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Reporte Escucha Creativa Cecrea La Ligua, 28 de abril de 2017

¿Cómo es la convivencia en el Cecrea de La Ligua? ¿Cómo conviven en este espacio niños, niñas y jóvenes, adultos, perros, comunidad, y facilitadores? ¿Cómo les gustaría convivir? ¿Qué acciones y qué compromisos son necesarios para lograr una buena convivencia? Con estas preguntas en mente, Cecrea La Ligua realizó su primera Escucha Creativa del año 2017, cuyo tema principal fue la convivencia.

Una Escucha Creativa es una metodología participativa que busca recopilar información para la constante retroalimentación del programa, el empoderamiento y la toma de decisiones en cada Cecrea. Para esto, se promueve la participación activa y lúdica de niños, niñas y jóvenes (NNJ), a través de estrategias de consulta, trabajo colaborativo y democrático.

Objetivos

  1. Realizar un diagnóstico y evaluar la convivencia en Cecrea La Ligua
  2. Proyectar las relaciones de convivencia en el Cecrea La Ligua en pro de generar acuerdos que ayuden a mejorarla.
  3. Profundizar el conocimiento por parte de los apoderados de la metodología Cecrea a la vez de estrechas el lazo intergeneracional
  4. Fomentar la apropiación del Cecrea por parte de la comunidad, esto en tanto lo atractivo del programa como de la infraestructura dispuesta para ello.

¿Qué hicimos?

Primer momento: recepción

Nos reunimos en el patio del Cecrea y luego de un juego para activar el cuerpo, invitamos a los adultos a conectar con su niño interior, acompañados en ese viaje de la mano de los niños, niñas y jóvenes participantes.

Las madres, con los ojos vendados, se columpiaron, saltaron a la cuerda y caminaron en zancos.

Luego, los participantes se dividieron en dos grupos al azar, ayudados por la dinámica del ¡1, 2, 3 momia es!, con música y globos de colores. Los grupos eran de diversas edades. Uno de ellos tenía 4 niñas y 3 madres, y el otro 1 niño, 4 niñas y 3 madres.

Segundo momento: Maestranzas

A cada grupo se le dio el desafío de armar la torre más alta que pudieran hacer, sólo con fideos, masking tape y un retazo de cuerda. Enfatizamos que no era una competencia y los motivamos a trabajar en equipo, donde todos/as debían participar. El objetivo era observar y reflexionar sobre la convivencia entre niños, niñas, jóvenes y adultos, en plena acción.

Posteriormente cada participante evaluó en forma personal cómo fue su participación durante el desafío. UTILIZAMOS PRIMERO UNA ENCUESTA CON EMOJIS Y LUEGO COMPARTIMOS LAS RESPUESTAS EN UNA DINÁMICA GRUPAL.

Después volvimos a los mismos grupos. En una mesa dispusimos un plano del Cecrea La Ligua, con diversas piezas que representaban distintos actores de la vida del Cecrea: adultos, jóvenes, niños y niñas, comunidad, perros, y equipo Cecrea. Invitamos a cada participante a distribuir las piezas en el plano según las preguntas: ¿Quienes conviven dentro del Cecrea? ¿Dónde me gustaría que estuviese mi mamá/papá? ¿Dónde me gustaría estar a mí? ¿Haciendo qué? ¿Con quiénes? ¿En qué espacios me gusta convivir con otros? ¿Cómo debería ser la convivencia en el Cecrea? ¿En qué lugar me gustaría que estuviese cada uno de estos personajes?

Algunas de las piezas utilizadas, y el equipo Cecrea La Ligua.

A modo de Consejo los/as invitamos a tomar acuerdos para mejorar la convivencia en el Cecrea a partir de lo vivido en cada grupo. La jornada terminó con una convivencia de música, pastelitos y café.

¿Qué escuchamos?

En el desafío de la torre de fideos, nos dimos cuenta de algunas dificultades para tomar los "turnos" y participar entre los adultos y los niños y niñas. Algunas madres no se atrevieron a involucrarse o sólo lo hicieron cuando se empezó a acabar el tiempo.

También se develó la diferencia de concentración y motivación de algunos de los más pequeños, en comparación con las jóvenes. Esto dificultó en algunos momentos la construcción de la torre. Sin embargo, al evaluar a través de la pauta individual, la mayoría valoró de forma positiva su participación y la de los demás, destacando que se sintieron escuchados, que sus decisiones fueron tomadas en cuenta, que ningún miembro del equipo fue discriminado y que disfrutaron la participación en la actividad.

