Sector biotecnológico se abre paso en el país Cultivos resistentes a la sequía o peces transgénicos cuyo crecimiento es más veloz, estas y otras innovaciones son posibles gracias a los avances de la biotecnología, que en Costa Rica apenas empieza a abrirse campo.

Karol Castro Ureña | karol.castrourena@ucr.ac.cr

Una pequeña molécula, llamada miR-198, podría revolucionar el tratamiento contra el cáncer de páncreas, pues controla funciones como el crecimiento y el movimiento de las células. Este es un descubrimiento con sello tico, a cargo de Christian Marín Müller y que ha cristalizado en su empresa Speratum.

Durante sus estudios de doctorado en Estados Unidos, Marín investigó junto a un equipo de trabajo el cáncer de páncreas y las diferentes situaciones que se podrían presentar durante su desarrollo, lo que le llevó a descubrir las moléculas de microARN que controlan la mayoría de las funciones en el cuerpo. Un solo microARN puede regular más de 100 moléculas que potencian el cáncer.

En un tumor, por ejemplo, los niveles de miR-198 son muy bajos y una vez que desaparece casi por completo aumenta la expresión de diferentes genes como la mesotelina, lo que da como resultado que las células cancerígenas sumamente agresivas empiecen a crecer más rápido, a apoyarse mutuamente una con otra y a expandirse por todo el cuerpo para generar metástasis.

Tras 15 años de investigación, los científicos lograron sintetizar la molécula en el laboratorio y crear una cápsula o nanopartícula para introducirla al cuerpo de nuevo y detener así el crecimiento de los tumores. Speratum está por concluir los ensayos preclínicos en ratones para comenzar a realizar pruebas en humanos y detectar así posibles efectos secundarios del tratamiento.

“Es un tratamiento muy prometedor, pero el proceso sí es bastante complejo y difícil. De 10 000 tratamientos que tienen potencial, solo uno se convierte en medicamento”, comentó Marín, quien es doctor en virología molecular y microbiología del Baylor College of Medicine, en Texas, Estados Unidos.

Actualmente, la empresa también obtuvo las patentes para explorar el tema en cáncer de ovarios y de hígado. Desde hace dos años opera en territorio nacional y es una de las compañías fundadoras del primer clúster biotecnológico que existe en Costa Rica.

Investigadores y empresarios coinciden en que Costa Rica tiene un potencial amplio para el desarrollo de la biotecnología (foto Cristian Araya).

Un esfuerzo país

La Asociación Costarricense de Empresas de Biotecnología y Dispositivos Médicos o CRBioMed, es el nombre del clúster que agrupa a empresas privadas, el sector académico e instituciones del sector público (como la Promotora de Comercio Exterior) para potenciar las capacidades del sector biotecnológico en el país.

Articular esfuerzos para mejorar el clima de negocios y la competitividad de la biotecnología en suelo costarricense es uno de los objetivos de esta organización, cuyo lanzamiento tuvo lugar el 26 de octubre pasado.

Además de Speratum, otras compañías como Urëk Biotecnología, Grupo Trisan, ReutiPiña y BioTD forman parte del consorcio. Todas trabajan en diferentes áreas de investigación y desarrollo. Así, Urëk brinda asesoría e investigación para empresas en la agroindustria y Grupo Trisan trabaja con inmunoestimulantes y controladores enzimáticos.

ReutiPiña, por su parte, investiga la extracción de compuestos aislados de biomasa obtenida a partir del cultivo de piña, mientras que BioTD ha desarrollado productos como Citofem, un sustituto del examen de Papanicolaou y la línea Ross-Ru, un tratamiento utilizado para las heridas en la piel hecho a base de nanopartículas de plata.

Principales retos

Sin embargo, aunque investigadores y empresarios coinciden en que Costa Rica posee un potencial bastante amplio para el desarrollo de la biotecnología en sus diversos campos de aplicación, existen una serie de retos que se deben resolver primero.

Gabriela Couto, presidenta de CRBioMed, señala algunos de esos retos en una entrevista concedida al semanario El Financiero, como el retraso en aduanas para la importación de insumos, la capacitación en derechos intelectuales y afinar aspectos regulatorios para el desarrollo de las actividades propias de este campo.

