A un mes de la tragedia aérea de LaMia

El lunes 28 de noviembre el único avión que la empresa LaMia tenía en operación partió desde el aeropuerto internacional de Viru Viru. La nave transportaba a 77 personas, la mayoría de ellas eran los futbolistas y cuerpo técnico del equipo brasileño Chapecoense, que debía jugar al día siguiente la final de la Copa Sudamericana en Medellín, Colombia. También viajaban periodistas que iban a cubrir el partido. EL aparato no llegó a sus destino, murieron 71 personas y 6 sobrevivieron.

Según señalan dos informes realizados por Bolivia y Colombia la principal razón para que la nave se haya estrellado es que el avión, piloteado por Miguel Quiroga, no tenía combustible suficiente para llegar a su destino. Mientras que autoridades bolivianas solo responsabilizan a la empresa y al piloto, sus pares colombianos establecieron que hubo también culpa de aeronáutica civil boliviana por dejar partir el vuelo.

El accidente pudo haber sido peor por la cercanía de otros vuelos que estaban a punto de aterrizar en el aeropuerto de Rionegro en Medellín (Colombia), según Janeth Molina, la controladora aérea que atendió la aeronave.

"Fueron 71 víctimas, pero hubiera sido peor porque estuvo muy encima, demasiado cerca de las otras aeronaves" que en ese momento se encontraban en el proceso de aterrizaje en Rionegro.

Este miércoles se cumple un mes de la tragedia que marcó a tres países y al mundo del deporte, ¿qué fue lo que pasó durante este tiempo?

LA EMPRESA

Tras el accidente se descubrieron muchas cosas, una de las primeras estaba ligada a la propiedad de la empresa y lo aviones que operaba.

Lamia (Línea Aérea Mérida Internacional de Aviación Compañía Anónima), es una pequeña aerolínea con origen en Mérida, Venezuela, que operaba desde Bolivia. Hoy está en el centro de la tormenta tras haber sido uno de sus aviones el que transportaba al equipo brasileño Chapecoense y que cayó en Colombia dejando 75 fallecidos.

La compañía nació en 2009 para "ayudar al desarrollo turístico regional" de Mérida y para el servicio de pasajeros, carga y correo. Ofrece vuelos charaters no regulares y en un principio operaba adesde el aeropuerto Alberto Carnevali en Mérida, pero en 2014 comenzaron a operar en Bolivia.

Se dedicaba principalmente a vuelos chárter con equipos de fútbol sudamericano y algunas selecciones. Su flota era de tres aviones British-Aerospace BAe-Avro 146, que se dejaron de producir en 2001, pero solo tenía una nave en funcionamiento.

Entre los equipos que transportó Lamia, está el club Atlético Nacional de Colombia, la selección Venezolana de Fútbol, su simular de Argentina, el club The Strongest de Bolivia, el club Real Potosí de Bolivia y el Club Olimpia de Paraguay. También transportaban empresas del sector de hidrocarburos y minero, y agencias de viaje y turismo.

2 detenidos y 2 prófugos

Cuatro personas están siendo investigadas por el caso, dos de ellos tienen detención preventiva, la tercera huyó al Brasil para pedir refugio y la cuarta está desaparecida y se sospecha que no está en territorio boliviano.

Gustavo Vargas Gamboa, gerente General de la empresa LaMia, fue enviado el 8 de diciembre al penal de Palmasola, en Santa Cruz. Esta era la persona que firmaba los contratos con personas naturales y jurídicas para la prestación de los servicios aéreos y transporte de personas dentro del territorio nacional e internacional.

El segundo detenido es Gustavo Vargas Villegas, hijo de Vargas Gamboa y exdirector nacional de Registro Aeronáutico de la Dirección General de Aviación Civil. Es acusado de haber influido en la entrega de la licencia de operaciones a LaMia valiéndose de su cargo. Está preso en el penal de San Pedro.

La funcionaria de Aasana (Administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares de la Navegación Aérea de Bolivia), Celia Castedo Monasterio, es la tercera sindicada. Es acusada por haber autorizado el plan de vuelo pese a que existían varias observaciones, la falta de combustible era una de ellas. El 5 de diciembre se conoció que había ido rumbo al Brasil, país al que huyó para pedir refugio. Ella asegura que no estaba en sus manos prohibir la salir del avión, que en todo momento rechazó obedecer las observaciones que se

El cuarto procesado es el otro propietario de LaMia, Marco Rocha, que está desaparecido. La última información que se tuvo es que ingresó a Paraguay unos días antes del accidente y luego volvió a salir. La Fiscalía tramita una orden de detención internacional para que Interpol lo busque y lo traiga a Bolivia.

Los sobrevivientes

Los seis sobrevivientes del accidente, dos bolivianos y cuatro brasileños, ya están de regreso en sus países. Los seis salvaron la vida de forma milagrosa y volvieron a nacer en el Cerro Gordo de Rionegro.

El técnico de aviación Erwin Tumiri fue uno de los primeros en ser dado de alta. Con lesiones mínimas salio casi ileso del accidente. Cuando regresó a Bolivia reveló que no dejaría la aviación y compaginaría su vida llevando mensajes positivos. Las imágenes de su rescate dieron la vuelta al mundo.

