Costa Rica mejora en medición de radiaciones Un laboratorio de calibración de equipos de medición de radiaciones ionizantes permitirá garantizar al país mayor seguridad a sus usuarios y protección de la salud pública.

Paula Umaña González | paula.umana@ucr.ac.cr

Gracias a un convenio entre la Universidad de Costa Rica (UCR) y el Ministerio de Salud, por medio del Centro de Investigación en Ciencias Atómicas, Nucleares y Moleculares (Cicanum) de esta casa de educación superior, se logró la instalación del Laboratorio de Metrología de Radiaciones Ionizantes (LMRI), el más moderno de este tipo en Centroamérica.

Para cumplir con sus objetivos, el LMRI cuenta con el apoyo del Laboratorio Costarricense de Metrología (Lacomet), ente rector en esta materia. El nuevo espacio tiene como objetivo brindar el servicio de calibración de instrumentos de medición de radiaciones ionizantes, como rayos X, que son utilizados a nivel industrial y en aplicaciones médicas.

De acuerdo con los especialistas de la UCR, la cuantificación de este tipo de radiaciones es necesaria, debido a que de esta manera se obtiene mayor seguridad para las personas que están expuestas a estas, pues la trazabilidad de las mediciones de radiaciones ionizantes asegura su correcta cuantificación.

La metrología es la ciencia de las mediciones y su implementación garantiza que la medición de las diversas magnitudes sea correcta dentro de los límites de incertidumbre apropiados para cada aplicación. De especial importancia es aplicar el aseguramiento metrológico a todas las mediciones que tienen un fuerte impacto en la seguridad y la calidad de vida de las personas, como es el caso de la metrología de radiaciones ionizantes, como lo indicó el Dr. Gerardo Padilla Víquez, investigador del Cicanum y regente físico del Lacomet.

El equipo, donado por la OIEA, utiliza tecnología de punta en el campo, y el espacio donde se ubica cuenta con las condiciones necesarias para la seguridad del personal.

Las radiaciones ionizantes son ampliamente utilizadas en los campos de la medicina, la industria y el medioambiente, entre otros. En radioterapias, exámenes de diagnóstico como mamografias y tomografias o la detección de sustancias radiactivas en el ambiente y en alimentos se manejan distintas magnitudes y rangos de energía, por lo que los instrumentos utilizados deben estar calibrados de forma trazable al Sistema Internacional de Unidades.

Según el M.Sc. Gerardo Noguera Vega, encargado técnico del laboratorio, este llega a “solucionar una necesidad en el país”, ya que existen empresas que certifican equipos para usos médicos, pero los instrumentos que utilizan para hacerlo deben ser enviados a otros países para ser calibrados, lo cual implica un alto costo y hasta propicia la decisión de no hacerlo.

Impacto en la salud

Para la investigadora y especialista en física médica del Cicanum, la M.Sc. Patricia Mora Rodríguez, este equipo además permite enlazar distintos temas a nivel nacional, como es la atención y bienestar del paciente, la labor del personal médico y por ende el mejoramiento del sector salud en general.

“Este equipo nos permite a nosotros manejar las energías que van desde equipos de mamografías hasta tomografías computarizadas, generar espectros de radiación que van a ser totalmente cuantificables, conocidos y estudiados, para que cuando el paciente se haga, por ejemplo, un TAC, tenga la certeza de que el especialista en física médica haya cuantificado la radiación. De alguna manera todo se va enlazando y todos vamos mejorando”, explicó Mora.

El Dr. Elian Conejo, director del Cicanum, explicó que el laboratorio también apoyará en un futuro otras áreas muy importantes de aplicación de las radiaciones ionizantes, por ejemplo, permitirá asegurar la calidad de las mediciones en la determinación de densidades para control de calidad de carreteras con densímetros nucleares.

El equipo, cuyo costo ronda los 300 000 euros (alrededor de $320 000), fue donado por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) al Ministerio de Salud de Costa Rica. El equipo se encuentra en el Cicanum bajo condición de préstamo gracias a un convenio de cooperación entre la UCR y dicho ministerio.

“El Ministerio de Salud ha asignado a la Universidad y puesto la confianza en ella para manejar un equipo de este calibre y así aportar desde el campo académico”, comentó Conejo, quien además aseguró que parte de la visión que se tiene con el laboratorio es que “se pueda abrir a otro tipo de especialidades, que sea un laboratorio transdisciplinario”.

Además, resaltó la importancia del trabajo en cooperación con el Ministerio de Salud, ente regulador de las aplicaciones de radiaciones ionizantes en Costa Rica, y rector de las cooperaciones con el OIEA.

Parte del equipo de trabajo del nuevo laboratorio del Cicanum. De izquierda a derecha: Patricia Mora, Mariela Porras, Gerardo Noguera, Gerardo Padilla y Elian Conejo.

Visión a futuro

Convertirse en un laboratorio designado del Lacomet es una de las metas a futuro que se plantea el grupo de trabajo a cargo del nuevo laboratorio de medición de radiaciones ionizantes, para lo cual el primer paso que se debe dar es obtener la acreditación bajo la norma INTE ISO/ IEC 17025:2005.

Asimismo, entre los planes del laboratorio está pertenecer a la red de laboratorios secundarios del OIEA. En cuanto a la misión de la UCR, los físicos del Cicanum aseguraron que el laboratorio podrá colaborar en el campo de la proyección a la sociedad costarricense, la investigación científica y la formación de futuros profesionales e investigadores.

“Desde el punto de vista de la UCR y del Cicanum, el laboratorio de metrología contribuye también a la parte de investigación y desarrollo de proyectos, así como a la formación y entrenamiento de estudiantes, lo cual forma parte de los beneficios que aporta al país un equipo como este”, expresó la Dra. Mariela Porras, física e investigadora del Cicanum.

De esta forma, el laboratorio se concibe como un espacio transdisciplinar y que colabore en el trabajo de investigación de distintas ramas de la física, así como una herramienta para quienes cursan maestrías en el campo.

“El laboratorio complementa la parte académica, la parte de investigación, de regulación por parte del Ministerio de Salud y también colabora a la tranquilidad del usuario. Deben hacerse las cosas lo mejor posible y con las cantidades de radiación adecuadas para el diagnóstico que la gente busca. El laboratorio viene a solventar carencias en el campo”, concluyó Mora.

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C+T | Suplemento de Ciencia y Tecnología
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Fotos: Anel Kenjekeeva

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