Introducción

Cuando pensamos en autómatas, siempre nos viene a la mente la idea de una máquina a la que mediante algoritmos se le puede ordenar tareas específicas. Sin embargo, la idea de un autómata viene desde el filósofo Rene Descarte que al observar los bocetos anatómicos de Andrés Vesalio (autor de libros de anatomía) consideraba al cuerpo una máquina, a la cual solo se puede considerar humana cuando se le combina un alma.

Partiendo de esta dualidad de alma cuerpo, enfocándose en lo moldeable de esta "maquina", el ser humano paso a ser un ente cosificado, meramente visto como un objeto el cual debía cumplir una función en el sistema social y no solo cumplirlas, sino que su apariencia (cuerpo) refleje esa devoción a su labor.

De esta forma nacen disciplinas, leyes y reglas de etiquetas que moldean al sujeto para que se adapte de una manera autoritaria al sistema. Llevándonos a pensar si somos libres, que tanto cultural, social y psicológicamente las normas afectan nuestras conductas y si solo somos objetos del sistema.

¿TÚ ROMPES LAS REGLAS?

Para ello primero debes aclarar ¿Qué es un cuerpo dócil?, ahora bien la noción de docilidad, quiere decir que un cuerpo puede ser sometido, utilizado, transformado y perfeccionado, desarrollando una escala de control al nivel de la mecánica: movimientos, gestos, actitudes, rapidez; buscando hacer al cuerpo obediente y útil.

A estos métodos que permiten el control minucioso de las operaciones del cuerpo, que garantizan la sujeción constante de sus fuerzas y les imponen una relación de docilidad-utilidad, es a lo que se puede llamar las "disciplinas". Muchos procedimientos disciplinarios existían desde largo tiempo atrás, en los conventos, en los ejércitos, también en los talleres. Pero las disciplinas han llegado a ser en el trascurso de los siglos XVII y XVIII unas fórmulas generales de dominación. Distintas de la esclavitud, puesto que no se fundan sobre una relación de apropiación de los cuerpos, es incluso elegancia de la disciplina prescindir de esa relación costosa y violenta obteniendo efecto de utilidad tan grande por lo menos. Distintas también de la domesticidad, que es una relación de dominación constante.

La disciplina fabrica así cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos "dóciles". La disciplina aumenta las fuerzas del cuerpo (en términos económicos de utilidad) y disminuye esas mismas fuerzas (en términos políticos de obediencia). Se los encuentra actuando en los colegios, desde hora temprana más tarde en las escuelas elementales; han invadido lentamente el espacio hospitalario, y en unas décadas han restructurado la organización militar.

Hombre – maquina

Foucault designa el cuerpo “ideal”, el cuerpo del hombre-máquina privado de discurso, vacío de equilibrio, que permite ser manipulado, modelado, fijo en dispositivos sin ofrecer ningún tipo de resistencia. En el siglo XVIII, el “cuerpo dócil” era el lugar donde el poder inscribía su anatomía política, resultado de las sucesivas modelaciones y manipulaciones bajo el mecanicismo disciplinario. Foucault estudia como a través de la microfísica del poder se pretende descubrir la emergencia de los cuerpos sometidos y útiles; de los “cuerpos dóciles”. En una época de grandes avances en informática y en las interfaces hombre-máquina, y en la que filósofos especialistas en las ciencias cognitivas, como Daniel Dennett o Dan Wagner, están cuestionando la naturaleza de la subjetividad, es difícil no pensar que, aunque el rostro de arena no esté a punto de borrarse, la marea está subiendo alarmantemente a su alrededor

Foucault nos remite al libro del Hombre-máquina, en el que señala que un requisito para el surgimiento del individuo-máquina es la existencia de un organismo técnico-político. “Constituido por un conjunto de reglamentos militares, escolares, hospitalarios y por procedimientos empíricos y reflexivos para controlar o corregir las operaciones del cuerpo. En libro predomina la noción de “docilidad” que une al cuerpo analizable el cuerpo manipulable. Para alcanzar estas características es necesaria la existencia de un régimen disciplinario que aumente habilidades útiles y fabrique cuerpos sometidos, ejercitados, dóciles, a través de la creación de vínculos de coacción mediante técnicas minuciosas llevadas a cabo en escuelas elementales, colegios... Es una “anatomía política del detalle”, usada tanto en la pedagogía escolar como en la propia formación del ciudadano (del soldado, del obrero, del consumidor, del devoto...), que pone el énfasis en los aparentemente excesivos elementos.

¿QUE PIENSAS SOBRE TU CUERPO? ¿CREES QUE ES UN OBJETO?

Ahora bien desde un pequeño análisis yo también me he puesto a pensar si mi cuerpo es un objeto. Se dice que el cuerpo es dominado, pero ¿Porque es dominado? muchas de estas preguntas nos hacemos a diario.

El cuerpo es dominado, ya que pasa de ser sujeto para convertirse en objeto. Que se le adiestra y manipula. Desde que somos pequeños no podemos dar cuenta que hemos vivido bajo convencionalismos sociales que son establecidos y estandarizado, de cierta manera intentar salir de este esquema, es casi imposible pues seguimos reproduciendo aquellas reglas de una forma inconsciente.

Esta perspectiva que se le tiene al cuerpo llega hasta nuestros días y como se lo puede ejemplificar desde que estamos en la escuela nos imponen reglas las cuales debemos respetar, es así que se nos adiestran y manipulan. Utilizando el ejemplo del sistema educativo las reglas que se emplean para hacer un cuerpo dócil está en el uniforme, pues no solo sirve para diferenciarse entre instituciones, pues también desde el punto de vista que nos compete, también genera una forma de manipular, el corte de cabello predeterminado en donde no hay hombres con cabello largo, la prohibición de maquillaje en el caso de las mujeres y entre otros tantos indicadores, nos dan un claro ejemplo que el sistema educativo pretende crear con el estudiante un objeto, que para la sociedad se convierten en “Buenos ciudadanos”.

Desde esta perspectiva podemos ver que estamos en una sociedad donde hay que cumplir reglas que se nos establece para que seamos parte esencial en la interacción y participación entre las personas, y romper aquel esquema establecido por la sociedad y las autoridades.

Como seres participes de una sociedad debemos crear un ambiente en donde nadie nos vea diferente por pensar, actuar y vestirnos como no está en el mandato.

Created By
Gino, Giss, Edith
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