El venezolano que abrió el camino Carl Herrera

El jugador que escribió páginas gloriosas en el baloncesto venezolano cumple este 14 de diciembre 50 años de edad y aquí recordamos su salto al estrellato en la Liga Especial de Baloncesto, su paso por el baloncesto colegial de Estados Unidos, la llegada al Real Madrid y su debut en la NBA en 1991

WILLIAMS BRITO

En 1990 el nombre de Carl Herrera se escuchaba en las oficinas de equipos importantes de América y Europa. Ese fue su año de explosión. Para ese entonces era uno de los pocos jóvenes nacidos fuera de Estados Unidos que figuraban para optar por un puesto en la NBA, casi una utopía en aquellos días y sobre todo para un atleta formado en un país que apenas comenzaba a retumbar en el concierto internacional. Con 23 años de edad, el espigado jugador destacaba en la universidad de Houston con los Cougars, equipo donde dejó números destacados en la única temporada que participó.

Herrera tenía recorrido: siete años atrás, en 1983 con apenas 16 primaveras, había comenzado su carrera en la Liga Especial de Baloncesto de Venezuela, así como en la selección nacional del país; luego se consagró como figura al llevar a Cardenales de Portuguesa al título en el competitivo circuito e inmediatamente después logró una sólida participación en el Mundial de Argentina de 1990 con el combinado tricolor.

“El roce en la Liga Especial nos permitió llegar con fortaleza al baloncesto colegial de Estados Unidos. Los venezolanos que tuvimos la oportunidad de jugar allá, en el junior college o en la universidad, llevamos la experiencia de enfrentar a jugadores profesionales de gran recorrido. Eso nos ayudó mucho”, comenta Herrera.

El entrenador Francisco "Paco" Diez le dio la oportunidad a Carl Herrera (16) en la selección. En el grupo destacaban jugadores que años más tarde lograron triunfos importantes en la arena internacional. Junto con Nelson Solórzano (7), Gabriel Estaba (6) e Yván Olivares (con chaqueta blanca en tercera fila) lograron el subcampeonato en el Preolímpico de 1992 /Archivo GÚN

Carl tenía todas las herramientas para estar en la élite. Era un solvente anotador y su defensa le llevó a ganar varios lideratos de rebotes y bloqueos en la dura Liga Especial de Baloncesto, uno de los circuitos más competitivos de Suramérica y lugar preferido por jugadores estadounidenses que no eran seleccionados en el draft de la NBA.

Para entender por qué todos miraban a Herrera como el principal prospecto de Venezuela basta ver algunas de sus marcas y premios en la Liga Especial: con 17 años fue nombrado Novato del año en 1984; fue líder en cestas dobles en las campañas de 1985, 1986 y 1987; con 2,07 de estatura comandó los rebotes en 1989 y 1990; para más señas aún tiene el récord de más rebotes en un juego con 34 (ante Trotamundos de Carabobo el 19 de abril de 1986) y de bloqueos con 13 (el 20 de abril contra el propio Expreso Azul).

“Mi experiencia en el Junior College de Jacksonville fue muy positiva. Saqué provecho de mis herramientas y aprendí mucho en esa etapa”, recuerda Herrera sus dos años (de 1987 a 1989) en la institución de Texas, a la que llegó por recomendación de otro grande, Gabriel Estaba. Después las puertas se le abrieron para entrar a la universidad de Houston y vestir el uniforme de los Cougars.

1.-En 1983 debutó con el Equipo Nacional. 2.-Un año más tarde fue nombrado Novato del Año de la Liga Especial de Baloncesto. 3.-En 1989 llegó de México junto con Sam Shepherd del torneo de las Américas, donde Venezuela obtuvo el pase al Mundial de Argentina / Fotos Archivo GÚN

Carl apenas estuvo una temporada en la universidad de Houston, pero dejó una estela profunda en la Conferencia del Suroeste de la NCAA. Luego de ayudar a la selección nacional a conseguir el cuarto lugar en el premundial de México y lograr el boleto al Mundial de Argentina, fue líder anotador de los Cougars con 16,7 puntos por juego en la campaña 1989-1990; comandó el porcentaje de disparos de campo con 56,5% y tiros libres con 80,4%; además fue el mejor rebotero y bloqueador con sendos promedios de 9,2 y 2,0, respectivamente. Tales registros lo convirtieron en Novato de la Conferencia y se metió entre los 10 mejores de todo el circuito en aciertos en lanzamientos de juego y desde la línea de castigo.

“El roce que teníamos en la Liga Especial fue determinante. Por eso, los que íbamos a Estados Unidos dominábamos en el college. Con el paso del tiempo tanto nosotros, como el resto de los países suramericanos fuimos ganando experiencia. El primer gran golpe fue en los Juegos Panamericanos de Indianapolis en 1987, donde Brasil le ganó al equipo estadounidense. Luego la historia es conocida: vino el triunfo de Yugoslavia en el Mundial de 1990 y eso obligó a que los norteamericanos incluyeran jugadores de la NBA en su selección. A nosotros nos tocó jugar aquella final contra el primer Dream Team en Portland”.