La boliviana Ximena Suárez, azafata del vuelo siniestrado, llegó al país la madrugada del lunes 19 de diciembre. Tuvo una recuperación más lenta pero tampoco tiene lesiones de consideración. Al despedirse de Colombia agradeció la atención médica que recibió en este país.

En entrevista con EL DEBER, los bomberos que ayudaron a ambos bolivianos contaron cómo fue el rescate de los sobrevivientes en Cerro Gordo.

Jackson Follman, arquero del Chapecoense, sobrevivió pero con heridas que provocaron que pierda su pierna derecha. A pesar de la tragedia dijo estar contento por ser uno de los que lograron eludir a la muerte hace un mes.

Alan Ruschel, defensor del Chapecoense, tenía una lesión en la columna pero logró evolucionar de forma positiva y no perdió la movilidad de las piernas. El pasado 22 de diciembre ingresó al campo de juego del Beira Río para dar el puntapié inicial de un partido benéfico y se llevó la ovación del público y el cariño de sus compañeros.

El periodista Rafael Henzel sufrió un trauma torácico y una fractura en una pierna, pero logró tener una rápida recuperación. Fue uno de los más duros con la aerolínea LaMia, lamentó que el piloto haya tomado una decisión que terminó por costarle su propia vida y la de otras 70 personas.

El último en llegar a Brasil fue el futbolista Helio Neto, y fue dado de alto recién el pasado jueves. Se encontraba hospitalizado en un hospital de Chapecó, ciudad sede del equipo, donde se recuperó de una infección pulmonar. En sus primeras palabras a la prensa tras el siniestro aseguró que volvería al fútbol.

los informes del caso

La pasada semana, el Ministerio de Obras Públicas presentó el informe oficial sobre el caso en el que señala que el piloto y la empresa son los responsables directos del accidente, además que no existe riesgo de sanción para el país. Estas son las conclusiones:

1. Lo acontecido en este trágico evento es responsabilidad directa de la empresa LaMia y el Piloto.

2. El estado está asumiendo las acciones de responsabilidad con los servidores públicos.

3. El MOPSV ha iniciado las acciones legales como parte querellante con la empresa y los funcionarios que tienen que ver con este hecho.

4. El MOPSV ha asumido acciones de control y vigilancia a todas las operaciones aéreas.

5. Se instruyó a la DGAC implementar el sistema de seguridad Aeronáutica del Estado.

6. Ratificar que Bolivia no tiene ningún riesgo de desertificación.

Colombia rechazó el informe y presentó el lunes su propio documento, en el que además del piloto y la empresa establece que hubo responsabilidades en autoridades aeronáuticas de Bolivia que permitieron que el vuelo salga.

La investigación, que fue realizada por la autoridad aeronáutica colombiana, que envió las cajas negras a un centro de investigación de accidentes aéreos en el Reino Unido, estableció ocho errores que se produjeron antes del despegue de la aeronave para transportar al equipo de fútbol Chapecoense a Medellín, para disputar la final de la Copa Sudamericana.

Bonilla explicó que Aasana permitió el despegue pese a que la aeronave no estaba certificada para operación RVSM, es decir que no podía volar a la altura de 30 mil pies; el plan de vuelo no incluía una salida estándar por instrumentos (SID) desde el aeropuerto de Viru Viru; no registraba segundo aeropuerto alterno; no observó que el tiempo en ruta era el mismo que la autonomía de vuelo, cuando debía tener combustible para volar al menos una hora y 30 minutos más.

Además, el despachador solo firmó el Plan de vuelo, pero no registró su nombre. Destaca que Aasana no entregó información sobre los procedimientos y grabaciones realizadas antes del despegue de la aeronave. En ese punto, Bonilla reiteró el pedido para que se agilice la información que ayudará a completar el informe final que presentará en los próximos meses.

Además, hace notar que el punto inicial del vuelo era Cobija-Pando, Aasana permitió que el avión vuele directo desde el aeropuerto de Viru Viru. El peso estimado al momento del despegue fue de 42.148 kilos, cuando el máximo permitido era de 41.800 kilos, Aasana no lo notó.

Ya en vuelo, la indagación confirmó que en la fase crucero, el registrador de voces de cabina (CVR) grabó varias conversaciones de la tripulación relacionadas al estado de combustible de la aeronave y al cálculo, que el piloto consideró aterrizar en Leticia y luego en Bogotá, pero posteriormente desistió de hacerlo.

Luego, el grabador de voces de la cabina dejó de funcionar y las autoridades colombianas indagan por qué.

Finalmente, tras un detalle largo de momentos, la autoridad colombiana especificó que a las 9:57, solamente dos minutos antes del accidente, cuando la indagación de lascajas negras confirmó que ya se habían apagado sus cuatro motores, no antes, el copiloto reporta falla total eléctrica y de combustible. Antes, la tripulación no reportó absolutamente nada. Al final, el aparato se estrella en el cerro El Gordo, a las 9.59 cuando registraban una altura de 9 mil pies, cuando debía estar por encima de los 10 mil.

21 minutos antes del accidente, se activó la alarma de combustible, según la indagación. Desde ese momento, se le apagaron paulatinamente los motores. Cuando faltaban 3 minutos y 45 segundos se desactivó el último. Aún así, esperó casi dos minutos para declarar emergencia

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Diario EL DEBER
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