Los demonios le obedecen Marcos 1:23-28

Introducción:

  • "Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él!” (v. 25).
  • “Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.” (v. 26).
Así, cuando el Señor reprende o amonesta por Su Palabra para liberar a alguien;

Los demonios le obedecen

Los tres puntos a considerar el día de hoy bajo este tema son los siguientes; 1) La autoridad de Jesús, 2) la sujeción de los demonios, y 3) la fama de Jesús.

I. La autoridad de Jesús

A) “Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él!” (v. 25).

B) En Marcos 9:25 leemos; “Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.”

C) En Lucas 4:18 vemos el propósito del Señor: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.”

D) Y más adelante en el verso 32 de Marcos capítulo uno leemos: “Y se admiraban de su doctrina, porque su Palabra era con autoridad.”

E) De este modo vemos que la autoridad de Cristo implica Su Señorío sobre todas las cosas tanto materiales como espirituales tanto aquí en la tierra como lo es en el cielo.

“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.” (Mateo 28:18).

II. La sujeción de los demonios

A) “Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.” (v. 26).

B) En Marcos 1:34 vemos también que Cristo; “sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.”

C) Y en Marcos 3:11 leemos que: “los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.”

D) Así, cuando Cristo irrumpe con autoridad para liberar a alguien, no existe demonio, ni poder, ni tiniebla alguna que le impida hacerlo. ¡Él es el Señor de los cielos y de la tierra!

"Pero Jesús le reprendió, diciendo: !!Cállate, y sal de él!"

III. La fama de Jesús

A) “Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen? Y muy pronto se difundió su fama por toda la provincia alrededor de Galilea.” (vv. 27-28).

B) O bien se está con Cristo o se está en contra de Cristo, pues no existe un punto intermedio con la persona, obra y Nombre de Cristo. De este modo o somos atraídos a Él por lo que Él es realidad, o solo escuchamos Su fama difundida por quienes se asombran temporalmente por un milagro realizado por Él, sin entender en verdad que Él es el Señor de todo el universo.

Conclusión: Porque la autoridad de Cristo implica Su Señorío sobre todas las cosas siendo Él mismo la buena noticia del reino de Dios, debemos estar gozosos por Él y por Su obra redentora; "dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz, el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados." (Colosenses 1:12-14).

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Iglesia Reformada Cristo Redentor
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