OPCIONES ECONÓMICAS PARA VENEZUELA EN EL 2017 El nuevo año se vislumbra difícil y es indispensable para el Gobierno aprovechar el empuje de los precios del petróleo en el primer trimestre del año. Pareciera que no hay tiempo para demorar decisiones en materia cambiaria. Mientras que el mercado, los empresarios y trabajadores esperan anuncios para definir sus estrategias

Por José Gregorio Yépez

El equipo económico del Gobierno corre los escenarios para afrontar el próximo año 2017, el cual requiere de la toma decisiones cruciales en materia económica, para poder solventar los problemas de abastecimiento, inflación y caída del ingreso real, que enfrenta la población venezolana y que incide de manera directa sobre el escenario político nacional.

Las acciones en materia económica deberían ser anunciadas en los próximos días en función de que puedan adecuarse los agentes del mundo laboral y empresarial y hacer las proyecciones necesarias para su planificación.

Básicamente se esperan decisiones que tienen como centro los temas: cambiario, salario mínimo, control de precios, precio de la gasolina, disponibilidad de bienes y servicios. Estos puntos medulares deben atacarse en función de crear condiciones para una reactivación del aparato productivo nacional privado y público, a fin de resolver los desequilibrios económicos que tienen su expresión pública en las colas y el bachaqueo.

LA OPORTUNIDAD

Las decisiones en materia económica que debe tomar el Gobierno tienen como telón de fondo el acuerdo de 25 países productores de petróleo, que ha incido de manera positiva en la recuperación de los precios entre noviembre y diciembre.

Las cotizaciones de los crudos marcadores WTI, Brent y Opep han mostrado incrementos por encima de los seis dólares y en el caso de la cesta petrolera venezolana hay una recuperación de 6,92 dólares, si se compara el cierre de la semana del 19 al 23 de diciembre con el precio promedio del mes de noviembre.

Analistas del mundo petrolero aseguran que si el recorte mantiene su disciplina, estos precios podrían mantenerse en movimiento ascendente durante el primer trimestre del año cosa que generaría importantes ingresos en divisas para la economía venezolana.

David Paravisini, experto en materia energética, señala que la cesta venezolana podría estar alrededor de los 50 o 60 dólares el barril. Sin embargo otros son más conservadores como Rafael Quiroz quien advierte que el crudo nacional estará entre los 38 y 47 dólares el barril.

En cualquiera de los dos escenarios el precio promedio que manejan es superior al que terminará este año, lo que implicará un aumento de los ingresos en divisas, revirtiendo la tendencia de los dos últimos años cuando se presentaron bajas importantes.

El precio promedio de 2014 fue de 88,42 dólares y en 2015 cerró en 44,65 dólares el barril, lo que significó una baja de 49,5%. Entre 2015 y 2016 se mantendrá la tendencia con una caída de 21,7%, según las cifras preliminares del Ministerio de Petróleo.

La firma Torino Capital espera que la mejora de los precios del crudo por causa del acuerdo pueda generar un crecimiento de 1,7% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2017, permitiendo que se logren importaciones de por lo menos 25.000 millones de dólares.

Al revertirse la tendencia de la caída del ingreso petrolero las cifras del Fisco tenderán a por lo menos mantenerse con la posibilidad de mejorar levemente. Este escenario es una oportunidad que tiene el Gobierno, con decisiones certeras de comenzar un reacomodo de la economía nacional y generar aunque sea una leve percepción de mejora de cara a la población.

LO CAMBIARIO

En cuanto a la materia cambiaria el Gobierno se debate entre varias opciones, ya que las distorsiones se han exacerbado.

El diferencial entre los cambios oficiales y el marcador del mercado negro son exorbitantes y sin ninguna explicación que tenga fundamentos económicos. Sin embargo es una realidad que existe y que afecta el día a día de los venezolanos.

El Gobierno está obligado a dar una respuesta eficiente a lo que ha denominado una “guerra económica” que incluye el ataque a la moneda.

La experiencia reciente indica que medidas de mercado incidieron de manera importante en un control sobre el mercado negro.

En el primer trimestre del año 2016, el Presidente Maduro hizo un movimiento estratégico en su equipo económico y una de las decisiones fue darle mayor dinamismo al mercado cambiario y se implementó un tipo de cambio flotante o Sistema de Divisas Complementario (Dicom) que tuvo desplazamiento importante en los primeros seis meses de vigencia, lo que detuvo el movimiento acelerado del dólar negro.

Además un cierre importante del diferencial entre este tipo de cambio oficial y el dólar paralelo.

Hoy estudian diversas fórmulas para enfrentar la situación en donde cobran mayor fuerza dos opciones, que debaten entre un ajuste cambiario de “un solo jalón” o repetir el movimiento agresivo de desplazamiento al alza del tipo de cambio.

