Enduro & The City Part 1 #ThisIsEnduroToo

Ésta es una historia algo diferente a las que estoy acostumbrado a publicar en la red. No es una historia que vaya a tratar única y exclusivamente a cerca de mis experiencias sobre la bici a través de los caminos y senderos que discurren por la montaña. Ni sobre la esencia del mtb como forma de vida... Bueno, un poco de éso sí, para qué engañarnos.

A estas alturas de la vida, no creo que vaya a descubrirle a nadie lo que el mountain bike representa para todos aquellos que llevamos practicándolo desde hace ya algunos años.

Desde nuestros comienzos, cada salida al monte era una aventura y una experiencia nueva en la que al final de la misma ya estábamos deseosos e impacientes por volver a salir con nuestros caballos de hierro, solos o acompañados por nuestro grupo de amigos.

Pero con el paso del tiempo, nuestra percepción y nuestra forma de entender este deporte han ido evolucionando, al igual que lo han hecho las bicis de montaña y todo lo que va ligado a ellas de forma directa e indirecta

Antes, salíamos con las bicis, hacíamos nuestra ruta y, después de varias horas de kilómetros y pedaladas, volvíamos cada uno a nuestras casas. Pero como ya he dicho, hemos ido evolucionando.

Nuestro concepto del mtb y nuestra manera de entender la vida se han ido ampliando igualmente y, siempre que la ocasión nos lo permite, intentamos exprimirlos al máximo y sacar de ellos el mayor jugo posible. ¿Que de qué carajo estoy hablando? Ahora lo entenderéis.

Tanto yo como el grupo de personas con quienes acostumbro a salir en bici residimos en la ciudad de Córdoba, en Andalucía. No voy a contaros ahora la historia de esta milenaria capital española cuyo origen se remonta desde antes de los romanos.

Ni tampoco voy a hacer referencia sobre el inmenso legado cultural y arquitectónico que nos dejaron tanto romanos como árabes.

De lo que sí voy a hablaros, que es a lo que viene el tema en cuestión, es de una de las grandes particularidades que posee nuestra ciudad y que no es otra que su cercanía a una sierra de montaña que es todo un espectáculo para los amantes de la naturaleza y del mtb.

Córdoba está prácticamente "pegada" a Sierra Morena, tanto, que la propia ciudad es casi una prolongación de la misma.

Entonces, teniendo tan cerca de nuestro "patio de recreo favorito" una ciudad como ésta, ¿por qué deberían terminar nuestras rutas nada más llegar a ella?

¿Por qué no ampliar "nuevos horizontes" discurriendo por sus estrechas y sinuosas calles de la zona antigua y bajar por algunas de sus empinadas escaleras?

Al mismo tiempo que hacemos un "paseo cultural" por algunos de los enclaves más importantes de una ciudad con tanta historia como la nuestra, también estaríamos haciendo otra variante del enduro mtb, además de disfrutar del ambiente que se vive por sus calles.

No estoy hablando de hacer cicloturismo urbano. Hablo de prolongar (aunque solo sea de vez en cuando) nuestra acostumbrada salida de los fines de semana más allá de los increíbles senderos que pueblan nuestra serranía y experimentar otro tipo de mtb.

Eso sí, no todo iba a ser darle a los pedales hasta acabar agotados. Y es que la ventaja de llegar a Córdoba a lomos de nuestras "burras" reside igualmente en que podemos desplazarnos por varios puntos del centro y el casco antiguo de la ciudad para hacer una o varias "paradas y fondas" para recobrar energías y disfrutar más y mejor de la vida.

Porque ésto también es enduro. Aunque de ello mejor hablar en una segunda parte, que bien la merece, ¿verdad?

CONTINUARÁ
Texto y Fotografía de McRaul FiftyFive
Created By
McRaul FiftyFive
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Credits:

McRaul FiftyFive

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