En tanto, Marta Valdez Melara, académica e investigadora de la Universidad de Costa Rica (UCR), con especialidad en el cultivo in vitro y transformación genética de cultivos como el maíz y el arroz, apunta que Costa Rica está perdiendo muchas oportunidades si se compara con otros países en el mundo, donde se desarrollan desde organismos modificados genéticamente con componentes microelectrónicos, hasta la exploración en biotecnología marina.

“Oportunidades hay y no se están aprovechando. Se ha dado un mayor auge en el sector biomédico, pero no ha ocurrido lo mismo con la parte agrícola, porque no nos dejan los activistas. Aquí nos quieren prohibir todo cuando en otros países están aprovechando esas oportunidades”, comenta la investigadora.

A lo que se refiere Valdez es a la oposición que ha encontrado el cultivo de organismos transgénicos a nivel mundial y que parte de la comunidad científica atribuye a la desinformación que ocasionan algunos grupos activistas como Green Peace y su negativa ante el arroz dorado transgénico.

“En muchas instancias hay gente que se opone al uso de la biotecnología, nosotros como academia y científicos le hacemos frente. La ciencia dice que es seguro, es evaluado, es incluso mejor que lo convencional”, agrega Valdez.

Cambio climático

Gracias al desarrollo de la ingeniería genética se puede identificar el fragmento de un gen de un determinado organismo, que sea de interés específico para trasladarlo a otro organismo que no lo posee.

Por ejemplo, los peces que habitan en el Ártico poseen genes de anticongelamiento “que ya se están transfiriendo a cultivos agrícolas para que puedan crecer eventualmente en climas muchos más fríos”, comenta la investigadora.

De la misma forma puede tratarse de una característica de resistencia a la sequía. Existen variedades de cultivos a los que se les insertó esta característica y otros que son más tolerantes a un mayor grado de salinidad.

“Esto es muy importante en vista del cambio climático, porque nos permite hacer cambios de acuerdo con todas las condiciones que pudieran presentarse en el futuro. Aquí en Costa Rica, en las áreas que se están volviendo más secas y a las que el cambio climático va a golpear más, es lo que deberíamos estar desarrollando”, asegura Valdez.

Además de genes y técnicas, la investigadora añade que se podrían identificar cultivos con raíces más profundas, de modo que busquen el agua en niveles más subterráneos, así como que se estudie a mayor profundidad las características y el desarrollo de cultivos en condiciones de invernadero.

La ingeniería genética permite también el mejoramiento de especies animales en la producción ganadera y en la acuicultura.

“Para los peces transgénicos, por ejemplo, se autorizó su comercialización en Estados Unidos y Canadá. Solo en Panamá los producen. Se trata de un salmón que llega al tamaño comercial 2,5 veces más rápido que el pez no modificado. Eso reduce el tiempo de cultivo y es el primer animal autorizado por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, por sus siglas en inglés) para consumo humano”, apunta Valdez.

Amplio desarrollo

El desarrollo de la biotecnología se vio marcado por el descubrimiento del ADN y su estructura a mediados del siglo XX. “De ahí en adelante hay toda una revolución, por eso hablamos de fermentaciones microbianas y la nueva biotecnología que se basa en cultivos celulares, modificaciones genéticas y empleo de enzimas”, comenta Marta Valdez, investigadora y académica de la UCR.

En un sentido más tradicional, la biotecnología es considerada como una actividad que utiliza a organismos vivos o sus compuestos para la obtención de alimentos, vacunas, antibióticos, para la descontaminación ambiental o la producción de energías limpias. Es el caso de la producción de quesos, yogurt o la cerveza.

Con los avances tecnológicos y el auge de la ingeniería genética y las técnicas de ADN recombinante, que permiten la manipulación del material genético, la Biología molecular y la trasferencia de genes entre organismos; la biotecnología puede considerarse como la aplicación de tecnología a la modificación de organismos vivos o sus partes, para la generación de algún producto.

“Es un conjunto de aplicaciones de diversas disciplinas científicas que se unen para generar productos que impacten las diferentes áreas de la sociedad: agricultura, farmacia, ambiente, la industria química o el diagnóstico médico”, asegura Valdez.

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C+T | Suplemento de Ciencia y Tecnología
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Credits:

Fotos: Cristian Araya

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