UNA OPCIÓN

En el primer caso la idea sería elevar drásticamente la tasa Dicom a niveles cercanos al mercado alternativo con la idea de atraer a quienes actúan en ese escenario, para que traigan sus divisas a un mercado legal y así ensanchar la oferta con la idea de conseguir dinamismo.

Con una medida de este tipo se trataría de lograr detener el ritmo del dólar negro e incluso mejorar las expectativas, porque si se logra hacer atractivo a los privados y empresas el cambio en el Dicom podría generarse un escenario de mayor estabilidad cambiaria, y en el mejor de los casos hacerlo descender.

Con mayores ingresos de Pdvsa por la mejora de los precios del crudo, existiría también la posibilidad de que la industria petrolera pudiera alimentar éste mercado con un precio en bolívares más atractivo y sano para sus cuentas. Esto estimularía a las empresas con capacidad de exportar a mejorar su producción.

El riesgo de un paso de este tipo es que podría producirse un empuje en los precios de los productos fuera de la regulación de una manera importante y en el caso de los regulados, con el fenómeno del bachaqueo aun sin control, el brote especulativo sería de cuidado.

LA OTRA OPCIÓN

La otra opción es mantener la política de hacer aumentos progresivos con mayor aceleración, como se produjo en el primer trimestre del año y dio resultados hasta los meses de septiembre y mediados de octubre.

El riesgo que advierten los economistas con esta opción se refiere a las expectativas.

Señalan que “correr” detrás del paralelo genera la impresión de que los precios mantienen su tendencia al alza, lo cual no genera el ambiente de estabilidad necesario para generar certidumbre en las decisiones económicas y en las proyecciones del sector empresarial.

CUESTIÓN DE COMBUSTIBLE

La otra herramienta que evalúan los integrantes del económico son nuevas acciones en el tema precio de la gasolina.

Al igual que en el mundo de los economistas hay quienes en el Gobierno y en Pdvsa sostienen que existe un margen para tomar decisiones en este sentido.

Una de las ideas planteadas es hacer un ajuste sustancial en la gasolina de 95 octanos, en función de terminar de cambiar el patrón de consumo interno para canalizarlo hacia la gasolina de 91 octanos.

Según las cifras que maneja el analista en materia energética Rafael Quiroz Serrano, cerca de un millón de vehículos que usaban innecesariamente gasolina de 95 octanos migraron hacia la de 91 octanos.

“Todavía quedan alrededor de 960.000 vehículos que sin necesidad usan gasolina de 95. Todavía hay espacio para ajustar ese precio porque ya se perdió el mito del potencial de explosividad social que tiene una medida de este tipo”, sostiene Quiroz.

Por otra parte, fuentes del sector laboral petrolero indican que los costos de este producto son más altos y hay un potencial de exportación que se está perdiendo, por el alto consumo interno que innecesariamente se produce.

Trabajadores consultados indican que allí está un producto de valor agregado que se puede vender en el exterior y generar más divisas para el país.

Con precios de Bs. 1 para la de 91 octanos y Bs.6 para la de 95 octanos, el equipo económico del presidente Nicolás Maduro deshoja la margarita para caminar por esa senda en la que podrían mejorar las cuentas de la industria petrolera, dándole mayor caja en bolívares, generar divisas por exportaciones y de alguna forma absorber un poco de liquidez.

SALARIOS

En 2016 se produjeron cuatro aumentos del salario mínimo , en función de mejorar el ingreso de los venezolanos que enfrentan un fenómeno de aumentos de precios reales de importantes dimensiones.

El Gobierno justificó estas decisiones, que no solo apuntaron al tema salarial sino al ticket de alimentación, en ataques a la economía y a una “inflación inducida”.

Los técnicos gubernamentales afinan detalles de cómo sería la política salarial de este año debido a que con las decisiones de carácter macro y microeconómico que deben tomarse, se requerirá una compensación en el ingreso de los asalariados del país.

PRECIOS

El otro punto que se debate es el control de precios que, si bien estaría descartada su supresión, está puesta sobre la mesa la propuesta de ajustes periódicos que eviten el rezago del valor al público de bienes y servicios.

El Gobierno ha hecho ajustes a productos esenciales para los venezolanos en función de darle un mayor margen de rentabilidad a las empresas privadas que los producen y así mejorar la oferta en los anaqueles de supermercados y abastos.

La tarea del equipo económico del Gobierno es de filigrana debido a que es necesario garantizar las condiciones de producción para combatir el desabastecimiento pero a la vez armonizado con la capacidad de compra de los consumidores venezolanos que se mantienen en las colas que se observan en todas las ciudades del país.

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