Caracas, ciudad de mitos y leyendas Especial aniversario

Nuestra ciudad lleva en su ADN historia de héroes y villanos, conquistas, reconquistas, amores y luchas. De Caracas se ha dicho mucho y se ha escrito otro tanto. Para este aniversario, el equipo de Tu Zona Caracas ha querido mostrar una cara no muy conocida de la capital. Porque Caracas además de música, gastronomía, cultura; es también una ciudad: De mitos y leyendas.

Construcción de los bloques "2 de Diciembre", que posteriormente tomarían el nombre de "23 de Enero"

El bloque fantasma del 23 de Enero

Muchas personas se preguntan por qué en el 23 de enero se pasa del bloque número 7 al número 9. ¿Qué pasó con el bloque 8 del 23 de enero? ¿Acaso se desapareció como un fantasma? Se preguntaran algunos.

La realidad es que uno de los edificios que debía ser construido en la parte oeste de la parroquia fue donado por el presidente de la república de entonces, general Marcos Pérez Jiménez a Colombia.

Pero ¿Por qué se donó el edificio?

El 7 de agosto de 1957, ocurrió en la ciudad de Calí en Colombia una gran tragedia. Conocida como “La Explosión de Calí”, sucedió cuando siete camiones del ejército cargados con 1053 cajas de dinamita (que se emplearían en la construcción de carreteras en el departamento de Cundinamarca), estallaron.

El incidente arrojó un saldo de 4000 fallecidos, 1200 heridos y varios damnificados. Justamente para acoger a un número de personas que se habían quedado sin hogar, el gobierno venezolano mandó a construir el bloque de viviendas, que se llamó (y aun se llama) Unidad Residencial República de Venezuela.

He allí la razón por la cual en el 23 de Enero no hay un bloque número 8, porque se construyó en Colombia.

El Ovni de Petare

En la populosa parroquia de Petare, ocurrió un hecho que es conocido por los Ufologos en todo el mundo. Se trata de el fenómeno conocido como “EL OVNI de Petare”. En la madrugada del 29 de noviembre de 1954, el repartidor de alimentos Gustavo González y su ayudante, José Ponce, se estacionaron en la puerta de la Industria Nacional de Embutidos Schefer para cargar su camioneta, tal y como hacían habitualmente. De pronto la calle, que estaba totalmente oscura, se iluminó como si fuera pleno día. González paró el vehículo y ambos amigos vieron que la fuente de aquella luz era un objeto esférico que estaba flotando en medio de la vía.

Acto seguido observaron cómo una criatura peluda y parecida a un mono, que llevaba un casco redondo que dejaba entrever dos pequeños ojos brillantes, se acercaba a ellos. Casi de forma instintiva, Gustavo avanzó hacia la criatura y lo sujeto con la intención de atraparlo. Hombre y entidad desconocida forcejearon durante algunos segundos, pero aquél extraño ser logró escapar saltando como un gato y apartándose de González.

Pero la criatura, en lugar de huir, se abalanzó sobre su atacante, que sacó de su bolsillo un cuchillo e intentó clavárselo. Entonces, del interior del objeto volador, saltaron dos humanoides semejantes al primero, posiblemente para ayudar a su compañero en apuros.

Entre tanto, José Ponce, que permanecía aterrado en el interior del vehículo, se armó de valor y decidió salir. No tardó en contemplar una cuarta criatura que subía corriendo una cuesta, cargando entre sus manos un montón de tierra. El humanoide se dirigió hacia la esfera brillante y dio un salto de casi dos metros de altura, para introducirse en una abertura situada en la parte superior de la nave.

Cuando todas las criaturas se pusieron a salvo dentro de la esfera voladora, uno de ellos apuntó a los dos hombres con un tubo largo y brillante. Gustavo González y José Ponce sintieron una vibración que sacudió sus cuerpos y, acto seguido, se quedaron totalmente paralizados, lo que no les impidió ver cómo la criatura desaparecía en el interior de la escotilla de la nave. Segundos después, el objeto volador se elevó en el cielo nocturno y desapareció en la negrura, convirtiéndose en una estrella muy brillante.

