ver a la gente concentrada en el pasado. Al escuchar al padre, el sentimiento reconfortante de donar dinero mientras las canastas llegan fue algo muy cautivante. He visto cómo se ve la iglesia cuando las personas abandonan la agenda y entablan relaciones. He experimentado la iglesia donde el deseo de una persona dedicada era convivir al lado de sus seres queridos religiosos, ser real, auténtico, y todo ha sucedido, sorprendentemente, dentro de las paredes de una iglesia.

Yo fui presionada al ir a la iglesia a una edad muy joven por mis padres simplemente porque era lo correcto. En la iglesia escuchaban cosas como "ama a tu vecino" y "da la otra mejilla" cuando teníamos compañeros de clase que iban en contra de la iglesia. En otros casos también fui testigo de un embarazo en la adolescencia o de una persona "al salir del closet", lo que la iglesia consideraba un pecado. La hipocresía que sentí fue personal y me afectó de diferentes maneras. Ahora que he investigado y me he dado cuenta de muchas cosas, creo que no es necesario adherirse a una religión determinada para creer en Dios. Esto despertó mi interés y conexión en la iglesia.

Siempre me ha interesado saber el por qué las personas en la iglesia son tan dedicadas. Me ha encantado ir allí para ver los sentimientos emocionales que tenían los demás. La sensación de arrodillarse y dar la mano a todos en nombre del señor. Conocer a otros en la misma situación es lo que me hizo feliz. Siempre me ha interesado la iglesia católica del Espíritu Santo porque tiene mucho que ver con mi vida y con lo que soy como persona. Ahora, como adulto, tengo un tipo de interés diferente al de antes, quiero saber por qué la gente siente la necesidad de donar, por qué alabamos a una sola persona durante la misa y por qué las mismas personas que dicen que Dios solo puede juzgarlas son las primeras en juzgar a otras que asisten a misa. Siempre encontraré interés en la iglesia , ya sea buena o mala.

LA Villita

La magia de La Villita

Por Samora Chestnut

Los olores que vienen de la calle son maravillosos. Tortillas, carnes y dulces. La plaza del mercado de La Villita ha formado parte de San Antonio como uno de los primeros asentamientos desde 1700 y ha sido restaurada a su gloria actual en la década de 1930. El patio adoquinado es el hogar del tradicional restaurante mexicano Mi Tierra. Los colores son tan vibrantes en todo el patio que se suman a la atmósfera única de San Antonio. La Villita lleva un parte de México aquí mismo, en el corazón del centro de la ciudad. Conduciendo hacia el vestíbulo de la plaza y hacia las tiendas que bordean la pasarela se pueden ver los pequeños adornos hechos a mano que cuelgan de las paredes. Ponchos coloridos y juguetes hechos a mano, así como dulces que están a disposición de los turistas. En todo el mundo, la gente que viene a San Antonio no solo viene por los Spurs, sino por la cultura significativa e incomparable que ofrece la ciudad. Aquí en La Villita es posible encontrar casi todo lo que se busca e incluso algunas cosas que el cliente no sabía que quería. Al entrar al centro comercial principal se nos presenta el estilo de un mercadillo donde hay múltiples tiendas disponibles para una experiencia de compra única. Con tiendas que ofrecen joyería contemporánea y arte original, hay modas de diseño local y mucho más. El mercado mismo irrumpió en la calle en el patio de adoquines. Además de ir de compras, se puede ir al Arneson River Theatre, que es un anfiteatro al aire libre. También están disponibles varios restaurantes como el Fig Tree o el Guadalajara Grill. Hay exhibiciones de historia y galerías de arte para aquellos que deseen conocer un poco más la historia de San Antonio. Con múltiples tiendas de arte, historia y excelente comida, no es de extrañar que esta pequeña sección de San Antonio haya sobrevivido durante tanto tiempo. Sentados en el patio hay cientos de personas que todos los días pasean por La Villita. Niños pequeños corriendo por la plaza, llevando a sus abuelos hacia la panadería para comer algo dulce. Parejas tomadas de la mano y paseando por la plaza en una cita durante el día. Se puede ver a las parejas mayores que están de vacaciones comprando joyas hechas a mano por artesanos locales. Hay tanta historia aquí en La Villita.

Desde sus pequeños comienzos como asentamiento improvisado, La Villita se convirtió en un centro revolucionario durante la Batalla del Álamo. Sobreviviendo a las guerras y emboscadas de los pueblos indígenas y mexicanos, La Villita se han transformado en un centro comercial para aquellos con habilidades comerciales, como zapateros, médicos y modistas, aumentando su popularidad. Ahora La Villata es también el hogar de distintos eventos. Bodas, festivales de música o la famosa Noche en el Viejo San Antonio que ocurre durante la Fiesta de Abril. Justo a lo largo del Riverwalk, es el lugar perfecto para caminar. La Villita es una parte importante de San Antonio que ha agregado cultura, comida y un refugio para aquellos que quieren pasar un poco de tiempo en las zonas más antiguas de San Antonio

Mariachi

sanación con mariachi

Por Maria Deibert

Estaba a punto de mudarme a San Antonio, Texas. Era a principios de los noventas, y después de haber vivido casi tres años en el norte del país, al que ya me había adaptado. Al percibir mi falta de entusiasmo, la gente me contaba que era una ciudad hermosa, y mis amigos hispanos me decían que era como la Ciudad de México. Qué equivocados estaban.

Visitar San Antonio es ver el Álamo. El Álamo de batallas nacionales, de republicanismo exacerbado, una entrada a la unión americana; el Álamo que desilusiona con su tamaño de capillita de siglo XVII, cuando esperas ver una catedral del renacimiento que sea la envidia de la de San Pedro en el Vaticano. O subir a la Torre de las Américas. La torre construida para la feria mundial de 1968, que despojó de sus propiedades a ciudadanos en nombre de la hermandad mundial. Se puede hablar de La Villita, que eran parte de las casas despojadas para esa feria y que ahora son tiendas de lujo donde se encuentran artículos artesanales que se vende en su mayoría a precios inalcanzables para un consumidor común como yo. Se puede hablar del Paseo del Río, con sus decenas de restaurantes, tiendas y hoteles que lo hacen un centro comercial al aire libre con agua sucia que tiene que limpiarse una vez al año de todo el desecho del turismo que se pierde en su fondo: cámaras fotográficas, celulares, juguetes, hasta la basura más mundana de vasos, latas, cubiertos y tierra. Mi primera vez en San Antonio fue el hacer turismo mientras buscábamos un departamento dónde vivir, y vimos y aprendimos todo eso, y más. Me desilusioné con el Álamo, la torre me dio vértigo y el río apestaba a agua estancada. Había tanta gente que casi no se podía andar, los restaurantes eran caros, las tiendas igual. En La Villita después de entrar a ver alebrijes y ver el precio se me quitaron las ganas de adquirir los animales de un sueño alucinante de alguien que no conozco. Mi desilusión con esta Ciudad de México que me quisieron vender me decía que mis amigos debieron pensar que era la Ciudad de México cuando la revolución, en 1910, cuando Madero vivió exiliado. Porque a mí se me hizo un pueblo bicicletero comparado con la Ciudad de México actual, causándome una gran desilusión. Ni el español era igual al que hablaba yo; era una versión más golpeada, mezclado con el inglés en un Tex-Mex que hacía hervir la sangre de mi Quetzalcóatl interno.

Era abril, y en ese entonces, jóvenes mi esposo y yo, y aburridos, nos compramos unos pases para ir a Six Flags Fiesta Texas. Desilusionada de la primera mentira, no me emocioné mucho, pero era mejor que quedarme en casa a ver televisión.

El parque era y es grande; pasamos todo el día ahí. Al final del día y ya por salir, mi esposo quiso volver a llenar con refresco los vasos con tapa y popote que dan cuando se compra una bebida. A mi costado izquierdo estaba el Teatro Fiesta, un teatro al aire libre desde el cual se escuchaba que había una función por comenzar.

—Te espero aquí —le dije al ver la larga fila para los refrescos y tratando de disimular mi cansancio de esperar en filas.

Me senté en una de las bancas de concreto de atrás del teatro. Recuerdo que solo estaban algunas cinco personas y la función estaba a punto de comenzar, me dio tanta pena por los artistas que me moví para sentarme a dos filas del escenario.

En eso escuché un trompetazo y pude distinguir las primeras notas de “El son de la negra”. Solo recuerdo que me sorprendió, porque no era lo que esperaba, y sentí el corazón respingar. Era una banda de mariachis, el Mariachi de las Américas, y era una de las últimas presentaciones que daban antes de volverse famosos. Recuerdo que me veían y seguro que los confundió verme llorar. En ese momento yo no sabía, o no quería saber, la extensión de cuanto extrañaba México; mi México, ruidoso, metropólita, europeo, y al mismo tiempo azteca. Ese concierto me recordó de golpe lo lejos que estaba de mi familia, y lo difícil que fue adaptarme a otro país, a otro idioma, a otra forma de vida. Fue el darme cuenta de una herida que no sabía que estaba tan abierta, tan expuesta, y que no había dejado de sangrar ni cerrarse. Estuve en un estado semi-catatónico por veinte minutos. Mi esposo me encontró y puso sus brazos a mi alrededor y me dejó llorar y seguir escuchando. Dejó que esas comparsas, que esas canciones de otra vida, se volvieran un bálsamo.

