"PARA QUE YO ME LLAME ÁNGEL GONZÁLEZ" ÁNGEL GONZÁLEZ

BIOGRAFÍA

Todos los trágicos sucesos familiares que le ocurren durante su infancia y la Guerra Civil marcan su vida y quedan reflejados en forma de dolor y sufrimiento en su poesía. La crítica social o el existencialismo son ejemplos de la visión de la vida del poeta.

PARA PROFUNDIZAR EN LA VIDA Y OBRA: ÁNGEL GONZÁLEZ (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes)

ETAPAS DE SU OBRA

La poesía de Ángel González ocupa, casi por entero, la segunda mitad del siglo veinte: su primer libro Áspero mundo (1956) y sus últimas composiciones, diecinueve textos reunidos en la antología 101+19=120 poemas bajo el epígrafe “poemas inéditos”, fueron editadas en 1999. Se pueden apreciar tres etapas:

  • 1ª etapa: Desde Áspero mundo (1956) hasta Tratado de urbanismo (1967), la decepción y el pesimismo existencial se aúnan con una dura crítica del mundo circundante. La poesía se convierte en un instrumento clarificador tanto de la experiencia del poeta como de la sociedad que lo condiciona. El tema vertebrador es el paso de tiempo, al que se supeditan una serie de subtemas como el amor, el desengaño, el absurdo de la vida, la infancia como paraíso perdido y el transcurrir histórico. En Grado elemental (1962) la ironía es central y sirve para parodiar el entorno político y social de la época.
  • 2ª etapa: Abarca desde Breves acotaciones para una biografía (1971) hasta Prosemas o menos (1984). Se incorpora a los textos lo lúdico: la ironía deriva hacia el humor y abundan las inversiones y distorsiones semánticas, la ruptura de frases hechas, los neologismos y los juegos de palabras.
  • 3ª etapa: Se abre con Deixis en fantasma (1992) y concluye con Nada Grave (2008). Continúa en su obra la obsesión por el paso del tiempo y el testimonio del tiempo histórico.

CONTEXTUALIZACIÓN DEL POEMA

Pertenece al grupo de poetas denominado Generación del 50 o Generación de medio siglo. Su experiencia como “hijo de la guerra” la plasmó en su primer libro de poesía, Áspero mundo (1955). En él, Ángel González muestra la imagen de un hombre arrojado a un mundo vencido y sin valores. Expresa la decepción y las dudas existenciales que tiene, a la misma vez que hace una enorme crítica del mundo que le rodea. Tras su segundo libro en 1961, Ángel González pasó a ser adscrito al grupo de poetas conocido como la Generación de los 50 o Generación de medio siglo.

Este poema en concreto pertenece a una etapa que se le ha llamado poesia desarraigada o existencial, un movimiento immediato a la postguerra dominado por la amargura y el pesimismo de no encontrarle ningún sentido a la vida.

Aunque hay desarraigo en su obra, predomina la dimensión personal e íntima, con cierto escepticismo, Desde el punto de vista estilístico, aunque se conserve el tono conversaciones, se evita el prosaísmo, que había sido excesivo en algunos poetas representantes de la poesía social. Se intenta renovar el lenguaje poético poniendo acento en los valores estéticos y formales del poema.

TEMA

Sucesión de los hechos que han sido necesarios para que el poeta llegue a existir y a llamarse Ángel González.

Subtema: la vida es una fuerza que arrasa y a su paso deja escombros, muerte y ruina.

El poeta se abstrae de su propio nombre para reflexionar sobre sí mismo y verse como un extraño. Llega a la conclusión de que su ser no es distinto al resto de los hombres que le precedieron en la historia, a los que ahora está pasando revista "trepando por los siglos y los huesos" en "el viaje milenario de [su] carne" (vv. 11 y 12)

A pesar de que el primer verso parezca indicar que este va a ser un poema muy personal, ya que el poeta se nombra a sí mismo, nombre y apellido, en primera persona, la experiencia que este transmite es universal. Eso es porque “para que [él] se llame Ángel González”, el poeta va al principio de la humanidad y recorre toda la historia de la civilización. No nos habla de sus padres o de sus antepasados, habla de “hombres de todo el mar y toda tierra” (v. 5), del “viaje milenario de mi carne / trepando por los siglos y los huesos” v. 11-12). Así pues, el valor del poema es universal, de forma que podría cambiarse el nombre del primer verso por el de cualquier otra persona, y seguiría teniendo el mismo efecto.

Hay un marcado pesimismo y cierto escapismo que alejan estos versos de la poesía social. Hay un retorno a lo íntimo, al fluir del tiempo y una evocación nostálgica.

El poema transmite la sensación de desaliento. El poeta se cuestiona su existencia y el porqué de tanto sufrimiento humano. Considera que él es “un escombro”, puesto que es lo que queda de todo lo que ha sido, “el resultado” de la humanidad. Sin embargo, el poeta se considera un escombro “tenaz”, lo que significa que a pesar de todo se aferra a la vida. Esta idea, de tenacidad, de querer vivir a pesar de que la vida no tenga sentido, se ve reforzada en los versos 14-16, cuando se refiere a la humanidad en general: “sobreviviendo / naufragios, aferrándose / al último suspiro de los muertos.”

