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Bielorrusia, ¿la última dictadura de Europa?

Bolivia acaba de ratificar un acuerdo de cooperación militar con Bielorrusia, un país cuestionado en occidente por mantener en el poder al mismo presidente hace más de 20 años, lo que la ha llevado a ser conocida como la última dictadura de Europa.

Aleksandr Lukashenko está al frente de esta nación desde 1995. Ha ganado en los últimos 23 años cinco elecciones, lo que no ha sido suficiente para que la comunidad internacional lo reconozca como mandatario legítimo. Lo acusan de mantenerse en el cargo a través de un régimen que ha logrado acallar a las voces disidentes y manipular el sistema electoral a su favor.

¿Dónde está Bielorrusia?

Bielorrusia, conocida también como Belarús, está ubicada en Europa Oriental. Limita al este con Rusia (su principal aliado), al norte con Lituania y Letonia, al sur con Ucrania y al oeste con Polonia.

La capital de Bielorrusia es Minsk. Fue una de las naciones más importantes de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Declaró su independencia en 1991.

Lukashenko es considerado por sus propios detractores como un hombre hábil que ha sabido combinar un régimen represivo con una política económica y social relativamente exitosa que ha mantenido a gran parte de la población apoyándolo. ¿Cómo es posible esto?

Poco antes de ganar las elecciones de 2005, en las que arrasó con 83% de los votos, el periodista Andrei Aliaksandrau señaló al diario El Confidencial que lo que gobernaba en su país era "una dictadura que funciona bien" y que había logrado conseguir "cierto nivel de vida" que le permite gozar de respaldo. "Nunca en su historia el bielorruso ha vivido mejor que ahora, y no quiere cambiar”.

Se trata de un líder carismático que ha sabido convencer con una retórica anti-capitalista y nacionalista que no duda en hacer pública en cualquier momento, hasta en los más pequeños. Es celebre este video en el que se lo ve reprendiendo a un contratista y le pide "mano dura" contra el capitalismo.

Es esta "estabilidad" la palabra que define el rumbo de la economía bielorrusa. El analista internacional Pablo Moral, explica que desde que Lukashenko tomó el mando en los años 90 ha logrado que el PIB bielorruso se multiplique por cinco. El país además se jacta de tener un nivel de desempleo que es casi nulo, que depende en su mayoría de trabajos otorgados por empresas estatales, con un salario promedio (400 euros) que es mayor al ucraniano y otras economías europeas menores como Rumania o Bulgaria.

Pero la realidad es mucho más dura. Según datos de Amnistía Internacional las protestas en Bielorrusia van en aumento, entre febrero y marzo de 2017, miles de personas asistieron a una serie de concentraciones en todo el país para protestar por el impuesto a las personas desempleadas (ley contra la vagancia). El 25 de marzo, la policía impidió a manifestantes pacíficos congregarse en el centro de Minsk y detuvo a varios cientos, en algunos casos empleando fuerza excesiva. Varias de las personas que se manifestaban fueron brutalmente golpeadas al ser detenidas.

El hijo de Lukashenko

Una de las cosas que más le cuestionan al líder belarruso es la constante aparición, en asuntos públicos y viajes oficiales, de su hijo Kolya. La oposición asegura que lo que se está haciendo es preparar al niño para que suceda a su padre en el poder en un futuro inmediato.

Kolya acompaña a su padre en actos de gobierno desde los 6 años. Se fotografío junto al expresidente Barack Obama, el papa Francisco, estuvo de oyente en la Asamblea General de la ONU y participa en actos públicos a lado de su padre.

En la actualidad, ya casi con 14 años, ya supera en estatura a su padre y no es el pequeño que llamaba la atención en los lugares más impensados para alguien de su edad.

Lukashenko ha negado varias veces que su intención sea traspasarle el poder.

Uno de los apoyos fundamentales del régimen bielorruso es Rusia. Moscú ha otorgado siempre su apoyo al gobierno de Lukashenko y lo ha apoyando económicamente a través de subsidios y beneficiando las exportaciones que se realizan desde este país. La historia en común de ambos países, que fueron miembros de la URSS, ha contribuido a esta alianza. Putin es uno de los aliados claves del cuestionado mandatario.

El año pasado, la empresa estatal bielorrusa Belneftejim firmó un contrato para el tránsito de sus productos petrolíferos a través de los puertos marítimos rusos en vez de mediante los puertos bálticos, por donde solían pasar. Hace unos días, Minsk anunció que evitará que productos de los países que sancionaron a Rusia (EEUU, los Estados de la UE, Canadá, Australia y Noruega), por el caso del espía Skripal, ingresen a su territorio. Dos ejemplos de las cercanas relaciones entre ambos países.

Analistas consideran que estos casos terminaron por inclinar definitivamente el “péndulo de Lukashenko", que durante años le permitió mantener un balance entre las relaciones que sostiene Bielorrusia con Moscú y la Unión Europea.

Autor: Christopher André/ candre@eldeber.com.bo
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Diario El Deber
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