¿Porqué es Hermana de María de Sch?

Esta pregunta me la hicieron muchas veces durante la semana de misiones

¿Porqué soy Hermana de María de Schoenstatt?

Porque junto con el descubrir la riqueza del santuario, lugar donde siempre quiero estar, me dí cuenta que Schoenstatt llenaba demasiado mi corazón, que me hacía sentir plena, feliz y podía ser yo misma. Era una felicidad tan grande que nunca quería perderla.

Mientras estudiaba la universidad muchas veces pensaba: “La escuela me quita mucho tiempo”. Y me urgía terminar para dedicarme por completo a Schoenstatt.

Con el paso del tiempo me dí cuenta que este anhelo de estar totalmente a disposición de la Mater fue mi llamado a consagrarle toda mi vida. Mi amor por Schoenstatt fue creciendo y la experiencia vital de ser instrumento, de ser aceptada tal y como soy, de anhelar se una pequeña María y de luchar por altos ideales, me llevó a tomar la decisión, no fácil pero certera, de ser Hermana de María y entregar para siempre todo mi corazón, mis pensamientos y mi voluntad a aquello que me llenaba por completo.

Tomé la decisión por la vocación religiosa pensando no en lo que dejaba, en lo que ya no podría hacer, en lo que no tendría, sino en todo lo que obtendría, en lo que llenaría mi vida por completo y lo que yo quería entregar al estar en todo momento a disposición de la Mater.

Todos los días, al ponerme mi vestido de María, agradezco por ser pequeña y a la vez tan grande, ser débil y a la vez fuerte, por ser instrumento, hija del Padre, novia de Cristo y guía de muchas personas que Dios me va confiando

Todos los bautizados estamos llamados a la santidad. Todas las mujeres ya llevamos rasgos de María en nuestro corazón y una corona invisible de dignidad y nobleza sobre la frente.

Pero como Hermana de María los rasgos de María y la corona invisible se vuelven posesión, herencia y tarea. Así, la pureza de mi corazón y sentimientos, la fuerza de mi voluntad y la pobreza de mi espíritu van directamente a Dios, a la Mater, al Santuario y todos mis anhelos, mi fuerza, mi amor, mi tiempo lo entrego por completo y para siempre, día a día, momento a momento a aquello que me hace completamente feliz, plena, realizada.

Es increíble saber que a través de mi Dios quiere dejar su sello en el mundo, el sello mariano en el espíritu de nuestro Padre Fundador.

El vestido de María expresa mi anhelo por la santidad y la tarea que me ha sido confiada de asemejarme a María como Inmaculada, Madre de Dios, portadora de Cristo, Mater Dolorosa, Corazón de la Iglesia

Necesitamos matrimonios y familias santas, jóvenes misioneros comprometidos, señoras fieles, pero también jóvenes generosas que se comprometan a asumir en su corazón la totalidad de la riqueza y el amor de Schoenstatt y quieran poner todo su tiempo, fuerzas y corazón al servicio de nuestra Madre y Reina de Schoenstatt.

¡Sólo entonces éste podrá crecer, desarrollarse y dar fruto en nuestro país, en el mundo!

Yo creo en la misión de Schoenstatt para el mundo de hoy y quiero ser parte de esta historia sagrada como ofrenda por la victoria del Padre.

¿Porqué soy Hermana de María? Porqué fui elegida para SERVIR, AMAR y VIVIR lo que SCHOENSTATT ES.

Y rezo para que todas aquellas jóvenes que experimentan esta grandeza y felicidad en Schoenstatt se atrevan a dar un “Si” total.

Hna. M. Alejandra Chacón

Instituto de las Hermanas de María de Schoenstatt México

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