Tras su llegada del Preolímpico de Portland fue recibido, junto a los otros 11 guerreros, como héroe nacional / Foto Archivo GÚN

La transición

Herrera dejó constancia de lo que podía hacer en el tabloncillo en 1990. Ese año vivió su temporada de consagración en Venezuela cuando llevó a Portuguesa a quitar del camino a los equipos poderosos para consagrarse campeón de la Liga Especial.

“Nosotros teníamos preparada una jugada para Carl. Como en ese momento tenía un buen tiro de media distancia, le dábamos la bola para que hiciera una finta y luego se dirigiera al aro a buscar la falta. De esa manera pudimos tener más opciones ante los grandes conjuntos de la liga”, cuenta Oscar Silva, entrenador de Cardenales en aquella ocasión.

Portuguesa terminó cuarto en la ronda eliminatoria y en la semifinal se enfrentó al primer clasificado y favorito, el potente Trotamundos, campeón de las ediciones 1986, 1987, 1988 y 1989. “Creo que después de vencer a Carabobo el equipo elevó la moral. Ellos tenían los títulos de las cuatro temporadas anteriores y además habían ganado dos campeonatos suramericanos con un grupo bien profundo, pero nosotros nos mantuvimos concentrados y los pudimos dominar en seis juegos”, agregó Silva. Aquel era el Expreso Azul de Al Smith, Sam Shepherd e Yván Olivares, el conjunto que exhibía en sus vitrinas los trofeos del Suramericano de Clubes de 1988 (caracas) y 1989 (La Asunción).

Herrera estaba predestinado a liquidar al favorito Marinos de Oriente en la final. Con la serie igualada a dos en el gimnasio Lara Figueroa de Guanare, el espigado jugador recibió la pelota en la mitad de la cancha y la lanzó en el último aliento del juego para dejar en el campo al Acorazado y viajar a Puerto La Cruz con ventaja. Los orientales se impusieron en el sexto, pero en el séptimo los llaneros ganaron el título en un duelo que finalizó 90-89.

“La fortaleza mental fue clave para lograr ese campeonato. El grupo que tuve en ese momento era muy batallador, pero el líder absoluto era Herrera”, sostiene Silva. “Él estaba predestinado para el triunfo. Tanto que en el séptimo juego Marinos tuvo la última opción con un tiro de Tomas Morris que dio vueltas en el aro y salió. No podíamos perder”.

Carl, que estuvo acompañado por David Díaz, Diego Vásquez, Carlton “Chucky” Benton, entre otros, fue el Más Valioso tras esa actuación que retumbó hasta los oídos del Real Madrid.

El draft y el paso al Madrid

Herrera tenía la opción de jugar una temporada más en la universidad de Houston, pero en ese año maravilloso de 1990 decidió inscribirse en el draft de la NBA. La liga tenía 27 conjuntos, tres franquicias menos de las que compiten en la actualidad, y el venezolano fue tomado en el puesto 30 (tercer puesto de la segunda ronda) por el Heat de Miami que horas después lo negoció con los Rockets de Houston.

Solo tres extranjeros estuvieron en los primeros 30 de ese draft: el egipcio Alaa Abdelnaby, de la universidad de Duke, que fue seleccionado por los Blazers de Portland en el puesto 25; y el croata Toni Kukoc, del KK Split de Yugoslavia y considerado el mejor jugador de Europa, inscrito por los Bulls de Chicago en el puesto 29.

Al no tener el contrato asegurado en el primer año, Herrera aceptó un acuerdo con el Real Madrid. La pompa del Mundial de Argentina, su selección en la segunda ronda del draft y el gran cierre con la universidad de Houston puso a soñar a la directiva del equipo blanco en convertirle en su hombre franquicia y lo firmó por tres años, con una cláusula importante: sólo la unión podía ser disuelta si lo llamaban los Rockets.

“Hubo mucha expectativa. No me esperaba un recibimiento como aquel. Eso me sorprendió. Cuando llegué a España fue todo un revuelo; hubo muchos periodistas en el aeropuerto, recuerdo que los fotógrafos se enredaban y caían en la grama. Me sentía como un cantante de Rock. En realidad, no conocía el impacto que tenía el Real Madrid”, sonríe Herrera.

Años después conversó con el periodista español Javier Ortiz, columnista de El Periódico Extremadura, quien plasmó sus palabras en el portal de la Liga Endesa:

“No sabía lo importante que era Real Madrid como club, su envergadura, y todo lo que representaba. Después me fui dando cuenta, poco a poco, el trabajo que debía hacer allá. Estaba saliendo de la universidad de Houston en ese momento. Nunca había jugado afuera. Fue una experiencia muy bonita, España me encantó. Nunca quise marcharme de allí, ni siquiera irme a la NBA. Los Rockets de Houston estuvieron un año detrás de mí, buscando la forma de que fuera allá. Al final, en el último año cambiaron al entrenador que me llevó al Madrid. Trajo a otros jugadores y, por ello, tomé la decisión de irme a Houston; de lo contrario, creo que me hubiese quedado en España. Me gustó todo: la comida, el ambiente, el club, el trato y lo profesionales que fueron en Madrid. Una experiencia muy, muy bonita”.