Ambos repartidores huyeron a la carrera, refugiándose en el edificio de la Inspectoría del Transito de Petare y luego de tomar un poco de agua. González narró lo ocurrido a los fiscales de guardia: Manuel Moreno y E. Domínguez. Más tarde, ambos declararían que los testigos entraron en la Inspectoría a las dos y media de la mañana, añadiendo que no estaban ebrios ni presentaban síntomas de enajenación mental.

Con información de año cero.

Universidad Católica Santa Rosa

La monja fantasma de la Universidad Católica Santa Rosa

La Universidad Católica Santa Rosa fue una de las primeras universidades del país, su antiguo edificio data del año 1.920. En ese entonces funcionó como seminario interdiocesano, justamente esta historia fantasmal inicia en el antiguo seminario de Caracas, donde actualmente funciona la UCSAR.

Pero, ¿Qué hay detrás de su historia? Al norte de esta casa de estudios quedaba el antiguo cementerio de los hijos de Dios, uno de los primeros cementerios y el más viejo de la ciudad de Caracas.

Cuenta la leyenda que durante un brote de peste ocurrido en la ciudad en los años 20, cientos de personas murieron, y las autoridades, para evitar que la enfermedad se propagara. Decidieron hacer una fosa común al sur del cementerio. De ser cierto, los terrenos donde ahora se encuentra la capilla de la universidad, podrían estar encima de esa fosa común.

A través de los años, se dice que en la UCSAR aparecen varios fantasmas, uno de los más populares es el de una monja que aterroriza a los estudiantes y al personal que labora en la institución. A este fenómeno paranormal se le conoce como: “la monja del seminario”.

Dicen que este fantasma hace su aparición justo a las 10:30 pm en los alrededores del jardín central, a su vez, a la 6:30 de la mañana en el primer piso del antiguo seminario.

La mayoría de las apariciones ocurridas han sido narradas por el personal que labora diariamente, incluyendo al personal de seguridad y los estudiantes sobretodo del turno nocturno, a quienes les toca caminar sin mirar atrás, por los extensos pasillos de la universidad en medio de la noche y el silencio.

¡Esto no es todo! Relatan que no sólo se trata de las apariciones de la monja, sino del seminarista que tuvo años atrás una lamentable muerte en la Iglesia San José, quien por razones desconocidas se ahorcó. Al parecer, el espíritu de este seminarista quedó deambulando por la institución como “cuidador de cuartos”.

Cuentos de fantasmas en el Metro de Caracas

La gran mayoría de los caraqueños utiliza el Metro de Caracas como transporte principal. Quizás alguno se ha preguntado si existe alguna leyenda de fantasmas en el sistema. La respuesta es sí, hay varias, de hecho. Sigue leyendo y entérate de las más escalofriantes historias de fantasmas en el metro.

La novia de los dientes

En la estación Colegio de Ingenieros existe una historia que perturba al personal de seguridad. Uno de los trabajadores narró la historia de una joven odontóloga, quien según comenta, se iba casar en un templo que queda en las afueras de la estación. Sin embargo, al llegar el día de su boda, el novio la dejó plantada y ella, en su desespero, decidió entrar en las instalaciones con su vestido de novia y lanzarse a los rieles del tren. Recientemente, el operador detalla que “entrado el turno de la noche, haciendo el recorrido visual de las cámaras de seguridad, mi compañero de trabajo me indica que observe la cámara número 3 del andén, porque le pareció haber visualizado algo, cuando verifico, pudimos observar inmóviles la imagen de una mujer vestida de novia, caminando por los rieles de la estación, desapareciendo al pasar unos segundos”.

