Todavía no hay nada ni nadie interesado en sacarlos de la calle En Rosario son varias las personas que eligen ayudar a la gente en situación de indigencia. Hay varias ONG encargadas de esta actividad, pero solo se lleva a cabo en el invierno, luego quedan olvidados.

Por Paloma D´Alonzo.

Vivir en la calle como una elección. En nuestro país hay 6,3 por ciento de personas que se encuentran en situación de indigencia. En Rosario se puede ver en el distrito centro y macro centro de la ciudad. Son personas de bajos recursos que no tuvieron otra opción que encontrar algún refugio en la calle o personas que tuvieron un problema familiar y en la calle encontraron su lugar. Muchos eligen vivir así, otros se acostumbran, algunos no tienen otro lugar a donde ir, pero nadie se interesa por ellos. En el invierno desde el gobierno y las distintas ONG se lleva a cabo la campaña “frío cero”, mediante la cual, se les brinda abrigo y comida. Pero finalizado el invierno, vuelven a quedar olvidados.

Fuente: La Capital

Existe una gran diferencia a destacar, en la calle se puede encontrar personas comúnmente denominadas linyeras y los conocidos “sin techos”. Lo que varía entre uno y otro es que, los sin techos, son personas de zonas lejanas al centro de la ciudad, y por trabajo en la semana duermen en la calle, pero los fines de semana vuelven a su casas, por eso no vuelven todos los días. A pesar de que, ellos son conscientes de su situación y de que muchos preferirían no llevar ese estilo de vida, es la única forma que encuentran de mantener a su familias, que al fin y al cabo son el motor que encuentran para afrontar la difícil situación, que es dormir sin un techo. Si alguien les ofrece su ayuda, ya sea trabajo o un lugar donde dormir, van a aceptarlo.

En cambio, la gente en situación de calle, popularmente conocidos como “linyeras”, no quieren cambiar su situación, porque consideran que como ellos viven están bien. Muchas veces los vagabundos, tienen alguna alteración psicológica. Son personas que en su momento tuvieron trabajo, familia, amores, hijos, tenían historias y recuerdos, que vaya uno a saber por qué, esas situaciones quedaron en el olvido, en el ayer, muy lejos de donde la realidad lo empujó hoy, donde no encuentran a dónde ir y empiezan a vagabundear, es así como quedan en la calle y se auto abandonaron. Jorgelina Moneta, psicóloga (MP: 2026) destacó: “Es una patología psiquiátrica”. Rompen con las barreras de todo lo pre establecido como la hora, el día, el clima. Tienen un quiebre mental donde se despojan de lo normal, esto es propio de la falla mental en conexión con la realidad. Por eso cuando uno los quiere ayudar no quieren, porque la calle es su lugar y se acostumbraron a eso. ”En Rosario hay alrededor de 150 personas en situación de calle, donde alrededor de 30 tienen problemas de salud mental”, destacó Fabián Bolaños, jefe de planificación estratégica de la Guardia Urbana.

¿Una forma de “vida”?

Es difícil comprender cómo alguien elige y decide vivir en la calle, acostumbrándose a todo lo que esto implica, la inseguridad, el clima, la soledad, la mirada del otro siempre latente, juzgando, como si una persona en situación de calle no fuera nada ni nadie. Raúl, linyera y cuida coches de la ciudad, dijo que la gente es muy diferente, algunos piensan que los trapitos son unos vagos porque andan sólo cuidando autos, asegura además que mucha gente piensa así pero ellos vienen a juntar unos pesos para vivir. “Lo que se tiene que entender es que se institucionalizan en la calle y se acostumbran a estar ahí. En la calle encuentra una aceptación o van encontrando su grupo. Entonces no es que no hacen nada por salir de la calle sino que se encuentran bien y cómodos en la calle”, explicó Daniela Famea de Rosario Solidaria

Vivir en la calle no es sinónimo de gente que roba o mala gente, sino que son personas que no tienen otro lugar a donde ir, tienen los mismos derechos que una persona que vive en una casa o un edifico pero con otras carencias, las cuales no son sólo materiales, sino también emocionales, afectivas, algo que duele mucho más que tener frío o hambre. Ellos también necesitan a alguien que los escuche, que los acompañe, que les pregunte cómo están o cómo fue su día. Más allá de brindarle comida y abrigo que es lo más fácil de conseguir, necesitan que alguien se interese por ellos y les dé una mano. “El 98 por ciento de las personas en situación de calle, sobre todo los jóvenes y mujeres necesitan que la escuchen, que los traten bien, que les den amor, que un día alguien se quede hablando con ellos, porque eso no lo hace nadie”, explicó Belén, coordinadora de la Parroquia Santa Rosa de Lima.