ESTRUCTURA DE CONTENIDO

En la 1ª parte (vv. 1 - 4) presenta el tema, que se desarrollará a partir de los dos puntos del verso 4. Ángel González nos presenta su nombre, en el verso 1.

La conjunción espacio-temporal es la que nos explica la 2ª parte  (vv. 5 al 12). El espacio tiene las referencias a la tierra y también al mar esenciales a Asturias (verso 5); y en los tres versos siguientes (6-8) nos sorprende la "localización" del vientre de la mujer, que deja de ser humano para ser un espacio, un lugar fértil, eso sí, o la sucesión de cuerpos y más cuerpos (fuerte encabalgamiento que agranda la idea de amontonamiento), convirtiendo toda la línea de antepasados (de los que el poeta, sabemos, tan orgulloso estaba), en lo que aparece como una aglomeración de carne, materia, como la que pesa sobre el suelo del verso 2. Al tiempo se refiere de los versos 9 al 12, en los que sigue abundando en la idea de su materia a través de los años, a los que cita con términos astronómicos (solsticios y equinoccios) o con el sintagma "viaje milenario", contraponiendo esa magnitud cósmica a la pequeñez modesta de su ser.

En la 3ª parte del poema (vv. 13- 20), hace un viaje inverso al de la parte anterior: recoge de una forma especular las referencias espacio-temporales, y acaba presentándose él mismo (verso 16) como "resultado", "fruto", "despojo". La cada vez más reducida extensión de los versos 18, 19 y 20, de 11, 7 y 5 sílabas, ayuda a la idea de humildad, de su pequeñez, conectada con la visión existencialista del poema.

La última parte (vv. 21-26) es una explicación de sí mismo. Son versos en los que asistimos a una lucha existencial por explicarse el sentido de la vida, por comprender la esencia humana, por asumir la lucha del hombre: lucha contra el fracaso de la historia y de la muerte, lucha tenaz, enloquecida, que se resiste, que saca fuerzas del propio desaliento.

Ángel González nos lleva en este poema a un viaje desde el origen de los tiempos hasta su momento presente; hasta presentarse a sí mismo no como poeta, sino como ser humano. Se plantea la lucha contra la historia, "pasaje lento y doloroso", y contra la muerte, "último suspiro de los muertos", pero, aunque salga perdiendo, sigue luchando, haciendo de esa lucha "el éxito de todos los fracasos", la esencia de la condición humana, dotada de "la enloquecida fuerza del desaliento".

MÉTRICA

El poema se trata de una silva asonantada (versos endecasílabos, mezclados con heptasílabos) rimados en asonante los pares.

FIGURAS RETÓRICAS

Anáfora: "para que" (v. 1 y 2)

Personificación de carne (v. 11 "el viaje milenario de mi carne"), de escombro (v. 21, pues es "un escombro tenaz") y de fuerza del desaliento (v. 25, pues es una "fuerza enloquecida").

Perífrasis: "Solsticios y equinoccios alumbraron / con su cambiante luz, su vario cielo, / el viaje milenario de mi carne" vv. 9-11 (rodeo para decir que pasó el tiempo)

Enumeración con asíndeton: "el resultado, el fruto, / lo que queda...(vv. 17- 18); "que se resiste / a su ruina, que lucha contra el viento, / que avanza..." (vv. 21- 23)

La enumeración ha sido elegida por otros poetas para expresar su concepción amarga de la existencia humana. Por ejemplo, el último verso del famoso soneto gongorino en el que se recoge todo aquello en lo que se va a convertir el yo lírico cuando muera: "en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada". Y también, el poema de Antonio Machado que concluye con la siguiente enumeración: "Por estos campos de la tierra mía,/ bordados de olivares polvorientos,/ voy caminando solo,/ triste, cansado, pensativo y viejo".

Oxímoron: el éxito / de todos los fracasos. ("exito‟ y "fracaso‟ son conceptos opuestos; en este caso, como están dentro de un mismo sintagma —un SN— forman un oxímoron).

Reduplicación: en los versos 6, 7 y 9 "cuerpos, cuerpos, cuerpo".

El estilo está marcado por el tono conversaciones y la sencillez expresiva. El propio título del poema, que es también su primer verso, es el ejemplo más claro tanto del tono conversacional, pues parece que el poeta se presente a sí mismo al lector, como de su sencillez expresiva, puesto que nos dice de entrada quién es, sin subterfugios (=sin disimulo), y nos cuenta de qué va a ir el poema: de lo que ha sucedido o ha tenido que suceder para que él se llame Ángel González. El lenguaje también contribuye a la sencillez expresiva del poema, puesto que es claro y poco ambiguo. El tono conversacional se ve otra vez reflejado, sobre todo en los versos 19 y 20: “esto que veis aquí, / tan sólo esto:”, puesto que se dirige otra vez al lector, pero también en la forma que tiene de avanzar el poema, de forma natural, y acabándolo con puntos suspensivos.

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