Familias Solidarias: el niño como prioridad Desde el año 2007 la provincia de Santa Fe intenta evitar la institucionalización de los menores, quienes por distintas circunstancias no pueden permanecer en sus hogares.

La Dirección Provincial de Niñez, Adolescencia y Familia se encuentra desbordada por la deficiencia de las políticas de Estado en relación a la protección de los derechos de los niños que se ven vulnerados permanentemente. Una muestra de esto es el funcionamiento del “Programa Familias Solidarias” el cual depende de la Dirección Provincial de Niñez. El mismo tiene por objeto la promoción, protección y restitución de los derechos del niño carente de cuidados parentales. Consiste en su alojamiento durante un período de tiempo en un grupo familiar distinto al de su origen. Este organismo está saturado por la incontable cantidad de casos de niños en situación de riesgo por lo que se ve en la necesidad de trabajar sólo las urgencias – las cuales son múltiples – dejando a un lado la prevención.

El “Programa Familias Solidarias” es valioso aunque insuficiente. Debido a su escasa difusión no hay suficientes inscriptos que se ofrezcan para acoger a los niños en situación de vulnerabilidad. Ante casos de urgencias se publican avisos en los periódicos de la ciudad solicitando la inscripción de familias al programa. Sin embargo es valioso porque permite al niño seguir formándose en un ambiente familiar solidario donde estaría recibiendo la atención de un hijo.

Si bien en los términos y condiciones del programa se habla de niños, niñas y adolescentes, en la realidad esta acotado a una edad que va entre 0 y 5 años. Esto es una directa consecuencia de la falta de familias inscriptas al programa por desconocimiento de la sociedad de que el mismo existe. "Hoy en día hay entre 30 y 40 familias inscriptas al programa en la ciudad de Rosario, que ya tienen a cargo algún niño", aseguró el coordinador del "Programa Familias Solidarias", Gabriel Dileo, quien es licenciado en trabajo social (Mat. Nº 889).

Fuente: Señal Santa Fe

El marco legal del “Programa Familias Solidarias”

La Ley Provincial de Niñez Nº 12.967 establece dos tipos de medidas según el grado de riesgo en el que se encuentra el niño.

La medida de protección integral consiste en un seguimiento del niño en riesgo y su entorno familiar con el objeto de preservar y fortalecer los vínculos familiares, resguardar el ejercicio de sus derechos con distintas medidas incluyendo la ayuda económica.

En cambio, la medida de protección excepcional es temporal y a diferencia de la integral consiste en la separación del niño de su medio familiar y su reubicación, la cual puede ser en la familia ampliada (abuelos, tíos) o de la comunidad (vecinos, docentes), o una familia sustituta (“Programa Familias Solidarias”). Tiene como objetivo la conservación o recuperación del goce de sus derechos vulnerados y la reparación de sus consecuencias.

Historia del programa

El “Programa Familias Solidarias” se inicia en el año 2007, siendo reformulada por resolución ministerial durante el año 2012. Anteriormente, en la década del ’70, el programa llevaba el nombre de “Familias Sustitutas”.

En la provincia de Santa Fe se toma como referente directo al programa de “Acogimiento Familiar” que se desarrolla en España. Si bien el objetivo es el mismo a nivel internacional, cada país le imprime sus características particulares. En el caso de Argentina existen 26 gobiernos y seis ONGs que llevan adelante el programa en las distintas provincias que va adoptando diferentes nombres como “Proyecto Familias del Corazón”, “Programa Familias para Familias”, “Apoyo Familiar”, entre otros.

En España, el acogimiento familiar tiene diferentes modalidades dependiendo de distintos criterios. Por una parte según su finalidad y duración, puede ser simple (de breve duración y con finalidad de retorno) o permanente (casos prolongados). Por otra parte, como en Santa Fe, se distingue entre que los acogedores sean parientes o allegados y los acogimientos con familias extrañas al niño.

Álvaro Wilchel es psicólogo (Mat. Nº5.346) y trabaja como acompañante personalizado en la Dirección de Niñez. Sobre los inicios del programa comentó: “En el 2012 no había formalidad, ni había equipos de trabajo, tampoco había seguimientos; hoy se ha mejorado un montón pero estas son políticas a largo plazo, estamos poniendo nuestro granito de arena para dentro de 50 años”.

Requisitos principales para ser familia solidaria

Las personas que desean inscribirse al programa deben ser mayores de 25 años y contar con una residencia mínima de dos años en la provincia de Santa Fe. El coordinador del “Programa Familias Solidarias”, Gabriel Dileo, expresó: “Pueden postularse personas solas, parejas de hecho o matrimonios sean de distinto sexo o no”. Además no deben poseer antecedentes penales y deben contar con “una situación socioeconómica adecuada para solventar la acogida del niño o niña”, así lo explican los términos y condiciones del programa que debe firmar cada familia solidaria aceptando los contenidos y el conocimiento de los mismos.

¿Por qué la familia solidaria no puede estar inscripta en el RUAGA?