Hay heridas que no sanan y que, si no se abren nuevamente se infectan; se pudren. Esas heridas hay que abrirlas y sacarles todo lo que se ha echado a perder para que puedan cerrar y curarse bien. Eso fue lo que hizo esa hora de mariachi para mí. Me limpió la herida con lágrimas, me sacó lo que se infectó, curándome con música.

Creo que todos los ahí presentes sabían que lloré todo el tiempo. Cuando mi esposo me preguntó si quería conocerlos le dije rápidamente que no; me quería ahorrar esa vergüenza.

Han pasado más de veinte años desde entonces, y los espectáculos han cambiado por otros que llaman más la atención de los niños, pero cada vez que paso por ahí, ahora con mis hijos, recuerdo ese momento en que la música sanó mi más grande dolor: el recuerdo de México. No de la ciudad, ahí es donde se equivocaron, sino del país entero que llevamos dentro y que a veces solo la música puede sanar.

Macarthur park

Recuerdos del pasado

Por Linda Garcés

Todos tenemos un lugar favorito, puede ser un lugar que se recuerda de la niñez o un lugar que descubrimos como adultos. Un lugar especial donde se puede estar en paz con familia y amigos o donde se puede relajar en soledad. Mucha gente tiene esos espacios donde puede ir para escapar de todas las presiones y preocupaciones de la vida.

El sentimiento de nostalgia por un lugar puede traer muchos recuerdos felices. Desde la niñez recuerdo que mi familia cercana se juntaba para las tradiciones de navidad o el día de gracias cada año. Pero una tradición que me encantaba desde niña, y hasta el día de hoy, es el día de Pascua. Nos juntábamos en un parque que se llama MacArthur Park en San Antonio. Mi familia siempre reservaba el mismo espacio cada año. Era un día del año donde todos se reunían.

El parque es uno de los mas grandes en la cuidad de San Antonio. En cada esquina se pueden ver piñatas y hamacas colgadas. El estacionamiento está alrededor de cada área de juego y cerca de los pabellones reservados. Desde el momento que llegas el olor de leña y carbón llena el ambiente. Familias felices reuniéndose al aire libre. Niños corriendo por el parque entero, envolviendo cada sección de toboganes y columpios.

El espacio que mi familia tenía estaba por la entrada del parque. Inmediatamente al entrar hay un campo libre con lugar para estacionar el carro a la derecha. Al lado están localizadas las canchas de tenis. Ese lugar guarda muchos recuerdos de mi niñez. Después de que los adultos jugaban sus partidos de tenis, mis primos y yo patinábamos dentro de esa cancha. Patinar era un pasatiempo que amaba cuando era niña y me divertía muchísimo cuando iba al parque MacArthur a patinar con mis primos. Recuerdo que un año para mi cumpleaños mi papá me compró patines nuevos, y no podía esperar para lucirlos con mis primos el día de Pascua. Enseguida de la cancha de tenis hay un campo grande de hierba. En ese monte mi familia escondía los huevos de Pascua para los niños.

Lo que me gustaba de esta tradición era ver a toda mi familia junta. Mis primos, primas, tíos y tías venían de otras ciudades para festejar el día de pascua con mi familia en San Antonio. El día empezaba en la iglesia por la mañana y luego viajábamos al parque. Todos ya sabían que íbamos estar ahí porque era donde festejábamos todos los años en el mismo lugar. Teníamos una mesa larga con diferentes tipos de comida y bebidas. Mis tías hacían sus famosas tortillas hechas a mano y mi abuela llenaba dos cazuelas grandes de tamales. Mis tíos pasaban mucho de su tiempo platicando al lado de la parrilla acompañando a mi papá mientras que el hacía su especialidad, la carne asada. Mis tías y mi abuela se sentaban en sillas de jardín platicando entre ellas sobre cómo había crecido la familia. Y los niños se divertían en el parque en los columpios con sus primos.

Un último recuerdo especial para todos en la familia fue cuando festejamos el día de pascua el año pasado. Mi primo nos sorprendió con una visita inesperada. Él había estado en el ejército y no había visto a la familia durante dos años. Cuando regresó mi primo también llegaron unos amigos que estaban en el ejercito con él y no tenían familia en San Antonio. Mi familia los incluyó con brazos abiertos para unirse a la celebración. Fue un gran día para nuestra familia, especialmente para sus papás y hermanos que lo extrañaban mucho. Todo era como cuando fuimos niños divirtiéndonos en familia. Lo que hace ese recuerdo mas especial es que sería la ultima pascua con él. Él falleció al fin del año pero siempre recordaré la ultima pascua en nuestro parque favorito.

Tengo muchas bellas imágenes de este lugar, recuerdos que ahora comparto con mi propia familia. Espero que siga así en los años que viene, aunque con la pandemia que nos ha separado, pienso que todo cambiará. El parque MacArthur sigue siendo mi lugar favorito porque guarda una parte de mi corazón con mi familia y amigos. Un lugar favorito debe ser aquel que tenga un significado especial, un lugar que para siempre vivirá en tu memoria.

Marcha

Marcha

Por Joseph Guerra

La luz del sol que se refleja en las letras metálicas del muro del edificio casi me ciega. Public Safety Headquarters, City of San Antonio. Me rodean cuerpos sudados, voces frustradas, cartón. Hay una atmosfera surreal que me hace detener y observar el momento en que me encuentro. Oigo zumbar la gente a mi alrededor como abejas en su colmena. Es la primera vez que veo tantas personas en un solo lugar desde hace meses. Me provoca una nueva y extraña claustrofobia, invadido por la emoción y aprehensión. Leo los mensajes de las mascarillas que traen los rostros que pasan. I Can’t Breathe. Me siento pequeño entre la muchedumbre, y a la vez, muy poderoso. Sé que ellos nos temen a nosotros.

Me trae de vuelta al momento la mano de mi amiga en mi hombro.

—Here you go —Me pasa una botella de agua.

—Thanks —La abro y me tomo casi la mitad. Nos encuentra un tercer amigo y los tres nos sentamos.

Nadie dice nada; solo miramos por todas partes. Sería un día bello para nadar. Pero no es eso a lo que nos había tocado salir.

Una voz familiar suena por lo alto en la distancia. —Alright, y’all ‘bout ready to march?!

Kaitlyn, una chica que vive en el piso debajo del mío y estudia conmigo en la universidad, se paraba encima de una repisa, sosteniendo majestuosamente su megáfono. La brisa mueve sus rastas que cuelgan por su frente, y el sudor hace que su piel oscura luzca por todas partes que la toque el sol. Sonrío al ver que la líder de la marcha será una amiga. Nos acercamos, haciéndole caso a los consejos que ella nos grita, y al verme, me sonríe, y sin interrumpir sus anuncios, le señalo mi apoyo con la mirada. Ya casi será hora de la marcha.

—If y’all don’t know yet, listen up now. We protest…

La muchedumbre responde, —In peace!

—No racist…

—Police!

Ella sonríe ampliamente, y una gota de sudor se le cae al suelo. —Say her name!

—Breonna Taylor!

—Say his name!

—George Floyd!

—Beautiful! Y’all, let’s get loud! Show me what democracy looks like!

—This is what democracy looks like!

Me pregunto si a todxs lxs demás les pasa el mismo sentimiento de fuerza y unificación que me hace experimentar el estruendo de nuestras voces, ascendiendo juntas por entre los edificios, como el humo de un brillante incendio.

—Alright, I think we ready! Let’s go y’all!

La gente se pone en fila, y salimos a la calle.

—No justice, no peace!

Relámpagos rojos y azules destellan en los callejones.

—No racist police!

Siento que nos siguen los ojos de un grupo de oficiales parados al borde de la calle, vestidos con uniformes azules. El más adelantado empuña una macana en la mano mientras nos vigila.

—Show me what democracy looks like!

Cada vez suman más los hombres de azul. Algunos llevan grandes escudos de plástico. Algunos llevan rifles que casi parecen juguetes en sus manos. Siento el sol dejar caer sus rayos de brasa sobre nuestras cabezas.

—This is what democracy looks like!

Seguimos marchando por las calles, gritándole nuestras lástimas a la ciudad, hasta llegar al punto de culminación de la demostración, que es la corte. Formamos un público enfrente del portón. —We protest in peace!

Arriba de la corte, el sol baja mientras pasamos las horas, escuchando las experiencias y perspectivas compartidos por todxs lxs que agarren el megáfono y bajen su máscara para hablar claro y fuerte. Al anochecer nos toca irnos. El día me ha aliviado un poco la depresión y dolor que las últimas semanas han brindado a gran parte del país. Pero yo sé que lo de hoy es solo el comienzo.

Retomamos el camino hacia el carro. Alejándome del público, me detengo de nuevo a observar el momento. Algunos se van. Algunos se quedan. De un enfriador se reparten jarras de leche y botellas de agua. Los rayos amarillos, rosados, y anaranjados que dejó atrás la puesta del sol se desvanecen hasta teñirse de un morado oscuro. Los vidrios de los edificios reflejan un rojo y azul, cada vez más fuerte a medida que se va apagando la luz del sol. Me llama mi amiga, y corro a alcanzarla. Aunque haya acabado el día, yo me voy de la calle sabiendo que, bajo la luna, la lucha continúa.

