LOGAN Review

Por Iván Belmont

“No importa cuánto duela, lo oscuro que se ponga o lo lejos que caigas, nunca estás fuera de la lucha.” Marcus Luttrell

James “Logan” Howlett o como mejor se le conoce, Wolverine, siempre ha sido uno de los personajes más importantes no solo dentro del mundo de los X-Men, sino para el de los cómics en general e incluso se le podría considerar como el personaje más emblemático que posee la marca editorial Marvel Comics. Esto debido a que siempre se ha caracterizado por ser el antihéroe por excelencia, aquel que nunca ha temido a usar sus habilidades como una fuerza letal para aniquilar a sus enemigos, ya sea para protegerse a sí mismo o a aquellos que ama. También posee un humor cargado de ironía, además de ser fácilmente irritable pero sin olvidar que a pesar de todo, es noble de corazón. Un hombre solitario que secretamente anhela “pertenecer” y ser aceptado. Su persona siempre se ha visto rodeada de tragedia, esto debido a su habilidad mutante, ya que aunque es capaz de regenerarse de cualquier herida en cuestión de segundos, también posee una vida mucho más larga que la de cualquier persona normal, lo cual le ha otorgado una especie de inmortalidad que le ha hecho experimentar dolorosas pérdidas emocionales, sumemos a esto el hecho de que tiene amnesia y siempre se ha visto atormentado por no poder recordar con exactitud quién es realmente.

Hace exactamente 17 años un actor australiano entonces desconocido llamado Hugh Jackman, fue contratado para interpretar a este personaje en X-Men (Bryan Singer, 2000) una de las primeras cintas que formaron parte de la nueva oleada de filmes basados en héroes de cómics y que demostró el potencial que un grupo de marginados (mutantes) tenían dentro de la pantalla grande. Uno de los puntos más fuertes de dicho filme fue la personificación de Wolverine a manos de este actor, quien demostró su talento y carisma con un personaje tan físicamente demandante. No por nada Jackman se ganó la simpatía del mundo por su papel como Logan y este a su vez, demostró estar realmente comprometido con el personaje al haberlo interpretado en hasta nueve ocasiones a lo largo de 17 años. Desafortunadamente Wolverine ha contado con un paso irregular dentro del séptimo arte, esto debido a la terquedad por parte de 20th Century Fox de evadir la naturaleza violenta del personaje y tratar de adaptarla a un mundo comercialmente aceptable, pues al fin y al cabo el cine es un negocio y como tal, debe generar ingresos suficientes para enriquecerse a costa de los fans. A excepción de los dos primeros filmes de los X-Men y X-Men: Days of Future Past; cintas como X-Men: The Last Stand, X-Men Origins: Wolverine o The Wolverine fueron oportunidades desaprovechadas para profundizar en el psique, pasado y presente de este violento pero trágico personaje.

“No hay forma de vivir con un asesinato. No hay vuelta atrás. No importa si fue justificado o no, es una marca. Una marca se pega. No hay vuelta atrás.” Shane (George Stevens, 1953)

Este filme nos presenta a Logan en un contexto muy diferente al que estamos acostumbrados a ver no solo al personaje, sino a cualquier superhéroe. En un mundo que ya no le necesita, donde su vejez por fin le ha alcanzado y sus días de gloria han quedado en el pasado; venerado por muchos, olvidado por otros. Convertido en una sombra del hombre que alguna vez fue; atormentado y frágil (física y psicológicamente), roto por dentro e incapacitado para crear nuevas conexiones emocionales que le garanticen un futuro inmediato. Los mutantes están prácticamente al borde de la extinción y Logan ha tratado de mantener un bajo perfil como chofer de limusina para evitar llamar la atención mientras cuida de un senil Charles Xavier, con la ayuda de un débil Caliban.

Caliban

Su vida se ve alterada cuando una misteriosa mujer le pide que le transporte a ella y a una pequeña niña llamada Laura hacia la frontera con Canadá y como era de esperarse, inicialmente rechaza a ambas al no querer involucrarse en situaciones que le podrían ocasionar peligro a él y a aquellos a los que pretende proteger. Pero una serie de eventos le involucrarán en la vida de Laura, lo cual crea un conflicto interno en Logan al querer evitar conectar con alguien más de forma emocional puesto que su mutación le ha hecho sobrevivir a todos aquellos a los que alguna vez ha amado o apreciado.

