Mi Cuerpo, Mi decisión.

Columna de Jeús Paul Ibarra

Hace diez años la noticia conmocionó a propios y extraños. La asamblea legislativa del Distrito Federal había aprobado la ley de Interrupción Legal del Embarazo. Distintas voces expusieron su posicionamiento al respecto. Las opiniones se polarizaron. Sin embargo este hecho resultó en un avance importante pro los derechos de las mujeres.

Desde el 24 de abril de 2007, las habitantes de la capital mexicana, pueden decidir interrumpir el embarazo en los primeros tres meses de gestación bajo ciertos lineamientos que marca la propia ley.

Mientras en el Distrito Federal se celebra un logro, en San Luis Potosí continuamos padeciendo la falta de avance en la legislación local. Hace un par de días corrió la noticia en algunos diarios locales, que fue liberada la orden de aprehensión para un matrimonio potosino por haber decidido no incrementar el volumen de su familia y resolver en común acuerdo interrumpir un embarazo. ¿Decidir planear la familia es un delito?

Este es un ejemplo evidente de la violencia institucional que en “la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia señala como actos u omisiones de servidores públicos que discriminen, obstaculicen o impidan el ejercicio de los Derechos Humanos de las mexicanas, como en este caso los derechos reproductivos”. – Fuente: CIMAC –

Si analizamos de raíz, encontramos que todo es un problema de educación sexual. Las familias en su mayoría no enseñan a sus integrantes cómo planificar una familia en caso de decidir formar una en lo subsecuente. Las lecciones de salud sexual y reproductiva en la educación básica son escuetas y moralinas, por lo que la información transmitida es subjetiva y cargada de prejuicios.

Según un informe publicado por CIMAC – Comunicación e Información de la Mujer – Anualmente, catorce millones de mujeres adolescentes de entre quince y diecinueve años dan a luz en el mundo. En México, cada minuto hay tres nacimientos de los cuales uno es de una madre adolescente – Conapo, 2009 –.

El riesgo promedio de embarazo es de ocho a diez por cada cien relaciones sexuales no protegidas, con un pico máximo de 36 % para una relación muy cercana a la ovulación. En el caso de las ITS, el riesgo es de una por cada mil relaciones sexuales.

Podemos revisar más cifras, por ejemplo del número de abortos practicados, de las mujeres que están en prisión por decidir sobre su cuerpo, de la mortalidad materna, de los abortos mal realizados, de las prácticas abortivas como infusiones herbales, fármacos libres introducidos vía vaginal, del juicio social ante una joven embarazada, de los problemas económicos, en fin, del sin número de circunstancias que se derivan de este tema. Pero terminaremos en lo mismo: hace falta un programa integral de educación sexual basado en los derechos humanos con perspectiva de género. Sin duda mientras se criminalice el aborto, la libertad y la vida de las mujeres corren peligro.

En la medida en que formemos a la juventud en el ejercicio libre y responsable de sus derechos sexuales y reproductivos la tasa de embarazos adolescentes descenderá significativamente y el aborto dejará de ser un problema de salud pública como lo es ahora. No son la abstinencia sexual ni la fidelidad las mejores armas contra la prevención de embarazos e ITS. Son la información clara, objetiva y científica la que proporciona las herramientas necesarias para que una persona DECIDA sobre su cuerpo. Es necesaria además la promoción masiva del uso del condón masculino y femenino como principal insumo de prevención y anticoncepción.

Todos y todas podemos externar nuestra opinión, para eso vivimos en un país con una supuesta libertad de expresión, pero no podemos, aunque quisiéramos, ponernos en los zapatos de una mujer que ha decidido interrumpir el embarazo. Las razones también son diversas, algunas nos pueden parecer pertinentes, otras no, eso depende del criterio personal. Pero mujer, la decisión es tuya. Toda persona tiene derecho de decidir sobre su cuerpo. Antes de llegar al aborto existen muchas alternativas: el uso del condón, las pastillas anticonceptivas, los parches, la píldora de emergencia, sólo por mencionar algunas. Recuerda la decisión es tuya.

“La maternidad libre y voluntaria contribuye a disminuir la mortalidad materna y el aborto inducido.” Cimac

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