Apoyos que cambian vidas O incluso las salvan. Nos hemos puesto en contacto con todos aquellos profesionales que dedican su vida a ayudar a las mujeres que han sufrido o sufren violencia de género. Sus palabras no dejarán indiferente a nadie.

Cristina, Yolanda, Vanessa, Lorena, Luisa, Estefanía, Isabel, Mónica… Estos nombres son tan solo unos de los pocos que reflejan que la violencia de género es una realidad. Una cruda realidad que tienen que vivir cada día cientos de mujeres que sufren malos tratos por parte de sus parejas, ex-parejas, jefes, clientes, compañeros de trabajo, amigos o familiares. Este tipo de violencia ha dejado ya, solamente este año, 40 víctimas en España, según estadísticas realizadas por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género.

La violencia de género sigue socavando la autonomía de miles de mujeres cada vez mas jóvenes. Abogados, trabajadores sociales y psicólogos advierten de que hoy en día los adolescentes continúan reproduciendo roles y comportamientos anticuados que se creía que estaban superados en la sociedad actual. La única forma de evitarlos y cambiar el panorama actual es educar en la igualdad, enseñando que en el amor no caben mitos sexistas ni tópicos como los del príncipe azul que aparece en los cuentos infantiles.

Esta es la visión de mujeres como Beatriz Cuaresma Delgado que, tras sufrir un largo año y medio de malos tratos por parte de su ex-pareja, lo ha superado gracias a ellos. O más que superado, la han ayudado a ver las cosas de otra manera y no como él se las hacía ver. La han apoyado para que ella sola, tras dos años de terapia, se haya quitado la venda de los ojos y se haya aprendido a querer y valorar. A aceptarse tal y como es y no como él la hacía ser: sumisa y callada.

Beatriz Cuaresma tardó en darse cuenta de que la violencia de género no son casos aislados que solo sufran las mujeres mayores, casadas y con hijos. Hoy, a sus 29 años de edad, camina sin miedo y sin vergüenza, dos sentimientos que la han acompañado durante varios años y que ha empezado a enterrar gracias a la ayuda de estos profesionales y de otros tantos que han conseguido que, tras un juicio realizado hace tan solo 2 años, su ex-pareja ingresara en prisión hace cuatro meses, donde permanecerá, según la condena, durante 24 meses más.

A pesar de que la vida de esta joven dio un giro de 180 grados con tan solo 22 años, ahora todo sigue su cauce y está a punto de llegar a su vida la mayor de sus ilusiones: Noa. Madre soltera que, con la ayuda de sus padres, su hermana y sus amigas, conseguirá sacar adelante a una niña que, a pesar de los miedos que la genera que viva “en una sociedad aún tan machista”, la educará “en la igualdad”, haciéndola ver a la pequeña que “las mujeres tienen que ser respetadas no por el hecho de ser mujer, sino por el hecho de ser personas”.

“Las mujeres tienen que ser respetadas no por el hecho de ser mujer, sino por el hecho de ser personas”

Profesionales como trabajadores sociales, abogados, psicólogos y policías ayudan a las víctimas que sufren o han sufrido este tipo de violencia para que dejen atrás esa etapa de su vida y puedan superarlo y enfrentarse a los miedos y desconfianzas que estos maltratos les hayan generado.

Abogada 24 horas al día

“El principio y el fin de la violencia de género está en la educación”, aseguró Ana León Garrigosa, abogada diplomada en Derecho Matrimonial y experta en Medición Familiar. “La clave es, sin duda, la revolución desde abajo, desde lo pequeño, incidiendo en la educación desde niños tanto en casa como en el colegio”, mencionó la jurista.