Resulta interesante ver cómo la mayoría de los personajes desearían estar en un ambiente diferente a su actual situación, desde Logan por lo que he mencionado antes; Xavier al ser un poderoso telépata que se ha vuelto un peligro para sí mismo y otros al ya no poder controlar sus habilidades como en el pasado, o Caliban al verse “atrapado” al servicio de Logan y Xavier.

Charles Xavier

Esto crea dinámicas muy interesantes cada vez que estos personajes interactúan entre ellos, destacando especialmente la de Logan y Xavier, donde éste último ejerce como una especie de figura paterna para nuestro atormentado héroe, demostrando de forma sutil los grandes dotes actorales de Patrick Stewart, quien logra mostrarnos otra faceta Charles Xavier (una bastante dolorosa) y es aquí donde verdaderamente está el corazón de la película, ya que ambos dependen el uno del otro, pero a su vez se tienen cierto resentimiento; Charles por tener que depender de Logan para sobrevivir y Logan por tener que cuidar de él.

A su vez, uno de los puntos que más destacan de este filme es Dafne Keen como Laura, quien a su corta edad logra robar la atención cada vez que aparece en pantalla y lo que es más sorprendente, sin la necesidad de utilizar diálogo alguno. Ya sea haciendo uso de su brutalidad como personaje, o con esa aura de misterio que le envuelve. Quien tampoco se queda atrás es Boyd Holbrook como Donald Pierce, uno de los antagonistas principales y que busca recuperar a Laura a toda costa. Este personaje tiene una introducción muy interesante al manifestarse como un fan de los X-Men y especialmente de Wolverine, por lo que al momento de entrar en conflicto con su persona, resulta en un par de escenas muy interesantes gracias a la actuación de Boyd.

Donald Price & Logan

Lamentablemente su actuación se termina desaprovechando hacia la recta final del filme debido al diseño del guión, perdiendo así la oportunidad de crear a un villano tridimensional —algo que siempre le ha faltado a los filmes enfocados en Wolverine—, esto se suma al hecho de que la trama se vuelve predecible hasta cierto punto, lo cual le resta mérito. Por otra parte no podemos dejar de lado la relación entre Logan y Laura, la cual será determinante para la trama pues más allá de la violencia desmedida que encontraremos a lo largo del filme estamos hablando de una historia seria, llena de tragedia y miseria, en donde sus héroes sufren consecuencias terribles al intentar ayudar a alguien, tal y como pasa en la mayoría de los casos en el mundo real.

Laura
“La Muerte puede llegar por ti en cualquier lugar, en cualquier momento. Nunca es bienvenida. Pero si has hecho todo lo que puedas hacer, y has dado lo mejor de ti, de alguna forma, supongo que estás listo para ella.” The Cowboys (Mark Rydell, 1972)

Logan será la última vez en que podamos ver a Hugh Jackman como Wolverine, lo cual nos deja con un sentimiento agridulce al ser la mejor película en solitario sobre este personaje, e incluso dentro del universo fílmico de los X-Men. Lo cual nos trae satisfacción como fans y espectadores al poder disfrutar de una historia relevante al ser una alegoría de nuestra conflictiva actualidad política, pero también nos entristece el hecho de que tuvieron que pasar 17 años para que el estudio se arriesgara lo suficiente con un personaje que lo tenía todo para triunfar a lo grande dentro del celuloide. Afortunadamente nos permite soñar hacia lo que podemos esperar en el futuro, donde las cintas de superhéroes pueden funcionar como cine de autor si se les da la oportunidad y no solo esperar hacer millones en el proceso con una fórmula preestablecida (Marvel Studios y Disney).

Logan

Directores como Guillermo del Toro, M. Night Shyamalan y Christopher Nolan han demostrado el potencial de este tipo de cine en el pasado con cintas completamente enfocadas a sus protagonistas, a sus acciones y consecuencias. Creando vínculos y pérdidas que afectan de forma importante el universo que rodea a sus personajes, siempre en conflicto entre la luz y la oscuridad. Filmes como la trilogía del Caballero de la Noche, Hellboy o El Protegido y Fragmentado son ejemplos perfectos de lo que les hablo y a pesar de sus errores, Logan entra a este selecto grupo gracias a la visión de James Mangold al ofrecernos una historia sombría, trágica y a su vez esperanzadora.

8.5/10

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Iván Belmont
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