El 9 de abril de 1948 en Ibagué Una fecha que vivirá en la historia

El corresponsal del periódico El Tiempo de Bogotá publicó una crónica sobre los acontecimientos sucedidos en Ibagué después del mediodía del viernes 9 de abril de 1948, desatados a raíz del asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá.

Vale la pena leerla, para entender que pasó en la capital del Tolima aquel día.

El Gobernador Gonzalo Paris Lozano, que ya había sido reemplazado el día anterior por el gobierno nacional, se presentó en la gobernación de la tarde, pero no hizo nada para defender los negocios que estaban siendo saqueados en el centro de Ibagué.
Se formó una gran turba en el Parque López de Galarza, que armada con machetes, garrotes y otros se dirigió Carrera Tercera arriba hacia el centro de la ciudad.
La Policia y el Ejercito estaban ausentes de las calles, pues el gobierno departamental no dio instrucciones para restituir el órden público.
Los enfrentamientos en el Panóptico produjeron la muerte del Director de la Cárcel y la fuga de la mayoría de los presos allí recluídos.
Varios ciudadanos fueron muertos defendiendo sus negocios o como consecuencia de los cruces de disparos en las calles.
Los médicos de la ciudad estuvieron todo el tiempo atendiendo los heridos. Se destaca a Jaime Varela, Cupertino Criales, Eduardo Kairuz y Eduardo de León, entre otros.

Recuerdos del Teniente Armando Pinzón Caicedo

"Comienzo con esta pequeña anécdota: El Coronel retirado Carlos Pinzón Azuero, mi padre, a las 2:30 de la tarde llegó al Cuartel de San Simón. Cuando me avisaron su llegada lo recibí y lo acompañé al Comando del Batallón en donde estaba el Comandante, Mayor Eusebio Cortés Arana, quien siendo Teniente había sido subalterno del Coronel Pinzón en la Escuela Militar de Cadetes. Esta relación ayudaba para que hubiera un gran acatamiento y respeto hacia el Coronel que llegaba en ese momento al Comando.

Se presentó este diálogo: dice el Coronel Pinzón Azuero, vengo a cumplir con un deber de soldado para venir apoyarlo a usted en lo que crea pertinente y deseo expresarle mi extrañeza por que se está destruyendo la ciudad de Ibagué, siendo así que usted dispone de tropas suficientes para controlar la situación.

El Mayor Cortés respondió: Gracias mi Coronel por poder contar con usted en este momento tan delicado y deseo manifestarle que he estado esperando que el gobernador me haga el requerimiento para el empleo de las tropas.

A lo que le respondió el Coronel: Vea Mayor ese requerimiento no le va a llegar a usted nunca, si yo fuera el Comandante de esta guarnición estaría ya preparando la toma de la gobernación para poner preso al gobernador y a la junta revolucionaria que están reunidos con él en su despacho con el fin de subvertir el orden constitucional.

En ese momento sonó el teléfono la llamada no demoró medio minuto y dijo el Mayor Cortés: Mi Coronel, me acaban de informar que se están evadiendo los presos del panóptico y son un poco mas de 400 a lo que le respondió mi padre: Eso es muy grave por la cantidad de antisociales que van a quedar regados por la ciudad, estoy viendo en este momento al Teniente Pinzón que esta aquí en la ayudantía, debe tomar un pelotón y trasladarse al Panóptico de inmediato.

Dicho esto, me trasladé a cumplir la orden y a ejecutar la retoma del penal. Lo expuesto en esta narración es una pequeña parte de la gran actividad que nos tocó desplegar a los miembros del ejército para restablecer el orden en la República de Colombia.

Yo viví el 9 de Abril en Ibagué: No en la cascara si no adentro en la almendra. Me tocó como Subteniente del ejército atacar y tomarme el Panóptico de Ibagué, para evitar una mayor fuga de presos por cuanto los mismos guardianes habían armado algunos de ellos.

El ataque fue así: Iniciamos la operación por Belén desde una garita de zinc, dos guardianes abrieron fuego contra el ejército un sargento y un soldado se encargaron de eliminarlos. Cuando llegue a los jardines del Panóptico no hallaba como entrar pues el portón era una extraordinaria fortaleza. En una tiendita muy cercana me regalaron un talego de tela de esos en que se carga harina, en ese talego deposité 6 granadas de mano y lo amarré. Un cabo corrrió y lo puso en la base del portón, cuando regresaba fue herido con un tiro en la espalda, dos soldados lo recuperaron; apunté mi carabina sobre el bulto de granadas al disparar hizo una gran explosión y voló un gran pedazo de puerta. Ordené armar la bayoneta y efectuar el asalto a la instalación.