Uno de los términos y condiciones de este programa establece que la familia solidaria no puede estar inscripta en el Registro Único de Aspirantes a Guarda con fines Adoptivos (R.U.A.G.A). El fundamento de esto es que no se desate en el futuro una lucha por la tenencia del niño sino que la familia solidaria favorezca la revinculación con la familia de origen. Sin embargo existen ciertas diferencias en cuanto a la implementación de los programas en las distintas provincias. Por ejemplo, en San Luis y Tierra del Fuego las familias solidarias tienen la posibilidad de convertirse en familia adoptiva. Pese a que en Santa Fe no está permitido, hay antecedentes de casos en los que la familia solidaria estaba inscripta en el R.U.A.G.A.

Caso 1. En el diario “Pagina 12”, el 29 de agosto de 2012, Betiana G aseguró que al momento de inscribirse como familia solidaria ya se encontraba inscripta en el R.U.A.G.A desde el año 2008. Mientras desde la Dirección aseguraron que “no había problema”.

Caso 2. Cuando el menor llegó a la familia ya tenía sentencia de adopción, es decir, que cuando se toma la media excepcional ya se sabía que el menor iba a adopción y no había posibilidad de revinculación. Debido a que los tiempos del R.U.A.G.A son muy lentos, la Dirección de Niñez propone que vaya a familia solidaria pues iba a quedarse solo unos meses. En ese momento la menor tenía 24 meses. Pero durante dos años la niña permaneció en la familia mientras el juez les consultó en reiteradas ocasiones si querían adoptarla, a lo cual respondieron que no ya que sus intenciones dentro del programa habían sido otras. En este caso el programa no fue ejecutado de acuerdo con sus normativas, generando más angustia e incertidumbre en una niña tan pequeña. (Fuente: Tesina de Jimena Gil. Licenciatura en psicopedagogía – Universidad Nacional de San Martín. Agosto 2015)

Los plazos del “Programa Familias Solidarias”

Antes de la modificación del Código Civil, en el año 2015, la medida de protección excepcional era por 90 días prorrogable por 15 meses más. En cambio, hoy en día, el total de los plazos de dicha medida sólo puede aplicarse por seis meses. A lo cual el coordinador del “Programa Familias Solidarias” agregó: “Si se decide que el niño no vuelve en esos seis meses y se solicita el estado de adoptabilidad, el juez tiene tres meses más para repensar si la medida es correcta y si está de acuerdo y notificar a las partes”.

Apoyo profesional en el programa

El “Programa Familia Solidaria” cuenta con profesionales que otorgan apoyo psicológico tanto a los menores como a las familias acogedoras y a la familia biológica.

Los Equipos Técnicos Interdisciplinarios (ETI) son los encargados de decidir cuándo es necesaria una medida de protección excepcional. Allí se designa una familia ampliada (abuelos, tíos) o una familia ajena (familia solidaria). A partir de ese momento trabajará con ellos un profesional que lleva el nombre de “acompañante personalizado”.

Respecto a su labor el acompañante personalizado, Álvaro Wilchel, expresó: “Mi tarea es acompañar, evaluar, controlar, posibilitar al menor ya sea desde aspectos de salud y educativos como también que en el plazo de su alojamiento en la familia solidaria se sienta cómodo. Que su llegada sea lo menos traumática posible para él o ella como para la familia acogedora”. Según explicó Wilchel para el menor resulta traumático porque “se le ofrece/impone” una situación en la que cambia de entorno y de hábitos relacionados con su escuela (compañeros y maestros), su barrio, sus amigos y hasta su centro de salud (pediatra). Y para la familia acogedora porque irrumpe en el hogar un niño extraño con diversos problemas psicológicos, emocionales y con una historia de vida compleja, “siempre es un cimbronazo muy fuerte para cualquier familia” y ocasiona cambios en el estilo de vida del grupo familiar. Por lo tanto es imprescindible que la familia esté preparada ya que “esto no es un juego de niños”, aseguró el psicólogo. Sin embargo, el coordinador del programa, Gabriel Dileo, explicó: “El acompañamiento es telefónico, y solo alguna visita de carácter mensual. Si bien son psicólogos, ellos no hacen terapia, no es esa su función”.

Wilchel hace una comparación entre el programa y un barco. “El ETI es el capitán del barco, es como un juez, este capitán no puede manejar sólo el barco, necesita de otros actores (acompañantes personalizados) que le brindan la información para ayudarle a tomar las decisiones correspondientes a cada caso particular. Cada uno aporta la mirada como profesional y desde el trabajo que realiza; pero es el ETI el que toma la decisión para dónde volantear”, expresó. Además afirmó que a la hora de transmitir la información “trato de ser lo más objetivo posible”. “Trabajamos con personas, no se puede prevenir ni prever todo. Lo óptimo sería tener una lectura singular del caso pero esto es lo más difícil. La falta de contacto entre los equipos tiene consecuencias directas sobre los niños”, aseveró.

Por su parte, la psicóloga Luz Bazzetti (Mat. Nº 7.362) quien también se desempeñó como acompañante personalizado explicó: “El ideal del funcionamiento es que las estrategias se deberían pensar en equipo. Esto es una construcción de distintos actores y donde cada uno debe tener sus responsabilidades planteadas, pero muchas veces no pasa y por eso como acompañante me tuve que hacer cargo de muchas cosas sola”. Ambos profesionales coincidieron en que en reiteradas situaciones tuvieron que “rogar la realización de reuniones a los ETI”.

