Playas de plástico en Costa Rica

Por: Carlos Pérez Reyes* | carlos.perezreyes@ucr.ac.cr

Desde el año 2005 hasta la fecha hemos estudiado la caracterización de los residuos sólidos que aparecen en las playas del país. En estos 11 años, junto con mis estudiantes, hemos comprendido que la problemática de los residuos sólidos valorizantes y no valorizantes está acabando con la diversidad biológica, la salud pública y la estética de nuestras costas.

Con suma preocupación debemos mirar hacia el futuro, dado que no hemos solucionado sustancialmente el problema.

Caracterización

En un análisis realizado en 500 metros de la playa de Puntarenas durante un año completo, recolectamos 1548 kg de residuos sólidos, de los que el 40 % de estos corresponden a residuos valorizantes. Esto no sucede en otras playas del mundo, donde la mayoría corresponde a este tipo de residuo.

Por otro lado, en promedio, por cada 10 metros de playa logramos contabilizar 25 objetos, en contraposición a la norma internacional que establece que una playa no contaminada debe contener cuatro objetos por cada 10 metros.

Los residuos sólidos con potencial reciclable presentaron diferencias en cuanto a la masa de plásticos, latas y vidrios. Los residuos plásticos son los más abundantes, seguido de las latas y los vidrios. Entre los residuos plásticos, los más abundantes fueron los plásticos PET que corresponden a envases de bebidas gaseosas y de agua, entre otros.

Proporcionalmente, este patrón se ha venido repitiendo en los diversos muestreos que se han realizado en Puntarenas centro, Punta Morales de Puntarenas, Caldera de Puntarenas, Golfito, Limón centro y Puerto Jiménez.

Otro hallazgo interesante fue considerar la marca de los residuos encontrados para determinar su responsabilidad social. El estudio de las marcas revela que los envases de Coca Cola fueron los más abundantes en las playas de Puntarenas, Huevo, Limón y Puerto Caldera.

Solamente en Punta Morales predominaron los envases de la Cervecería de Costa Rica, mientras que esta misma marca ocupó el segundo lugar en las playas de Puntarenas y Puerto Caldera.

Otras marcas como Numar predominaron en Playa Huevo y la Fábrica Nacional de Licores (Fanal) en la playa de Limón centro. La marca Big Cola fue la tercera en las playas de Puntarenas y Puerto Caldera y la Cervecería de Costa Rica fue la tercera en la playa de Cieneguita de Limón.

Los residuos plásticos son los más abundantes en las playas estudiadas en el Pacífico costarricense y en Limón (foto Laura Rodríguez).

Corrientes marinas

Como parte del estudio también se ha hecho la comparación entre la cantidad de residuos por kilogramo encontrados durante la época lluviosa y la época seca. El análisis reveló que existen diferencias significativas entre ambas estaciones, siendo la de época lluviosa la de mayor registro.

Lo anterior está asociado a la precipitación y la velocidad de las corrientes marinas, lo cual favorece el arrastre de los materiales a la zona de duna de la playa. Por esta razón se localizaron más residuos en los meses de setiembre y octubre.

Estos datos no concuerdan con estudios similares en otros países, por ejemplo en Cuba, donde los meses de mayor aparición corresponden a la época de verano y de mayor afluencia de visitantes a las playas.

En Puntarenas, como en la gran mayoría de las playas de Costa Rica, la mayor cantidad de visitas ocurre en la época seca, lo que en definitiva no es una variable que incida en la lectura realizada.

Potencial reciclable

El análisis de los residuos valorizantes de la playa en el laboratorio de materiales del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) generó resultados positivos para la recuperación, dado que los plásticos no pierden su capacidad para los procesos posteriores de reciclaje.

No obstante, siempre se observaron variaciones importantes según el tipo de plástico: el plástico PET mostró mayor degradación por ser más delgado, mientras que los plásticos PP y HDPE conservan muy bien sus condiciones físicas y químicas a pesar de estar en el mar durante algún tiempo.

Definitivamente el reciclaje no es la solución. La acción de recuperar los residuos para reinsertarlos al sistema productivo no es eficiente como se piensa. No se recupera ni el 50 % de los plásticos que utiliza el consumidor. De nada vale hacer campañas de reciclaje si las empresas continúan empacando sus productos con plásticos de un solo uso o que a la postre no se va a degradar rápidamente, y deja en el proceso toxinas peligrosas en el tejido de organismos que consumimos y que afectan la salud de los seres humanos.

Son muchos los documentales que señalan que los humanos ya poseen estas sustancias en sus tejidos, lo que podría desencadenar enfermedades como el cáncer y problemas reproductivos. De manera indirecta, los residuos en la playa facilitan la aparición de plagas como ratas, mosquitos y otros organismos, que repercuten en los presupuestos del Ministerio de Salud y la Caja Costarricense del Seguro Social.

El consumidor no está educado ni posee conciencia colectiva, y por años se le ha dado la enorme responsabilidad de manejar los residuos de un enorme ciclo productivo de un producto. En tan solo un minuto, un consumidor genera un residuo que durará hasta 500 años en desaparecer.

Los residuos plásticos son los más abundantes, seguido de las latas y los vidrios.

Hoy se cuentan con cinco islas de plástico en los océanos del mundo y es de esperar que en un futuro no muy lejano, se forme una sola masa continental de plástico en los océanos.

Soluciones

Cada día se producen nuevos plásticos que serán eliminados al ambiente y pocos de ellos volverán a las empresas para ser reutilizados, residuos que se agregarán a nuestros ríos y playas como destino final.

Esto conlleva a gastos de limpieza inimaginables, tan solo el municipio de Puntarenas gasta aproximadamente de ¢6 millones a ¢8 millones por mes en la limpieza de 2,7 km de playa para el disfrute de los turistas.

Además, incorporar maquinaria pesada para limpiar la playa de residuos provoca la compactación y la muerte de organismos bentónicos que llevan equilibrio a las playas. En cada palada de residuos que el tractor lleva a la vagoneta van granos de arena que nunca serán reemplazados, lo que provocará a mediano plazo la desaparición de las playas y una fuerte erosión costera.

Es preciso que los consumidores exijamos envases y envolturas más amigables con el ambiente y preferiblemente retornables, que las empresas ejerzan su responsabilidad social, no mediante campañas de reciclaje, sino con una presentación de sus productos que no cause daño al ambiente.

El papel del Estado debe ser prohibir ese tipo de productos, como se está haciendo en otras naciones, además de penalizar severamente a las personas que contaminan nuestras calles durante un partido de la Selección Nacional de Fútbol o un tope.

Urge que todos los actores asuman su rol para que las playas estén limpias sin necesidad de ninguna acción por parte de las municipalidades costeras. La contaminación nace desde las grandes ciudades tierra adentro y son nuestros océanos los reservorios. Ha llegado el momento de cambiar, nuestros hijos que no han nacido nos lo están pidiendo.

*Carlos Pérez Reyes es Máster en Biología y profesor de la Sede Regional del Pacífico de la UCR. Este es un artículo elaborado para C+T. ¡Síganos en Facebook! Y encuentre mucha más información, datos y artículos sobre la actualidad de la ciencia y la tecnología.

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C+T | Suplemento de Ciencia y Tecnología
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Credits:

Fotografías: Laura Rodríguez

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