Japanese tea garden

Jardín de la paz

Por Bianca Guzmán

“Tengo ganas de sentarme en un lugar lleno de paz y tranquilidad y tomarme un té o cafecito” Estas son las palabras que convencieron a mi esposo de llevarme al Japanese Tea Garden. Después de ir por primera vez no puedo evitar regresar cada vez que se presenta la oportunidad. Este lugar se encuentra en la calle St. Mary's en San Antonio Texas. La entrada es gratis y su horario es de 7 a.m. a 5 p.m. los siete días de la semana y todo del año. El lugar es tan maravilloso que se realizan eventos especiales como bodas, renovación de votos, graduaciones y más. Es el lugar perfecto para tomar fotografías exclusivas.

—Prima, te iré a visitar para que me lleves a conocer tus lugares favoritos de San Antonio.

—Claro, ¡con gusto! El primero será el Jardín Japonés.

Entrada e interiores del Japanase Tea Garden

Llegamos y tan solo la entrada al estacionamiento emocionó a mi prima. Desde lo lejos ya podíamos ver la fachada de la entrada construida de madera rodeada de plantas y con un camino de concreto que conduce al resto del paraíso. El tallado de la entrada me hace sentir que es la entrada al jardín de Mulan. Bajamos del auto y entramos, lo primero que se ve es la escultura de un gran pabellón con detalles hermosos. Detrás del pabellón se podían apreciar los árboles, flores y plantas exóticas a las que les pegaban los rayos del sol y hacían brillar intensamente. Esto no era todo, yo ya había estado ahí varias veces y sabía lo que nos esperaba por recorrer. Un gran paraíso que mi prima no se imaginaba. La invite a tomar un té boba, que por cierto es de mis favoritos. Dentro del jardín se encuentra un café que se llama Jingu House Cafe. se puede encontrar bebidas, bocadillos y botana para disfrutar dentro del café o en el patio. Compramos un té y comenzamos el recorrido. Era un día de Noviembre, soleado y fresco ya que había llovido el día exterior. Podíamos oler la frescura de los árboles y plantas que nos rodeaban. El olor a tierra mojada me recordaba al rancho donde crecimos.

— ¡Pero ve que hermoso es todo esto! Nunca me imagine que hubiera un estanque lleno de peces justo en medio de toda esta belleza.

—Sí, peces de todos colores. Mis favoritas son las plantas de agua que flotan con tranquilidad al ritmo del agua.

Al voltear la mirada se puede apreciar una cascada de agua cristalina que parece bajar de una montaña y cae directamente al estanque. Arbustos, palmas, arboles, rosales, todo un vivero nos rodeaba con caminos construidos de las piedras más bonitas que hemos visto. Estos caminos nos llevan a recorrer el lugar entero. El ruido del agua nos brinda una paz única.

—Vente prima, vamos a sentarnos para disfrutar de nuestro té y este hermoso paisaje.

—¡Claro prima, muchas gracias por traerme!

Nos sentamos, cerramos los ojos y tan solo con los sonidos de pajaritos y agua nos podíamos transportar a cualquier lugar del mundo. Al abrir los ojos regresamos al paraíso el cual debió de haber sido como el paraíso de Adán y Eva. Nos podríamos quedar todo el día ahí sin hacer absolutamente nada más que caminar y apreciar una de las creaciones más bonitas que nuestros ojos han visto.

El Álamo

Un lugar histórico

Por Keiko Hashimoto

Antes de mudarme a Texas, no tenía idea de cómo era. Nunca pensé en mudarme aquí, pensé que no era necesario saber nada acerca del clima. Pensé que se parecía a las descripciones de las películas. Esperaba ver tierra desierta, planta rodadora y los caballos por todas partes. Lo sé, son estereotipos que vienen de alguien que no es de Texas. Sin embargo, hay muchos lugares que son turísticos e interesantes cómo los parques, ríos y monumentos históricos.

La Misión San Antonio de Valero que se llama El Álamo ahora es un monumento Histórico Nacional. Cuando escucho la palabra “Valero” pienso en algo o alguien importante. Durante la Revolución de Texas, se luchó por la independencia de México y por eso, pienso que la palabra “Valero” es importante. Fue fundada por misioneros católicos a principios de 1700. Fue el primer sitio en convertir a los indios americanos al cristianismo, estaba formada por católicos españoles, mexicanos e indios americanos.

El Álamo está ubicado en ese lugar porque la comunidad se trasladó después de un huracán que la destruyó en 1724. Incluye una capilla, tiendas y talleres; es donde los nativos comenzaron a tejer, hacer carpintería, herrería y agricultura. Cuando visité el lugar, vi dónde aprendieron estos trabajos, y fue interesante verlo tantos años después.

La guerra de independencia mexicana comenzó en 1810, eso fue cuando los españoles y mexicanos lucharon por el control del Álamo. Finalmente, los tejanos de ascendencia estadounidense y mexicana expulsaron al gobierno mexicano de la República independiente de Texas. En 1835, los rebeldes de Texas tomaron el control del Álamo. Yo fui a la escuela en California y lo que es interesante es que esta revolución es nacional, pero no recuerdo haber aprendido sobre esto. Comencé a aprender más de Texas cuando me mudé aquí.

He estado en El Álamo muchas veces porque cuando mi familia o amigos me visitan de California, quieren ir a verlo. Cada vez que he ido, aprendo algo nuevo. La experiencia es siempre la misma, pero a veces la información es ligeramente diferente. Supongo que, por eso, la visita es un poco diferente cada vez. Todos los que yo acompaño tienen la misma reacción, “Wow, muy hermoso, pero esperaba que fuera más grande”. Trato de recordarles que millas a la redonda era todo tierra, y ahora hay edificios que lo rodean. Habiendo ido tantas veces, después de visitar, doy un paseo cerca de las áreas circundantes porque al principio esa fue parte del Álamo. Lo hice con mi familia y amigos y les encantó. El sol se pone sombreándolo y el edificio se ilumina por la noche, esa imagen es hermosa para ver especialmente la primera vez.

Se puede encontrar El Álamo en el centro de San Antonio, la dirección es 300 Alamo Plaza, San Antonio, TX 78205. Es posible hacer un tour y el horario es de lunes a domingo de 9:00 a.m. a las 5:30 p.m., pero con la pandemia, las horas pueden ser diferentes. Si decides hacer un tour, es libre la entrada, también hay una tienda de regalos en caso de que desees comprar algo. Vas a aprender sobre la historia, la batalla, las luchas y de más. Estoy segura de que hay otras cosas ubicadas en el interior que no están permitidas al púplico, pero podría ser debido a la antigüedad que tiene.

El Álamo tiene una gran cantidad de historia, y es agradable aprender sobre eso. Es beneficioso conocer la historia, sobre todo porque es parte de nosotros. Es un elemento de contacto con cualquier persona que proviene de un patrimonio indio americano, mexicano y español. Fue y siempre será algo memorable, digno y valioso porque los combatientes protegieron y lucharon por sus derechos y sus derechos familiares, así como sus valores. Las personas que lucharon siempre serán recordadas, y es algo que nunca será olvidado.

La panadería

La Panadería

Por Génesis Hernández

San Antonio se encuentra en la lista de las diez ciudades más grandes de los Estados Unidos, la cual va creciendo y expandiéndose día a día. Este crecimiento va acompañado de una visión moderna en su arquitectura, tecnología, negocios y gastronomía. Hay plazas comerciales que están siendo reconstruidas, y que se convierten en hogares de negocios innovadores, desde “centros comerciales” para mascotas hasta restaurantes con platillos únicos. Cuando nos enfocamos en la nueva gastronomía que está llegando a la ciudad vemos influencias de varias culturas, con un giro moderno. San Antonio, claro, es reconocido por la gran población latina que la habita, especialmente la presencia de la cultura mexicana, y con ello advertimos restaurantes que aportan nuevas ideas y platillos.

En el centro de la ciudad nos encontramos con “La Panadería”, que cabe perfectamente en la categoría de gastronomía moderna. Los hermanos José y David Cáceres descubrieron su pasión por la panadería a una temprana edad. En las calles de la ciudad de México, los hermanos se dedicaban a vender el pan que preparaba su madre. Eventualmente, sus ventas se expandieron hasta llegar a ser un negocio nacional. Se convirtieron en distribuidores de pan y pan dulce alrededor de todo México. Después de su gran expansión, decidieron ir más allá de las fronteras mexicanas y llegaron a la ciudad de San Antonio, con la intención de llevar su pasión a otro país. La panadera-café abrió sus puertas por primera vez en el 2014. Desde entonces, ha recibido gran reconocimiento en los medios, refiriendo un ambiente que “se siente como el futuro”. “La Panadería” también logró tener un episodio en el programa de food network “Diners, Drive-Ins, and Dives”, de gran reconocimiento nacional.

