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En el Cuarto Rosa la muerte y la vida se redescubren desde la perspectiva de Ruth D. Lechuga, cuyo acervo de Arte Popular forma parte de las colecciones del Museo Franz Mayer, legados a su fallecimiento ocurrido el 19 de septiembre del 2004. Al cumplirse 10 años de su fallecimiento en el 2014 se montó una exposición alusiva para honrar su memoria y su visión particular intitulada El Cuarto Rosa: vida y muerte en el Arte Popular; a la vez que se editó el libro-catálogo El Cuarto Rosa de Ruth D. Lechuga.

Y ¿por qué el Cuarto Rosa? Ruth dormía con la muerte. Entre paredes y cortinas “rosa mexicano” – color con el que Ruth identificaba a los mexicanos- y detalles blancos contrastantes, se encontraba la creatividad y habilidad de los artesanos al plasmar el arte popular vinculado a la Muerte en diversos materiales como la madera, la cartonería, el papel, el metal, el dulce o el barro, entre otros. Tanto máscaras rituales como piezas figurativas llenas de ingenio e ironía tapizaban los muros y los entrepaños de numerosas vitrinas.

También se guardaban algunos secretos y recuerdos de una exiliada del fascismo y el nazismo quién logró, junto con sus familiares, huir de Viena, Austria en 1938, evitar la muerte e iniciar una nueva vida en su país de adopción. A través de la experiencia, la introspección y el conocimiento, Ruth D. Lechuga comprendió que para los mexicanos la muerte es un tema que lo abarca todo, irónicamente la totalidad de sus vidas.

Un espacio emblemático

La Dra. Ruth D. Lechuga convirtió sus tres departamentos contiguos ubicados en el Edificio Condesa en una Casa-Museo, colocando los 13,000 objetos en diversos cuartos por temas y ramas artesanales.

Al terminar el recorrido dentro de su Casa-Museo, los visitantes se concentraban en su recámara, lugar enigmático y personal donde convivía con la muerte. lo que sorprendía a amigos y visitantes por igual

Su mayor satisfacción eran las expresiones de admiración y asombro ante la presencia de la muerte entre sus sueños. Ella abría algunas vitrinas, mostraba objetos y explicaba la relación particular del mexicano con la muerte.

Recorrido virtual

Visita el recorrido virtual por el cuarto de Ruth D. Lechuga

Los objetos del cuarto

Desde su uso utilitario y simbólico en el contexto ritual, hasta su evolución en objetos decorativos de gran valor artístico y comercial, el arte popular es un medio para expresar distintos significados de la muerte en México.

Escultura Muerte y Vida. La dicotomía de la vida y la muerte fue ampliamente representado en el arte prehispánico. En esta recreación de una talla de piedra prehispánica de la región del Balsas en Guerrero, la mitad de la figura es un humano y la otra mitad es su versión descarnada, en calavera.

Papel picado. Los rituales de los días de muertos abarcan varios días y diversas actividades. Según la cultura y la región existen variantes. El papel picado se elabora básicamente con dos técnicas, la del doblado y recortado y la del uso de cinceles de diferentes formas que permiten crear figuras y escenas con mucho movimiento.

Tumba con esqueleto. En el camposanto junto a las tumbas de los seres queridos se realiza la velación. Entre la miniaturas se encuentran recreaciones de las tumbas que igual se ponen en la ofrenda para los niños que se ofrecen al público en general.

Calavera de azúcar adornado. En el ámbito urbano surge la costumbre de hacer calaveritas de azúcar o chocolate con detalles en papel lustre y lentejuelas, así como el nombre en la frente. Para la ofrenda, para comer posteriormente, es una expresión de arte popular efímero. En Toluca cada año se realiza la Feria del Dulce y el Alfeñique, justo en los días previos a la celebración.

Juguete popular móvil Catrina. El juguete popular alusivo a la muerte forma parte de la ofrenda de casa para celebrar a los angelitos y los niños fallecidos. Desde los juguetes preferidos hasta aquellos que tienen mecanismos de movimiento y sorpresa para obtener de los vivos una sonrisa.

