CABALGANDO EL OTOÑO

¿Qué tendrá la tercera estación del año que la hace tan especial, tan atrayente, tan melancólica y a la vez tan alegre?

Tras un largo y cálido verano, mi época preferida del año se ha hecho esperar (y mucho), ya que tanto el calor como la escasez de lluvias persistían durante todo el mes de octubre. Los árboles apenas tornaban el color de sus hojas y el estío parecía no haber llegado a su fin

Siempre he dicho que hasta que los árboles no empiecen a mostrar los tonos propios de esta época, no habrá llegado el otoño por estos lugares

Pero al fin llegó. Llegaron las lluvias de verdad, las que encharcan, embarran y empapan el terreno, dándole ese grip tan deseado a cada curva de nuestros senderos preferidos

Llegaron las primeras setas y hongos tan buscados y codiciados por los amantes de la Micología y la gastronomía

Llegaron, por fin, los tonos amarillos, naranjas, ocres y rojizos que tanto cambian el aspecto de un mismo paisaje y que tanto cambia la percepción que de éste se puede llegar a tener

El sol ya no es tan abrasador. Ahora es más agradable y deseable caminar y rodar bajo sus rayos

Esa alfombra multicolor por la que da gusto pasar, y el crujir de la hojarasca con cada paso y cada pedalada que damos, que suena a melodía desencadenada, a diversión, a vida...

Las hojarasca se presta a que juguemos con ella, como cuando éramos niños. Foto cortesía de Yarik

Porque a pesar de que las hojas que caen sean hojas muertas, la entrada del otoño trae un soplo de aire fresco, trae más vida y actividad a nuestros bosques y montañas. Los arroyos y ríos vuelven a recuperar algo del caudal perdido tras las primeras lluvias y la atmósfera se hace algo más respirable. Por todo ello es tan especial y tan apreciado por muchos de nosotros

El otoño, la "caída" (Fall) para los norteamericanos, ya ha acabado. Ha comenzado el invierno. Pero, lo mismo que ha tardado en llegar aquí, también tardará un poco en desaparecer por completo. Y a mí me parece bien

“No hay mejor momento que el otoño para empezar a olvidar las cosas que nos incomodan. Dejar que se suelten de nosotros como hojas secas, pensar en volver a bailar, disfrutar de cada destello de un sol que todavía brilla, calentar el cuerpo y el espíritu con sus rayos, antes de que se vaya a dormir y se convierta sólo en una lámpara de luz tenue en el cielo”. - Paulo Coelho

FIN

Texto y Fotografía de McRaul FiftyFive

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McRaul FiftyFive
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Credits:

McRaul FiftyFive

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