Al entrar a esta panadería-café, nos internamos en un ambiente moderno y simple, alumbrado hermosamente por las ventanas que aportan una gran vista al centro de la ciudad. A pesar de que el negocio crea una sensación futurística, el toque que nos hace sentir en casa, y nos transporta a una panadería en México, es la forma en la que obtenemos nuestro pan. En una panadería tradicional, se suele tener una charola plateada y pinzas, después se escoge el pan que se desea. Eso mismo es lo que sucede en este negocio, le dan la oportunidad al cliente de tener una experiencia tradicional. Lo cual convierte a “La Panadería” en un local único. Mientras el cliente disfruta de pan y café, desde su mesa puede contemplar la preparación de todos los productos, ya que tienen una cocina abierta.

Además del ambiente acogedor y único el cliente, por supuesto, va por los productos. La Panadería tiene los antojos tradicionales de la concha, cuernitos, orejitas, banderillas, pan de muerto, etc., pero también ofrecen productos con toques italianos y franceses. Venden Lattes, americanos, chais y cualquier cafecito que se pueda antojar. O si se llega al negocio con mucha hambre, también se sale satisfecho. En el menú se encuentran tortas, avocado toast, ensaladas, sándwiches y muchos productos más que garantizan satisfacer a cualquier paladar.

“La panadería” ahora tiene dos locales en San Antonio, en Alamo Heights y en el centro permitiendo que más gente pueda conocer el ambiente y comida única que ofrece. El negocio de los hermanos Cáceres es un perfecto ejemplo de los que tiene que ofrecer la expansión y diversidad de una ciudad tan grande. Nos brindan experiencias, ambientes, y comida única que definitivamente te hace regresar.

Productos de La panadería
Alamodome

Alamodome: mi primera visita

Por Alejandra Hernandez-Martell

El Alamodome es considerado uno de los lugares más turísticos de San Antonio. Está en el centro de la ciudad y es casi imposible no verlo pasando en la autopista. Tiene distintos eventos durante el año, lo que hace que muchas personas visiten. Es la casa del fútbol americano del equipo de la Universidad de Texas en San Antonio. Por muchos años, ha sido tradición tener la ceremonia de graduación en el césped del Alamodome. Incluso tiene en el césped la mascota de la universidad. Muchos eventos incluyen la participación de las escuelas de los distritos en el Alamodome, otros pueden ser privados y familiares.

Esos eventos ocurren todo el año. A principios de año, puede ser que haya juegos de baloncesto de preparatorias a nivel del estado. También fue el hogar de los San Antonio Spurs hasta que fueron transferidos a una nueva arena. Están también los entrenamientos de béisbol y competencias de banda de marcha de varias preparatorias del estado de Texas y universidades. Los juegos profesionales de fútbol también han tenido lugar en este establecimiento de la ciudad de San Antonio. En 1993 fue cuando el festival olímpico de Estados Unidos pagó para mantener los espectáculos sobre hielo en el Alamodome.

El Alamodome fue inaugurado en mayo de 1993 con la capacidad de albergar hasta setenta y dos mil personas. El tamaño del lugar es casi indescriptible. Una persona caminando en el estacionamiento del Alamodome es como ver una hormiga acercándose a una hamburguesa. Muchos pasos y obstáculos para por fin llegar. Pero la caminata no es demasiado cuando uno va a divertirse o a conocer. El lugar fue renovado pocas veces pero la estructura del edificio sigue siendo la original. El edificio es de trescientos pies de altura y cobre aproximadamente ciento sesenta mil pies cuadrados.

Hay una lista de tradiciones que se puede ver allí en el curso de un año. Como tener Monster Jam en un fin de semana de marzo y ver las camionetas con llantas más grandes que las personas quienes las manejan. O tener personitas con altura pequeña vistiéndose de personajes de Disney porque está Disney on Ice en el mes de abril. Mayo es el mes donde muchos estudiantes cruzan el escenario como fin de su año escolar. El verano está dedicado a los eventos donde los artistas vienen a dar un concierto y llenan las líneas de las taquillas. En el otoño, se ven las competencias de banda de marcha. Estudiantes con instrumentos en sus manos y uniformes puestos, esperan en el túnel para tener una experiencia inolvidable. Ese es el mismo túnel donde varios equipos de fútbol americano esperan con nervios para pisar el césped y jugarlo todo con sus corazones.

El Alamodome puede ser visto como un lugar turístico. Pero muchos lo pueden ver como un lugar lleno de memorias o de sentimientos. Donde alguna vez participaron y fueron parte de una organización o donde probablemente conocieron a un artista, a un amigo/a. Las tradiciones son las que hacen que las setenta y dos mil sillas se llenen en el curso del tiempo.

En mi primera visita al Alamodome, yo estaba en el octavo grado. Participaba en la banda de marcha de la preparatoria del distrito escolar. Obviamente me veía mas chica que los demás pero me buscaron los instructores de la clase de banda porque necesitaban un cuerpo que llenara el lugar que sobraba para completar la sección de instrumentos de viento. Acepté, y asistí a la práctica casi todos los días. Juegos de football americano los viernes y competencias los sábados. Eran ciertos los rumores de que los que estaban en la banda no tenían vida. Los domingos eran para ir a la iglesia con la familia y hacer la tarea para repetir la semana de nuevo.

La semana más importante de la temporada de la banda de marcha era la última. Eso era porque hacíamos un viaje a San Antonio para la competencia de Bands of America que ocurría cada año en el Alamodome. Los capitanes de mi grupo me decían que era un lugar enorme y que cada vez que iban, se llenaban de nervios aunque ya sabían lo que se sentía estar ahí.

Por fin llegó el día que se arrancaba el autobús hacia San Antonio. Era mi primera vez fuera de mi casa así que estaba muy emocionada. Pero el viaje parecía de mil horas aunque mi google map marcaba cuatro. Llegamos en la tarde pero practicamos un poco y después fuimos a cenar como familia. El siguiente día era la competencia aun así estuvimos despiertas muy noche con mis compañeras de cuarto porque el chisme era muy bueno.

Era sábado por la mañana y era hora de ir a competir. Todas las chicas y yo teníamos colas de caballo lisas hacia atrás con un moño. Todos en el grupo tenían sus uniformes listos. Usamos plumas más nuevas y esponjadas en nuestros cascos, lo cual me hizo ver más grande. Llegamos al Alamodome y era grandísimo. Solamente estábamos en el estacionamiento y casi me desmayaba de lo nerviosa que estaba. Estaba tan cansada por la desvelada y caminata que hicimos esa mañana del autobús al lugar del calentamiento. Cuando nos avisaron de entrar al campo, mi corazón empezó a latir más rápido. Caminamos aún más, hasta que por fin esperamos en el túnel que nos llevaba al césped del campo del estadio. El túnel ayudó a calmar mis nervios pero era tiempo de marchar.

Al pisar el césped, sentí como que estaba en un lugar seguro. ¡El estadio se miraba enorme! La audiencia en los asientos parecía tan pequeña. Y la caja donde estaban los jueces, era a donde apuntábamos nuestros instrumentos, estaba tan alta que hasta parecía ver el cielo.

Mi primera vez en San Antonio fue esa competencia. El último día, en que regresamos a casa, decidí que un día regresaría. Cada año escolar regresé a competir con la banda de marcha, menos mi último año de preparatoria. Ese fue el año que extrañé el Alamodome. Pero dicho y hecho, sucedió que regresé. Ahora le llamo hogar porque mi visita se convirtió en algo permanente. Mi primera visita no solo fue una competencia sino lo que me hizo planear mi futuro.

MIsión san josé

Las misiones de San Antonio

Por Anthony Huett

Desde que era niño me interesa cómo colonizaron los españoles el nuevo mundo. Definitivamente ese evento costó un precio grandísimo y muchas vidas, pero mostró cómo dos mundos se encontraron y se convirtieron en un gran crisol. Muchas instituciones se formaron a partir de esa unión y muchos de los artefactos todavía existen hoy, lo que nos da un vistazo del ayer. Las misiones en todo Texas son algunos de esos monumentos históricos que se han conservado en gran medida. Cuando tenía diez años me uní a los Boy Scouts y algún sábado hicimos una caminata por el sendero de la misión en el lado Sur de San Antonio, ubicado a lo largo del río en 6701 San Jose Dr. Lo recuerdo muy bien. La caminata fue larga, unas 10 millas y aunque me cansé, a los diez años de edad, no me dejó ni un rasguño sino que recuerdo la gran experiencia que fue. El día fue soleado de unos ochenta grados. La caminata divertida, y recuerdo el olor de los árboles. Estaba un poco apartado y rodeado de bosques. Recuerdo los pájaros cantando y los insectos. Fue un gran viaje y lo disfruté mucho. Me dejó una impresión que estará allí por mucho tiempo. Primero llegamos a la Misión Concepción y luego nos dirigimos a la Misión San José, la Misión San Juan Capistrano y la Misión Espada. Nunca olvidaré lo asombrado que estaba al ver edificios de adobe tan grandes que han estado aquí durante siglos. No sé si era solo yo o el ambiente pero las misiones parecían tener un cierto olor y realmente sentí la presencia de muchas personas que han estado allí. He visitado otros lugares históricos donde también he sentido esa presencia y es una sensación única. Me pregunté acerca de todas las personas que han visitado las misiones a lo largo de los años. Me pregunté sobre toda la gente que vivía allí y los sacerdotes y Frailes y todas sus actividades diarias. Las personas que vivieron una vida hace siglos, tal como lo hacemos nosotros hoy sin saber lo que nos tenga preparado el futuro y sin saber si la gente, siglos después, estará mirando artefactos y preguntándose sobre nosotros y cómo vivimos. Hoy las misiones son parte de un parque nacional donde la gente puede visitar, caminar, andar en bicicleta, hacer picnics, cocinar y practicar deportes. Las misiones fueron construidas en los siglos XVII y XVIII como parte de un esfuerzo de los frailes Franciscanos para educar y convertir al pueblo indígena al cristianismo. Muchas de las misiones también se trasladaron a su ubicación actual en el siglo XVIII, pero comenzaron a declinar después en el siglo XVIII debido a cambios en la cultura. También a lo largo de este sendero vimos la Acequia Espada, que es un sistema de irrigación creado por frailes Franciscanos que proporcionaba agua a las personas que vivían alrededor de la Misión Espada. Algunas de las misiones, como la Misión Espada, todavía se utilizan hoy en día y tienen servicios religiosos y centros comunitarios. Hay varias misiones mas que he visitado en Texas como El Álamo en el centro de San Antonio y la Misión Nuestra Señora del Espíritu Santo de Zúñiga cerca de Goliad, pero mi caminata por el sendero de las Misiones de San Antonio es una que nunca olvidaré.

