Un mal liderazgo destruye equipos de trabajo. También en el fútbol.

Por: Alejandro Aguilar Mtz

Dicen que no es bueno hablar de religión, política o fútbol, ya que siempre, sin importar qué, saldrás raspado. Sin embargo, los deportes son una gran oportunidad para hablar sobre competencias y habilidades gerenciales, liderazgo, clima organizacional y muchos otros aspectos que giran en torno a la organización.

Aunque hablaré sobre lo ocurrido ayer con la Selección Mexicana al enfrentar a su similar de los Estados Unidos de Norteamérica, lo sucedido pasa y seguirá pasando no sólo en el fútbol, también es un error de todos los días en pequeñas y grandes organizaciones.

Al término del partido, uno de los jugadores del equipo mexicano empleó una frase gastada hasta el tuétano y usada sin medida por jugadores, entrenadores, comentaristas deportivos y “analistas especializados”: Empatamos “porque así es el fútbol…”.

Y no, ¡no señores! Así es no es el fútbol, así es la falta de estrategia, la falta de competencias, la falta de liderazgo y la falta de conocimiento, entre otras carencias, que equipos de fútbol y organizaciones padecen; y que en muchos casos ni siquiera son conscientes de ello.

Dentro de las diferentes fallas observables en el partido ya mencionado, me concentraré sólo en una para este artículo: el uso de dos defensas centrales como laterales para enfrentar este partido. Si gustas del futbol, ya habrás escuchado y leído hasta el cansancio que cómo se le ocurre al técnico usar a estos dos futbolistas fuera de su posición natural. Si bien siguen siendo defensas, es diferente jugar defendiendo a tu equipo como central que como lateral. No se necesita ser un experto en nada para saber que esta decisión era la menos acertada. Pero analicemos el por qué no fue una buena decisión.

En toda organización es importante contar con un perfil de puesto. Ese documento que nos dice cuáles son las competencias, que la persona que colocaremos ahí, debe tener para cumplir satisfactoriamente con lo que de manera individual y colectiva se le exigirá. Además de dejarle claro cómo su desempeño beneficiará o perjudicará el logro de objetivos dentro de su equipo de trabajo de manera inmediata y dentro de la organización a mediano y largo plazo.

Cuando colocamos a una persona que no tiene las competencias necesarias para cubrir el puesto, se convierte en un elemento incompetente, no porque sea alguien como poca capacidad profesional, intelectual o emocional, sino porque sus competencias son diferentes a las que el puesto exige.

Pero la cosa no se queda aquí. Cuando la persona no cuenta con las competencias requeridas, por muy motivada que esté, la frustración de no cubrir las expectativas que se tenían de él en ese puesto, no sólo hace que la motivación se vaya, lo llevan a tener: estrés, desacuerdos con sus compañeros, mala comunicación y errores en su desempeño que afectan la estrategia, el funcionamiento y el logro de objetivos de la organización. Por si fuera poco, es altamente probable que este elemento termine por enemistarse con su líder (con quien lo puso en ese puesto) y sentir que ha sido desperdiciado su real talento. Lo que también puede enrarecer el ambiente laboral no sólo en su área inmediata, en toda la organización.

Cuando movemos dentro de nuestra organización un elemento de un área a otra o para cubrir otro puesto incluso similar, pero no igual, debemos tomar en cuenta que: esa persona ya tiene una visión de nuestra organización, de la operación que su área realiza y de su entorno, misma que depende justamente del lugar en el que se encuentra. Si lo movemos, el continuará observando todo desde el punto de vista de su puesto anterior y tomará decisiones no desde su nuevo puesto, sino desde el anterior. Es importante darle tiempo para adaptarse y desarrollar las competencias que requerirá para el nuevo puesto. Sólo así lograremos que sea igual de efectivo que antes. Y no está de más mencionar que: si vamos a mover a un elemento a un puesto diferente es porque nos hemos asegurado que cuenta con las habilidades para este nuevo puesto, aunque no las tenga desarrolladas aún, es labor de un buen líder el observar el potencial de cada elemento de su equipo y desarrollarlo. Esto también le dará confianza y certeza en esta nueva etapa. Y como se entiende, esto requiere de tiempo.

Entonces, regresando al fútbol y al ejemplo del que hoy hablamos. Juan Carlos Osorio, director técnico de la selección mexicana, se equivoca rotundamente al ser “creativo” y utilizar jugadores que no cuentan con las competencias adecuadas para desempeñar satisfactoriamente el puesto al que han sido asignados. El resultado no podía ser otro y el riesgo no es sólo empatar o perder un partido, el riesgo más profundo es dividir a tu equipo para siguientes encuentros por tomar decisiones tan poco pensadas.

En México aún siguen siendo bajo el número de empresas que recurren a servicios de consultoría, capacitación y coaching para desarrollar el talento humano, pero es una realidad que las pocas que lo hacen se encuentran como líderes de su segmento. Si quieres que tu organización sea de las mejores, te acompañamos paso a paso y con pasión a llevarla ahí, donde sueñas verla.

Alejandro Aguilar es CCO, consultor en comunicación organizacional y conferencista.
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Coaching Alto Nivel
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