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Capilla Virtual Recinto Arecibo

marzo / abril 2019

Oficina Capellanía

Prof. Amílcar Saúl Soto Quijano, capellán

Bienvenidos a la Capilla Virtual

Esta es la Capilla Virtual de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto de Arecibo. En ella encontrarás valiosa información, promoción y fotos de nuestros servicios a la comunidad universitaria de nuestro recinto.

Welcome to the Virtual Chapel

This is the Virtual Chapel of the Inter-American University of Puerto Rico, Arecibo Campus. Here you will find valuable information, promotion and pictures of our services to the university community of our campus.

Las Segundas Oportunidades

6 Dijo también esta parábola: «Un hombre tenía una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella y no lo halló. 7 Y dijo al viñador: “Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera y no lo hallo. ¡Córtala! ¿Para qué inutilizar también la tierra?” 8 Él entonces, respondiendo, le dijo: “Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella y la abone. 9 Si da fruto, bien; y si no, la cortarás después.”» Lc 13:6-9

La vida de todo ser humano es una de altas y bajas. La del cristiano no se queda atrás. Vivimos en una constante situación de mantener nuestros impulsos humanos bajo las exigentes reglas divinas. Claro, recordando que solo las podremos cumplir con la ayuda de el mismo Dios a través del Espíritu Santo. Pero fallamos, todos los días, fallamos. ¿Qué hacemos en ese momento cuando descubrimos nuestra falta y error? Esta meditación habla de una de las opciones, diríamos que la mejor: Arrepentirse. Para esta decisión tan importante el primer paso es reconocer el error cometido. A nadie le agrada reconocer que falló o se equivocó. Nuestra primera respuesta es negarlo y no aceptarlo. Inclusive buscamos una excusa y lo consideramos injusto.

En el evangelio de Lucas al comienzo del capítulo 13 encontramos una conversación interesante con Jesús. Se le recrimina y pregunta al Maestro sobre una situación donde hubo muertes de manera injusta e inexplicables. Jesús les contesta recordando el incidente (La muerte de inocentes por las fuerzas del Imperio romano) y trayendo a la conversación otra tragedia, esta vez por un desastre natural (derrumbe Torre Siloé). La creencia común de esos días era que toda desgracia que le acontecía a una persona era producto de la desobediencia y la justicia se hacía con la situación adversa. Pero Jesús los confronta preguntando entonces si creían que las víctimas eran más pecadoras que las persona no implicadas. Jesús lo que quiere enseñar es que las víctimas aquí envueltas no eran totalmente inocentes; simplemente no eran más culpables que los demás. Todos eran y somos culpables, aun hoy. Su consejo al arrepentimiento no debe ser solo para evitar un castigo o por consecuencia de un mal rato que entendemos es resultado de la falla. Debemos arrepentirnos ahora pues no sabemos cuándo moriremos, como fue el caso de estos ejemplos.

Por eso Jesús, como el gran maestro, les presenta una parábola: la parábola de la Higuera Estéril. Aquí un campesino tenía una higuera plantada en su viña. Por varios años venía a buscar fruto en ella y nunca halló. Así que por lógica le pidió al viñador que la cortara, “¿Para qué inutilizar también la tierra?”. La contestación del viñador fue una de oportunidad. Él se comprometía a cuidarla y darle mantenimiento una vez más a ver si por fin dada fruto. Sino, entonces el año próximo podría ser cortada. El primer punto aquí es simple: Así como el dueño de la viña, Dios busca frutos. Todo cristian@ está llamado a dar frutos. El fruto de nuestra vida muestra el tipo de persona que realmente somos. Si Jesús vive en nosotros, se mostrará a través de los frutos que llevamos tal como reconocemos un árbol por ellos. Pero también se necesita tiempo para que la fruta nazca y se desarrolle. Los frutos del Espíritu (Gálatas 5:22-23) son el resultado de una plena relación con Dios y como El se va desarrollando en nuestra vida. Pero el dueño ya había ido en varias ocasiones y no había encontrado fruto. El pecado y la desobediencia no permiten que nuestros frutos se desarrollen. En esta parábola la decisión del dueño fue deshacerse de ella. Pero la intervención del viñador cambió su idea. El viñador abogó por una oportunidad. Nosotros creemos en el Dios de las oportunidades. Si bien es cierto que “todo árbol que no da fruto será cortado”, Dios cada día de nuestra existencia nos da la oportunidad de arrepentirnos y comenzar de nuevo. Esto es vital porque no sabemos cuál será nuestro último día aquí en la tierra, como fue el caso de la primera parte de Su conversación. Dios en su infinito amor nos recuerda Su deseo de que nos arrepintamos, en esta cuaresma meditamos en ese acto tan personal que es el primer paso a una mejor relación con Dios. Solo los que hemos valorado el arrepentimiento que nos brinda el Todopoderoso podemos entender más profundamente el sacrificio de Jesús en la cruz. Allí nace nuestra oportunidad. Dios reconoce nuestra condición pecadora, pero es a través de Jesús que, al arrepentirnos, volvemos a reconciliarnos con Dios. Volvamos a El con corazones arrepentidos en todas y cada una de las oportunidades que diariamente nos regala.

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Misa de cenizas, Comienzo de Cuaresma

Servicio "Founders" Universidad Interamericana de Puerto Rico

Taller "Predicación en la Era Digital" , Dr. Danny Román

Confra Inter Arecibo

Predicación Iglesia Presbiteriana de Arecibo

Facebook.com/ capillaarecibointer
Todos los Lunes a las 2:30pm

Credits:

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