la Cueva

Un lugar de San Antonio: La cueva

Por Passíon Leon

San Antonio tiene muchos caminos para participar en algunas actividades al aire libre como caminar, hacer senderismo, y montar en bicicleta. Pero la plétora de caminos no se comparan con la cueva. Está situada detrás un barrio en Universal City y la única manera de entra a la cueva, es por medio de prueba y error. Si tiene suerte, puede obtener la ubicación boca a boca. La entrada del camino está bloqueada con dos grandes verjas de metal que son tan amarillas como un cordón de seguridad: en este punto es necesario continuar a pie. Pero, tenga precaución porque este barrio tiene ojos recelosos.

Cuando se atraviesa las verjas, hay un colina larga pavimentada y empinada con bosques en cada lado. La colina continúa muy lejos antes de llegar al final. No sé que es en realidad, pero se parece a un lecho seco. Continúe al lado derecho para ir a un lugar que me gusta llamar “la superficie de la luna”. Lo llamo así porque es una vasta tierra cubierta de cráteres. A veces, cuando llueve fuerte, es común ver peces atrapados en los cráteres. Pero tan interesante como lo es “la superficie de la luna”, no lo es el destino. Más allá de esta formación hay una llanura de grava. De aquí, se puede ver la cueva al nivel de la vista pero hay una cuenca entre la llanura y la cueva. La cueva está situada en un acantilado pero la única manera de ascender es descendiendo.

Mapa para llegar a la Cueva

Mientras continúa el camino improvisado, creado por los otros cientos pies que han estado allí, para llegar al pie del acantilado, puede mirar los indicios de visitantes pasados: envoltorios de meriendas olvidadas, condones descartados y a veces, incluso ropa. No todos cuidan la cueva pero todos los que van allí definitivamente la disfrutan. Cuando se está al pie del acantilado, se necesita escalar al destino.

No todos pueden hacer esto, no es tan fácil como caminar en la parque. Es importante tener habilidades, equilibrio y sigilo. La última prueba es cuando se cruza el hueco antes de llegar fuera de la cueva. Lo más alto de la cueva está negro por el humo de las fogatas. Aquí hay mas basura olvidada pero también se encuentra una vista hermosa. Puede sentarse en el borde con las piernas colgando del acantilado y piense “podría morir”. La cueva es un lugar para reír con amigos, besar a su amante, pegar tragos de Bud Light, o descorchar una botella de vino. Aquí es donde puede maravillarse con el medio ambiente, ni siquiera se puedes oír el sonido de los coches que pasan zumbando en FM 1518. Es un lugar donde se piensa en todas las personas que llegaron antes y sobre todo, en las que llegarán en el futuro. Agarre un palo y escriba algo inolvidable en el humo de la cueva para los próximos visitantes.

La Perla

La Perla

Por Jorge Lozano Moncada

Se escucha el parpar de los patos un domingo por la mañana, es mi alarma indicando que ya me levante. Mientras me lavo los dientes mirándome al espejo recordaba a mi hermana burlándose de mí diciendo –¡Te dije que ibas a perder!— ¡Ahora, te toca cuidar a mis hijos el fin de semana!— Sonrío mientras sacudo la cabeza y abro mi teléfono para planear algo divertido con mis sobrinos. Me meto a Google y busco, cosas divertidas para hacer en familia en San Antonio Tx. —¿A donde vamos a llevar a estos niños? —le pregunté a mi esposa. —Hay que llevarlos a The Pearl Brewery, nunca hemos ido, sería padre ir todos por primera vez juntos —contestó. Inmediatamente me salí de Google y marqué a mi hermana para encontrarnos y pagar mi deuda. El mapa indica la dirección, 303 Pearl Pkwy, San Antonio, Tx 78215, diecisiete minutos de distancia.

Cuando llegamos, el estacionamiento debajo de la autopista 281, me quedé impresionado. Los autos pasaban cerca por arriba que podía distinguir entre los carros pequeños y los camiones grandes. Nos encontrábamos en una autopista que hacía puente con el estacionamiento. Caminamos hacia el parque de las mascotas, mis sobrinos, mi esposa y yo, cada uno con un niño sosteniéndole la mano. En la entrada del parque un letrero señalando la prohibición del uso de patinetas. Pasando ese letrero todos tenían que andar a pie. Al fin, en el lugar de mascotas. La gente desparramada en un cuadro enorme del tamaño de un campo de fútbol. El espacio compuesto de zacate artificial verde. Vi que mucha de la gente dentro del sitio andaba sin calzado. Así que para sentir que pertenecía me quite los tenis y nos sentamos en el zacate.

—Aquí fácilmente puedo tomar una siesta —le dije a mi sobrino.

A ellos no se les notan las ganas de tomar la siesta porque rápidamente se levantan a perseguir un balón que al parecer no tiene dueño. El sol empezaba a calentar más, el sudor de la frente empieza a acumularse y a deslizarse en mi rostro. A través de las gafas veo los diferentes grupos de personas que me rodean. Una pareja con ropa cómoda hace yoga mientras otros los miran y tratan de imitar su forma y movimientos. Enseguida de ellos un grupo de jóvenes tomando cerveza, platicando, creando recuerdos. Brindan alzando las latas de cerveza con la cabeza hacia abajo como si brindaran por una persona que ya no está con ellos. Otros grupos leen, unos escuchan música, y los estudiosos hacen trabajos. Alrededor del pasto están las bancas donde la gente se sienta a comer. No solamente hay personas, también unos cuantos perros de raza prestigiosa. A la distancia un cachorro Golden doodle con zapatos y una camiseta. Los consienten de más, pensé.

El calor se ponía más insoportable, y yo con hambre ya empezaba a ponerme de mal genio. Los cachetes de mis sobrinos se veían súper colorados y aproveché para preguntar si me acompañaban a comprar una bebida y comida en las tiendas de alrededor. Nos formamos en la fila para ordenar unas hamburguesas, y enfrente de nosotros, un hombre que parecía abuelo me preguntó —¿Es su primera vez aquí? —respondí —Si. —¿Entonces no conoces la historia de este lugar? —preguntó. Sacudí la cabeza. Empezó a explicarme que hace muchos años el lugar donde estábamos parados había sido una cervecería que empleó a mucha gente y contribuyó mucho a la economía de Texas, pero cambió de dueños, cerraron la cervecería, y empezaron a renovarlo. Se me enchinó la piel cuando pensé en la gente que iba años atrás a trabajar a la cervecería, entraba en su ámbito laboral al pisar ahí, y ahora los que asisten andan con una sonrisa en el rostro y ese modo desenfadado de liberar la mente

Government Canyon

Government Canyon

Por David Luévanos

Para aquellos que quieren perderse todo un día en un mar verde de la naturaleza, Government Canyon ofrece la oportunidad de explorar lo más profundo del ecosistema de San Antonio. Este parque estatal que anteriormente le pertenecía a rancheros, y luego a mediados del siglo XIX se convirtió en un camino de suministros federales del gobierno entre San Antonio y Bandera, terminó llamándose por los locales “the Government’s Canyon”.

Pasa el tiempo y San Antonio está sufriendo sequías por la falta de suministro del agua. En los años ochenta los locales comienzan a pensar en cómo recargar las zonas acuíferas de la ciudad y fue cuando se creó “Goverment Canyon Coalition en 1991. Este grupo terminó comprando esta área y fue donde finalmente nació uno de los parques estatales de Texas.

Este lugar consiste de 12,244 acres donde los arroyos suministran agua al acuífero, pero también ofrece una diversidad de actividades a la comunidad de San Antonio. Aquí se puede acampar, tener excursiones y andar en bicicleta de montaña. En esta crónica solo se mostrará uno de los senderos más populares del parque.