Todos los días llegan a la mesa de su despacho de Valladolid decenas de casos de violencia de género y, tras muchos años ayudando a las mujeres víctimas de estos abusos, León explicó que “esto es solo el principio”, ya que “están empezando a cambiar las cosas pero aún nos queda todo por hacer”. “Hay puertas pero no se empujan”, afirmó la abogada, quien expresó de manera convincente que “aunque ya haya facilidades, se debería crear un instrumento para que ellas solas puedan sacar adelante a sus hijos y la economía no sea un condicionamiento a la hora de denunciar”.

Fuente: http://www.abogadovalladolidmediadoranaleon.com

Tras muchas horas en su despacho atendiendo a decenas de clientes con casos muy dispares, al terminar su jornada laboral no acaba todo. “Muchas veces me han llamado a las 5 de la mañana para que acuda a ayudar a una víctima y en esos momentos es lo que ellas necesitan: ayuda, confianza y seguridad”, aseguró León, quien está disponible las 24 horas del día para las mujeres que tanto apoyo necesitan en esos momentos.

“Muchas veces me han llamado a las 5 de la mañana para que acuda a ayudar a una víctima y en esos momentos es lo que ellas necesitan: ayuda, confianza y seguridad”

La violencia machista no son solo golpes, heridas. El maltrato también comprende el psicológico, y aquí el agresor suele incidir en los niños que, sin quererlo, son testigos involuntarios de una violencia que también les perjudica, ya que afecta a su desarrollo personal, psicológico e incluso físico.

Estas situaciones se han agravado desde el 2011, momento en el que comenzó la crisis en España y, a su vez, han disminuido el número de denuncias por violencia de género en Castilla y León porque el miedo de las mujeres a perder a sus hijos y no conseguir para ellos un buen futuro se incrementó.

La policía, más que un apoyo moral

Muchas son las llamadas de teléfono que recibe a diario la comisaría de Delicias, en Valladolid, donde un gran número de mujeres denuncian a sus parejas o ex-parejas tras haber sido agredidas física o psicológicamente.

UFAM (Unidades de Familia y Mujer) Protección es un departamento dentro del Cuerpo Nacional de Policía compuesto por policías especialistas cuya finalidad es la prevención en el ámbito de la violencia de la mujer y en el ámbito familiar, la protección de las víctimas y una mayor capacidad en la investigación de los actos delictivos.

“Toda aquella agresión hacia la mujer se considera violencia de género” asegura uno de los miembros de UFAM Protección de Valladolid, cuyo objetivo dentro de este departamento es prestar atención especializada y personalizada a las víctimas de violencia de género, doméstica y sexual.

“El número de denuncias falsas que llegan a comisaría sobre violencia de género no llega al 1%”

“La gran mayoría de las mujeres que llegan a comisaría a poner una denuncia vienen acompañadas de un familiar”, afirma el policía, a lo que añade que “el número de denuncias en Castilla y León ha aumentado pero todavía falta que muchas por salir a la luz”, las cuales podrían evitar cientos de víctimas por este tipo de violencia ya que se tomarían medidas cautelares o de protección contra el maltratador.

Fuente: Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades

Según el policía, “el número de denuncias falsas que llegan a comisaría sobre violencia de género no llega al 1%”. Se basan en “contradicciones” a la hora de detectar este tipo de denuncias y uno de los motivos más frecuentes es que la mujer acabe arrepintiéndose de denunciar a su pareja por las consecuencias que puedan darse.

“Desde el comienzo de la crisis, el número de denuncias por violencia de género se ha reducido drásticamente”, señala el policía vallisoletano, “por lo que esta situación ha supuesto un elemento clave que ha incidido negativamente en el maltrato”. Alguno de los motivos por lo que no se denuncia es por la grave situación familiar que están pasando en sus hogares. “El escaso dinero que llega a casa hace que la mujer se lo piense más a la hora de denunciar a su cónyuge”.

En el año 2007 se puso en marcha el Sistema Integral para los Casos de Violencia de Género (VioGen) del Ministerio del Interior, una base de datos utilizada a diario por la Policía Nacional, la Guardia Civil, la Policía Autonómica y Local, los Servicios Sociales, las delegaciones del Gobierno, etc.

