La piel de la memoria Raquel Cordero PLata

El libro me ha encantado, no esperaba que me gustase tanto. Ya he leído libros de este tipo, de niños africanos con hambre, de esclavos y de judíos en campos de concentración... Y esta historia me ha vuelto a conmover.

Es triste ver que hay esclavos y muchas vidas detrás del cacao que consumimos, como Kalil Mtube y los chicos del libro, que aunque trabajaran no recibían ni un céntimo por su trabajo. La inocencia de los más pequeños en el campo que pensaban que Manu Sibango decía la verdad y tenían un trabajo honrado y que algún día podrían volver a su casa con dinero para sus familias. Es triste ver cómo tratan a las mujeres los encargados como Abdji Zedoua, y que Kalil no hubiera podido ser feliz con Naya. Es triste que en ese país la gente no pueda comer ni beber y no tengan los recursos necesarios para vivir bien, como cuando Kalil mencionó que tenían que beber del charco que había fuera del barracón, y que debido a eso y la poca higiene de allí aparecían enfermedades tan terribles como el gusano de Guinea que se llevó a su amigo Ieobá Bayabei y a tantos niños. Es triste ver la indiferencia de la gente blanca hacia la gente negra, que pueden vender a seres humanos a cambio de dinero sin preocuparse por su paradero, se puede ver que allí el racismo está muy presente el día a día.

Pero alivia pensar que hay gente buena como Ama Naru y Masa Bissou que aceptaron y cuidaron de Kalil y que hay gente que sí intenta hacer algo para cambiar todo esto.

Una de las frases que más me ha impactado es esta que le dice Ieobá Bayabei a Kalil cuando el gusano se lo llevaba: "Sigues viviendo siempre que alguien te lleva en la mente y en el corazón. Mueres cuando ya nadie se acuerda de ti. Por favor Kalil Mtube, llévame contigo.

Creo que Ieobá tenía razón, mientras alguien se acuerde de ti no morirás nunca... Me pareció precioso que le pidiera a Kalil que le recordase siempre.

Me ha gustado el libro, y he aprendido a apreciar las cosas que tengo, la comida, el agua, la ropa, una casa, familia... Y que hay gente que no tiene nada, que hay personas pasándolo mal, y a mucha gente no le importa, pero hay otras que sí se preocupan por hacer un mundo más justo.

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