CRÓNICA Un viaje a los cabos

Con más de 200 variedades de cactus, zonas semidesérticas, playas maravillosas, frondosos árboles y una fauna variada, Los Cabos, en Baja California, es un lugar de extraordinaria belleza natural.

Hace algunos meses estuve allí y en el Hotel Hyatt Ziva encontré a un guía amistoso y bonachón que me llevó a conocer toda la región. Don Manuel, con un viejo sombrero de palma que nunca se quitaba para nada y un amplio conocimiento de toda la zona, me llevó inclusive a ver algunos rebaños de venados cola blanca y de borrego cimarrón, no siempre fáciles de encontrar.

Los Cabos comprenden los últimos 80 kilómetros de la península bajacaliforniana, flanqueados por el Mar de Cortés y el Océano Pacífico, de donde convergen los tres grandes cabos que dan nombre al municipio: San Lucas, San José y del Este. Todos ofrecen extraordinarias formaciones rocosas de figuras caprichosas que llegan hasta el mar, penetran tierra adentro y tienen playas de diferentes tonos de azul, un estero rodeado de palmeras y el contraste entre el desierto, las montañas y el mar.

Y en los últimos 32 kilómetros que separan a San José del Cabo y a Cabo San Lucas, llamado el ?corredor turístico?, hay numerosas playas con arena blanca y menudita, hoteles de distintas categorías, campos de golf, restaurantes, centros comerciales, marinas con yates y botes de pesca.

Uno de los mayores atractivos de Los Cabos que no me tocó ver, desafortunadamente, fue la llegada de las ballenas grises, entre enero y marzo, que después de recorrer miles de kilómetros arriban allí a descansar y a reproducirse. Hay turistas que sólo van en esta época del año para ver el extraordinario espectáculo que ofrecen.

Don Manuel, en su viejo jeep, me llevó por las dunas solitarias, donde a menudo encontramos grupos de turistas tripulando potentes cuatrimotos o internándose en los senderos, a caballo o en jeep.

Para los buceadores, Los Cabos ofrecen atractivos espectaculares, pues nadan junto al tiburón-ballena que abunda en esas aguas, penetran a cuevas de aspecto imponente y conocen los bajos arenosos y los arrecifes con su rica variedad de peces. Con don Manuel comimos rico y barato en algunos rústicos restaurantes de playas escondidas, saboreando deliciosos caldos de camarón, ensaladas de abulón y caracol, grandes langostas cocidas y sazonadas con ajo y pimienta, y cerveza fría que se antoja tomar a cada momento por el intenso calor que hace.

Los Cabos es una zona de Baja California no explorada ni explotada del todo. Todavía hay mayores extensiones sin poblar y sin explotar que el territorio ocupado. Es ?otro México? que a la fecha disfrutan más que nadie los turistas que llegan de varias partes de los Estados Unidos, principalmente de la parte sur y suroeste de dicho país.

Para llegar allí, se puede hacer directamente por avión, o desde tierra firme en el transbordador que va de Mazatlán a La Paz, y de aquí se sube a los Cabos.

Muchos viven allí en forma semi permanente, por lo barato de la vida y porque tienen todo a la mano para su diversión y entretenimiento -pesca, exploración, campos de golf, mar, caza, buceo- además de las bellezas naturales que no se encuentran en ninguna otra zona cercana.

En San José del Cabo hay una vida nocturna variada, según se quiera: discotecas, bares, centros nocturnos, shows de diverso tipo. O contemplar la noche estrellada y sentir la delicia de la brisa mientras se experimenta una intensa tranquilidad y una profunda paz interior.

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