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SAN MIGUEL DE ALLENDE EL CORAZON DE MEXICO

• En la pandemia sobrevive del turismo nacional

Por ELVIA ANDRADE BARAJAS

-- Primera parte--

SAN MIGUEL DE ALLENDE, Guanajuato, 30 de noviembre de 2020.- Dicen que el corazón de México está aquí, y que las alas de San Miguel Arcángel, defensor de Dios, jefe de los Ejércitos celestiales y Santo Patrono de esta población, lo abrazan protegiéndolo del mal, convirtiéndolo en Patrimonio de la Humanidad y “la mejor ciudad del mundo”, pese a ser uno de los 46 municipios del convulso y violento estado de Guanajuato, cuna de la independencia de México y uno de los principales sitios turísticos internacionales, que al igual que otros sufre las consecuencias de la pandemia de Covid-19, que ha provocado el cierre de cientos de comercios y miles de talleres de artesanía.

El alma se estremece con las campanadas de la Parroquia de San Miguel Arcángel, de estilo neogótico y espectaculares torres rosas, que se escuchan a cada hora en la plaza principal del Centro Histórico y retumban como eco en sus alrededores, recordando así la importancia de este histórico municipio, que en 2002 fue declarado Pueblo Mágico.

Este título le fue retirado a principios de 2008, para que el 7 de julio de ese año fuera inscrita por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad, bajo el título de Villa Protectora de San Miguel y Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco, por su aporte cultural y arquitectónico al Barroco mexicano y a su importancia en la lucha de Independencia de México de la Nueva España.

Patrimonio de la Humanidad

De acuerdo con la vigesimosexta edición de los Readers' Choice Awards, realizados el 13 de octubre de 2013 y promocionados por la revista Condé Nast Traveler, San Miguel de Allende fue considerada la mejor ciudad turística del mundo.

Repitiéndose el nombramiento en 2017, cuando el entonces secretario de turismo del estado, Fernando Olivera Rocha, recibió el premio otorgado por la revista Travel + Leisure al reconocer a San Miguel de Allende como la Mejor ciudad del mundo por su calidad en el servicio, amabilidad, gastronomía, limpieza, experiencia de compras y movilidad además de su gran aportación cultural, belleza arquitectónica, y lugares de diversión.

Por las noches, la tranquilidad es tan imponente que se escucha el zumbido del silencio, que rompen ocasionalmente el ladrido de los perros o la voz de alguien caminando por sus coloridas calles.

Por las mañanas el canto y el vuelo de los pájaros acompaña el nacimiento de un nuevo sol, que poco a poco avanza y calienta la ciudad.

Este ritual de la naturaleza cambia de acuerdo con la estación del año, pero cada una de ellas es una experiencia de paz.

Aquí se vive la vida tranquilamente.

Se puede disfrutar de los colores del cielo, los olores de las flores y las plantas, y de todo el colorido de las artesanías, de la exposición de lo último en la moda internacional, de un buen libro, de lo abstracto o lo real de una pintura al oleo o en cualquier otra técnica.

La comida es otra experiencia, lo mismo que ir al Mercado de Artesanía.

Por todo esto y mucho más ciento de extranjeros americanos y europeos se establecieron aquí y muchos de ellos se han nacionalizado como mexicanos.

La mayoría vive en las partes altas de San Miguel en casonas o residencias coloniales, cuyo costo es valuado en miles de dólares y que en pesos mexicanos se traduce en cientos de millones de pesos, por lo que para un mexicano resulta difícil adquirir a menos que sea millonario.

Muchas de esas residencias tienen alberca, terrazas, muebles muy antiguos y caros, así como valiosas obras de arte en pinturas y esculturas.

Algunas de esas propiedades se han abierto al público, para dar servicio de hotel.

Las terrazas son muy destacadas e importantes en las viviendas de esta ciudad y la mayoría tienen vista al este y al oeste, para admirar la salida del sol y su ocaso, que aquí son espectáculos de la naturaleza excepcionales.

La plusvalía de San Miguel de Allende aumenta constantemente, por lo que las inmobiliarias crean varios conjuntos habitacionales a la entrada de la ciudad, en la parte plana, en zonas que fueron campos agrícolas, como los que aún están desocupados y que lucen grandes extensiones de cultivos dorados, que con el sol brillan intensamente, mientras se mueven como saludando.

Parece que dan la bienvenida.

San Miguel de Allende se ubica a tres horas de la bella, pero caótica y complicada Ciudad de México, capital del país, cerca de San Luis Potosí y a una hora del hermoso Querétaro, que se extiende como una paloma blanca luciendo su pujante prosperidad.

Está a 15 minutos de Dolores Hidalgo Cuna de la Independencia Nacional, la tierra donde el cura Miguel Hidalgo toco las campanas de la Parroquia de Dolores, para iniciar la Independencia de México con El Grito de Dolores, en compañía de Ignacio Allende y Juan Aldama, junto con quienes pidió a los feligreses levantarse en armas contra la Nueva España la madrugada del 16 de septiembre de 1810.

Lleva el nombre de Miguel de Allende en honor al héroe de la Independencia de México, Ignacio María José de Allende y Unzaga, quien nació aquí el 21 de enero de 1769.

Ignacio Allende o Allende, fue un militar y revolucionario novohispano que se destacó como uno de los caudillos principales de la primera etapa de la Guerra de Independencia de México.

Él, junto con Miguel Hidalgo y Costilla, dirigió el movimiento independentista, destacándose por su pericia y entrenamiento militar.

Tras varias derrotas, se convirtió brevemente en el máximo líder de la insurgencia, hasta el momento en que fue capturado el 21 de marzo de 1811, seis meses después de iniciada la revuelta.

Fue llevado como prisionero a la ciudad de Chihuahua, donde fue enjuiciado y ejecutado el 26 de junio de 1811.

Una estatua en su honor, vestido como insurgente y mirando hacia la Parroquia de San Miguel, destaca en la que fuera su casa hace más de 200 años, y que ahora es el Museo de Allende.

En la esquina de la Parroquia de San Miguel, frente al Museo de Allende, se encuentra un monumento en honor al fundador de la ciudad, Fray Juan de San Miguel, quien lo bautizó como San Miguel el Grande, por ser un paso importante del Antiguo Camino Real, parte de la ruta de la plata que se conectaba con Zacatecas.

San Miguel de Allende y Zacatecas, son dos estados de gran influencia colonial e importancia histórica, el primero en la Independencia de México y el segundo en la Revolución mexicana.

Ambos municipios son similares en su geografía, ya que están ubicados a las faldas de cerros y montes de trascendencia histórica, utilizados por héroes de la Independencia y la Revolución Mexicana, para triunfar sobre sus adversarios.

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ELVIA ANDRADE BARAJAS