Quiero, luego existo

La razón número uno por la que una persona no logra lo que quiere
es porque no sabe lo que quiere.

T. Harv Eker

“¿Cómo te ves dentro de 5 años? ¿Quién serás entonces? ¿Qué estarás haciendo? ¿Qué tendrás en ese momento?”,

con estas y otras preguntas iniciamos en nuestros Talleres un proceso de reflexión que lleva a la persona a cuestionarse acerca de lo que quiere, de los objetivos importantes que tiene en su vida.

¿Puedes responder concretamente a ellas?

Si es así, significa que eres de una pequeña, muy pequeña minoría que sabe lo que quiere para su vida.

Aunque en un primer momento parece fácil de contestar, el hacerlo de manera precisa y concreta requiere de un gran esfuerzo de enfoque y de una exploración personal muy profunda.

Muy probablemente, la mayoría de las personas hubiera podido contestar con mucha mayor rapidez y certeza si la actividad hubiera sido preguntarse acerca de lo que no quieren, porque estamos más acostumbrados a definir lo que no queremos que lo que queremos.

¿Se puede alcanzar algo que queremos sin haberlo determinado previamente?

Es muy poco probable. Haciendo una analogía, es como si alguien zarpara en un barco sin un rumbo determinado y después de un tiempo llegara por azar a un lugar y dijera al verlo “sí, aquí es donde quería llegar”.

Pero con mucha frecuencia es lo que nos pasa. Siguiendo con esta analogía, es como si abordáramos el barco de nuestra vida y nos lanzáramos al mar para emprender un viaje sin saber a dónde llegaremos. Actuamos como Alicia en el País de las Maravillas cuando pregunta al Gato:

¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar -dijo el Gato.
No me importa mucho el sitio... -dijo Alicia.
Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes -dijo el Gato-

La respuesta del Gato es simple pero contundente y está directamente relacionada con la frase con la que inicia este artículo y ambas van a la médula del problema. Sólo cuando realmente sabemos qué es lo que queremos -a dónde vamos, para el caso de Alicia-, podemos tomar el camino que mejor y más rápido nos lleve a alcanzar eso que deseamos. Sólo cuando nos tomamos el tiempo para reflexionar qué queremos para nuestra vida es que podemos generar estrategias y realizar acciones que nos lleven a alcanzarlo.

¿Qué necesitamos hacer?

En primer lugar, necesitamos recuperar nuestra capacidad de soñar, de darnos permiso de contactar con aquello que es verdaderamente importante para nuestras vidas, más allá de la situación en la que nos encontremos actualmente.

Se trata de responder a la pregunta ¿qué quiero para mi vida?

Y a continuación preguntarnos ¿en qué eso que quiero es verdaderamente importante para mi vida?

Porque hay veces que lo que definimos inicialmente, cuando lo pasamos por el filtro de la segunda pregunta nos damos cuenta que lo que decíamos querer no es relevante para nuestra vida sino que estamos respondiendo a las exigencias, reales o imaginarias, de otros.

Conforme vamos repitiendo este cuestionamiento de qué quiero-por qué quiero lo que quiero las respuestas que vamos encontrando tienen cada vez mayor profundidad, hasta que llegamos al punto donde decimos esto es verdaderamente importante para mí.

Nos percatamos que las cosas que realmente importan en la vida no son muchas y así la definición se simplifica. Una vez que lo hemos definido, estamos en posición de planear cómo alcanzarlo.

Nuestra vida tomará el rumbo que hemos determinado y estaremos en camino de vivir la vida que hemos soñado. Vale la pena intentarlo.

Escrito por José Antonio Rivera Espinosa

Made with Adobe Slate

Make your words and images move.

Get Slate

Report Abuse

If you feel that this video content violates the Adobe Terms of Use, you may report this content by filling out this quick form.

To report a Copyright Violation, please follow Section 17 in the Terms of Use.