La paciente diablólica

En la estación Petare se cuenta la historia de una mujer que aparece en el desahogo (descanso donde labora el personal operativo) y en la sala de primeros auxilios. Los trabajadores relatan que se trata de una paciente, que “aparece vestida con una bata de quirófano y una vía intravenosa colocada en el brazo izquierdo”.

Quienes trabajan en el horario nocturno, suelen escucharla llorando y gritando “¿quién me va ha atender? Uno de los operadores comenta desde el anonimato, que la paciente diabólica -así llaman a la fantasma-, solo logra verse por medio del monitor de las cámaras de seguridad y al recorrer los pasillos de la estación se escuchan sus lamentos.

El espectro del grifo

En el baño del cuarto de la sala de primeros auxilios de la estación Chacaíto se siente y aparece un espectro que ronda en la noche. La imagen de una niña suele ahuyentar al personal. “Era una jornada laboral normal, jamás pensé que vería eso pues no creo en esas cosas. En la noche, tras organizar los papeles decidí acostarme a dormir en la sala de primeros auxilios, apagué las luces para descansar y escuché el sonido del grifo del lavamanos abrirse. Me levanté y observé que el grifo estaba cerrado. Mi cansancio era tal que decidí ignorarlo, apagué la luz y me acosté otra vez. Al cerrar los ojos escuché nuevamente el sonido del grifo, por lo que prendí la linterna de mi celular y desde mi puesto apunte la luz al baño y al pasarla por el lavamanos observé la imagen de una niña sin rostro, abriendo y cerrando el grifo”, dijo el empleado.

La Caminante

En la estación Los Dos Caminos relatan la historia que una mujer suele aparecer caminando en la oscuridad de los túneles. Un señor del área de seguridad comentó lo que espera sea su primera y única experiencia paranormal: “Una noche, mientras realizábamos el chequeo y control de acceso a la estación, para controlar los trabajadores que van a laborar en los túneles, vemos por uno de los monitores de seguridad el ingreso de una joven a las vías del tren”.

Impactados por lo que vieron, el encargado de la seguridad de la estación y su compañero decidieron llamar por radio a los operadores que se encontraban cerca del andén, “nosotros les indicábamos por radio y dije ‘está caminando en vías, está en las vías del tren’, pero los operadores no observaban nada y mientras pensaban que era una broma de mal gusto, pudimos ver como la mujer desaparecía en zigzag”.

El mecánico del tren fantasma

En Propatria, específicamente en los patios y talleres, un lugar donde resguardan las unidades y vagones que no están operativos, en el horario de la noche generalmente empiezan a moverse las maquinas, se encienden los trenes y se apagan las luces. “El mecánico”, como lo conocen en Propatria, suele aparecer cuando hay personal nuevo, cauteloso de cualquier cosa que suceda en los trenes inactivos.

Fachada del Hospital JM de los Ríos

La enfermera del JM de Los Rios

Las “historias paranormales” están en todas partes inclusive en los hospitales de Caracas, ya que desde hace mucho tiempo, relatan la historia de una dama vestida de enfermera que deambula por los pasillos del Hospital JM de los Ríos y que presuntamente desaparece entre las paredes de dicho lugar.

Cuenta la historia, que esta enfermera acompaña a los moribundos en su trance al más allá. Dicen que se les aparece a los médicos para avisar que sus pacientes los necesitan, después de prestar ayuda, desaparece y no deja rastro alguno.

Inclusive, hay pacientes que aseguran haber sido atendidos por una enfermera que los deja en espera y al volver, se acerca con una capa azul rey con capucha que deja ver su rostro y un gorro con el emblema de la cruz roja.

Pero en su desaparición y tras preguntar: ¿Qué se hizo la enfermera? quienes están a los alrededores aseguran no haber visto a ningún personal con esas características.

Aunque la busquen y quisieran volver a verla luego de ese primer encuentro, esto resulta en vano. Al parecer, la enfermera hace su aparición una vez por paciente.