Cuando trabajamos sobre el mapa del Cecrea reflexionaron sobre cada uno de los actores que participa en el Centro, a través de la colocación de las distintas fichas: primero cada integrante del equipo de forma individual colocó la ficha y posteriormente comentó el porqué la situaba en cierto lugar.

Sobre los adultos

Los niños, niñas y jóvenes se mostraron reacios a comentar sobre los adultos ya que habían algunos presentes, sin embargo más adelante se relajaron y pudieron opinar con soltura. Al hablar de este grupo etario y su relación en el Cecrea situaron al adulto sólo como sus padres y madres y en una primera instancia no develaron interés en que ellos participaran en el Cecrea. Luego de reflexionar un momento plantearon que sí podían haber espacios de participación pero esto dependía de cómo se contextualiza y cual era la actitud que estos adultos debían tener al entrar en la dinámica del Centro:

Me gustaría que los adultos sean buenos para jugar, divertidos, infantiles.... que opinen, argumenten.
Me gustaría que sean invitados sólo para eventos especiales.
Yo creo que todos pueden estar. Los adultos pueden ayudar a los niños a aprender.

Acerca de ellos/as mismos/as, las apoderadas dijeron:

Nos gustaría contribuir a ser parte más a menudo de las actividades, procesos y proyectos del Cecrea.
Las salas son espacios íntimos de ustedes con los niños. Pero afuera no se sabe mucho lo que pasa ahí adentro. Sería bueno hacer un taller juntos.
Hay cosas que ella ha aprendido que me enseña en la casa. A mí me encantaría aprender más del Cecrea.

Sobre los jóvenes

Se les consultó a los participantes sobre los jóvenes, como un grupo etáreo particular, que participa en el Cecrea de forma aislada. Sobre ellos los niños, niñas y jóvenes dijeron:

Si otros jóvenes que no son parte del Cecrea (alumnos del Liceo Pulmahue o grupos de danza que ensayan en Cecrea) van a usar los espacios, les pediría que limpien la sala antes de entregarla para que tengamos un mejor ambiente.

y los adultos dijeron:

Yo los puse en la huerta porque hay muy pocos que saben los nombres de las plantas. Se ha perdido mucho, ya no se valora el proceso. Hay que sacarlos del mundo ficticio y generar situaciones para trabajar en conjunto.

Sobre los niños y niñas

Las piezas que representan a los niños y niñas se encuentraban repartidas por todo el mapa. Ambos, niños/as y adultos, están de acuerdo en que falta que vengan más participantes al Cecrea. Sobre esto dijeron:

¡Falta que vengan más hombres!

Se devela también dificultades para participar con niños y niñas de diferentes edades en el interior de los laboratorios. En este sentido, destacan la necesidad de diferenciar estos espacios:

A los hermanos chicos los pondría en otro taller.

Sobre los perros

Una gran discusión se generó en torno a la presencia de perros en el Cecrea La Ligua. Esto, porque son perros de la ciudad que visitan el espacio. Hubo diferencias entre el punto de vista de los padres y de los niños y niñas sobre este punto, ya que estos últimos plantearon la necesidad de integrarlos a todo el quehacer del Cecrea, en cambio los primeros plantearon ciertos resguardos:

Hay que darles el amor que les falta porque los perros de la calle son peligrosos. Hay que generar consciencia. Nosotros tenemos que cuidarlos, darles comida entre todos los del Cecrea.

Y las mamás dijeron:

No deben estar en la sala porque ahí están los niños, y los perros les quitan atención.
A mí me encantan los animales pero me preocupa la seguridad. Debería haber un ambiente restringido para ellos.
Yo los puse en el patio porque se debe considerar la responsabilidad de tener un animal, los parásitos, las vacunas, las pulgas, los pelos.

Durante la conversación se logró considerar el punto de vista de todos y todas. En este sentido fue una buena temática sobre la cual discutir y los comentarios se fueron modificando en pro de integrar la visiones.

Sobre la comunidad

Se observa confusión, especialmente por parte de los niños/as, acerca de qué significa comunidad. Con la ayuda de una madre lo definen como: "comunidad somos todos".