Consultadas algunas familias solidarias manifestaron el escaso apoyo profesional recibido durante la estadía de los niños en tránsito. En reiteradas ocasiones tuvieron que solicitar asistencia para cubrir necesidades sociales y psicológicas que ni el menor ni ellos recibían.

La visión de distintos profesionales

“La misión de los que trabajan con el niño es llevar la voz de ellos y que irrumpa en el sistema que lo tiene como objeto, porque en la modernización el niño pasó a ser un legajo y se decide sobre ese legajo. El sistema que quiere defenderlo, lo objetaliza. El vicio del sistema es pensar al niño como un objeto en vez de como un sujeto”, manifestó Wilchel. Además explico que el “síntoma” del sistema de la Dirección de Niñez es el estiramiento de los plazos, es decir, la burocratización de los tiempos pero esto “debe considerarse un síntoma multicausal”.

“Hay niños que la pasan muy mal en sus hogares, casos que son irreproducibles, víctimas de todo tipo de abusos. Esos son los casos en los que necesitan indefectiblemente alojamientos alternativos, ya que por su edad no pueden irse solos. Es allí donde es imprescindible la intervención del Estado”, expresó con énfasis el psicólogo. A su vez afirmó que el alojamiento en una familia solidaria es “abismalmente mejor que la vía de la institucionalización del niño”. “En los institutos hay 50 chicos con sólo tres celadores para cuidarlos, y el niño pasa a ser un número, no tiene un nombre”, agregó.

El psicólogo finalizó diciendo que la defensa de los derechos de la niñez debería ser “una política de Estado”, es decir, un acuerdo entre los distintos partidos políticos donde se aplique una política para garantizar y proteger los derechos del niño y que permanezca en el tiempo. “Hace falta más recursos económicos, mayor difusión del programa en la sociedad y mejor capacitación de los aspirantes a familias solidarias”, concluyó.

Por otro lado, tanto la abogada (Mat. L34F234) del área legal de la Dirección de Niñez, Lorena López, como la acompañante personalizada Luz Bazzetti coinciden en lo expresado por Álvaro Wilchel respecto al funcionamiento de las políticas de Estado sobre la niñez. Acerca de la falta de recursos, la psicóloga acotó: “Tanto yo como otros compañeros estamos en una situación de precarización ya que trabajamos en negro. Nosotros trabajamos para garantizar los derechos de los niños y están vulneradas nuestras condiciones de trabajo. Esto contribuye al deficiente funcionamiento y siempre los que quedan en el medio son los niños”. “A veces los resultados no son los óptimos y esto resulta desesperanzador”, finalizó Bazzetti.

Jimena Gil es maestra jardinera y licenciada en psicopedagogía (Mat. Nº 523). Actualmente trabaja para la Municipalidad de Rosario en desarrollo social en un centro de convivencia barrial y está a cargo de una sala de tres años. Desarrollando su actividad se ha encontrado con diversos casos de menores que se encuentran alojados en familias solidarias. Ella aseguró: “El instinto maternal no existe. La mujer tiene la capacidad biológica de ser madre pero eso no quiere decir que la misma quiera ejercer su función de madre”. “Cuando la ley expresa que al tomarse una medida excepcional el niño debe salir de su familia de origen y desde allí se tiene que trabajar para lograr la revinculación y que el objetivo sea que el niño regrese con su madre biológica, ese proceso tiene sólo un fundamento biologicista”, afirmó Gil. Aunque sostiene que cree en la capacidad de transformación y trabaja para ello, piensa que lo conveniente sería consultar a la madre biológica si en realidad ella desea cumplir su rol.

La implementación del “Programa Familias Solidarias” no llega a cubrir sus expectativas. Las falencias son muchas. Al momento de su ejecución sólo abarca a menores de 0 a 5 años coartando la posibilidad de reguardar y restablecer los derechos de niños de mayor edad en un ambiente familiar, como está establecido en los términos y condiciones del programa. Otra dificultad es su escasa difusión. Esto hace que sean muy pocos los inscriptos al programa, impidiendo que el mismo pueda ampliarse en su rango etario. A esto se suma la falta de recursos lo que imposibilita que los Equipos Técnicos Interdisciplinarios puedan cumplir adecuadamente su rol en cada caso en particular. Muchas veces los acompañantes personalizados se ven sobrepasados por las circunstancias y obligados a llevar acciones que exceden su rol primario. En otras ocasiones la burocracia de los tiempos que administran estos equipos no acompañan las necesidades de los niños. Por último, las políticas de Estado a favor de la protección de los derechos del niño son pocas y deficientes.

Sin embargo el propósito del “Programa Familias Solidarias” de evitar la institucionalización del menor es sin duda muy positivo, ya que prioriza que el niño siga creciendo en un ámbito familiar solidario transitorio, donde recibirá la atención de un hijo.

Created By
Macarena Ledesma
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