Fuente: Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades

El miembro de la UFAM Protección explica algunos de los objetivos que se llevan a cabo con este sistema:

  • Introducir toda la información importante que se considere necesaria.
  • Según el nivel de riesgo que se detecte, ejecutar un seguimiento y una protección a las víctimas en todo el territorio nacional.
  • Anunciar avisos y alertas cuando se descubra alguna incidencia o suceso que pueda poner en peligro la integridad de la víctima.

Señala que estas medidas son “muy útiles para la protección porque conoces los niveles de riesgo”, teniendo en cuenta que “cuando una víctima presenta la denuncia, los niveles de riesgo aumentan”.

Psicólogos como guías hacia la luz

"Tras la terapia, el contraste emocional que presenta la víctima puede ser tan literal como entrar llorando y salir con una sonrisa". Estas son las palabras de Inés González Carballo, Psicóloga Sanitaría al frente de un gabinete en Valladolid y especializada en el abordaje de Trastornos Clínicos.

Por su consulta han pasado personas con problemas de todo tipo, sin embargo, el tema de la violencia de género sigue siendo uno de los que, por desgracia, ocupa un lugar importante en su labor diaria. Dentro de lo que es su consulta privada, recibe casos de este tipo frecuentemente.

Según su experiencia, declara que las mujeres que llegan a su despacho tras haber sufrido maltrato por parte de sus parejas o ex-parejas suelen presentar un estado anímico y psicológico bajo. Sin embargo, insiste en que hay que diferenciar entre aquellas que han sido víctimas durante tan solo unos meses y las que lo han vivido de manera crónica durante años. No obstante, la mayoría llevan asumido un sentimiento fuerte de culpa y presentan un cuadro psíquico depresivo, si no es ya una depresión. La intervención psicológica que ofrece a la víctima a nivel terapéutico es de reconstrucción de la autoestima y de paliación de la relación dependiente hacia el maltratador.

Cuando se habla de violencia de género, directamente se relaciona con maltrato físico. Sin embargo, asegura que el maltrato psicológico suele ser más común de lo que se cree y de los más difíciles de detectar. La ausencia de secuelas visibles hace que pase desapercibido, ya que se suele ejercer mediante insultos, acoso o humillaciones, los cuales están creciendo en la actualidad mediante las redes sociales y entre los jóvenes. Según la profesional, este tipo de vejaciones suelen ser la antesala del ejercicio de la fuerza física, pero insiste en que no se da en todos los casos.

"Cuando tu ves que una persona acude a consulta estando en una situación de este tipo y poco a poco la terapia va haciendo que se encuentre mejor, siga adelante y enfoque la vida de manera distinta, es muy gratificante"

Manifiesta, emocionada, que cada vez que realiza un abordaje clínico, el nivel de satisfacción que la produce es inmenso, pero que los casos de violencia de género le van haciendo ver la vida de forma distinta, ya que "son procesos que tocan el corazón y los sentimientos de manera muy directa". Para ella es un orgullo ver la mejora en la cara de la persona que ha recibido su ayuda tras el tiempo de terapia. Asegura sentir "la fortaleza interna con la que salen de su consulta" y recalca que "esa vitalidad es de suma importancia", ya que se relaciona con que la afectada, que llega pidiendo ayuda con una devaluada capacidad para las relaciones sentimentales, sepa hacer unas buenas elecciones de pareja en un futuro y tenga la capacidad de no caer en un estado dependiente hacia su compañero.

Anima a pedir ayuda a todas las víctimas de este tipo de malos tratos. Afirma que ese pedir ayuda no quiere decir que esa persona tenga que gritar "a los cuatro vientos" que está sufriendo violencia de género, sino que ese apoyo se puede encontrar en el entorno más cercano. Si ese cimiento, como son la familia o los amigos, no fuese una salida segura para esa mujer, asegura que siempre estarán ahí profesionales como ella para brindar esa asistencia necesaria.