En una ocasión visité el parque con mi familia, y decidimos tomar el sendero más popular llamado “Joe Johnston Route”. Antes de hablar sobre este sendero es indispensable mencionar que para entrar a este lugar se tiene que hacer una cita en línea y hacer un pago pequeño, llegar temprano por la mañana para que no afecte el bochorno del sol y no causar serias complicaciones. Cuando llegamos al lugar hubo una pequeña charla con la joven guardabosques. Ella nos aconsejó que tomáramos el sendero que sabíamos que no nos cansaría, deshidrataría o nos causaría otras implicaciones de salud. Mi esposa, hija y yo decidimos que tomar el “Joe Johnson Route”. Este sendero tiene aproximadamente 6 millas de caminata de ida y venida. El camino lleva a uno de los lugares más interesantes del parque porque ahí se pueden encontrar huellas de dinosaurios que fueron implantadas desde hace aproximadamente 110 millones de años.

Las huellas de los dinosaurios

Finalmente cuando decidimos caminar hacia el lugar, a mediados del camino, notamos una conmoción de aproximadamente un grupo de diez personas que regresaban rápidamente en contra de nosotros como una locomotora. Las personas nos recomendaron que nos regresáramos. Un hombre bastante atlético se detuvo y dijo:

—Deberían regresar porque a varios metros de donde estamos se encuentra un jabalí y podría ser peligroso.

Mi esposa, hija y yo nos detuvimos un rato a discutir si continuábamos la caminata. Estábamos determinados a visitar esa zona prehistórica y seguimos caminando. A unos metros del sendero ahí estaba el jabalí consumiendo algo en el suelo. En mi mano derecha tenía una navaja en caso que el jabalí nos pudiera atacar y en un caso peor le daría oportunidad de que mi familia escapara. Afortunadamente el jabalí estaba muy ocupado comiendo y seguimos el camino hacia nuestro destino.

Finalmente llegamos a este misterioso lugar escondido entre árboles y arroyos. Este punto de referencia está protegido por varios grupos conservacionistas donde acorralan varias de estas huellas de dinosaurio para que no sean destruidas por el paso del tiempo y la gente misma.

Estábamos asombrados al mirar esta belleza natural y nos imaginábamos cómo estas bestias enormes caminaban por estos cañones y arroyos millones de años atrás al igual que nosotros.

Al regresar de esta aventura del sendero de Johnson nos dimos cuenta que estábamos tan emocionados de lo que habíamos presenciado que nunca nos dimos cuenta que habíamos caminado seis millas. Este lugar es un Oasis escondido entre la ciudad y vale la pena visitarlo por los factores históricos pero más que todo es un lugar que te separa de la realidad y que te libera del estrés causado por la rutina.

Wild Bull Apartment Homes

El deleite de un chapuzón

Por María Luisa Montealvo Rojas

La gran mayoría de los complejos de departamentos en la ciudad de San Antonio, Texas, como parte de los servicios a sus inquilinos, incluye, el área de la alberca. Sin embargo, la del complejo Wild Bull Apartment Homes, se destaca por su exuberante vegetación, la decoración de sus jardines y del agua azul cristalina, provocando una atmosfera acogedora para sus residentes.

La zona de la piscina, únicamente está abierta de martes a domingo, porque los días lunes, es supervisada por el personal de mantenimiento, me dice el encargado de mantenimiento Juan Pablo García, mientras limpia la alberca con la red saca hojas:

—Ver a los inquilinos disfrutando de este espacio, me pone contento.

Al atardecer, toca el turno de Don Carlos Aguirre, quien lleva más de diez años, conservando los jardines que demarcan la zona. Con la ayuda de dos trabajadores, cortan el pasto, quitan las hojas secas y rocían las flores de color morado.

Al darse cuenta que lo observo, me saluda con gran sonrisa y agitando su mano derecha.

—Hola señorita! aquí trabajo demasiado. Quiero que los árboles crezcan altos, para que hagan sombra. No importa que termine sudado y con mucha sed.

Por las mañanas, es habitual ver gente de la tercera edad en la alberca. Tres mujeres, sentadas en la orilla, solo meten los pies, y otras dos, acostadas boca abajo, en los camastros de mimbre color café. Por su parte, cuatro hombres se acomodan para jugar cartas. En la mesa de metal, que está ubicada a un lado de la fuente.

Me dice la señora Angelica, mientras mira a su alrededor, y asentando con la cabeza:

—Yo he estado en otras albercas y no es lo mismo. Aquí, me relajo porque me siento segura. Cada dos horas, las muchachas de la oficina vienen a preguntarnos si estamos bien.

Los fines de semana, toca el turno de los niños. Las responsabilidades escolares son menos y sus papás disponen del tiempo para acompañarlos, me comenta la señora Bertha, mientras mira a sus hijos como juegan con las pistolas de agua:

—Traigo a mis niños todos los sábados porque es mi día de descanso. Además, llevarlos a un parque acuático es muy caro, y el agua de la alberca está sucia.

Los adolescentes, por su parte, eventualmente se caracterizan por un comportamiento impulsivo. Por tanto, llama la atención, su interacción cuando están en la zona de la alberca. Conversan tranquilamente y se muestran respetuosos entre ellos. Al atardecer, un grupo de cinco muchachos entran al área de la alberca. Sin interrumpir su conversación, tres de ellos, dan una zambullida. Las chicas que los acompañan, prefieren permanecer paradas y seguir mirando sus teléfonos celulares.

Durante cuatro horas, me quedé sentada, en una silla de bambú. Serena contemplando el entorno, a la vez que observaba cerca de los jóvenes. Un señor de rasgos hispanos, que calzaba sandalias color negro y portando su traje de baño color amarillo, caminando tranquilamente se me acercó.

Mientras los mira discretamente, me dice con voz grave:

—Los que se portan mal, no recibirán su tarjeta de regalo. Con valor de cinco dólares por buen comportamiento. Leticia Dávila, la contadora, es quien las da.

Es así, como la alberca al aire libre con fuentes, es visitada. Ya sea, para recostarse, en las mecedoras tejidas con hilos de algodón, para tomar el sol o para conversar. Se ha convertido en el lugar idóneo para descansar. Animando a sus residentes, a sentirse en una atmosfera hospitalaria. Para darse el deleite de un chapuzón.

Alamo City Music Hall

Alamo City Music Hall

Por Cristina Ortiz

Cuando visité San Antonio por primera vez, tenía trece años y fui con la intención de ver una banda de rock. Salí de la escuela con mi mejor amiga y sus padres nos llevaron a Alamo City Music Hall para disfrutar la música. Este lugar de eventos fue mi primera introducción a la ciudad, y hasta hoy es mi lugar favorito. Anteriormente, el lugar se llamaba Backstage Live, un nombre perfecto para una atmósfera íntima entre los músicos y la audiencia. Los recuerdos, los eventos, y la música me hicieron sentir viva. 1305 E Houston St, San Antonio, TX es donde crecí en un sentido.

Alamo City Music Hall está situado en el centro de la ciudad. Cerca de allí hay un ferrocarril, restaurantes, un edificio con la estética de las casas embrujadas. Nunca lo he visto durante el día, pero en la noche cuando hay un evento, se siente como si todas las calles estuvieran vivas. A los dieciséis años mi mamá me llevó al mismo lugar para ver a la misma banda. Me dejó por la entrada y fue a estacionarse en una iglesia y ahí se quedó para esperarme. Después de recogerme, y en el camino de regreso a Austin, mi mamá se quejó del “ruido” que oyó desde la iglesia. Cómo no lo iba a oír si el concierto fue afuera. Las bocinas enormes en cada lado, garantizaban que todos lo pudieran oír.

Los eventos pueden pasar afuera o adentro, dependiendo de la banda y de cuánta gente va a llegar. Afuera, hay mucho espacio para ver un concierto a gusto. Si uno quiere, puede acercarse a la barricada, el lugar más cercano a la banda. Si uno llega temprano, esto se puede lograr fácilmente. Si quieren acercarse a la mitad del evento, tienen que empujar su cuerpo entre los demás. Este es un lugar donde puedes disfrutarlo como tú quieras. Si no te importa que la gente esté demasiado cercana, con todo el sudor y el olor del cuerpo, no hay problema en bailar entre la multitud de gente. Si a alguien le molesta todo eso y solo quiere escuchar a sus músicos favoritos en paz, todavía se puede ver bien desde atrás, o desde arriba por las escaleras de afuera donde también es posible sentarse.

Por la entrada, ahí se estacionan los vendedores de comida y bebidas. Están listos para vender aguas de botella por cinco dólares cada uno. Adentro siempre hay vendedores de mercancías. Las camisetas, discos, y otras cosas para apoyar a los músicos. En tiempos donde las bandas juegan adentro, el piso se hace pegajoso por todas las cervezas que han tirado. Los baños tienen una cierta estética de la vida nocturna. Las paredes están llenas de pegatinas y por los lavabos están las muchachas riendo y conviviendo.

