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¿Por-ky marchamos? marcha en pereira por la defensa de la educación pública

“La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia.” (Antonio Gramsci).

Por Santiago Ramírez/ Texto Margarita Rojas

Desde el 2011 no se había presenciado una marcha estudiantil de gran magnitud como la que vivió el país el 10 de octubre. Han pasado siete años donde Colombia no ha parado de luchar contra sí misma, porque no solo son las guerrillas, la delincuencia o el gobierno y sus políticas, las que han desangrado el espíritu colombiano, sino que la indiferencia y el desinterés en la educación ha significado que ser maestro en Colombia termine en una ‘pelea casada’ con el Estado.

Esta es una de las razones por las cuales en Colombia millones de estudiantes salieron a las calles y gritaron en una sola voz que están presentes y unidos para enfrentar, una vez más, las irregularidades del país, que empiezan con un “ese tal paro no existe” y “¿usted no sabe quién soy yo?”, para luego silenciar el micrófono de una líder estudiantil en pleno Congreso. Este no es un reclamo de ‘mamertos’, ‘indiferentes’, ’revoltosos’ u ‘opositores’, tampoco es una lucha de educación pública y privada, es un llamado de estudiantes, de ciudadanos que saben que la educación es lo único que permitirá mejorar nuestra sociedad.

En Pereira, como en otras ciudades, se sintieron los pasos estremecedores de indignación, y apunta de batucadas y música colombiana esta ciudad bailó, cantó, marchó y le hizo entender al gobierno que la educación es un derecho, no un privilegio ni un ‘cochinito’ el cual se le puedan exprimir los recursos.

No sólo fueron estudiantes y administrativos los que se unieron a la lucha, sino que transeúntes y adultos mayores, vieron en los jóvenes la oportunidad de mejorar el panorama actual y reconstruir una nación que poco a poco decae.

La educación está estancada y el arte de educar se ha convertido en un martirio para muchos profesionales. La gran movilización estudiantil fue solo una muestra de todos los problemas que faltan por resolver, sin embargo, aún persiste la chispa de la esperanza de una Colombia más educada e incluyente, donde la lucha continúe y el futuro esté en manos de todos.

Credits:

Fotografías por Santiago Ramírez Texto Margarita Rojas

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