En cuanto a la medidas que debería llevar a cabo el Gobierno, González apunta que siguen siendo escasas las campañas en contra de esta lacra. Aunque hayan aumentado en los últimos años, "a nivel social no se destinan los recursos de financiación suficientes de concienciación sobre la causa" y, a nivel penal, cree que sería ideal la implantación de sentencias más duras.

En este sentido, considera que para España aún queda un largo camino por recorrer en comparación con otros países de la Unión Europea. Apunta que "para conseguir esa igualdad se tendrían que dejar de implantar medidas y políticas que desigualan a la mujer". Aunque estas leyes se elaboren con el objetivo de conseguir esa equidad entre ambos géneros, el simple hecho de que se establezcan significa dar por hecho que la mujer necesita esos apoyos para poder estar a la misma altura que el hombre.

Los datos destapan la realidad

Estos son solo algunos de los profesionales que tienen más peso en el camino hacia la libertad de las mujeres que sufren violencia de género. Todos ellos aseguran que la sociedad está cambiando, pero que aún queda mucho por hacer. Hay que cambiar la educación, la mentalidad de los jóvenes, algo en lo que, según Teresa Gema Martín Casado, profesora y miembro de la Cátedra de Género de la Universidad de Valladolid y experta en comunicación, publicidad, género e igualdad, la publicidad y los medios de comunicación influyen en gran medida. "Muchas de las campañas que vemos cada día en televisión son sexistas y no presentan en igualdad al hombre y a la mujer", aseguró en una conferencia impartida a los alumnos de 3º de Periodismo de la Universidad de Valladolid. "Al hombre se le sigue atribuyendo la posición dominante y de superioridad, por lo que algunos de ellos sienten que pueden ejercer la violencia sobre una mujer", afirmó Martín. "Aquí comienza la violencia de género".

Fuente: https://www.flickr.com/photos/carlosbarrenauva/11048032173

La profesora de la Universidad de Valladolid manifestó su gran preocupación por el gran número de jóvenes de entre 19 y 27 años que aseguran, según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid con el Ministerio, ver normales muchos de los comportamientos que son considerados maltrato. El 35% de los chicos jóvenes creen que controlar todo lo que hace su pareja no es maltrato, y un 26,2% de las chicas están de acuerdo con ellos.

Además, Gema Martín señaló que "es curioso ver cómo algunas chicas que sufren maltrato o lo han sufrido no lo confiesan o no lo quieren ver". El 9,2% de las jóvenes encuestadas aseguran haber vivido situaciones de maltrato por parte de chicos con los que están saliendo, han salido o con los que querían salir. Entre los chicos, un 13,1% afirman haber ejercido o intentado ejercer situaciones de maltrato respecto a ellas.

Estos datos dejan al descubierto que aún hay mucho por hacer, para cambiar lo que existe y para mejorar lo que venga. "Hay que empezar por hacer campañas que animen a salir de ahí a las mujeres que sufren violencia de género y para luchar por ellas", aseguró contundente la experta en comunicación y publicidad.

Cada uno de estos profesionales y expertos ayudan desde fuera a que la vida de cientos de mujeres mejore cada día. Pero desde dentro, son ellas las que tienen que dar el paso. El paso para comenzar un camino en el que no hay odio, miedo ni muerte. Un camino que recorrerán, poco a poco, para dejar atrás el sufrimiento y comenzar una vida llena de oportunidades, felicidad y libertad.

Hay salida. Tras una llamada, decenas de manos sujetarán las tuyas para apoyarte.

AUTORAS

De izquierda a derecha: Isabel Muñoz Diez, Marta Salas de Aza y Aitana Sánchez Panero (Estudiantes de 3º de Periodismo en la Universidad de Valladolid).

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