La puerta de palo soneros campesinos de la cuenca del Papaloapan

Herederos del antiguo y enigmático conocimiento de la música tradicional jarocha, los instrumentistas ―jaraneros, requintistas, armoniqueros― y los versadores froman parte de un mundo peculiar.

Sin ellos el ritual del fandango sería imposible, cada uno carga su historia y la muestra discreta ―y a su manera― a un costado de la tarima justo cuando quiere arrancar el festejo del zapateo.

Fotografías: Agustin Estrada / Textos Ricardo Pérez Montfort (Ensayo hecho en el estado de Veracruz, México)
A la memoria de todos los músicos que aparecen en este trabajo y que han dejado de deleitarnos con su música, en especial a Don Esteban Utrera.
Photography: Agustín Estrada / Text: Ricardo Pérez Montfort (Photo Essay done at Veracruz State in Mexico).

Don Elías Meléndes rasguea su jarana con calma que semeja el meneo de un follaje movido por la brisa. Sus dedos son duras ramas unidas a las cuerdas que suavemente se proponen hechizar al que lo ve y lo escucha.

Don Elías Meléndes

Figura patriarcal y legendaria entre los soneros de la cuenca fue don Chico Hernández, a quien unos judiciales le destrozaron los dedos con la cacha de una pistola. No obstante, siendo él mismo un notable curandero y mago, logró regresar su tacto noble al requinto. Sentado sobre su cama paseaba su mano como una gorda libélula sobre el diapasón de su instrumento. Rara vez sonreía y su mirada invariablemente escudriñaba los ojos de quien se posaba frente a él, mientras el respuntear del requinto no dejaba de sonar.

Don Chico Hernández

Don Tino Corro es uno de los pocos músicos que quedan en Providencia, allá por el rumbo cañero de Ángel R Cabada. Sembrando su maíz y su caña en tierras que hasta hace poco eran ejidales, don Tino se gana la vida como tantos otros soneros campesinos. Sin embargo es tocando su requinto tercero como logra afirmar su versatilidad jarocha.

Don Tino Corro

Don Leonardo Rascón es quizás el único ejecutante de son jarocho con armónica en la región, aprendió sólo "...desde chamaco" cuando en alguna feria tuvo la ocurrencia de comprarse el instrumento mismo que puede escucharse en el verdor de su propio paraiso.

Don Leonardo Rascón
Don Leonardo Rascón

Andrés "El Güero" Vega se estableció en Boca de San Miguel donde vive cultivando caña. Su maestría en el requinto lo ha convertido en un integrante imprescindible en los fandangos locales y en figura mítica entre los que profesan culto al son jarocho.

Don Andrés Vega

Don Esteban Utrera, carpintero y cultivador se encontró con el requinto y los fandangos apenas entrando en la adolescencia. Capitán de una familia de soneros, con su requinto en la mano Don Esteban, al igual que los otros soneros aquí mencionados sabía hablarse de tú con el ritual fandangero en su tierra y, vamos, en cualquier parte del mundo.

Don Esteban Utrera
El fandango campesino en Veracruz
Tarima (o puerta de palo) para bailar el zapateado al compás del son jarocho.

Fotografía y textos adaptados para esta versión digital tomados del libro La puerta de palo, Ediciones ERA / Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 1998.

Fotografía: Agustín Estrada / Textos: Ricardo Pérez Montfort.

Todos los derechos reservados, © 2017.

Credits:

Agustin Estrada / Mexico

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