La plataforma para los músicos se siente un poco especial. Ahí es donde vemos a la gente que admiramos y respetamos y escuchamos sus canciones, sus recuerdos, sus experiencias. Animados, los músicos nos hacen pasar un buen tiempo. Hablan entre sus canciones, platican con la audiencia y todo se siente alegre. Si no hay conversación con los músicos, hay conversación entre la gente. Todos están en un lugar donde comparten los mismos gustos, es un lugar que se siente familiar.

Alamo City Music Hall es un lugar especial para mí. Es el primer lugar que visité en San Antonio, y es donde vi mi primer concierto. Asistir a los conciertos es mi actividad favorita. El lugar a donde voy a ver conciertos no importa tanto, pero cuando tengo la oportunidad, siempre regreso a este lugar

La perla: Mercado de agricultores

La Perla: Mercado de agricultores

Por Johanny Padilla

Dentro de la ciudad de San Antonio, en el mismo centro, hay un lugar lleno de felicidad, carcajadas y mucha comida. Un lugar donde todo el mundo se siente cómodo y puede aprovechar las caricias del sol. Familias creando recuerdos —de eso se trata La Perla.

La Perla es un mercado en donde muchas personas venden sus creaciones. Por creaciones, me refiero a los agricultores, los cuales cultivan verduras y crían animales para producir productos alimenticios, y los artistas e inventores, los cuales crean sus manualidades y las ponen a la venta. En mi vida antes de San Antonio, pude experimentar algo similar cuando donde fui a otro mercado de agricultores. Mis amigas, Anyssa y Sarah, me llevaron por primera vez y me encantó inmediatamente. El ambiente y las personas, me fascino. Cuando llegué a La Perla, fue una experiencia que me trajo muchos recuerdos muy buenos.

En sí, La Perla es una plazoleta. Hay muchas tiendas, kioscos y restaurantes. En el centro de la plazoleta, hay una área grande para hacer un picnic y dejar que los perros estiren sus patas. Muchas personas traen a sus mascotas. Usualmente las mascotas son de cualquier tamaño. En mi última visita pude ver a un perro Gran Dane. Estaba hermoso. Al lado de la plazoleta, como ya dije antes, hay muchas tiendas y restaurantes. Uno de los restaurantes resulta ser un café. Allí me sirvieron un café bien caro pero tremendo. Si deciden ir a este lugar, tengan cuidado con sus carteras porque la comida de los kioscos y restaurantes en sus alrededores está un poco cara, pero si van deben de llevar una canasta llena de comida para que puedan quedarse a comer en la plazoleta.

Las tiendas son mayormente turísticas, pero se pueden encontrar cosas muy interesantes. La última vez, entré a una tienda centrada de tema nativo americano. Allí pude encontrar muchos libros, joyas y estatuas muy bonitas. Se puede referenciar como una tienda de artesanías nativo americanas. En fin, compré bastante. La otra tienda interesante fue una de cocina. Aquí había muchas personas. Se vendían sartenes de diferentes tamaños y colores. Todo lo que un cocinero puede necesitar en la cocina, se encontraba en la tienda. La dueña de la tienda estaba ese día, mis amigos y yo hablamos con ella un buen rato, Ella me explicó que la tienda surgió del amor a cocinar y querer compartirlo. Una tienda tan chiquita tenía un mensaje tan bonito.

En fin, los kioscos estaban llenos de comida deliciosa, las tiendas llenas de productos e historias interesantes y los restaurantes caros pero con comida buena. Las personas creaban un ambiente familiar, todas las personas traían a sus familiares o a sus mascotas. La plazoleta es enorme y crea un ambiente muy relajado en donde uno puede gozar de la naturaleza en paz. La Perla es un lugar en donde uno quiere crear recuerdos con sus amistades.

Japanese tea garden

El único lugar

Por Leslie Ramos Hernández

Hace más de tres años que vivo en San Antonio, y con esta ciudad tan enorme y llena de lugares turísticos que podrías ver, nada compara al jardín Japonés. Cuando fui al centro de la ciudad, de casualidad pasé por El Álamo, a lo lejos vi cómo todo el lugar y su alrededor estaba saturado con personas tomándose fotos. La gente caminando hacia el Álamo con guzgueras en las manos, palomitas, pan y Sabritas. Observaba cómo las ardillas iban detrás de la gente, esperando que dieran unos cuantos pasos para poder comerse la comida que caía de sus bocas al hablar o reírse. O los pajaritos que se comían las sobras de los niños que estaban jugando y corriendo. No me causa diversión ir a lugares así. A pesar de que todos hablan sobre el Alamo y es uno de los lugares más conocidos de San Antonio, pocos hablan sobre el Japanese Tea Garden. Aunque no sea un lugar turístico, es un lugar lleno de vida y gente.

Al llegar al jardín, por fuera no se veía nada, solo una reja negra y muchos árboles deciduos cómo el árbol de magnolia en la entrada, con sus flores grandes y blancas. Del estacionamiento podía ver cómo iba mucha gente con cámaras en el cuello. Notaba a esas parejas que iban a tener una cita en el jardín porque iban agarradas de las manos y caminando lentamente platicando hacia la entrada. La chica hablando tan rápido y fuerte que se notaba que estaba feliz y ansiosa por entrar, la manera en que le ponía tanta atención al chico que realmente se veía tan satisfecha por dentro, que iba a estallar de felicidad. Al entrar al jardín, al principio no se ve nada extraordinario, se ven muchos árboles y gente tomando fotos de graduación, de bodas, y hasta de Prom. Al seguir caminando por el camino del concreto, más y más se fue revelando. Había varios caminos que podíamos tomar. Decidimos irnos por la derecha, circular todo el jardín hasta llegar en medio y luego subirnos, para poder mirar todo el jardín desde la elevación. Antes de entrar en medio del jardín, llegó una parte donde todo el camino estaba lleno de árboles ni siquiera un rayo de sol se veía a través de las hojas. En comparación de todo el jardín, este estrecho de camino estaba oscuro y no tan caluroso como el resto, porque los árboles y las flores de alrededor cubrían del calor del sol y dejaban que se hiciera un poco de viento que se sentía frío al tocar la piel, considerando que San Antonio se puede poner tan caliente en el verano con el aire tan seco y caliente que ni el viento ayuda a refrescar a uno. El resto del camino consistía en escalones hechos de piedras, llenos de flores que el viento había volado hacia piso, de hojas que se habían caído, de pequeñas hormigas y arañas tratando de sobrevivir mientras que todas estas personas perturban su ecosistema y su hogar.

El jardín era tan bonito, que terminamos haciendo lo que todos van a hacer allí, sacamos el teléfono y empezamos a tomar fotos del lugar. Cuando llegamos a la elevación y pudimos ver todo el jardín, me quedé sorprendida. Desde la elevación, se podían ver los pescados anaranjados y grandes nadando por todo el estanque. A las tortugas luchando por llegar a la cima de las rocas que salían del estanque, y al caerse alborotaban el agua y hacían que los Pez Koi se movieran raídamente de allí, a otro lugar lejos del alboroto. Se veía toda la gente caminando por las veredas, asombrados, viendo las hermosas flores moradas, rosas y amarillas.La gente le tomaba fotos a lo que veían, a los pescados, las ardillas, las tortugas incluso a los pájaros que volaban por todo el jardín relinchando y cantando diferentes melodías. ¿Cómo puede estar este lugar tan hermoso escondido en medio de tantos edificios y de estacionamientos y parques? Al pasar por fuera, uno nunca se imaginaría la grandeza de este lugar. Aunque San Antonio sea conocido por su gran ciudad, el Alamo y su comida Tex-Mex, alguien que solo viene de visita jamás trataría de ir a un jardín a ver lo bonito que es, solo por no ser una atracción turística como las demás.

Iglesia de jesucristo de los santos de los últimos días

Un lugar celestial

Por Ashley Rodríguez

El edifico del que hablaré tiene un jardín hermoso y está localizado en un sitio alto de la ciudad, es blanco, majestuoso, puro y hermoso. Es tan puro que no cualquier persona puede entrar a él. Este edificio es el templo de la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y está localizado en 20079 Stone Oak Pkwy en San Antonio, Texas.

El edifico comenzó a ser construido en el año 2003 a finales del mes de marzo. Cuando el templo se acercaba al final de su construcción en septiembre del año 2004, se hizo una ceremonia para colocar un ángel hecho de oro en la punta del edificio. Es el templo número 120 de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y sus puertas abrieron y la ceremonia de dedicación fue el 22 de mayo del 2005, por Gordon B. Hinckley. Esto es algo importante para los miembros de la iglesia es una ceremonia importante dedicando el tempo haciéndolo que sea oficialmente abierto.

El camino hacia el templo es maravilloso, desde que se entra en las calles de Stone Oak en San Antonio se puede ver en la cima de la colina el ángel en la punta del edificio. Al dar la vuelta hacia la calle donde se localiza este edificio es posible sentir inmensa paz recorriendo el cuerpo. No se tiene que ser miembro de la iglesia para sentir y saber que ese es un lugar muy importante.