Fuente: Rosario Plus

Hay mucha gente que vive en la calle y quiere vivir ahí, aunque vos le ofrezca de ir a vivir a una pensión o a algún refugio, no quieren, se quieren quedar ahí, destacó Lourdes Baima de la ONG Movimiento de Acción Solidario (MAS). Cada cual tiene sus razones y no se los puede obligar a algo que no quieren. Como explicó Jorgelina Moneta, muchas veces rompen con los esquemas e ir a vivir a un refugio implica tener horarios. Obligaciones y no están acostumbrados a eso, entonces por eso no quieren irse de donde están. Porque la calle no les impone reglas ni mandatos a cumplir, viven de la forma que más cómodo les es, evitando todo tipo de obligaciones que se imponen.

Daniela Famea afirmó que no sabe si es una forma de vida, pero que en la calle encuentran una aceptación o un grupo de gente que no les cuestiona las cosas, y “los acepta como son". Eso les da tranquilidad, porque saben que una parte de la sociedad los puede entender sin juzgar, ya que les pasa lo mismo que a ellos. Es una decisión que la persona toma, ya sea porque no tiene otro lugar a donde ir, o por el simple hecho de que encontró su lugar y se sienten cómodos ahí. Se tiene que entender que es una decisión de la persona y se la tiene que aceptar. A veces con la intención de ayudar y darle una mano a la persona, lo único que se logra es que este se sienta ofendido y se pierda esa confianza que había logrado. Por eso como dijo Belén, la coordinadora de la parroquia, hay que escucharlos porque es lo que más necesitan.

Trabajo y estudio

De acuerdo al Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) en Rosario, sobre 1.193.605 personas, unos 358 mil son pobres, según publicó el portal, RosarioNet. Lo que no significa que todos vivan en situación de indigencia pero si una gran mayoría como marco el INDEC hace unos meses atrás. Lourdes Baima de la ONG MAS remarcó: “A comienzo de año se empezó a ver cada vez más gente en situación de calle”. Esto se debe a que cada vez hay más despidos y la gente no consigue trabajo. Una gran parte de la sociedad discrimina mucho, y solo por la apariencia que puede tener una persona no se les brinda un trabajo. Esto lo sufren mucho la gente en situación de calle, por eso muchos terminan trabajando como trapitos, vendiendo flores, cartoneros porque es un trabajo totalmente independiente y depende de la misma persona que lo ejerce.

Hay que tener en cuenta que por más que elijan vivir en la calle tienen los mismos derechos que cualquier ciudadano. Además tienen las mismas ganas que cualquier otro de trabajar o estudiar, pero le faltan los recursos y que la sociedad los integre igual que a todos. Desde Rosario Solidaria, Daniela Famea menciona que algunas personas vienen desde los distintos pueblos de alrededores a Rosario para en la semana poder trabajar de cuida coches o lava coches. Durante la estadía en la ciudad duermen en la calle, y luego el fin de semana se vuelven a sus casas. Capaz no sea el mejor trabajo, pero es la única forma que encuentran de poder ganar un poco de dinero para mantener a su familia, y que puedan comer todos los días. Además el poder trabajar, los dignifica y los ayuda a superar la situación que están viviendo.

El tema de la educación es un tema aparte, ya que muchos no terminaron el colegio y esto se debe a que tuvieron que salir a trabajar o a pedir en la calle para poder ayudar a su familia para tener algo de comer todos los días. O también están los que van a la escuela y se esfuerzan por ir todo los días pero sus padres no los apoyan y no ven la necesidad de que tengan que ir a la escuela cuando lo que necesitan es otra cosa, entonces repiten o terminan abandonando. Estos chicos si están interesados en estudiar y desean ir a la facultad el día de mañana y recibirse, pero la situación en la que viven no les permite esto, porque antes del estudio, tienen la obligación de salir a trabajar para ayudar a sus padres.

Fuente: Via Rosario

La ayuda, no es suficiente.

Cuando comienza los primeros fríos a mediados de mayo, tanto la municipalidad como algunas ONG comienzan la campaña “Frio cero”. Esta campaña se trata de dar alimento y abrigo a la gente que se encuentra en la calle. Todo gracias a las donaciones que hace la gente, la comida es desayuno y cena, y cuando se habla de abrigo, son mantas tejidas por voluntarios con la lana que se consigue iniciada la campaña. Además este año comenzó el perchero solidario, que se trata de un perchero ubicado en distintas zonas de la ciudad y la gente puede ir a colgar ropa que ya no necesita más, para quien realmente la necesite se la pueda llevar. Desde la municipalidad, se habilita el refugio para hombres y la línea telefónica de la GUM (0800-444-0909) para comunicar la presencia de personas en situación de calle o que requieran asistencia por el frío.

“En época invernal tenemos dos posibilidades, llevarlos a un refugio u ofrecerle una frazada si hace mucho frio”, declaró Fabián Bolaños de la Guardia Urbana. El refugio municipal cuenta con una capacidad para 30 personas, además también se cuenta con el Refugio “Sol de noche”, que tiene el doble de capacidad. Ambos refugios están orientados para varones, hay muy pocos lugares para mujeres. De las mujeres se encarga la secretaria de desarrollo social. La guardia urbana (GUM) recibe los llamados de los vecinos que dan aviso de personas en situación de calle, ellos toman ese pedido, se dirigen hacia el lugar. Cuando llegan verifican como está la persona, y le brinda asistencia dependiendo de la necesidad de la persona.