1.-Carl Herrera fue uno de los más destacados de Venezuela en el Premundial de México. En la acción se observa en plena defensa ante Canadá. 2.-Acompañado por el presidente Rafael Caldera inauguró el Coliseo "Carl Herrera" en Guanare. 3.-En 2001 el entrenador estadounidense James Calvin confió en él para armar la selección que clasificó al Mundial de Indianapolis 2002. La foto corresponde al final del juego ante Panamá, donde la tricolor consiguió el boleto. 4.-Acompañado por su compañero en los Rockets, Clyde Drexler, el boricua José "Piculín" Ortiz, el uruguayo Horacio "Tato" López y Marcelo Milanesio / Fotos Archivo GÚN

El 23 de julio de 1991 la agencia Associated Press reseñó la noticia que los seguidores del baloncesto esperaban: “Carl Herrera recibió el permiso del Real Madrid para participar en el campamento de verano de los Rockets de Houston”. La buena nueva la anunció Steve Patterson, gerente general de los siderales.

La separación del Madrid fue lo mejor para ambas partes. Herrera trabajó duro durante el verano de 1991 y eso le abrió un cupo en los Rockets. El 11 de noviembre de ese año el entrenador Rudy Tomjanovich, que sucedía a Don Cheney, llamó del banco a Carl para que enfrentara a los Mavericks de Dallas y se convirtiera en el primer venezolano en la NBA. Fue un día de fiesta para Venezuela.

“Tuve que ir un día a la vez para adaptarme. Trabajé muy duro la parte física y tuve a grandes mentores desde mi llegada a Houston. Uno de ellos fue Hakeem Olajuwon, quien me dijo que con mucho esfuerzo podría quedarme en el equipo”, agradece Carl. De ser un jugador duro en los tableros y de vocación ofensiva, el criollo tuvo que modificar su juego y ser más defensivo. “Era la manera que tenía para poder mantenerme allí”.

“Recuerdo lo que Rudy (Tomjanovich) me dijo: ‘No es la posición más cómoda para ti, pero es la mejor para el equipo. Te voy a asegurar 20 minutos por juego si cumples con tu labor. Hay cosas que tienes que hacer para quedar dentro del equipo”, apunta.

El resto es historia conocida. Jugó ocho temporadas en la NBA, ganó los títulos de 1994 y 1995 con los Rockets, además vistió los uniformes de los Spurs de San Antonio, Grizzlies de Vancouver y Nuggets de Denver, con el que se retiró en 1999.

El venezolano jugó ocho temporadas en la NBA. Ganó los título en las temporadas 1993-1994 y 1994-1995 con los Rockets de Houston
Ilustración de Daniel Hernández

En la actualidad

Carl, a sus 50 años, imagina cómo habría sido su carrera en estos tiempos de redes sociales. Hace 25 años, con el internet incipiente, nos enterábamos de sus actuaciones a través de los despachos cablegráficos que llegaban a los medios de comunicación a través de las agencias internacionales

“A veces imagino cómo hubiese sido mi carrera en la NBA si en aquella época hubiese existido el actual boom de las redes sociales. Actualmente el mercadeo y la proyección por estos medios ayudan mucho en la visión que tiene la gente sobre un atleta. En estos tiempos es mucho más fácil darte a conocer”, comenta Herrera. “¿Te imaginas cómo hubiese tuiteado la gente el primer título que gané con los Rockets”.

El actual gerente general de Marinos de Anzoátegui extraña la lucha que se vivía en la NBA durante los años 90. “Había mucha competencia en todas las posiciones y los equipos eran muy competitivos, incluso hasta en los juegos de estrellas. Las grandes luminarias estaban regadas en los conjuntos y cualquiera podía ganar un juego”.

1.-Su encuentro con Greivis Vásquez luego de que este último firmara con los Grizzlies de Memphis en 2010. 2.-En 2008 fue asistente técnico de Nelson Solórzano en la selección nacional. 3.-En 2011 en el reencuentro con los compañeros de la selección que ganó el Suramericano de 1991

Quien fuera entrenador de Gigantes de Guayana habla de la competencia en la máxima liga: “La NBA está en una etapa de transición. Ahora no vemos a los atletas grandes y fuertes en la zona defensiva, los pocos que hay juegan incluso fuera, casi en el perímetro. La batuta del juego la llevan los pilotos. Golden State ha implantado su propio estilo de juego y el resto no ha podido manejarlo ni descifrarlo. Desde hace un par de años Stephen Curry tiene luz verde para jugar en la ofensiva”

Al final revela cuál es su equipo preferido. “Me quedo con San Antonio, que mantienen los principios del baloncesto clásico. Todavía juegan un básquet como se debe: abren la cancha para sus aleros, el pívot está en su posición. Recuerdo a los Spurs con mucho cariño porque ahí viví mi mejor año”.

Herrera llegó al punto más alto del baloncesto tanto con la selección nacional como en la NBA. Participó en los mundiales de Argentina e Indianapolis, ganó un título en Venezuela y su futuro apunta a ser dirigente de la selección de mayores.

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