Cuando llegué a la escalera para subir al segundo piso, allí encontré un cuerpo inerte atravesado en ella, después supe que era un señor de Apellido Varón, director de la cárcel.

La toma fue supremamente difícil, casi todo el combate fue con bayoneta y mucho recoveco por recorrer. El ataque se inició a las 3:20 de la tarde, llovia copiosamente. A las 7:00 de la noche llamé al Batallón e informe que la misión estaba cumplida.

Se me ordenó dejar la ocupación al mando de un sargento viceprimero y a mi que me trasladara inmediatamente al Cuartel de San Simón, al llegar allí se me ordenó tomar otro pelotón y trasladarme al lugar de los depósitos de la Tropical Oil Company situados en la carrera 1° pues había cantidades de combustible en peligro de producir una explosión de gravedad incalculable.

Los días siguientes transcurrieron con acciones de control y seguridad, evitando que se produjeran mas saqueos y desmanes.

En cuanto al gobernador Paris Lozano ya estaba destituido y en su reemplazo estaba nombrado un Señor conservador al que buscaron las turbas liberales para asesinarlo; el se voló y se refugio en la casa del negro Ignacio García Buenaventura, en donde estaba seguro, pues García Buenaventura era conocido por ser muy liberal.

Hay hechos desconocidos como fueron las tomas de los Cuarteles de las Policías departamentales, con el fin de que no se siguieran repartiendo armas al pueblo."

Nota 1: El coronel Eugenio Varón Pérez era el director del Panóptico. Cuando la multitud llegó a la cárcel, el director ordenó abrir fuego y murieron 2 personas. La gente logró abrir la puerta con cargas explosivas. Los guardias de la cárcel se rindieron y la turba mató al Coronel Varón, cuyo cadáver fue desfigurado y pisoteado. Cuando el mayor Eusebio Cortés conoció la noticia, envió al subteniente Armando Pinzón desde el Colegio San Simón, al frente de 40 hombres a reconquistar el panóptico. A las 3:20 llegó Pinzón, quien debió iniciar el ataque por el lado de los "jardines", entrando a través del solar de la casa de Pablo García. El combate inicial duró casi 2 horas. En la panadería Monroy, el teniente Pinzón llamó a pedir más refuerzos y logró poner la talega de harina con granadas españolas. Cuando se logra el acceso, el ejercito entra a bayoneta calada y encuentran el cadáver del director Varón Pérez en las escaleras hacia el segundo piso. En uno de los laberintos un gigantesco negro se lanza sobre el teniente Pinzón, pero un cabo pasa a bayoneta al atacante. Hacia las 7 de la noche, Pinzón logra controlar la situación, con 9 muertos y 20 heridos entre los ocupantes de la cárcel. Por el lado del ejercito, 1 muerto y 10 heridos.

Nota 2: La historia cuenta que París Lozano estaba durmiendo siesta a la una de la tarde, cuando sucedió el asesinato de Gaitán. Llegó a su oficina a las 3 de la tarde, ya se había formado una Junta Revolucionaria presidida por Germán Torres Barreto, jefe del Directorio Liberal del Tolima. París Lozano dudaba entre su deber constitucional de oponerse a la Junta o asumir el reto que se le planteaba. Mientras tanto las emisoras inundaban de discursos levantiscos sus horarios, de llamamientos a la confrontación directa contra el régimen Conservador, que según los revoltosos ya estaba perdido. La turba saqueaba los almacenes, incendiaron el periódico conservador, El Derecho y el semanario El Comercio. El gobernador decidió expulsar a los conservadores de su gabinete (de por sí se encontraban escondidos). Mientras tanto la multitud liberó a los 500 presos del panóptico. Al enterarse de primera mano, por llamada telefónica de Darío Echandía, de la falsedad de la caída del gobierno Ospina, París Lozano trató de retractarse –sobre todo teniendo en cuenta que había sido el único gobernador en unirse a la revuelta; adoptó entonces ya no una actitud de apoyo a la Junta Revolucionaria, sino de pasividad frente a sus actividades.

Created By
Germán Niño
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