La Municipalidad con la única asociación que contribuye para la compra de insumos para repartir viandas de comida caliente, es con los veteranos de Malvinas. Ellos tienen una cocina móvil y todas las noches realizan su propio recorrido donde reparten 300 raciones de comida todas las noches. Antes de que el municipio los ayudara, realizaban la misma actividad pero con la ayuda de los vecinos o con los insumos que se tenían en el momento, pero siempre tuvieron la intención de ayudar con lo que se podía. “Nosotros sembramos semillas y sin darnos cuentan nos copiaron, pero en la parte linda que es que te copien”, expresó Julio Mas, veterano de Malvinas. Cuando comenzaron hace 30 años atrás, eran los únicos que realizaban este tipo de ayuda, hoy en la actualidad cada vez hay más gente que se interesa en ayudar y formar grupos de solidaridad.

Las recorridas que realizan casi todas las ONG y los veteranos son a cuatro zonas de Rosario, Pellegrini, el bajo, peatonal San Martin y peatonal Córdoba y la terminal. En estos distintos puntos de la ciudad es donde a diferente hora, algunas por la mañana y otras por las noches, cada agrupación va a brindarle asistencia, comida y abrigo. Todo esto se realiza desde principio de mayo a finales de agosto, luego de estos meses la gente deja de recibir ayuda, comida, abrigo y los refugios cierran. No hay muchas respuestas de porque esto es así. Es lógico que el invierno es mucho más cruel que el verano, y que las bajas temperaturas con llevan un montón de enfermedades que a veces sin la asistencia necesaria derivan en la muerta de la persona. Todo esto no implica que la gente en situación de calle no deje de pasar hambre o necesite ayuda en los otros meses donde no existe la campaña “frio cero”.

Con respecto al tema, Bolaños de la guardia urbana aseguró: “Las personas en situación de calle en verano no quieren ni siquiera que intervengan con ellos. Si ven el problema del frio, pero no ven un problema en época de verano”. Esto demuestra que la ayuda que se brinda, es solo momentánea y por obligación. Más allá de que las personas por ahí no quieran ser ayudadas en los climas donde las temperaturas son elevadas, esto no significa que los problemas que pueden llegar a tener, tales como hambre, soledad o no tener a donde ir, en el verano desaparezcan. “En general los reclamos son de que nadie ha hecho nada concreto por ellos, y si lo ha empezado, sobre todo la parte del gobierno, no lo ha terminado”, remarcó Belén, coordinadora de la parroquia Santa Rosa de Lima.

Raúl, linyera y cuida coches de la zona centro de la ciudad denuncio: “En el invierno nadie nos ayuda, nosotros tenemos que ir a comprar la comida o pedir a donde nos conocen. Nunca nadie vino a decirnos que necesitan”. Son personas que hace años se encuentran en la misma esquina y que todo lo que consiguen son por conocidos o la gente del barrio. Raúl no duerme en la esquina de Córdoba y Richieri que es donde se encuentra todos los días, desde la mañana hasta la noche junto con unos compañeros, haciendo lo que se puede para conseguir algo de plata para vivir. Para volver a su hogar depende de los colectiveros que lo conocen para que los lleven, lo mismo para conseguir comida en los comedores de la zona. Tanto el, como su compañero y otras personas que se encuentran en situación de calle coinciden en que ellos nunca le pidieron nada a la municipalidad, pero tampoco la municipalidad nunca se interesó por ellos.

Las recorridas que se realizan, como así también GUM pasan por dicha zona, son varias cuadras donde hay muchísima gente viviendo en la calle, ya sea por la cercanía de la terminal o por estar en el centro. Pueden elegir estar ahí porque no es un delito vivir en la calle, ni en espacios públicos. Pero, no tienen que ser las mismas personas las que tengan que pedir ayuda, es la municipalidad la que tendría que interesarse por ellos y brindarle la ayuda necesaria. Muchos tienen ganas de trabajar, pero el problema es que nadie les ofrece un trabajo, por su situación económica o por no tener un techo. La idea de la campaña frio cero es brindarle abrigo y comida, pero además tendrían que interiorizar en lo que las personas necesitan

Como explica Lourdes Baima: “El primer objetivo de las recorridas es acercarse a la gente y que tales se abran con uno, para poder solucionarle algún problema”, el objetivo es brindar ayuda sin importar la época del año en el que sea o las temperaturas.

La comida y el abrigo es fácil de conseguir, debido a que una gran mayoría de ciudadanos cuando puede ayuda al otro. Aunque esto no implica, dejar de interesarse y de que se sigan realizando las recorridas. Son actividades muy importantes, y seria muy beneficioso si se pudieran llevar a cabo todo el año, o por lo menos cada 15 días o una vez al mes pero que la contención sea todo el año, no por temporada. Jorgelina Moneta enfatizó: “Es muy poca la ayuda que se les brinda a las personas, no hay nadie que los ayude y que realmente proponga rescatarlos”.

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Paloma D´Alonzo
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