Máscara de careta “muerte”, Danza día de muertos. El Xantolo es la celebración de Muertos en la Huasteca que abarca Hidalgo, San Luis Potosí y Veracruz. Los danzantes huehues (o ancianos) salen a la orilla del pueblo a recibir a las ánimas, pasan a la iglesia y se les deja en el camposanto. Al finalizar la celebración vuelven a salir los huehues para encaminarlos y desearles un buen regreso hasta el año siguiente.

Máscara de careta “muerte”. Las tallas de máscaras decorativas han tenido un gran auge en los últimos 50 años, destacando el estado de Guerrero por su cantidad y calidad. La muerte se encuentra entre los temas preferidos de mascareros y consumidores, rostros expresivos que nos muestran las múltiples facciones de una calavera.

Máscara decorativa Muerte-Diablo. Pedro Linares y su familia, asentados a espaldas del Mercado Sonora en la ciudad de México realizaban diversos objetos para el ciclo anual festivo: piñatas para las posadas, judas para el sábado de Gloria, cascos, máscaras y figuras para los niños durante Corpus Christi, 15 de septiembre y Día de Muertos. Su legado más conocido es haber revolucionado la cartonería popular con la creación de los alebrijes, seres fantásticos formados por las partes de diversos animales.

Peine. La tradición y la innovación conviven de manera armoniosa en el Arte Popular. A lo largo del siglo XX, impulsado por las obras de Manilla y José Guadalupe Posada, numerosos artesanos incorporaron la figura de la muerte a su obra.

Boda de esqueletos. Roberto Ruiz, originario de Miahuatlán, Oaxaca emigró a la Ciudad de México donde realizó diversos trabajos. Descubierto por Victor Fosado, encontró su medio de expresión en la miniatura tallada en hueso, utilizando un moto-tool logó gran virtuosismo y expresividad. Obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el Campo VI, Artes y Tradiciones populares en 1988

En Metepec, el desarrollo del barro figurativo y temático tuvo un significativo impulso a partir de la década de los 1930, a través de Tito Reyes y su sobrina Modesta Fernández de Soteno. El tema de la muerte humanizada mostrando la vida cotidiana de los mexicanos está magistralmente lograda en esta pieza de un miembro de la familia Soteno Fernández.

En esta pieza compuesta de cuatro módulos mientras los asistentes platican, susurran, lloran, recuerdan, el muerto decide que quiere unirse a la diversión abriendo su féretro y preparando su salida.

Pedro Soteno. Mestizo Velorio. Barro modelado, pintado y decorado a mano, unido con alambre. Una cochura 1968 Metepec, Estado de México.

Recuerdos mudos

En el proceso de embalaje y traslado de la colección, uno de los últimos lugares que se revisaron fue un armario ubicado junto a la ventana más próxima a su cama. En él se encontraron objetos de una parte de su vida, de la cual Ruth prefería no hablar y que , sin embargo, mantuvo a la vista: fundas de cojín, sábanas con etiquetas de una tienda de Viena, telas deshiladas sin terminar, como las cortinas de su comedor, agujas para tejer

Saulo Moreno Hernández (1933-2018). Mestizo. Mujer fotógrafa. Retrato de Ruth D. Lechuga Alambre forrado con papel aglutinado, pegado sobre base de lámina, 1978. Ciudad de México, México.

Saulo Moreno desarrolló una técnica donde combinaba el alambre con el papel aglutinado creando esculturas de animales y figuras humanas representando la muerte con gran expresividad. Conoció largos años a la Dra. Lechuga, el Cuarto Rosa tiene una importante muestra de su trabajo y, en aprecio a su amistad, Saulo elaboró esta pieza que nos muestra a una Ruth calaca con cabellera rubia, grandes lentes, cámara Rolleiflex y su inseparable estuche de piel de vaqueta.

Fotografías: Jorge Vértiz, 2011