El enano de la Catedral de Caracas

En la Caracas de ayer, es allí donde se definen a los fantasmas como sinónimos de cuentos pueblerinos, y entre tantas historias, “el enano de la Catedral” es una de las más contadas.

Cuenta la leyenda que al pasar la medianoche, aparece un enano con un aspecto amable y una sonrisa amistosa, pero ¡las apariencias engañan!, la historia sigue así…

La leyenda que más se escucha sobre este emblemático lugar de Caracas cuenta que un hombre, un “buen mozo” como le decían en ese tiempo, se paseaba por los alrededores de la catedral, camino a encontrarse con su enamorada, el hombre iba caminando cantando y tomando ron, para poder calentarse y que se le calmara el frió del camino.

Mientras más avanzaba, más nervioso se sentía, a ciencia cierta no tenía claro si era por la soledad del lugar o porque simplemente, ya estaba cerca de su enamorada. Pero, inesperadamente, sintió que alguien lo seguía, pensó que era un ladrón o, un espectro de esos que contaban los abuelos.

Aquel hombre sintió de repente ese “algo” a su lado y no quiso voltear, pero al sentir un aullido volteó espantado, y al observar que era un perro, no le quedo más que echarse a reír tan fuerte que se escuchaba su eco a un poco más de una cuadra.

Al llegar a la entrada de la Catedral, se topó con una silueta, se acerco y vio a un hombre muy enano vestido de la época colonial, con un sombrero elegante y de buen vestir, el hombre al verlo lo saludo con una mano, y el muchacho algo confundido, pensando en que haría ese enano ahí hizo lo mismo, en ese momento el espectro le hace un gesto que se acerque y le dice que por favor le de fuego para su cigarro, el hombre para no querer ser falta de respeto saca su yesquero y prende su cigarro, pero la advertencia de los abuelos era cierta “no le des fuego al cigarro del enano” porque al hacerlo el hombre sufrió el mayor miedo mortal en toda su vida, el enano de repente sonrió diabólicamente, mostrando unos colmillos muy afilados, y comenzó a crecer y a crecer descontroladamente.

Mientras el caminante veía aquel ser paranormal, quedó perplejo sin poder hacer nada, el enano seguía estirándose hasta que llegó a la altura de la torre catedral, en ese momento vio al hombre, desde su altura y le dijo con voz infernal “gracias por el fuego, amigo, ahora, quieres ir conmigo a un lugar donde si hay fuego de verdad?” mientras se reía endemoniadamente. El hombre, asustado, aterrorizado, se persignó, rezo cuantas veces y corría agarrando su cruz de palma que siempre guardaba en su bolsillo.

Aquel hombre dejó de buscar enamoradas en la mitad de la noche, y las fiestas a altas horas de la noche.

Aunque “el enano de la Catedral” se convirtió en una leyenda caraqueña y el terror de los mujeriegos que viviendo en la Candelaria tenían amores por Santa Rosalía, existieron otros fantasmas que rivalizaron a este personaje. Por ejemplo, el hombre de la cachuchita en La Plaza de la Misericordia’, hoy Parque Carabobo.

Después de las doce, a la misma hora del enano, aparecía el hombre de la cachuchita, un fantasma que tenía las dos manos en los bolsillos del pantalón y se acercaba silbando, mientras el tipo que había tenido la audacia de entrar a la plaza se defecaba y trataba de huir, pero las puertas de las rejas, habían desaparecido. No había forma de encontrarlas.

Esta tortura duraba una hora aproximadamente, cuando también como por encanto aparecían las puertas y desaparecía el hombre de la cachuchita.

Así que si pasan por la Catedral de Caracas luego de la medianoche, y ven de lejos a un enano, no se acerquen, y si pasan cerca de él, hagan como si no existiera, mientras rezan hasta dejarlo atrás, si no quieren escuchar la risa más tenebrosa de toda su vida.

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