"EL POEMA" (Si no creamos un objeto metálico) JOSÉ ÁNGEL VALENTE

BIOGRAFÍA

Fuente: Instituto Cervantes http://www.cervantes.es/bibliotecas_documentacion_espanol/biografias/marrakech_jose_angel_valente.htm

ETAPAS DE SU POESÍA

La obra de José Ángel Valente evoluciona desde el realismo social a una poesía simbólica de aspiraciones filosóficas en que la palabra intenta revelar la esencia oculta de la experiencia humana. En todo caso, la reflexión sobre el propio quehacer poético es una seña de identidad constante de la lírica de Valente.

En la producción de Valente se pueden distinguir tres etapas:

  • Sus primeras obras (1955- 1960) responden a un mismo patrón temático que diferencian su primera etapa del resto: una etapa de carácter personal.
  • En su segunda etapa (1960- 1970) predomina el asunto social.
  • Finalmente, su obra evoluciona hasta un periodo (desde 1970 hasta su muerte) en el que cobra protagonismo la reflexión y el proceso poético (metapoesía). Se trata de la etapa más representativa de la notoriedad del autor.

CONTEXTUALIZACIÓN DEL POEMA

En “Si no creamos un objeto metálico” se distinguen características especificas que la sitúan entre la etapa de temática social y la etapa en la que se refleja la abstracción y la metapoesía como contenido principal.

Forma parte del libro El inocente (1970). El poema es un exponente del cambio ideológico en Valente, ya que se aprecia un paso transicional entre el existencialismo anterior y el nuevo esencialismo.

El esencialismo es la búsqueda por aquello que se es incluso antes de ser. Es lo que hace, en este caso, que un poema sea un poema, incluso antes de que haya sido compuesto. Puesto que Valente habla del proceso de creación de un poema, que lo lleva de no-ser a ser, se podría decir que su descripción es esencialista. Sin embargo, lo que hace que el poema sea cada vez más esencialista es la simbología que usa para describir la esencia de un poema, cada vez más oscura, menos tangible y más profunda. Por ejemplo, el poema pasa de ser “un objeto metálico” (v. 1), a ser capaz de “arrasar el mundo” (v. 18) y ser “de vengativa luz” (v. 19). En la última estrofa, el poema es aquello que se encuentra “entre el brazo del ángel y el cuerpo de la víctima, / entre el hombre y su rostro, / entre el nombre del dios y su vacío, / entre el filo y su espada, / entre la muerte y su naciente sombra” (v. 25-29).

TEMA

Definición de su concepción poética.

El título da la clave sobre el poema en sí. Se titula “El poema” (aunque se suele identificar con el primer verso "Si no creamos un objeto metálico"), por eso, el lector es capaz de reconocer que el “objeto metálico” que el poeta quiere depositar “a mitad del vacío” no es otro que una poesía; es decir, el poema explica el proceso de composición de un poema. No se trata, sin embargo, de la composición de un poema cualquiera, sino de una poesía esencial, fuerte, dura, que cuenta las verdades “incómodas”.

Valente atribuye a la poesía la capacidad de influir en la sociedad con la finalidad de combatir las injusticias y la guerras. Para poder vencer, cree que debe ser un arma hiriente, implacable contra la traición y demás impurezas que tan solo la poesía podría limar (de aquí la expresión de que el poema debe tener "púas aceradas" y "crueles aristas", como símbolo de armadura y de dureza).

Otras de las expresiones utilizadas por Valente para definir el poema es que debe ser “un objeto duro, resistente a la vista, odioso al tacto”. Con estas enumeraciones pretende enfatizar lo ya explicado anteriormente: define el poema como algo invencible e inefable que tiene la capacidad de modificar la sociedad desde la abstracción siempre y cuando no se trate de “poesía blanda” (es decir, sentimental y evasiva), contra la cual Valente se muestra contrario en todo momento. Por tanto, funde el concepto combativo de la poesía social, pero con un carácter más surrealista.

ESTRUCTURA DE CONTENIDO

El poema está estructurado en cuatro estrofas.

Las tres primeras contienen paralelismos entre sí, tanto métricos (estrofas de siete versos, aunque de longitud y rima libre) como temáticos. En este sentido, exponen, mediante oraciones condicionales, qué condiciones debe cumplir “el poema”, para que pueda “poseer la tierra” (v. 7, 14, 20).

  • La primera estrofa describe las características físicas que debe tener el “objeto” o poema: de dura luz, púas aceradas, es decir, debe ser hiriente.
  • La segunda estrofa nos dice que un poema debe ser “capaz de percutir en la noche terrible” (v. 10), es decir, de tener repercusión y de otorgar sentido.
  • La tercera estrofa resalta el poder vengativo del poema, de transgredir las injusticias.
  • Finalmente, la cuarta estrofa, que contiene 12 versos (los tres últimos son una repetición del mismo), recapitula sobre todas las características que se han descrito, y defiende el poema “incómodo”, “odioso al tacto”, que es “duro” y no blando, vacuo o inofensivo.

MÉTRICA

Es un poema compuesto por cuatro estrofas irregulares: siete versos la primera, siete la segunda, seis la tercera y doce la cuarta y última. Los versos siguen una medida irregular y no riman. La musicalidad se logrará a partir de recursos retóricos como los paralelismos, las metáforas y las repeticiones.

FIGURAS RETÓRICAS

Valente pretende una limpieza y transparencia en su obra procedentes de una depuración formal que acerca la palabra a los limites del silencio. Son rasgos estilístos que implican al lector a una profunda experiencia intelectual que le aísla de una realidad basada en las sensaciones físicas. Tanto es así que las obras de Valente se consideran como precursoras de la “Poètica del silencio”.

Aún la lejanía que mantiene Valente con la intención formal, la poesía, normalmente, conlleva recursos estéticos

El poema se constituye en base a proposiciones adverbiales condicionales de manera paralelística y analógica (si no...).

A lo largo de la lectura se observa la reiteración de interrogaciones retóricas a final de cada estrofa.

En la segunda y en la tercera estrofa se producen dos comparaciones que a su mísma vez son metáforas. La primera (“capaz de percutir como un pecho sin término”) está basada en la vitalidad, ya que, a su vez, metafóricamente “un pecho sin término” hace referencia a la ubicación del corazón. De hecho, toda la oración hace referencia a la vitalidad del “objeto” referido, utilizando esta mísma metáfora. La segunda, (“el residuo del fuego no pudiera hacerlo arder, correr desde sí mismo, como semen o lava”) hace referencia al incio, a la vida (“semen”) y al final, a la muerte (“lava”). Ésta antítesis se entiende como la estrecha separación entre un extremo y el otro cuando “el amor” resulta el rasgo esencial, pero carente en la sociedad.

En el v. 13 hay una enumeración con asíndeton (“tentacular, enorme, no visible) que se refiere al “odio”.

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