Al pasar cerca de este lugar uno no puede evitar admirar los jardines que rodean al edificio. Jardines con flores, con fuentes de agua que llaman la atención. A los lados de la fuente hay escaleras, una en cada lado, hay que subirlas para poder llegar a la entrada del templo. Encima de la entrada están escritas las palabras “Holiness to the Lord” y “The House of the Lord”. Las puertas de entrada son únicas, son de cristales de vitral que forman la imagen de un paisaje. Después de ver lo hermoso que este edificio está por fuera uno se puedo imaginar que adentro estará igualmente bello.

Este lugar no es una iglesia es algo mucho más allá de eso, es un lugar especial para la gente que asiste allí, es importante saber que no cualquier persona puede entrar. Una persona tiene que cumplir ciertos requisitos para poder participar de los servicios que ofrecen. Lo primero es que tienen que ser miembros de la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, esto significa que una persona debe ser bautizada en esta iglesia. Segundo una persona tiene que pasar por una entrevista con los líderes locales de la iglesia y ser encontrada digna de pasar.

En el templo se cumplen varias ordenanzas. Ordenanzas sagradas como bautizos por los muertos, sellamientos de matrimonios o de familias, esto significa que uno va aquí para casarse, y son sellados (que van a estar juntos para siempre) con su pareja y su familia por todo el tiempo y la eternidad, en esencia es casarse por la iglesia, pero a diferencia de otras religiones nosotros creemos que las familias pueden ser eternas y ser selladas por todo el tiempo y la eternidad. Otra de las ordenanzas que se puede hacer aquí es ser sellados por nuestros antepasados, por ejemplo, si tenemos a un familiar que ya no está aquí con nosotros en la tierra y ya han fallecidos, nosotros podemos hacer una de estas ordenanzas en su nombre. Finalmente, aquí también una persona va a obtener sus investiduras, esto es algo que se hace antes de que puedan ser sellados con su pareja.

Yo en lo personal no les puedo contar de cómo se siente ser sellados con su pareja, o con sus familias o el agarrar tus investiduras por que no estoy en ese paso. Pero lo que sí les puedo contar es lo hermoso que es entrar por esas puertas y cómo se siente ser bautizado por uno de tus antepasados. Adentro del edificio otra vez hay ventanas de vitral con imágenes maravillosas, los cielos son altos y las paredes blancas y hay toques de madera obscura. Al entrar por esas puertas asombrosas uno se llena de paz, fe, y orgullo. Orgulloso de ser digno de entrar a un lugar tan puro, al entrar todos los voluntarios que están trabajando ahí están vestidos de blanco. Esto es para simbolizar no solamente pureza sino también que cuando todos regresemos con nuestro padre celestial, todos seremos iguales. Al entrar te reciben con mucha nobleza y felicidad. Ellos allí aseguran que diste los pasos adecuados para entrar, de ahí te señalan dónde es donde tienes que ir basados en la ordenanza que vayas a hacer. Después vas al ala que te toque y ahí también te tienes que cambiar con ropa blanca. Yo solamente he entrado al ala de los bautismos de mis antepasados, y les puedo contar que es una experiencia inolvidable. Al entrar ahí se ve una piscina con paredes de vidrio y está rodeada de 12 bueyes que simbolizan las 12 tribus de Israel. Ahí una persona con el sacerdocio bautiza a otra persona. Esta ala es realmente impactante, no puedo ni llegar a imaginarme como serán las otras alas, solamente sé lo que me han contado, pero yo creo que es algo verdaderamente inimaginable. Realmente se puede sentir el espíritu en ese lugar y espero que, aunque sea por fuera ustedes puedan ver y captar lo hermoso que es.

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El Álamo

Por Melissa Sandoval

El edificio conocido como “El Álamo” fue la capilla de la Misión de San Antonio de Valero, fundada en 1716. Ubicada dentro de las ruinas restauradas del muro de la misión original, la iglesia de El Álamo es un edificio de piedra blanca decorado con mampostería ornamental en la fachada frontal. La capilla tiene el aspecto y forma cruciforme y contiene un baptisterio, confesionario y sacristía. Este complejo misionero español fue la primera de las misiones de San Antonio que se fundó para convertir a los indios americanos locales al cristianismo. La misión eventualmente se convirtió en una comunidad de católicos españoles, mexicanos e indígenas estadounidenses. Tras su secularización a finales del siglo XVIII, y durante la lucha mexicana por la independencia de España, el edificio cayó en desuso. En diciembre de 1835 los tejanos estaban en guerra por su independencia contra México. Durante la Revolución de Texas, una pequeña guarnición de soldados texanos defendió El Álamo contra el ejército mexicano. El líder del movimiento por la independencia de Texas, Sam Houston, aconsejó a los voluntarios que abandonaran El Álamo, pero éstos se negaron. En febrero de 1836 las tropas mexicanas bajo las órdenes del General Antonio López de Santa Ana comenzaron el sitio de El Álamo. Los tejanos contaban con más de cien hombres y estaban bajo las órdenes del Coronel William B. Travis. También estaban presente Davy Crockett y James Bowie que fueron muy famosos en este tiempo por defender El Álamo. Los defensores resistieron heroicamente durante 13 días, permitiendo a Sam Houston la oportunidad de organizar la defensa de Texas. La defensa del Álamo sigue siendo un símbolo de resistencia a la opresión y al espíritu revolucionario. Hoy en día, El Álamo, es un Monumento Histórico Nacional.

El Álamo sigue siendo una parte importante de la historia de Texas. Recibe la atención de muchos turistas que visitan la ciudad histórica en todas las épocas del año. Recuerdo visitarlo siendo una niña pequeña la primera vez que visité El Álamo en la primaria. Me encantó la historia y lo bien conservado del antiguo edificio. Como adulto todavía me fascina, especialmente cuando hay eventos en el centro o la celebración de aniversario del Álamo que dura trece días. En este evento reciben a historiadores de México, Tejas y de todo Estados Unidos para discutir la historia detrás de la Batalla del Álamo y el impacto que ha tenido a nivel mundial. También hay intercambio con los visitantes mediante la programación interactiva de la historia viviente donde los visitantes pueden ver cómo era la vida en 1836 de la mano de un historiador con atuendo apropiado para el período con artículos y armas del siglo XIX.

Cual quiera momento que tengo para visitar siempre vamos al Álamo, creo que todos tiene que visitar este monumento histórico nacional al menos una vez en la vida.

halcyon Southtown

Un lugar para todos

Por Sydney Zahorik

Si alguna vez has visto la película Moulin Rouge, sabrás a lo que me refiero cuando digo que este lugar encarna esa atmósfera eléctrica, y casi prohibida. Si no la has visto, un resumen rápido sería el siguiente: allí la gente se reúne para disfrutar de cosas que no se hacen explícitamente en público. Esto no se refiere a temas tabúes de ninguna manera, pero otras actividades como fumar, beber, y el rugido de los clientes iluminan la noche en que la ciudad, de otra manera, estaría durmiendo. Halcyon Southtown es este lugar donde se ilumina la noche.

Si 1414 S Alamo St, San Antonio, Texas es donde te encuentras en cualquier noche, no sólo el sábado, entonces te espera una noche de diversión. Situados hacia el distrito de arte, los edificios de ladrillo rojo que rodean la zona están decorados con enormes y coloridos murales que representan las figuras e historia de la ciudad. Para encontrar el lugar, te internas en lo que parece un pequeño callejón camino del Álamo justo por una sección del paseo fluvial.

El salón mencionado se transforma con la hora del día, ofreciendo “brunch” y café mientras el sol brilla a través de las ventanas que lo rodean, y se transforma en un bar y un salón por la noche, donde la nicotina y el alcohol son fáciles de encontrar. El concepto es como el de ningún otro que haya visto, pues la mayoría de las cafeterías cierran a primera hora de la tarde cuando las multitudes típicas mueren.

Como estudiante, me dirijo a lugares diferentes para hacer mi trabajo, y exámenes cuando mi wifi en casa simplemente no está a la altura. Me tropecé con este lugar una vez hace dos años, encontrándome encantada con mis numerosas opciones para darle vida a una taza de café tradicional. El dulce del azúcar y mantequilla, la lavanda, e incluso ofrecen bebidas como un café irlandés, complementando el café caliente acompañado de whisky.

Fue solo recientemente que me encontré aquí en una noche después del trabajo, con las luces de Edison colgando por encima y brillando de la manera más acogedora, un artista local cantando en un micrófono abierto, y una pareja en una cita jugando uno de los muchos juegos de mesa que se pueden tomar prestados. Con una edad legal, el camarero me ofreció una bebida gratis, y ¿quién iba a rechazar una oferta tan educada?

La amabilidad del personal es algo que nunca podría arrancar un mal recuerdo en su cabeza. Los fumadores eran los que se encontraban afuera donde el olor no entraba en el salón, pero no era un rincón oscuro para ocultarlos. El porche se extiende a lo largo de la longitud del edificio, donde se puede ver el paseo del río justo al otro lado del estacionamiento, escuchar la tranquilidad del agua que fluye, junto a las vibraciones suaves de la música desde dentro. Es un hogar para todas las personas que quieren experimentar un método poco convencional de fumar, beber y salir de fiesta, pero de manera más elegante, y creo que más personas de edades apropiadas necesitan experimentarlo al menos una vez.

Interior del Halcyon Southtown

Otoño, 2020

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