La comunidad debe estar dispuesta a jugar, participar en las actividades, comunicarse y conversar.
Que los turistas consideren visita al Cecrea y que tengan acceso a la Pichi Ruka para que conversen.

Sobre el equipo Cecrea

Al hablar del equipo Cecrea se planteó este como todos los adultos facilitadores además de los encargados del programa. Con respecto a esto coincidieron en la importancia de la acogida de los niños y niñas:

Debiese estar en la entrada dándole la bienvenida a los niños.
Yo los puse en todas las dependencias del Cecrea. Deben estar en la acogida para recibir y entregar información a las personas que visitan el Cecrea, además de recibir a los niños que son parte de los laboratorios.

Acuerdos tomados:

  • Colocar un letrero de bienvenida en la entrada del Cecrea. El diseño del cartel puede ser en forma de arco iris para invitar a visitar y participar en el Cecrea.
  • Mantener la puerta de entrada cerrada con opción de apertura, para la protección de los niños más pequeños.
  • Construir un "museo" de todas las actividades que han desarrollado los participantes para mostrar a la comunidad.
  • Considerar el Cecrea como un espacio para todo tipo de edades.
  • Construir en conjunto un sistema de alimentación de los perros que sea mantenido a través de la colaboración de todos. Esto, con la intención de cuidar a los animales pero mantenerlos fuera del Centro.
  • Que exista una buena convivencia independiente de las edades. Para lograrlo debe existir el compromiso de todos de respetarse, aceptar sus diferencias, escuchar y tomar en cuenta lo que se dice.
  • Construir un calendario que esté afuera de la oficina y que tenga un sistema de turnos para regar/cuidar el huerto y darle comida a los perros.

Conclusiones/aprendizajes

Debido a los fuertes temblores, el día de la Escucha Creativa se cancelaron varias actividades en la Provincia; no obstante, en Cecrea decidimos realizar igual la actividad, pese a que el contexto podía afectar la convocatoria. Por otro lado, para que pudieran asistir los apoderados, hicimos la Escucha en un horario más tarde de lo común, lo que significó que al momento del Consejo y para la convivencia, ya era de noche.

Es importante tener en cuenta ambos factores porque la información recopilada no resulta tan representativa de los participantes que habitualmente asisten al Cecrea. Esto especialmente en cuanto a los participantes hombres, habiendo un sólo representante.

Teniendo esto en consideración, presentamos las siguientes conclusiones/aprendizajes:

  • Si bien los participantes opinaron, existe cierta dificultad para comprometerse con acuerdos de convivencia. Se muestran dubitativos a la hora de escribirlos en el papelógrafo grande final, pero finalmente logran ponerse de acuerdo. Será importante hacer seguimiento de estos acuerdos y diseñar una estrategia para comprometerse colectivamente a su cumplimiento.
  • Como primera experiencia intergeneracional, observamos que la conversación solía dividirse; es decir, cuando hablaba una madre, hablaban todas y las niñas se distraían, y cuando las niñas hablaban, las madres se hacían a un lado. Esto plantea el desafío de promover el co-protagonismo, desarrollando actividades para fomentar el diálogo intergeneracional. Esto sobre todo considerando el interés muto de involucrar a las familias en el Cecrea.
  • Se observó timidez por parte de los apoderados. En general siempre le daban el espacio a los niños para participar, antes de ocuparlo ellos. Por su parte, los niños y niñas se mostraron alegres de compartir una actividad lúdica con sus madres.
  • Nos dimos cuenta de que para una Escucha de este tipo es crucial antes que todo definir ciertos conceptos colectivamente, como convivencia y comunidad. Sería bueno hacerlo a través de alguna dinámica.
  • En la dinámica de la torre de fideos se observó una falta de mirada crítica a la hora de evaluar colectivamente lo experimentado. Esto, porque los observadores sí registraron dificultades para trabajar en conjunto pero los participantes no. Se debería trabajar en más instancias intergeneracionales a fin de tener confianza para dialogar y, en el mismo sentido, evaluar a cada uno. Todo esto en el marco del trabajo colaborativo y co-protagonismo que propone la Metodología Cecrea.
  • En la Escucha los participantes no identificaron grandes problemas de convivencia en Cecrea, sino más bien, asuntos cotidianos a mejorar, como alimentar a los perros, preocuparse del huerto; y aspectos a fortalecer, como involucrar a los apoderados y aumentar la convocatoria de niños, niñas y jóvenes.

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