Riesgos del vacío

Uno de los mayores riesgos del vacío es que lo llenemos de cualquier cosa para sentirnos mejor. Este es el caso de muchas personas a nivel mundial; la droga, el alcohol, entre otros vicios que se dedican a destruir las vidas de familias completas e incluso del ser humano que lo arrastra consigo.

Carlos Ramírez, hombre de 73 años, menor de tres hermanos, padre, esposo y abuelo, contador de profesión, nacido en la zona sur de Costa Rica, enfrentó día con día el terror del vicio del alcohol.

Desde joven inició en este mundo porque uno de los papás de sus amigos de la escuela tenía una cantina en esta zona, su amigo por ende, ya consumía de esta sustancia, mientras que Carlos no se imaginaba que al probarlo por primera vez, esto lo iba llevar a la perdición años después.

Con el paso del tiempo el gusto por el licor incrementó. Conoció a su esposa Cristina Martínez quién lo aceptó con esta condición porque pensó que cambiaría algún día, se alejaron de la zona donde vivían para iniciar un viaje en la ciudad, la misma esperaba que con este cambio, su actitud y forma de tomaran un rumbo diferente, pero no fue así, Ramírez se despistaba todos los días después del trabajo para ir a los bares más cercanos a tomar.

“Da la casualidad que nunca llegó haciendo escándalo o pegándome”, cuenta su esposa, “lo que sí hacía era llegar y acostarse a dormir todo el día, después de pasar al bar cuando su jornada laboral terminaba”, especificó Martínez.

Con el paso de los años llegaron los hijos, quiénes vieron crecer a su papá en esa condición, tuvieron dos niñas y un varoncito, el mayor de nombre Alberto la del medio se llama Wendy y por último la menor de nombre Milena.

Los niños crecieron y formaron sus familias. Wendy, tuvo a su único hijo Daniel, quién creció viendo a su abuelo en esta situación día con día. Por otra parte Alberto se casó y formó una hermosa familia con su esposa Andrea, con quien tuvo dos niños.

Alberto un día enfermó, pero Ramírez al no poder controlar su ansiedad por la enfermedad de su hijo, cayó cada día más y más en el vicio, hasta llegar al punto de no dormir en su casa, sino quedarse dormido en los lugares que frecuentaba.

Los doctores dieron el veredicto final con su hijo y le descubrieron un cáncer gástrico, en ese momento todo cambió para Carlos, días antes de la muerte de su hijo le prometió dejar el alcohol, por él y por su familia.

Hasta el día de hoy 27 de marzo del año 2017, Carlos continúa tomando alcohol, pero con la diferencia que ahora es menos frecuente, solo lo hace dos veces al año.

Carlos Ramírez, es alcohólico.

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