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El bosque que se perdió Colombia es el décimo país del mundo que más deforesta. Los últimos 17 años hemos perdido más de cuatro millones de hectáreas de bosques.

Según cifras del Ideam, Colombia ha perdido 4'190.965 hectáreas de bosques en los últimos 17 años. Solo el año pasado perdió 219.973, lo que representó un aumento del 23% en comparación con la cifras de 2016, cuando la tasa fue de 179.000.

La minería ilegal, la ganadería extensiva, la colonización de tierra, los cultivos ilícitos y la infraestructura irregular que vienen creciendo en el país, son la principal razón de la deforestación.

Con la salida de las Farc de los territorios se registró una pérdida de control sobre la tala de bosques que no ha podido ser asumida en su totalidad por el Estado. La llegada a estas zonas de otros actores entre ellos las bandas criminales y las disidencias guerrilleras, incrementaron las cifras de deforestación principalmente en Caquetá y Meta.

Las zonas afectadas por el conflicto fueron invadidas a la vez por nuevos terratenientes que expandieron sus áreas arrasando con los bosques para proyectos de ganadería extensiva.

El Ideam reportó que el 65% del total de la tasa de deforestación del país estuvo concentrado en la región de la Amazonia. En esta región se duplicó la superficie deforestada con respecto a 2016, aumentando en 74.073 hectáreas

La superficie de bosque que tiene Colombia es de 59 millones de hectáreas el 52% del país.

Para el año 2017 los departamentos con mayores aumentos en superficie deforestada fueron Caquetá, Guaviare y Meta, con aumentos entre el 10% y 20%.

Nuestra superficie en bosques

Una de cada diez hectáreas deforestadas a nivel nacional se localiza en áreas de Resguardos Indígena como Nukak-Maku, Yaguara II y Vaupés.

La cifra asociada a Parques Nacionales está sobre las 12.000 hectáreas, siendo el parque La Macarena y el parque Tinigua los dos ecosistemas más comprometidos con la pérdida de bosque natural.

Algunos de los lugares más afectados por la deforestación en el último año son en La Guajira: Dibulla; Magdalena: municipio de Santa Marta, Río Palomino, Don Diego y Don Dieguito.

En Chocó: los municipios de Rio Quito, Quibdó, Itsmina, Litoral de San Juan, El Cantón de San Pablo, Medio San Juan. Parque Nacional Natural Los Katios, y en Norte de Santander el municipio de Tibú, y el Río Catatumbo.

Otras zonas críticas, de acuerdo con las alertas tempranas que publicó el Ideam a lo largo de 2017 son: Antioquia, especialmente los municipios de Remedios, Dabeiba, Frontino, Urrao. Ríos Murri y río Arquía. Serranía de San Lucas; Córdoba, en Tierralta y el parque natural paramillo; Guaviare, San José del Guaviare.

En tan solo 7 municipios amazónicos se concentra casi la mitad de la pérdida de bosque del país (49,1%). Todos reportaron un incremento de más del 100%.

A pesar que la minería ilegal y los cultivos ilícitos se han convertido en una de las causas principales, la principal fuente de este fenómeno ha sido la ampliación de la frontera agrícola.

Un factor que explica esto es la acumulación. La tierra con vocación agropecuaria tiende a valorizarse y si a esto se le suma que los niveles de tributación de la tierra rural son bajos, los grandes terratenientes acumulan y no para el uso productivo.

Los altos costos de la tierra para fines agropecuarios y forestales desestimulan el desarrollo de la reforestación. Por eso una de las soluciones que se han puesto sobre la mesa es la de poner a tributar la tierra rural algo que nunca ha prosperado.

La quema de bosques es una práctica tradicional en la deforestación para fines agrícolas. En los últimos dos años se han quemado más de 200.000 hectáreas de bosques.

La frontera agrícola se expande con incendios

Entre 2000 y 2017 se contaron 1.320 incendios forestales, 617 de ellos en selva densa y 149 en vegetación secundaria baja.

En promedio cada conflagración compromete 25 hectáreas. Así, fueron arrasadas 15.000 en ese lapso, que emitieron 1.470.000 toneladas de carbono, más que las emisiones de gases invernadero que el Gobierno se comprometió a reducir a través del Acuerdo de París.

Los departamentos en los que se detectó la mayor área deforestada asociada a incendios fueron: Caquetá, Guaviare, Meta, Antioquia, Putumayo, Vichada, Chocó, Bolívar, Norte de Santander y Santander. En 360 municipios se detectó deforestación a menos de un kilómetro de los puntos de calor en el año 2017.

La fragmentación es decir parches boscosos de menos de 100 kilómetros cuadrados, suman 881.600 hectáreas, afectando el hábitat de las especies que viven en ellos.

Ahora solo existen bosques continuos hacia límites con Chocó, en Paramillo, y Las Orquídeas, farallones del Citará, una parte de Jardín, Anorí, estribaciones de Serranía de San Lucas y Sonsón, el 21 % del departamento de Antioquia.

Además, en Colombia solo queda el 6 % del bosque seco tropical, un ecosistema vital para la biodiversidad, pues captura el carbono y regula el clima y el agua. El país tenía 9 millones de hectáreas de bosque seco, hoy solo tiene 540.000.

El caso antioqueño

Entre los departamentos de Antioquia y Chocó la deforestación también ha alcanzado niveles altos. Según el Ideam solo en Antioquia hay más de 20.000 hectáreas afectadas.

A partir de 1950, solo queda el 5 % del bosque antioqueño intacto, con una tasa de deforestación más alta que el promedio nacional. Al andino solo le quedarían 35 años.

“Vemos los bosques como algo lejano, como un paisaje o el lugar donde vamos el fin de semana”, afirmó el ministro de Medio Ambiente, Gilberto Murillo.

En las zonas con más deforestación existen por lo menos 2.700 especies de plantas y animales que estarían en peligro, según el Instituto Humboldt, aunque podrían ser muchas más.

Los animales

Los puntos críticos para los animales se concentran en la Amazonia occidental (Caquetá, Guaviare y Meta), el Catatumbo (Norte de Santander), Paramillo (Córdoba) y en el Chocó, áreas con alta biodiversidad. Allí habitan al menos, 2.697 especies, 503 animales y 2194 plantas.

Entre aquellas especies hay unas emblemáticas y 31 en vía de extinción: 5 están en la categoría Peligro Crítico; 6, en Peligro y 20, Vulnerables.

Los focos de deforestación coinciden con la distribución limitada a nivel mundial de nueve especies de animales y 106 endémicas de Colombia.

De los bosques y selvas depende la vida de millones de colombianos. Entre ellos los más pobres como los campesinos, las comunidades indígenas y afrodescendientes.

La ausencia de nuestros árboles también disminuirá y desaparecerá cuencas y fuentes de agua que abastecen nuestras ciudades. Por esa razón, el problema no solo depende de lo que se haga en la Amazonia, sino del aporte de cada colombiano y de cada región para que los bosques no desaparezcan, los ríos no se queden sin agua y los animales y los hombres sin su verdadero hogar.

Con información del Ideam, Observatorio de Bosques de Antioquia y Programa de Bosques Andinos.

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